Ir al contenido principal

El manual oscuro de las redes sociales...

La desinformación y el odio son "parte integral" del modelo de negocio de las redes sociales. Imagina esta escena. Son las once de la noche, estás en el sofá, el dedo se desliza mecánico por la pantalla. Llevas cuarenta minutos viendo vídeos de recetas que no cocinarás, discusiones políticas que no votarás y la sonrisa impostada de influencers que no conoces. De repente, aparece un post. Algo sobre inmigración, o sobre fútbol, o sobre lo que dijo aquel político. No lo sabes bien, pero algo dentro de ti se contrae. Escribes un comentario afilado, lo envías, esperas la réplica. Cuando levantas la vista, ha pasado otra hora. Te prometes que mañana será diferente, pero no lo será. Lo que no ves, detrás de esa pantalla, es a un algoritmo frotándose las manos. Tu enojo acaba de generar ingresos para alguien. Puede llamarse Elon Musk, puede llamarse Mark Zuckerberg. No importa. El sistema ha funcionado a la perfección. No es un error. Es el negocio.


Por Lic. Alejandro Marcó del Pont

Durante años hemos creído que las redes sociales son una plaza pública ruidosa pero neutral, un lugar donde lo mejor y lo peor de la humanidad compiten en igualdad de condiciones. Nos han contado que el odio, la mentira y la polarización son efectos secundarios del éxito, accidentes lamentables en una revolución tecnológica maravillosa. Esta historia es consoladora, pero es falsa. Como un detective que reconstruye la escena de un crimen corporativo, podemos trazar el recorrido del dinero y descubrir que el odio no se cuela en las redes a pesar del sistema, sino gracias a él.

Este artículo es “Un manual oscuro de las redes sociales”. No un manual secreto filtrado desde Silicon Valley, sino una hoja de ruta construida a partir de tres investigaciones recientes: el análisis sobre la dinámica del odio en X (antes Twitter) publicado en la revista Heliyon (ScienceDirect), el reporte de Petter Törnberg sobre el modelo de negocio de la desinformación en The Conversation, y el experimento de la revista Science que demostró cómo los algoritmos pueden inducir polarización política en apenas diez días. Con estas piezas, podemos armar el rompecabezas completo.

Para entenderlo bien, empecemos por lo más simple. Una red social no es una empresa de tecnología. Es una empresa de publicidad que utiliza la tecnología para vender nuestra atención. Su producto no son las plataformas que usamos gratis, sino nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestras emociones, nuestros datos. Los algoritmos no son inteligencias neutrales que nos muestran lo que queremos ver; son sommeliers entrenados para servir el plato que nos hace pedir más bebida, aunque nos siente mal. Si el restaurante descubre que lo picante nos mantiene en la mesa, el mozo no nos traerá agua, nos traerá más picante.

Pero esto no es una metáfora, es una industria. Y como toda industria, tiene su cadena de valor, sus actores, sus márgenes y sus externalidades. El mercado global de publicidad digital alcanzó en 2025 los 690 mil millones de dólares. Para poner esa cifra en perspectiva: es más que el Producto Interior Bruto de países como Suiza o Turquía. Es, sobre todo, un flujo de dinero que no existía hace veinte años y que hoy sostiene a las empresas más valiosas del planeta.

¿Cómo se reparte ese pastel? Las plataformas (Meta, Alphabet, ByteDance, X) se quedan con la mayor parte. Meta ganó 62.300 millones de dólares netos en 2024, un 59% más que el año anterior. Alphabet, matriz de Google y YouTube, superó los 100.000 millones. Son beneficios que no provienen de vender coches o medicinas, sino de administrar nuestra atención. Luego vienen los intermediarios tecnológicos, la llamada industria ad tech: empresas opacas que operan el software que hace que los anuncios nos persigan por internet. Estas compañías, muchas de ellas desconocidas para el gran público, se embolsan comisiones por cada impresión, por cada clic, por cada dato intercambiado. Y al final de la cadena, los creadores de contenido, los influencers que han aprendido que la provocación paga mejor que la moderación, y que un video incendiario puede financiar una casa en Miami.

El manual que desplegaremos a continuación tiene tres niveles de profundidad, como las capas de una cebolla tecnológica. Primero, la capa de la vigilancia, cómo nuestros datos se convierten en petróleo. Segundo, la capa del entrenamiento, cómo los algoritmos aprenden a envenenarnos. Tercero, la capa de la monetización, cómo la ira se transforma en dólares, euros o pesos, y quién se los lleva.

