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martes, 25 de abril de 2017

O.R.k. - Soul of an Octoupus (2017)


Gran revuelo causó en el blog cabezón la llegada de O.R.k. gracias a nuestro amigo Lean, y es también gracias a él que nos llega este segundo disco de este mismo año. Con este nuevo disco el grupo sigue el camino trazado previamente y consolida los cimientos de una dirección musical muy personal. Si les gustó el anterior trabajo, no esperen un segundo para escuchar los nuevo del grupo de Pat Mastelotto (King Crimson) y Colin Edwin (Porcupine Tree) y dos tanos que se las traen...

Artista: O.R.k.
Álbum: Soul of an Octoupus
Año: 2017
Género: Rock prog alternativo
Duración: 40:42
Nacionalidad: Multinacional


Lista de Temas:
1. Too Numb
2. Collapsing Hopes
3. Searching For The Code
4. Dirty Rain
5. Scarlet Water
6. Heaven Proof House
7. Just Another Bad Day
8. Capture Or Reveal
9. Till The Sunrise Comes

Alineación:
- Lorenzo Esposito Fornasari (Lef) / vocals, keys
- Colin Edwin / bass
- Pat Mastelotto / drums
- Carmelo Pipitone / guitars




Desde el mismo momento en que aparecieron supimos que el super grupo O.R.k. era una formación separada en lo que respecta a los estándares en el mundo del rock progresivo. De hecho, y esto desde el lanzamiento de su primer disco, el estilo de la banda se destaca por su libertad y sus influencias sin restricciones. Sin apartarse de ese camino, este trabajo suena aún más sólido. Si bien en su primer disco su sonido se iba todo en muchas direcciones, aquí resalta una gran cohesión musical, parece ser una nueva etapa donde su música, que siempre está impregnada de una raíz melódica importante, se combina más estrechamente con la complejidad técnica y con composiciones variadas, pero sin caer en un enredo experimental. El resultado es por demás sólido y contundente.



Accesible y con cierto gancho comercial, con delicados y cuidados arreglos y con mucha inspiración, aquí tenemos lo último de esta banda que ya se consolida como un indispensable del progresivo de estos tiempos.



Rock progresivo inteligente, refinado y moderno, con mucha personalidad y donde nos encontramos con la guitarra cristalina e inspirado, que en realidad tiene mucho que decir, con la voz profunda de Lef, con la base de Colin y Pat, y con la calidad suficiente como para seducir a los fans del rock progresivo tradicional que no le hacen asco a lo que tenga un poco de garra, pero en un formato accesible, a veces más cercanos a Marillion o Porcupine Tree, a veces con ciertos aires King Crimson, muchas otras nos encontramos con el sonido Faith No More o Alice In Chains, sumado a la onda de Steve Wilson en solitario, pero siempre con una excelente facturación de la simbiosis grupal, ya que la sinergia grupal es uno de los argumentos más convincentes que tiene esta gente.


Dos años después de lanzar su primer trabajo Inflamed Rides vuelven O.R.K con el fabuloso Soul of an Octopus enfundado en una preciosa portada confeccionada por Nana “Oktopus” Dalla Porta.
¿Qué quienes son estos O.R.K? pues Lorenzo Esposito como vocalista, Carmelo Pipitone en las seis cuerdas, y en la sección rítmica nada más y nada menos que Coln Edwin un ex Porcupine Tree y Mr Pat Mastelotto un King Crimson.
¿Qué estilo practican estos curtidos músicos? Se podría decir que una amalgama de rock progresivo donde muchos matices tienen cabida. Desde el inicio con “Too Numb” ya podemos percatarnos que son de miras amplias, aquí tenemos un tema de apertura que recuerda horrores el famoso “Wake up this morning” de los Alabama 3. Pero no se confunda la música de O.R.K sobrevuela el grunge con pasajes musicales de gran intensidad. A veces me parece escuchar a unos Faith No More en el buen gusto de mezclar matices y ramalazos del “Discipline” de King Crimson. “Soul of an Octopus” encierra justamente mucho Soul, a lo mejor no el Soul que de toda la vida, pero se percibe entre sus líneas. Es indudable que han facturado un tremendo artefacto de Prog Rock intenso, con momentos épicos pero sin grandilocuencia gratuita y cargante.
O.R.K tiene una particular manera de hipnotizar al oyente sin caer en el virtuosísimo pero tampoco en lo fácil, ya que a cada escucha el disco se hace más compacto y fluido.
Laurent Berger




