Pulsar. The Strands of the Future. Edición Rockarte
De
Moebius8
Esta vez Rockarte anima el arte gráfico de un disco que ya había sido presentado en el blog cabezón hace mucho tiempo por nuestro amigo Sergio I. Ortega. Y por ello es que lo copio: "Aquí está su segundo álbum de estudio editado en 1976 con título "The Strands Of The Future", y en este punto las palabras son mayores: un hito de la historia de la musica progresiva sinfónica francesa de los años 70 para enriquecer los elepés del genero por excelencia vanguardista como el progresivo francés. Tan fascinante desde afuera hacia adentro, miren tan solo su arte de portada, toda una edición de lujo con una impresionante portada doble arraigada a las ediciones del prog de la época que muchas bandas de todo el globo producían. Profundicen y escuchen que estos "Hilos del Futuro" están sutilmemte tejidos entre la fantasía musical y los viajes introvertidos del alma a través de pasajes altamente atmosféricos y cósmicos, desafiantes para los pensamientos dado el milagro de sus elaboradas texturas. Si...se les cita como los Pink Floyd franceses, pero solo en inspiracion, porque el sonido de Pulsar es claramente frances"
Nada
más poner este disco te entran recuerdos de sonidos familiares muy
próximos a la electrónica alemana y a esos enormes vacíos cósmicos a la
Tangerine-Schulze setentera cruzados con los Floyd del 69 al 71.
La
pieza título ocupa una cara de 22 mtos con sus solemnidades sinfónicas
que se mezclan con pasajes acústicos y formas para recordarnos que
estamos escuchando a una banda francesa inclusive algo similar en esta
ocasión a los primeros discos de los alemanes Eloy. Esa especie de scifi
analógico de teclados densos y psicodelia sinfonizante recorre
pausadamente el surco entre el mellotrón,Solina String Ensemble, órganos
colgantes y amables sintetizadores. Suena viejuno que dirían los de
ahora y efectivamente bastante oscuro. Las octavas prevalecen sobre las
cuerdas y la flauta y guitarra eléctrica aparecen de mitad en adelante.
Es una pieza que en realidad no encaja completamente en el rock
sinfónico, pero sí bastante en el space rock y en las caleidoscopias
sonoras. Termina tímidamente entre sonidos de acústica y flauta pasando
de lo radiactivo a lo pastoral e inocente a lo aloe vera. Entonces la
duración media de un vinilo venía a ser el promedio de cuarenta mtos
distribuidos en ambas caras.
Era
habitual que al lado de las composiciones o piezas más robustas se
intercalases pequeños temas generalmente de relleno como es el caso de
“Flight” (2.41). Es curioso porque su animado comienzo rítmico parece
que nos va a dar un mayor desarrollo y todo se queda como en algo
inacabado. Recuerdo que me viene a colación esa estupenda pieza de
Camel: “Supertwister” que resuelven en 3.20 y es como una escasa tapita
de alta cocina o el excelente “The Vultures Flight High” (3.07) de
Renaissance que se queda muy cortito y con falta de desarrollo. Quizá
son mis manías y de haber sido más largas habrían perdido su encanto lo
que también es posible. “Windows” (8.56) es cosa delicada y como un
letargo veraniego. Esos enormes letargos de los Pink Floyd con ese
órgano suspendido de Wright son una buena referencia. Aquí cantan en
inglés y yo hubiese preferido su lengua madre, aunque no lo hacen mal.
Tenemos un clásico solo de guitarra onda Gilmour para variar y
tranquilidad, mucha tranquilidad para que la flauta exprese esos
inofensivos momentos hippiosos entre densas humaredas de maría próximas
al bostezo y a la abulia de la vagancia. Tirados en la alfombra entre
cojines vistosos, conversaciones sin sentido, risas tontas, pipas de
agua y barritas de incienso. El pack completo.
“Fool´s
Faliure” (10.20) parece querer rememorar algo entre Crimson-Van Der
Graff pero ni lo uno ni lo otro. El sinte solo de aquí no encuadra en
esas bandas y afortunadamente les da más originalidad, aunque la pesadez
mellotrónica nos lo recuerde. La guitarra solista ofrece otro discurso
diferente, pero aun así la dinámica sigue los pasos del “Lizard”
peligrosamente, incluso los derroteros de sus compatriotas Ange en
algunos pasajes. Más flauta para aligerar la carga y vuelta a Van Der
Graaf. Siendo generoso no está nada mal. Al final graban unos soniditos
de máquina de escribir, el timbre de casa y cuando suena el mellotrón de
nuevo puede que se haya ido al servicio a meditar.
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