Lo que se quiere con los fetiches tecnológicos es llevar al extremo la utopía del capital y de los cultores de la IA aquello de la calidad total y cero errores, que caracterizarían a las máquinas, pero que mostrarían la debilidad y la inferioridad de los seres humanos. La imagen no puede ser más demencial: la orquesta sinfónica de Corea del Sur ha sido dirigida por un robot . Las fotografías muestran a un androide, una máquina que imita burda y toscamente la forma humana, dirigiendo la orquesta, y los músicos, como robots amaestrados, obedecen. Uno no sabe si es más demencial que la orquesta sea dirigida por un robot, o que los músicos acepten sumisamente que los conduzca una máquina. El “director- robot” de la orquesta fue creado por el Instituto de Tecnología Estatal de Corea del Sur y lo bautizaron como Ever6. Sus inventores sostienen, como parte de la propaganda corporativa, que es capaz de seguir el movimiento de los músicos mediante sensores y por ello puede ejecutar a la per...