Hace dos años, el baterista de King Crimson, Pat Mastelotto, se juntó con Colin Edwin (Porcupine Tree), para embarcarse en un nuevo proyecto llamado O.R.K. junto a dos talentosos músicos como son el cantante Lorenzo Esposito Fornasari (Obake), y el guitarrista Carmelo Pipitone (Marta Sui Tubi).
Con su primer álbum y su gira de presentación consiguieron un gran reconocimiento, haciendo que este proyecto se convirtiera en una banda en toda regla. Regresando en este 2017 con un nuevo álbum bajo el brazo, Soul of an Octopus, un disco de 9 cortes, donde irán a profundizarse en los océanos de la música contemporánea, siendo éste sin duda otro de los álbumes de este 2017.
Con una producción muy cuidada, y una gran gama de estilos musicales, los cuales irán incrementándose durante todo el recorrido del álbum. Sin tapar, claro está, las raíces de sus propias bandas, ya sea como King Crimson, el cual llega a recoger a través de un potente registro en sus composiciones, como Porcupine Tree, llegando a recalar también en bandas legendarias como los mil y una veces nombrados Pink Floyd a través de sus largas melodías, que impregnan y dan otro color a los contrates musicales. A través de una gran voz como es la de Lorenzo Esposito, quien cubre con su alto registro desde el tono operístico, que ensalza a la perfección, en tono Hard Rockero, o adentrándose en los pasajes de la electrónica.
Con un gran inicio como es ‘Too Numb’, llegando a recoger el testigo de la acústica con ‘Collapsing Hopes’ en una clave de Folk acelerado, el cual se disipa ante la mirada de los destellos de una guitarra eléctrica. Es una canción que me llega a recordar a los mejores System of a Down. Rebajando esa onda metalera con ‘Searching for the Code’, que deja destellos de electrónica a base de una melodía que me recuerda totalmente a Gilmour en solitario, más que a los propios Pink Floyd. Me vuelvo a reiterar: Lorenzo Esposito vuelve a la carga con una voz totalmente impresionante. No ha dejado de cambiar de registro, haciendo que el álbum sea una de esas delicias sonoras donde él tiene mucho que decir y lo dice.
‘Heaven Proof House’ es otro gran viaje a lo más recóndito de la música en el que entona la acústica y con el Rock más experimental, con lo que se profundiza en los lugares más oscuros de la música. Una música que va orientada en esta dirección en los últimos compases del álbum, con ‘Just Another Bad Day’ y con las baladas ‘Capture or Reveal’, y ‘Till the Sunrise Comes’, las dos contenidas en una misma orientación para un álbum que presume de desorientado. Pero que al final acaban amoldándose a lo largo del recorrido del mismo.
Más allá de sus bandas madres, esta gran banda tiene talento, saben cómo explorarlo, y eso es un buen motivo para pensar en que tienen mucho futuro… Tiempo al tiempo.
Pedro Losada García

O.R.k. es una de esas reuniones donde músicos de elite generan proyectos de una creatividad tremenda para agrado de los fans del progresivo, y probablemente de los músicos mismos. La banda compuesta Lorenzo Esposito Fornasari en las voces y teclados, y Carmelo Pipitone en la guitarra, cuenta con la colaboración de dos músicos consolidados dentro del rock progresivo: Colin Edwin de Porcupine Tree en bajo y Pat Mastelotto de King Crimson en batería. “Soul Of An Octopus” es, sin duda alguna, un disco multifacético, que muestra la habilidad de músicos que no tienen nada que envidiar a atletas de la guitarra, el bajo o la batería. Sin embargo, este aspecto no es explotado por O.R.k., y no porque no puedan, sino porque su interés en muchos casos está en crear una obra donde la habilidad técnica se expresa en determinados momentos con una estética muy cuidadosa, transformando al disco en un deleite.
Todo comienza con “Too Numb”, la que posee un temple calmado y misterioso, con un fraseo casi propio del rap. Es una buena mezcla de habilidad técnica con una justa medida de efectos electrónicos, guitarras hábiles pero sutiles y toques rockeros mesurados, los que dan paso a “Collapsing Hopes”, que cuenta con una base country oscura y con un juego de voces muy a lo Alice In Chains. La estructura es variable, las melodías no permanecen mucho tiempo, porque el despliegue creativo se encarga de hacer avanzar la canción y, al escucharla, casi sin que nos demos cuenta nos lleva hasta el final.
“Searching For The Code” tiene un ritmo más moderno, y las bases de batería y bajo sumadas a los efectos electrónicos hacen de esta pieza un conjunto de rock alternativo con toques de jazz. Así, la canción avanza con un aire de letargo que llega a una melodía más hábil y rockera. Uno de los puntos más altos del disco se escucha en “Dirty Rain”, canción con un aire seductor y que tiene aires al progresivo que desarrolla Porcupine Tree en discos como “Deadwing” (2005). El bajo con delay de Colin Edwin crea una base enigmática, la que pasa rápidamente a una intensidad poderosa en el outro de la canción. “Scarlet Water” destaca en profundidad, y es aquí donde podemos escuchar un sonido más celestial, con instrumentos que albergan arreglos sutiles, pero demostrando una habilidad compositiva y ejecutiva muy bien cuidada.
Probablemente “Heaven Proof House” sea una de las apuestas más enigmáticas del disco. Comenzando con unos versos recitados, su sonido luce influencias de Leonard Cohen, llevando a la canción a un in crescendo que termina con un temple apocalíptico, y así pasar a “Just Another Bad Day”, donde el sonido juguetea con la voces y las guitarras hábiles, para seguir con el uso de sintetizadores de aire new wave. Y es en esta canción donde escuchamos al O.R.k. más estridente y técnico; el sonido es bipolar y tiene reminiscencias del King Crimson de “Discipline” (1981). Los momentos de clímax de la banda nunca son demasiado explosivos en este disco, tal como lo revela “Capture Or Reveal”, canción fresca y llena de emotividad, con arreglos corales que acompañan la voz de Lorenzo Esposito, siempre entrando de manera bien planeada. El disco termina con “Till The Sunrise Comes”, que comienza con guitarra acústica acompañada de arreglos de cuerdas, para pasar nuevamente a una atmósfera misteriosa.
“Soul Of An Octopus” tiene una fórmula interesante. Más que hábil técnicamente, son movimientos inteligentes de músicos que ya tienen mucho camino recorrido. Al modo del rock progresivo, no se llega a fórmulas tan pesadas, sino que el sonido decanta por un tacto estético. En términos compositivos es como la comida gourmet, donde el sonido es de una calidad espectacular, pero la música se saborea por momentos, dejando espacios para la calma, y donde las pausas e intensidades son precisas. En términos generales, este es un disco más pensado y menos impulsivo que su predecesor, “Inflamed Rides” (2015), sin embargo, esta mesura genera una síntesis profundamente creativa que se desarrolla a cabalidad en “Soul Of An Octopus”.
Humo Negro

Disfrútenlo, y no se olviden de agradecer a Lean...



1 comentario:

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