En medio de una sesión marcada por denuncias de represión policial y agresiones a trabajadores de prensa, entre tensiones y cuestionamientos, el jueves 26 de febrero la reforma de la Ley de Glaciares obtuvo media sanción en el Senado. La votación de 40 votos a favor, 31 en contra y 1 abstención se desarrolló pese al clima de conflictividad social en las inmediaciones del Congreso, donde organizaciones ambientalistas y ciudadanos se manifestaban contra una iniciativa que, según especialistas y colectivos socioambientales, reduce la protección de reservas estratégicas de agua dulce. La reforma aprobada redefine el alcance de las zonas protegidas, limitando la protección a glaciares y geoformas periglaciales que cumplan funciones hídricas “efectivas”, lo que implica un recorte respecto de la ley vigente desde 2010. Críticos del proyecto advierten que esta modificación abre la puerta a la expansión de la megaminería en áreas antes vedadas, delegando en las provincias la decisión fi...