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jueves, 19 de enero de 2017

The Kilimanjaro DarkJazz Ensemble - From the Stairwell (2011)


Ya que gustó tanto esta banda, vamos a presentar este disco que es una belleza. Les copio algunos textos de lo que opinan algunos que reseñan el disco: "Profundo... Hipnotizante... escalofriante...". "The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble se perfilan como una de las propuestas más interesantes en cuanto a nu-jazz de tintes sombríos". "The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble manejan una propuesta más oscura y seductora que muchas de las bandas metálicas que juegan en la liga de la evocación tenebrosa". Ambientaciones electrónicas y jazzeras inspiradas en algunos clásicos del cine de terror para poner una muy lograda atmósfera en el blog cabezón.

Artista: The Kilimanjaro DarkJazz Ensemble
Álbum: From the Stairwell
Año: 2011
Género: Downtempo / Ambient / Experimental / ¿Qué se yo? no tengo idea...
Duración: 62:44
Nacionalidad: Holanda


Lista de Temas:
01: All Is One
02: Giallo
03: White Eyes
04: Cocaine
05: Celladoor
06: Cotard Delusion
07: Les Etoiles Mutantes
08: Past Midnight

Alineación:
- Jason Köhnen / Programación, Bajo
- Gideon Kiers / Programación
- Hilary Jeffery / Trompeta
- Nina Hitz / Chelo
- Charlotte Cegarra / Voz
- Eelco Bosman / Gitarras
- Sadie Anderson / Violín




Ya presentamos a los The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble (o TKDE) con su estilo que combina los mundos del estilo electro / jazz / ambient. No podemos dejar de traerles algunas otras cosas como para que se alucinen un poco más. Y yo ya sé que el estilo tiene nada que ver, pero la densidad y el clima de esta música no puede dejar de rememorarme la música de Dino Saluzzi...



No voy a escribir mucho, menos si tengo bastantes comentarios de terceros para dejarles...

Profundo... Hipnotizante... escalofriante... son algunas de las palabras que se me ocurren al escuchar este incomparable proyecto, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble como su nombre lo indica es un ensamble que fusiona el Jazz con atmósferas totalmente obscuras, esta fusión entre algún tipo de free jazz y Dark ambient da como resultado la formación de paisajes sonoros increíblemente complejos en su entender.
El uso del Jazz definitivamente lleva a otro nivel la sonorización creada. Ademas Kilimanjaro nos demuestra que no solo se puede crear atmósferas y hacer explotar nuestros sentimientos mediante la percepción sonica, si no también le dan un lugar muy importante a la exploración visual, fusionando estos dos elementos, proyectando cintas cinematográficas o cortometrajes durante sus presentaciones Kilimanjaro demuestra que se puede crear otro nivel de percepción y apreciación, mediante la fusión de elementos (Aunque esto no es nuevo...) se le puede adjudicar que la sonorización creada en conjunto a los visuales generan una muy buena compatibilidad y una maravillosa atmósfera...
Muy recomendado...
Mirror


