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jueves, 2 de junio de 2016

Lluís Llach - Astres (1986)


El Canario sigue buceando en el mejor rock catalá, que nos descubre un mundo cultural riquísimo y que tiene su larga historia. Y ahora llega la revolución sonora creada por Lluís Llach, combinando la canción (Nova Cançó catalana) combinados con el rock sinfónico, el jazz y la música étnica y en donde no faltan ni los músicos de Fusioon. Era el año 86 y los cantautores ya vivían el desencanto de su estilo, había que reinventarse y Lluis hizo un disco particular. Mejor escucharlo. Política, cultura, fusión y una música asombrosa para este nuevo e invalorable aporte de El Canario.

Artista: Lluís Llach
Álbum: Astres
Año: 1986
Género: Nueva canción de Catalunya / Prog folk / Sinfónico
Nacionalidad: España


Lista de Temas:
1. Astres
2. Sol
3. Lluna
4. Terra
5. Alè

Alineación:
- Lluís Llach / Voz, composición, arreglos
Manuel Rabinad / Flautas
Andreu Ubach / Percusión
Carles Cases / Teclados, piano y programación de cajas de ritmo
Humberto Martínez / Trombón
Ángeles Domínguez / Arpa
Manolo Aguilar / Contrabajo
José Miguel Estebanez / Sampler
Jesús Maria del Corral / Oboe
Ricard Bordas, Glòria Casellas, Robert Garrigós, Immaculada Inès (solo), Nuria Jené, Berta Ojea / Coros



Llach es un músico catalán camaleónico que mezcla lo "progresivo" con lo "folk", "new age", "canción de autor", "baladas" y más. para las mentes progresivas, "Astres" y "Torna Aviat" son quizás los más interesantes. Pero su parte más interesante es que no lo hace por capricho sino que todo tiene su arista ideológica y social. Luchador político por las causas de su pueblo en principio, pero también de cualquier minoría en situación de riesgo. Creador de su propia fundación, el tipo es un incansable en la lucha por la libertad y contra el sufrimiento humano, razón por la cual en éste espacio tan social y político merece un sitial de honor.

La Fundació Lluís Llach tiene como finalidad el desarrollo social, económico, cultural y educativo de aquellas sociedades que por su lengua, cultura y situación social pueden ser calificadas de minoritarias y/o merecedoras de una especial protección. Pese a que se ha constituida recientemente, la Fundació ya tiene dos proyectos en curso en la comunidad rural de Palmarin, región de Sine Saloum, de Cultura Serer, minoritaria en Senegal. El primero llamado “Yayoma-Maremar” tiene como objetivo promover la pesca sostenible y el segundo, llamado “Anem més lluny”, se centra en la educación, i la formación informática en la región, así como facilitar las posibilidades de comunicación a través de Internet.

Vamos al disco, y qué mejor que las palabras de El Canario para presentarlo, éste es el comentario que vale, pero no será el único.


La Nova Cançó (Nueva Canción) fue el movimiento artístico y musical catalán que, en pleno franquismo impulsó la reivindicación del uso normal del catalán en el mundo de la canción a la vez que denunciaba las injusticias de la dictadura franquista (que entre otras cosas prohibía terminantemente el uso del catalán).
Lluis Llach, ilustre exponente de la Nova Cançó catalana, empezó su andadura musical en la década de los 60 como cantautor de guitarra y voz, con letras muy comprometidas políticamente, y constantemente vetado por el régimen franquista. Era una época en la que el franquismo en España daba sus últimos coletazos, hasta que el 20 de noviembre de 1975 murió el dictador, dando paso a una nueva etapa, digamos “democrática”. Ese mismo año Llach se reinventa y da un abrupto viraje musical al grabar “Viatge a Itaca”, basado en textos de Kavafis, que se convierte en su disco más vendido hasta entonces con 150.000 copias. Con este disco inició la colaboración con Manel Camp como arreglista, y con el batería Santi Arisa, ambos manresanos y antiguos componentes de Fusioon. A partir de este album Llach se adentra en el rock sinfónico, el jazz y la música étnica, sobre todo la relacionada con los países del Mediterraneo, al que canta en variadas ocasiones. A este trabajo le suceden otros con el mismo corte sinfónico/étnico, como “El Meu Amic el mar”, “Astres”, “Un Pont de Mar Blava”, para mencionar algunos.
Uno de los discos más eminentemente progresivos de Llach, y quizás también el más místico pertenece a esa época, y es “Astres”. Me fascinan algunos temas sueltos de sus otros trabajos, - pienso por ejemplo en el tema que abre “El meu amic el mar”, “Bressol de tots els blaus”- pero como disco en su conjunto, personalmente me quedo con Astres, que es mi propuesta de hoy para ustedes.
El Canario

Así que hoy traemos un disco muy especial y espero que no sea el único si El Canario se prende en reseñar, por ejemplo, el disco "Viatge a Itaca", me atrevería a decir la obra más conocida del músico (al menos para mí). Copio a José Manuel Iñesta:

Su música es fantástica y en ocasiones muy sinfónica. Quizás uno de sus mayores méritos fue el "Viatge a Itaca" que posee una suite de más de 20 minutos con hallazgos melódicos y sinfónicos más muy destacados.

