Raro y exquisito, esa es la definición perfecta para este disco. Y hablando de los discos recomendados y desconocidos, este disco es tratado como un tesoro nacional de Suecia que casi nadie conoce. Es como si agarraran el Zeuhl, le metieran rock sinfónico, le dieren una vuelta de tuerca: le sacaran la mala onda y el idioma inventado, y le pusieron flautas y un aire folk que te deja recalculando tratando de darte cuenta qué carajo estás escuchando.
Por su lado, la vocalista canta como si fuera una criatura mitológica que te está invitando a merendar en medio del bosque, pero sabés que si aceptás, no volvés más. Su voz es etérea, dulce, pero tiene una fuerza que corta el aire. No necesita gritar para que se te pongan los pelos de punta. Por otra parte, si algo tiene este disco, es un groove tremendo. El bajo está bien arriba en la mezcla y suena gordo, pesado, casi como si fuera una banda de metal pero tocando jazz-folk. La combinación de teclados (Fender Rhodes a morir) con esas líneas de bajo es lo que mantiene a la banda unida mientras las flautas y la guitarra se van de viaje.
Aunque salió en 1981 (cuando el progresivo ya estaba medio en la lona), suena fresco y atemporal. No tiene esos horribles sintetizadores ochentosos de plástico (bueno, los suecos nunca los utilizaron, en su puta vida); suena orgánico, a madera y transpiración. Un verdadero híbrido que fusiona influencias del Zeuhl, el art rock, el Canterbury, el RIO y el rock progresivo sinfónico. En cualquier caso, "Barndomens Sigar" es imprescindible para cualquier amante del rock progresivo. Es el punto justo donde el rock progresivo se pone nítido y te hace mover el pie, aunque el ritmo sea más raro que libertario son sensibilidad social.
Pero vamos con un buen comentario sobre el disco...
Cuando hablamos de la fe y moral de adamantium de los grupos progresivos españoles de los 70, no debemos olvidar que ese mismo mérito lo tuvieron también en otros muchos sitios. En 1978, en Linkoping, Suecia, unos locos que venían de tocar en Tunnelbanan, grupo influenciado por Yes y Génesis, decidieron rizar el rizo. O mostrar todavía más rebeldía en su propuesta.
Así que formaron KULTIVATOR, con influencias aún más marcianas, extremas, bizarras, pero no por ello menos maravillosas. El sonido Canterbury, el francés Zeuhl, elementos del folk sueco o el Rock In Opposition. Magma, King Crimson, Hatfield and the North, National Health, Henry Cow, Art Bears, Gentle Giant, Art Zoyd, Univers Zero...en sus propias palabras, fueron algunas de sus influencias. Una nueva "secta sónica " en la que solo cabían los más atrevidos de orejas y mente. Kultivator se apuntó a ésta corriente, dejando los sinfonismos prog de anteriores aventuras. En un mundo perfecto, el verdadero punk, donde la radicalidad y extremismo instrumental hubieran sido la respuesta a tanta pompa anterior, hubieran sido estilos como los reseñados. No se me ocurre nada más "punk" que el R.I.O.Pero todos sabemos que no fue así.
Stefan Carlsson (bajo, pedales de bajo), Johan Hedren (Rhodes, órgano, sintetizadores), Jonás Linge (guitarras, voz), Ingemo Rylander (voz solista, recorders, Rhodes) y Johan Svard (batería y percusión), eran Kultivator.
La delicada voz de Ingemo, que automáticamente asociamos a las de Bárbara Gaskin o Amanda Parsons, nos adentra en un país de las maravillas canterburyanas. Donde el piano eléctrico ante todo, la fina guitarra eléctrica con sus espasmos de violencia, y las matemáticamente intrincadas andanadas rítmicas hacen que nos sumerjamos en un mundo subterráneo de ensoñación progresiva surrealista sin límites. Son evidentes las influencias que ellos mismos proponen. Pero ponerse a ese nivel es elevar el listón muy alto. Y Kultivator rezuma ganas, técnica, pasión por el estilo y orfebrería churrigueresca artesanal. Todo muy humilde, pero espectacular.
Como un "The Rotter's Club" o un "Of Queues and Cures".
Los desarrollos instrumentales de "Kara Jord" (7"07), "Grottekvarmen " (7'05) o "Novarest" (6'14) no tapan a piezas más breves como "Vemod", "Hoga Hastar", "Varfol","Smafolket" o el tema titulo, donde la esencia folk sueca se deja notar con maravillosas melodías paganas, rústicas y del bosque encantado.
Este disco pronto se convirtió en una sabrosa pieza de coleccionista, llegando a altas cifras en ese mercado.
Ad Perpetuam Memoriam lo editó en cd en los 90. Incluyendo una antigua composición , "Haxdans" (6'35), que se excluyó del álbum original por falta de espacio, y fue rehecha en el 92. Es otra joya a aumentar en el disco.
Existe un segundo bonus, una pequeña medley de los tiempos de Tunnelbanan, que procede del 79, en su primer concierto con Kultivator. Tan sólo dieron unos 6 o 7 de éstos. Visto que la demanda popular se acercaba más al punk y la new Wave. Tiempos erróneos. En un concierto en Motala tocaron ante tres personas, que pronto también se fueron. En esto también me recuerdan a los españoles.
En vista del panorama desolador que ofrecían las nuevas modas, decidieron separarse. Dejándonos esta joya atemporal para mimar, acariciar y visitar muchas veces.
Pura sanación reiki-mental para la estupidez urbana diaria.
Edición Rockarte
Si no podés ver la animación, venite acá:
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A diferencia de otras bandas de Avant-Prog que te dan ganas de tomarte un Ibuprofeno a los diez minutos, Kultivator es súper disfrutable.
Lo podés escuchar completo desde su espacio en Bandcamp:
https://transubstansrecords.bandcamp.com/album/barndomens-stigar





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