Contagiándose de la misticidad y el halo espiritual de la montaña más alta de África, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble se perfilan como una de las propuestas más interesantes en cuanto a nu-jazz de tintes sombríos.
Aquellos que ya gozaron de su Here Be Dragons, estarán satisfechos de que los holandeses mantengan su heterogénea mezcla de estilos, principalmente jazz, downtempo y dark ambient, conjugado con la particularidad de ostentar una oscuridad muy femenina—no en vano cuatro mujeres radican en sus filas—, sinuosa y de andares felinos. Suaves voces aparecen y se esconden sobre un juego de instrumentación ambiguo, que tan pronto se compacta como se diluye, en un gorgoteo hipnótico de redobles, quejidos de saxos, tintineos de xilófonos, graves bajos y sedantes atmósferas de violines y chelos.
Bajo esas coordenadas destacan los dos temas iniciales All Is One y Giallo, aunque comprobaremos con White Eyes cómo pueden mostrarse luminosos utilizando una espiral a base de arpegios de guitarra. Más adelante el disco se dispersa con el ruidista Cocaine para volver a centrarse con los celestiales vientos de Celladoor. En su segunda mitad, el disco vuelve a discurrir por enigmáticos caminos, mezclando a partes iguales un intrincado jazz con capas de enmarañados samplers en Cotard Delusion, seduciéndonos con las voces en francés de Les Étoiles Mutantes y enrareciendo el final con el siniestro Past Midnight.
En definitiva, un trabajo de ambientación inmejorable y salpicada con una exquisita técnica de jazz, que si bien en algunas ocasiones parece demasiado disperso y pide una mayor concentración de ideas no tan abstractas, sabrá perfecto para aquellos que busquen sonidos elegantes e inquietantes, por no decir, realmente amenazadores.
remem0rama


Hoy os propongo una experiencia nueva, a ver qué os parece. Probemos a cambiar radicalmente de tercio y sumergirnos en sonoridades inéditas hasta la fecha en mi humilde morada. Para ello voy a hablar de una banda que en el poco tiempo que hace que les conozco (4 añitos) ya se encuentran entre mis grupos de cabecera. Y ya veréis que si les dais la oportunidad, descubriréis que aunque desde otras coordenadas de acercamiento, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble manejan una propuesta más oscura y seductora que muchas de las bandas metálicas que juegan en la liga de la evocación tenebrosa. Tras ese raro nombre se esconde un sexteto holandés encuadrado dentro de esa etérea etiqueta que es el nu-jazz, cajón de sastre en el que se mete a toda banda que se salga de las ya de por sí laxas fronteras del género. La banda se forma en el año 2000 en torno a dos jóvenes genios multiinstrumentistas matriculados en la Utrech School Of Arts, y obsesionados con el cine de terror y sus ambientaciones. Jason Köhnen (también conocido como Bong-Ra en sus labores de DJ y terrorista sonoro; upright, bajo y piano) y Gideon Kiers (secuenciador, beats, batería) deciden completar la formación con Sarah Anderson (violín), Hilary Jeffrey (trombón, osciladores, rhodes), Eelco Bosman (guitara), Nina Hitz (chelo) y la más reciente incorporación, Charlotte Cegarra (voz, piano, xilofón, flauta y FX), con la intención de crear bandas sonoras para películas de terror imaginarias. En el año 2006 debutan con un album autotitulado, donde ya dejan anonadados al personal con una propuesta que fusionaba el jazz oscuro deudor del cine negro con el trip-hop, la electrónica y la