Una tristeza flota en el ambiente
como un virus
y todo parece congelado
las sonrisas los saludos los abrazos las caricias las palabras
hasta la primavera
todo parece parecerse a un cuadro de Edward Hopper
desolado desangelado frío
parece que todo se desmorona con un ruido de aplausos de fondo
hay algo que va de mal a peor
y no es el virus ni el miedo ni el confinamiento
es una sociedad que ha creado psicópatas
una sociedad que ha creado gente sin empatía
gente obediente sumisa fascista
pero no es momento de rendirse es momento de rebelarse de la subversión
no es momento de partidos ni de banderas
no es momento de los egos-narcisistas
no es momento de oportunistas
no es momento de mentirosos
no es momento de sacrificios
no es el momento de la rentabilidad
es el momento de la unión no de la fuerza
es el momento de lo público
no es el momento de las empresas es el momento de las personas
no es el momento de la policía, nunca es el momento de la policía
es el momento de preguntarse
no es momento de levantar muros es momento de derribar muros
es el momento de echar una mano
es el momento de la imaginación no del poder
es el momento del contraataque
no es el momento de superhéroes
no es el momento de amos ni de reyes
no es el momento de linchamientos e insultos
es el momento de cuidarse de cuidarnos
no es el momento de sembrar el pánico
es el momento de sembrar patatas garbanzos ajos cebollas
no es el momento de mirar para el otro lado
es momento de estar al lado codo con codo
es el momento de la sorpresa
de abrazarnos fuerte
tan fuerte que no quede lugar para la tristeza y la derrota.
José Pastor
Poemario "Cartografía de la derrota"
Editorial francesa Az´art Atelier Éditions.
LightbulbSun nos trae un clásico del rock progresivo italiano. A ver; si hay un momento en el que el rock progresivo italiano dejó de mirar de costado a los británicos para patear la puerta con una personalidad propia, apabullante y rebosante de romanticismo mediterráneo, es este. Editado en 1972, "Uomo di Pezza" no es solo el disco más emblemático de Le Orme, sino la piedra basal indiscutida de ese movimiento, donde la melodía popular se cruza con las estructuras clásicas sin perder jamás el pulso sanguíneo ni la dulzura y romanticismo. Una de las audacias de este disco es la total ausencia de guitarras eléctricas, acá no vas a encontrar riffs pesados ni solos de distorsión desenfrenada; todo el peso armónico y el muro sónico recae sobre un arsenal de teclados analógicos deslumbrantes entrelazados con melodías acústicas y el bajo melódico. Los arreglos de cámara y la polifonía vocal demuestran una precisión quirúrgica, logrando que un formato de trío suene con la densidad, e...

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