La primera capa es la más silenciosa, quizá por eso la hemos normalizado. Las redes no son gratis. Pagamos con algo más íntimo que el dinero. Pagamos con cada pausa del dedo sobre la pantalla, con cada vídeo que vemos hasta el final, aunque nos aburra, con cada like que delata una emoción. En 2026, la inteligencia artificial ya no necesita preguntarnos cómo nos sentimos; lo infiere de la velocidad con la que escribimos, del brillo de la pantalla a las tres de la madrugada, de si compartimos más gatos o más protestas. Es como si un vecino espía pasara veinticuatro horas asomado a nuestra ventana, tomando notas, prediciendo nuestro humor antes de que nosotros mismos lo sepamos.

Argentina tiene una ley de protección de datos, la 25.326, que en el papel parece frágil. Pero las plataformas operan desde Delaware, Dublín o Singapur, y nuestros datos viajan por cables submarinos que ninguna normativa local alcanza a cortar. Cada vez que aceptamos las condiciones sin leer, entregamos un diario íntimo a cambio de entretenimiento. El negocio funciona porque el trueque es invisible: no vemos el dinero salir de nuestro bolsillo, solo vemos videos. Y, sin embargo, ese trueque es la base de todo lo demás.

La segunda capa es la del entrenamiento. Los algoritmos no nacen sabiendo qué nos enfurece. Asimilan. Lo hacen a través del aprendizaje automático, una palabra sofisticada para describir un proceso casi infantil, ensayo y error a escala planetaria. Un algoritmo prueba miles de versiones de un mismo feed. Mide cuánto tiempo nos quedamos, si comentamos, si volvemos. Descubre, por ejemplo, que el contenido que llama “ellos” contra “nosotros” genera un 67% más de interacciones. Descubre que las imágenes manipuladas provocan más clics que las verificadas. Descubre que la irritación es adictiva.

Un experimento reciente publicado en Science lo demostró con crudeza. Un equipo de investigadores creó una extensión de navegador que alteraba el orden de los posts en X. Cuando aumentaban artificialmente la presencia de contenido con animosidad partidista, los usuarios se volvían más polarizados. Cuando reducían ese contenido, la polarización disminuía. La conclusión es incómoda porque elimina cualquier ambigüedad, el problema no es lo que los usuarios piden, sino lo que el algoritmo sirve. Si el camarero solo trae platos picantes, el comensal acabará creyendo que eso es lo único que hay en la carta.

Documentos internos de Facebook, destapados en 2021 por la denunciante Frances Haugen, revelaban que la compañía sabía perfectamente que Instagram empeoraba la salud mental de las adolescentes. También sabían que el algoritmo amplificaba el extremismo. También sabían que desactivar los mecanismos de propagación viral reducía la desinformación. Pero cada una de estas soluciones reducía el tiempo de pantalla, y el tiempo de pantalla es la materia prima de la publicidad. La decisión empresarial fue siempre la misma, optimizar para el crecimiento, asumir el daño colateral. No es conspiración, es contabilidad.

La tercera capa es la del dinero. El mercado global de publicidad digital ronda ya los 690 mil millones de dólares. El mecanismo es brutalmente simple. Más tiempo en la app significa más anuncios vistos, más anuncios vistos significa más dinero. Para que pases más tiempo, el algoritmo necesita mantenerte activo, comentando, compartiendo, enojándote. El odio es eficiente porque es inmediato. Una mentira escandalosa viaja más rápido que una verdad matizada porque no requiere contexto, no pide pausa, no invita a la duda. Solo pide reacción. Y cada reacción es un dato, cada dato es una predicción, cada predicción es un anuncio mejor dirigido.

El estudio portugués publicado en Heliyon aporta una pieza que completa el cuadro. Los investigadores analizaron miles de conversaciones en X y descubrieron que el discurso de odio no suele nacer dentro de las comunidades, sino que llega desde fuera. Son intrusos que irrumpen en hilos ajenos, lanzan su mensaje agresivo y desaparecen. El patrón es claro: el odio se concentra en las primeras dos horas de una conversación, cuando la visibilidad es máxima y el impacto puede ser explosivo. No es espontáneo; es táctico. Es contenido diseñado para secuestrar la atención en su momento más vulnerable.

