En épocas donde la irreverencia e incorrección está representada por aquellos que se jactan de su ignorancia, volvemos a aquellos actos irreverentes e incorrectos, pero no desde lo argumental, sino desde los hechos, desde los sonidos y la música. Hoy, donde los sueños tienen marco de Instagram; donde para algunos el enemigo está detrás de una cuenta anónima en redes sociales, y donde para otros el enemigo es un dispositivo electrónico o una plataforma, vamos a la raíz y decimos que el problema está en el alma humana y debemos superar un escalón más en el salto evolutivo. Y para eso queremos dar nuestro granito de arena, que no es argumentativo sino musical. Es de allí que nace este programa radial, bendito o maldito, pero a todas luces inabarcable dentro de la actual lógica actual. El arte sonoro como posibilidad de construir realidades alternativas a los discursos oficiales y a lo tangible... algo que sonó el Flaco no hace mucho tiempo, insertándonos en un mundo que si bien ...