experimentación, siendo sus mayores referentes los gigantescos Bohren & Der Club Of Gore. Sin el apoyo de ninguna gran discográfica ni medio de comunicación, TKDE comienzan a crecer gracias al boca a boca de los internautas fascinados por sus encantos, que los elevan casi a la categoría de culto y que explotan de placer cuando tres años después se edita el fantástico Here Be Dragons (2009), mucho mejor que el debut y una nueva vuelta de tuerca a su experimentación. Convertidos en referentes dentro del underground, el año pasado volvieron a la carga para reafirmar su condición con From The Stairwell, su mejor trabajo hasta la fecha y la banda sonora perfecta para una peli de terror expresionista.
From The Stairwell es una puñetera maravilla, y hará las delicias especialmente de los amantes del buen cine que viajarán entre sus notas a los clásicos del cine negro, del terror lisérgico y del expresionismo de Fritz Lang y Friederich Murnau. Rebajando el protagonismo que la electrónica ostentaba en anteriores ejercicios del sexteto, From The Stairwell deja total libertad a los talentosos músicos que lo componen para que sus instrumentos dialoguen con total libertad y espacio compositivo, pero sin perder de vista el espíritu aventurero y experimentador del que siempre ha hecho gala TKDE. Es complicado, muy complicado, describir con palabras la propuesta encerrada en el álbum, pues estamos más ante un trabajo dirigido a la sensorialidad y capacidad evocativa del oyente que a su raciocinio, que se verá completamente eclipsado durante la hora larga de metraje del disco. Incluso los parajes oníricos que invoca la banda se mueven entre capas de contradicción dialéctica, sonoridades encontradas que combaten a muerte y se destruyen dando como resultado de la refriega un ente superior, incogniscible y de una belleza irresistiblemente cautivadora. From The Stairwell es la celebración del amor entre impresionismo y expresionismo, la charla animada entre la calidez y la soledad gélida, entre las melodías embriagadoras y los incómodos estragos de las notas disonantes. From The Stairwell son las sombras de nuestro periplo vital, nuestras bajezas, pero al mismo tiempo nuestros talentos desbordados y nuestra capacidad para ser más grandes que la vida misma, de elevarnos sobre la materia y sus anclajes mundanos huyendo libres a lomos de nuestra imaginación sin límites. Con una versatilidad infinita, el álbum es capaz de seducirnos con maravillas de belleza comedida como las jazzísticas White Eyes o All Is One (década de los 50 en todo su esplendor), maravillarnos con la soberbia clase y la intriga de Giallo o someternos a incómodas travesías de la mano del noise y el ambient oscuro de Cocaine o Past Midnight. Si esto no nos es suficiente, de regalo nos escupen esa genialidad que trota a ritmo de trip-hop y que responde al nombre de Cotard Delusion. Y a pesar de sus infinitos tentáculos From The Stairwell supone una escucha tremendamente compacta y coherente, una orgía sensorial y una invitación al escapismo que se refugia en los inalcanzables senderos del subconsciente para desembocar en el corazón del mismísimo Universo, que no es otro que el nuestro.
Grandioso, evocador y terriblemente bello. Hasta aquí las palabras, porque un trabajo como este está hecho para ser descrito con los latidos del corazón y las pulsiones de nuestros deseos más ocultos. De obligada escucha para todo aquel que se jacte de tener alma.
www.cosmic-tentacles.com