Este hallazgo destruye la narrativa de que las redes solo reflejan la maldad humana preexistente. Lo que hacen es amplificarla selectivamente, premiarla con visibilidad, incentivarla con ingresos. Los creadores de contenido lo saben. Publicar algo moderado, veraz y matizado es la vía rápida al anonimato. Publicar algo incendiario, simplista y maniqueo es la vía rápida a la viralidad. El mercado ha establecido sus precios, y la honestidad no cotiza en bolsa.

Hubo un momento, en 2020, en que pareció que algo podría cambiar. Bajo el lema “Detener el odio por lucro”, más de mil marcas se unieron a un boicot publicitario contra Facebook. Grupos de derechos civiles señalaban directamente la complicidad de la plataforma con el racismo y la desinformación. Marcas globales como Coca-Cola, Starbucks y Unilever retiraron millones en publicidad. Mark Zuckerberg anunció cambios: etiquetas en posts problemáticos, eliminación de contenido supremacista, ajustes en los sistemas de recomendación.

El impacto financiero fue imperceptible. Facebook siguió ganando fortunas. El boicot se diluyó. Las marcas volvieron. El sistema demostró su resiliencia. No necesita que todos los anunciantes estén a bordo, solo los suficientes. Y siempre hay suficientes. Mientras la indignación colectiva dure un ciclo de noticias y el miedo a perder ventas dure para siempre, el cálculo empresarial seguirá siendo el mismo.

Lo más inquietante de este manual no es la denuncia, sino la naturalidad con la que lo hemos asumido. Nos indignamos, compartimos, debatimos, nos agotamos. Y al día siguiente repetimos. Las redes han perfeccionado la ingeniería de la adicción emocional. Saben que el miedo vende más que la esperanza, que la furia retiene más que la calma, que la simplicidad rinde más que la complejidad. Han construido imperios sobre la explotación de nuestros peores instintos, y lo han hecho con nuestro consentimiento expresado en clics.

Pero quizá lo más peligroso que han hecho las redes no sea polarizarnos o mentirnos. Es hacernos creer que este es el único mundo posible. Que la publicidad comportamental es el único modo de financiar la comunicación digital. Que el algoritmo debe optimizar para generar like, porque no hay otra métrica disponible. Que la moderación de contenidos es un problema técnico, no una decisión política. Nos han convencido de que no hay alternativa, y esa convicción es la zanja más profunda que han cavado.

El manual que hemos desplegado no es un ataque a la tecnología, ni una nostalgia por un pasado analógico idealizado. Es una invitación a usar estas herramientas con los ojos abiertos. La próxima vez que sientas esa oleada de enojo mientras el dedo se desliza, haz una pausa. Pregúntate: ¿esto me está informando o me está utilizando? ¿Este post existe para comunicarme algo o para provocarme una reacción? ¿Quién gana cuando yo pierdo los estribos?

Porque mientras usted se enoja, alguien en California está contando la plata. Y mientras nosotros discutimos si el problema es la izquierda o la derecha, los algoritmos siguen aprendiendo. Y mientras los gobiernos debaten comisiones y los periódicos publican análisis y los académicos escriben papers, las acciones de Meta suben otro punto porcentual.

El odio no es un error del sistema. Es el sistema funcionando a pleno rendimiento. La pregunta no es si las redes pueden cambiar. La pregunta es si nosotros podemos exigirlo antes de que el costo de no hacerlo sea irreversible. La próxima vez que abras la aplicación, recuerda. No eres el cliente. Eres el producto. Y el producto más rentable es aquel que no sabe que lo están vendiendo.


Lic. Alejandro Marcó del Pont


Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Le Orme - Uomo Di Pieza (1972)

LightbulbSun nos trae un clásico del rock progresivo italiano. A ver; si hay un momento en el que el rock progresivo italiano dejó de mirar de costado a los británicos para patear la puerta con una personalidad propia, apabullante y rebosante de romanticismo mediterráneo, es este. Editado en 1972, "Uomo di Pezza" no es solo el disco más emblemático de Le Orme, sino la piedra basal indiscutida de ese movimiento, donde la melodía popular se cruza con las estructuras clásicas sin perder jamás el pulso sanguíneo ni la dulzura y romanticismo. Una de las audacias de este disco es la total ausencia de guitarras eléctricas, acá no vas a encontrar riffs pesados ni solos de distorsión desenfrenada; todo el peso armónico y el muro sónico recae sobre un arsenal de teclados analógicos deslumbrantes entrelazados con melodías acústicas y el bajo melódico. Los arreglos de cámara y la polifonía vocal demuestran una precisión quirúrgica, logrando que un formato de trío suene con la densidad, e...

