"El sujeto ideal del totalitarismo no es el nazi convencido, tampoco el comunista convencido, sino las personas para quienes separación entre los hechos y la ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso ya no existen" (Hannah Arendt). ¿Esto es real? Sí que lo es. Trump, Zelensky, Netanyahu o Milei son más que suficiente para develar no solo una sociedad en crisis, sino una nueva condición humana que, como imperativo categórico, ciega la poca razón aun existente, aborta cualquier atisbo de imaginación y determina una hostilidad que todo lo subsume y lo contagia. Por Ceferino Namuncurá Protagonizada por Jack Nicholson y Adam Sandler, la comedia Locos de ira produce escalofríos, principalmente si, finalizada, uno tiene la ocurrencia de representársela en un escenario de realidad. Básicamente, se trata de un fundamento azaroso: debido a un malentendido en un avión, la jueza Brenda Daniels (Lynne Thigpen) decide que Dave Buznik (...