Este es el segundo disco de este colectivo anglo-escandinavo, y básicamente es el sueño húmedo de cualquier fan del rock sinfónico que ama los sintetizadores que suenan a nave espacial antigua, y al primero ya también lo presentamos en el blog cabeza. Con todo ese sonido de los 70 donde los teclados tenían su propia personalidad y no necesitaban de una computadora para sonar interesantes Stephen James Bennett (el cerebro detrás de esto) se despacha con un arsenal de teclas, (sintes, teclados, Mellotrons y aparatos raros) que hacen que el disco se sienta orgánico y con un aire al Genesis más clásico. Acompañado de un grupo de lujo, con invitados como Jacob Holm-Lupo (White Willow) o Bjørn Riis, entre otros. El disco juega mucho con la nostalgia y esa sensación de añoranza, que crean un disco muy bien interpretado, con una propuesta elegante, un poco melancólica, pero con esos chispazos de energía salvaje que nos gustan a los que disfrutamos de las rarezas musicales. Si te quedaste con...