Sonar - Three Movements (2023)

Ya presentamos al elegante y excelso guitarrista Stephan Thelen y mencionamos que Sonar es su banda principal, y este es un discazo que se alzó como uno de los mejores discos del 2023, al menos eso es lo que dicen los muchachos de Progarchives. Rock In Opposition, Avant-Prog, Math Rock y Experimental, concebido y compuesto por Sonar, con la participación de David Torn (Tori Amos, Bill Bruford, Tony Levin, David Sylvian, Michael Shrieve, Steve Roach, Don Cherry y un largo etcétera) en arreglos improvisaciones  y J. Peter Schwalm (compositor alemán muy relacionado con el trabajo de Brian Eno, además de componer música electrónica y ambiental para cine, teatro, radio, ballet y otro largo etcétera) y otro músicos adicionales que aportan lo suyo para crear tres movimientos basados en la matemática aplicada a lo rítmico, que crea un verdadero ritual sonoro, ideal como para empezar la semana, que aunque sea corta, la llenaremos de música y de buenas vibras. No pueden dejarlo pasar, más ...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Quetango Quartet - Postango (2006)

Una joyita canadiense-argentina que mezcla el tango con la música de cámara, el jazz y tiene una pizca del clásico rock progresivo setentero, aunque esto ni por casualidad puede tratarse dentro de los parámetros del rock. . Este trabajo discográfico destaca por su propuesta de vanguardia, donde las ciudades de Quebec y Buenos Aires se descubren mutuamente a través de una sofisticada fusión de jazz contemporáneo, música de cámara y tango instrumental. El álbum recibió un gran reconocimiento crítico y fue nominado al prestigioso premio canadiense ADISQ en la categoría de Álbum Instrumental del Año. Esa introducción sirve solamente para aquellos distraídos que no sepan que cosas como estas están disponibles en el blog, como tantas maravillas que pueblan nuestro catálogo cabezón. Que lo disfruten!. Artista:  Quetango Quartet Álbum: Postango Año: 2006 Género: Tango, Progressive fusion, avantchamber Nacionalidad: Canada (Quebec) & Argentina Duración: 42:19 min Y vamos c...

Ergo Sum - Ergo Sum (1997)

Si hay un rincón de Sudamérica donde la potencia instrumental del progresivo supo reinventarse con una personalidad arrolladora en los noventa, ese es Chile. Vamos a recordar un disco imposible de conseguir hoy en día, un buen álbum de prog folk (muy al estilo Jetro Tull pero más pesado), un álbum es recomendable ya que combina la fusión, el folk, los ritmos latinos, el heavy y el sinfonismo de manera ágil y sólida, es que éste es un álbum que a pesar de su corta duración dejó grabado un progresivo de amplio espectro, pero con flautas traversas y percusión además de los típicos instrumentos de rock, y sin recurrir al tradicional colchón de teclados que suele dominar el género, este quinteto construye un sonido robusto, filoso y profundamente original, y con una guitarra que lidera el timón con solos pirotécnicos y una pegada filosa que por momentos dialoga con la escuela de los grandes violeros del virtuosismo. Muy buen disco que deberían conocer, una inyección de energía que te sacude...

Dave Bainbridge - To The Far Away (2021)

Otro de nuestros discos casi desconocidos y muy recomendados, ahora vamos a recordar un disco verdaderamente hermoso y emotivo inspirado en las consecuencias de la pandemia, más de 70 minutos de pura magia, y uno de los mejores discos que han salido en el 2021 (y si no me creen a mí, miren el puntaje que tiene en Progarchives , que raya en la perfección). 13 temas memorables, que realizan una combinación de estilos tremenda, algo que verdaderamente es una de las características de lo que denominamos "música progresiva", pero que en algunos casos lo hacen tan pero tan bien que casi deberían crear una denominación nueva, como en este caso (bueno, eso le pasó a Magma cuando definieron su música como "Zeuhl", aunque hay muchísimos otros casos donde debería haber pasado lo mismo). El señor Dave Bainbridge es un virtuosísimo multi-instrumentista que se encarga de casi todo (la revista "Prog" lo incluyó como uno de los mejores guitarristas, luego de Steve Hackett...