Rara, oscura y climàtica belleza es lo que propone la banda. Como dije en el anterior posteo de esta banda: espero que les guste porque este es un plato muy exótico y raro, música difìcil y no solamente por lo complicado que es conseguir sus discos. Vamos con los comentarios en inglés.

Review Summary: In an impressive progression from their previous releases, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble treats us to a momentous trip to curious places. And there’s no doubt they’ll pick up new fans along the way.
Upon listening to The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble, one will find that their lengthy name is actually quite fitting to their sound. The hodgepodge septet of Europeans (the ‘Ensemble’) began its peculiar origin (‘Kilimanjaro’) when band founders Jason Köhnen (AKA breakcore musician Bong-Ra) and Gideon Kiers began merging their audio and visual skills to readapt old films such as Nosferatu and Metropolis. The ‘Darkjazz’ part of their title is just that, an arcane interpretation of the otherwise familiar jazz stylings we all know. While not as grim-sounding as their German contemporaries, Bohren & Der Club Of Gore, TKDE exhibits an interesting mix of the dismal and the serene while constructing an atmosphere that is easy to be immersed in.
From the Stairwell comes to us after two little-known, but otherwise well-received LPs; their 2006 eponymous debut and 2009’s Here Be Dragons. In their previous works, TKDE have had a troubled way with direction and structure which, while still interesting, lead listeners to blur the line between The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble and their improvisational alter-ego band, The Mount Fuji Doomjazz Corporation. In finally setting the two bands apart, From the Stairwell takes us on a winding tour of more of everything that had initially made their music interesting. More trip-hop, more post-rock and more electronic bits. With that, it plays as their most distinguished and intentional effort yet.
From a sultry string section leading into sinister horn and bass tones, the opening track, All is One, carries itself into a delicate piano section reminiscent of a Miyazaki film. It’s the perfect opener for the album to preview what kind of new tricks TKDE has to offer on this release. As the song progresses into an irregular ride pattern behind queasy muted brass tones and a certain ominous drone, we get our first taste of Charlotte Cegarra’s eerie, hostile vocals that take us to a tense and smoky jazz club. This is where TKDE’s imagery begins.
Only fifteen minutes later are we taken into the unlikely gem Cocaine, which sees your ears stumbling into gritty, busy factory that seem to be operated by… no one? Ghosts? It might not fit into the jazz-influenced mold that the rest of the songs on the album do but it’s the most evident result of TKDE’s experimentation within a sound they are already comfortable with. This barren track is full of industrial tones, creeping along with machinery noises, reversed chimes and what appears to be samples of steam-powered mechanisms that just grow colder and more intense until an ambient light is reached near the end.
On later tracks, such as White Eyes, the hopeful Celladoor and Les Étoiles Mutantes (The Mutant Stars), the band shows off the recent addition of Tortoise-esque post-rock elements to their repertoire as well as a ton of electronic bleeps and fizzes, no doubt on account of Bong-Ra’s background. The latter track, while not the closer, brings the LP back to the atmosphere it started on in All is One, only on a higher plane, a sign that we’ve now come up From the Stairwell. The bending guitar tones and electric keys behind Cegarra’s echoing voice bring to mind some of Stars of the Lid’s earlier material and set the music in some sort of luxurious floating space beatnik club leaving the earth’s surroundings playing only the most sophisticated of future-jazz.
It’s a shame that TKDE thought it was necessary to include the 12-minute, drawn out drone-fest that is the actual closer, Past Midnight. Without that track, in the light of everything mentioned above, I would have forgotten about the few things I thought weak from this release: Sporadic encounters with long, dragging sections somewhere between filler and build-up with often no details of interest as well as very busy segments where too many tones are blending and it’s difficult to comprehend what is going on in an otherwise quite articulate release.
As much as The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble’s brand of jazz isn’t mainstream material by any stretch, with From The Stairwell, they’ve made themselves accessible for the first time. By mastering what they already had to offer and then adding even more flesh to their bones, they’ve concocted a release bound to entice more than simply their obscure cult fan base. Finally established as a band with direction and intent, The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble’s 3rd LP is one to be taken in by an audience as diverse as the influences present in it.
Martine Balcaen


“Stairwells have always been intriguing. They appear to unavoidably lead you to your destination, but they only disclose the path bit by bit. What lies far ahead of you and far beyond you is hidden in the shadows. The stairwell could just as well be infinite. You climb up this murky stairwell, passing by many doors. Every door contains a variation of the mood, a short film, a song.”
It’s quite a nice album concept actually, but one that needs to be properly exploited if it’s going to work at all; working with a basis of unknowing and limitless possibility, it’d be senseless if each of these tracks slotted in neatly into listener expectation and picked up naturally from the track previous. Thankfully, From The Stairwell succeeds in being a diverse and visually provocative release, with some rather bizarre images coming to light during the listener’s spiraling ascent through the pitch black. And it’s this unlit stairwell which helps to provide the album with a core sound on which its more unfamiliar elements can flourish; a gloomy combination of brass, bass, vocals, guitar and keys, scattered sparingly over a bed of brush-drums. Even the album’s denser moments are made to sound minimal and spacious, with a sinister darkness running through the gaps.
From The Stairwell is most interesting when TKDE make their most grand and unexpected departures from familiarity. The disturbing and hallucinogenic “Cocaine” is the most prominent example – reverse chimes, splutters and scrapes, inhuman whimpers, with drums forging an ironically structured thud within the otherwise arrhythmic and atonal chaos. The melodies that begin to emerge during the final minutes are perhaps more unnerving than anything else. And then there’s album closer “Past Midnight”, on which the instruments seem to stagger aimlessly in a bewildered dissonance. Drums are entirely absent, and the record comes to an appropriately inconclusive stop, as though leaving the listener stranded in the dark, halfway up the stairwell.
But TKDE don’t push this too far, and the album is still largely based around the “darkjazz” grooves of previous releases, interlocking bass and drums to leave melodies and improvisation of other instruments to enter and depart as they please. Listener expectation is subverted by subtler methods during these points – abrupt dynamic shifts, surprise turns in mood.
My only criticism is that these tracks aren’t all segued into each other. Perhaps it’s a rather clichéd way to bring a concept album together, but I think it would have worked nicely in this instance – as it is, moments of silence between tracks feel like a temporary escape, and the nightmarish journey into the dark doesn’t feel so daunting and genuine after all.
But I’m sure the band have their own artistic reasons for not doing this. And besides, TKDE impressively stick by their concept in all other departments, resisting temptation to sink too far into familiar territory, without sounding forced and uncomfortable when they choose to break away from it. From The Stairwell is a bold and immersive trip.
Aidan Baker