¿Y Canario? ¿Publicamos también "Viatge a Itaca"? Creo que te voy a hacer trabajar, todavía te tengo que pasar los discos de la Companyia Elèctrica Dharma que estoy subiendo...
A continuación, un video con una entrevista radiofónica a Lluís Llach en el mes de febrero de 1987, con motivo de los recitales que nos ofreció en el Teatro Monumental, de Madrid, presentando su disco "ASTRES" que hoy traemos aquí. Dos programas de 30 minutos que son los que vamos a poder escuchar en el vídeo.


Vamos con otros comentarios sobre éste disquito.


El Lluís de los 80s era un hombre mucho màs crítico, más comprometido, más maduro, con los objetivos muy claros de cara a la estrategia a seguir para la identificaciòn del país. Sus comentarios de escena eran muy inteligente. Creo que llegué a intervenir en más de cuarenta de sus recitales, así que tuve oportunidad de observarlo de cerca.
Lluís Llach representa a Catalunya y es el primer cantante nacional con todo lo que comportaba esto; la defensa del territorio y el uso del catalán vaya donde vaya.
Y es el primer representate porque es el que tiene más público. Es verdad que hay otros antes que él, que lo dicen de manera más clara y con el uso de otros dialectos, como es el caso de Raimon. Pero Lluís es el primero en elaborar un discurso de compromiso importante, en el sentido de que su publico tiene una magnitud que no tiene el de Raimon, por ejemplo. El primer cantante que dió la voz al pueblo fue Raimon, pero él no penetro como Lluís, que consigue que su público se sienta parte de un mismo cuerpo político, cultural e histórico.
Omar Jurado, Juan Miguel Morales - Lluís Llach: siempre más lejos

Sin lugar a dudas, Astres va a ser una de las sorpresas discográficas del año. Una sorpresa desde el primero hasta el último surco, desde las angustiosas notas que abren la primera cara hasta las emanaciones con que se difumina el último tema. Astres es sencillamente brillante, diferente, y en esa diferencia radica una buena parte de su inicial atractivo. Llach ha cambiado, pero en el fondo nada ha cambiado. Sus más fieles seguidores pueden estar tranquilos, porque su poesía, su música y su voz son las mismas. Tampoco sus más fieles detractores deben preocuparse, ya que podrán seguir apoyando sus críticas en los mismos puntales.
Llach simplemente se ha adentrado en un universo sonoro diferente, con algo de mágico y sobrenatural, con algo de realismo y terrenal. Climas obsesivos, tratamientos electrónicos casi minimalistas, percusiones desconcertantes, voces abismales con un cierto regusto de canto popular; todo un mundo de sonidos, a veces inquietantes, a veces relajantes, rodeando / arropando la poesía cotidiana habitual del cantautor de Verges. Esa poesía a la vez cercana y distante con que nos ha acostumbrado en los últimos veinte años.
Llach se siente a gusto en este nuevo contexto; se le nota vocalmente más libre y relajado, capaz de controlar más la inflexión de voz, que tanto utiliza y caracteriza sus obras, llegando del susurro al grito con total naturalidad.
No estamos ante un disco fácil; en cambio, todo suena fresco y contagioso. Cinco temas (Astres, Sol, Terra, Lluna, Alè) son suficientes para llenar casi cuarenta minutos de música densa, que a modo de suite, forman un bloque unitario totalmente indivisible, que se ha de degustar, de principio a final, sin pausas ni concesiones.
Lluís Llach ha dado en los últimos años suficientes muestras de madurez musical; este nuevo disco es sólo un paso adelante en la búsqueda de esa madurez total enraizada en los infinitos sonidos que nos rodean y en la loca carrera cotidiana optan por poseerlos.
Una producción mucho más cuidada que en otras ocasiones realza todos los matices de la obra, que son muchos. Una toma de sonidos excepcional redondeada uno de los trabajos más importantes de la carrera de Lluís Llach.
M. Jurado - El País (Enero 1987)

Y así seguimos con este especio musical y político que cada vez se torna más interesante. Espero que lo disfruten, imagino que ya saben dónde pueden encontrar ésto.



2 comentarios:

  1. Con mucho gusto Moe, ataquemosle Al viatge! Pero no olvides José Antonio Ramos

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