Los Barrocos - Sin Tiempo Ni Espacio (1974)

Este disco también lo había publicado hace muchísimo tiempo y ahora reaparece para que lo descubra mucho cabezón novato y desprevenido. Básicamente, Los Barrocos fueron un grupo que mezcló la música clásica con el rock, al punto de tener en su repertorio temas de rock pesado y otros de música de cámara. Y esta es otra casi desconocida banda argentina que tocaba rock con mezcla de música de cámara con la inclusión de violines, fue un proyecto muy interesante por cierto. Formados en 1970 y enrolados en el sonido progresivo de aquellos años, tuvieron muy buenos temas e hicieron muchos recitales, pero debido al desgaste de luchar con las discográficas, que derivaron en diferencias internas, el grupo terminó por disolverse y hoy está casi olvidado, injustamente. En este pequeño espacio los venimos a recordar, a ellos y su música. Que lo disfruten. Artista: Los Barrocos Álbum: Sin tiempo ni espacio Año: 1974 Género: Rock psicodélico Nacionalidad: Argentina Una gran oportunidad pa...

OdraReg - God's Garden (2004)

Otro proyecto creado por uno de los músicos de la legendaria banda venezolana Témpano, y con eso ya digo bastante. Seguimos con nuestra sección de progresivo latinoamericano que tenemos mucho y muy bueno para presentarles, ahora con un disco de una banda venezolana, registro publicado en Francia por el sello Musea en un efectivo cóctel de sinfonismo, psicodelia, jazz-rock y experimentación electrónica. La verdad, conocía de la existencia de este trabajo pero nunca había tenido oportunidad de escucharlo, y ahora aterriza en el blog cabezón. El sonido de esta banda es asombroso, y su música también, es dinámica, viva, aventurera, atomporal y muy personal, con un toque latino indefinible. ¡Simplemente tremendo! Si querés asombrarte con algo, te invito a que conozcas este tremendo proyecto que lamentablemente solo ha sacado un solo disco, así que hay que disfrutarlo y sacarle el jugo. Es lo que hay... Artista: Odra Reg Álbum: God's Garden Año: 2004 Género: Jazz rock progresivo...

Serú Girán - La Grasa de las Capitales (Edición 40 Aniversario) (1979 / 2019)

Esta edición especial tiene su lanzamiento digital hoy, y nosotros no podíamos dejar de mencionarlo. Un disco bien para que aparezca en el blog cabezón un viernes. Porque no es una versión cualquiera, porque salió hoy mismo, porque es una gran sorpresa tenerlo aquí y porque lo trae el Mago Alberto.  A partir de la recuperación del histórico catálogo discográfico de Music Hall, realizada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), y con un minucioso trabajo de producción que incluyó la remasterización del sonido desde cintas, restauración de arte de tapa e inclusión de un insert con fotos originales nunca antes vistas, se lanza a 40 años de su publicación una edición especial de "La Grasa de las Capitales", segundo disco del legendario Serú Girán. Con la idea de escuchar cada vez mejor estas obras que traspasan el tiempo, es que anunciamos estas cosas maravillosas que van saliendo, y es que así se vive la mejor música en el blog cabezón. Artista: Serú Girán Álbum: ...

Mojo Pojo - Mojo Pojo (2010)

Ya que estamos reviviendo parte de la mejor música venida de Venezuela, ahora recordamos a Mojo Pojo, llenos de virtuosismo y pirotecnia, este fue su primer disco y ya lo habíamos presentado hace años atrás. Música pretenciosa, dinámica, colorida, muchos temas instrumentales, fueron teloneros de Yes y Jethro Tull, y han hecho la delicia de sus seguidores. Aquí, el disco homónimo de una banda que les recomiendo que conozcan. Para que vayan teniendo mucho para escuchar en este fin de semana, revivimos una buena banda con nombre raro que lanzó su disco homónimo en el 2010, donde la banda combina el jazz, diferentes tendencias de rock muy potentes, la música progresiva y hasta algunas pinceladas experimentales producto de su libertad creativa, siendo quizás una de las bandas más originales dentro de la movida musical en Venezuela, con un estilo difícil de etiquetar. Otro de los discos desconocidos que damos a divulgar  acá en el blog cabeza, y por cierto, son cosas que no vas a encontr...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.