Third full length record remains open to interpretation.
The infinite spiral staircase on the album cover, spiralling upwards into pitch black shadow rises out of the very core of The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble’s newest release. Sinister and yet somehow inviting, like the music inside, it recalls the noir atmosphere of art house cinema: dark Paris streets, the smell of rotten wood, empty rooms in the dilapidated parts of the sprawl.
Native of the Jazz-mad Netherlands and originally banded to write music ‘for existing and non-existing films’, TKDE’s emphasis on ‘the mood’ as they call it is achieved by a dense layering of sound and by creepy, jarring changes (‘All Is One’ begins on a windy, rugged plane before moving into a seedy and shadowy bar where an unnerving bastardisation of lounge Jazz is being crooned.) Seamlessly blending techniques and styles plucked from many genres, it flickers from Bonobo, Jagga Jazzist, Massive Attack and the grandiose approach of A Silver Mount Zion Memorial Orchestra. Is it Post Rock? Is it futuristic Jazz? Is it IDM?
Even though these days the term has been pretty well worn thin, From The Stairwell is very much a concept album that takes the listener on a surreal trip up that staircase on the cover. But the story they’ve attached to the album doesn’t necessarily define it. Records like this remind you that categories are ultimately pointless. TKDE’s music has always been perfectly happy to melt into the background and play out as a backdrop to the musings of the interpreter.
At first, ‘Godard Delusion’ calls us in with a troop of gypsy violinists over breezy and expressive drums. Then, gradually, it opens out into a watery guitar melody. ‘Giallo’ slithers along with its low saxophone while ‘Celladoor’ (yes, Donnie Darko does come to mind) builds from a drifting and dangerous atmosphere into an air of dark romance.
From The Stairwell retains the recognisable down-tempo tone and instrumental structure of their previous work (echoing trumpets, slow drones and brushes on cymbals) but it also sees the band pulling the mix back and refining their improvisational style for a more acoustic flavour. A stunning mixture of musicianship and late night, candle lit cool, this is music to smoke clove cigarettes and read Beat poetry to.
Brendan Morgan

 



2 comentarios:

  1. Me hace recordar profundamente a dos discos importantisimos del denominado post-rock, pertenecientes al grupo Talk-Talk: Spirit of Eden (1988) y Laughing Stock (1991). Tambien al primer disco solista (y creo que unico) del que fuera lider de esta banda, Mark Hollis, titulado homonimamente, publicado en 1998.
    Recomiendo estos trabajos a todos los que gusten de esta fusion de jazz con sonidos ambientales oscuros y experimentacion. Salute!!!

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  2. Deje un comentario hace un par de dias en esta entrada, pero parece que se lo llevo el viento..."Si alguien sabe de él, le ruego informacion. El comentario se ha perdido aqui, se fue."

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