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Kevin Ayers - whatevershebringswesing (1972)

Y hoy hemos empezado el día a puro Canterbury, y ahora le toca el turno a un disco solista de Kevin Ayers, ex Soft Machine y Gong, que junto a Robert Wyatt, Mike Oldfield, Didier Malherbe (Gong), David Bedford y muchos invitados más. Este disco de título raro es su tercer álbum en solitario, y como los anteriores "Joy Of A Toy" y "Shooting At The Moon", está lleno de caprichosas melodías del estilo del temprano Soft Machine (un estilo que el grupo había abandonado en el momento de su tercer álbum "Third", así que si no conocés al músico y te gustan los dos primeros trabajos de Soft Machine, esto es para vos). La conexión con el Mago Alberto funciona y luego de Gilgamesh seguimos a puro Canterbury! Y ya que está, a este disco "cantamostoloquetrae" también se lo dedicamos a nuestra querida Princesita Vicky.

Artista: Kevin Ayers
Álbum: whatevershebringswesing
Año: 1972
Género: Escena Canterbury
Duración: 51:27
Nacionalidad: Inglaterra




Texto introductorio al post, se debe usar para causar curiosidad e invitar a seguir leyendo.

Almas rebeldes, almas solitarias, almas anti sistema, muchísimas almas que deambulan eternas en nuestro inconciente, podríamos incluir a Syd Barret, Lennon, Wyatt, y también estaría seguramente Kevin Ayers, miembro de la primera formación de Soft Machine, multinstrumentista, cantante y compositor.
Ayers pertenecia al grupo de músicos de Gran Bretaña, tales como Brian Eno, Mike Oldfield, Bill McCormick, Manzanera, Wyatt, David Bedford y cuanto bicho raro andaba por ahí, luego de su participación en el primer disco de Soft Machine continuó su carrera solista grabando varios albumes, algunos muy interesantes y otros no tanto, el que nos ocupa hoy es una rareza por su concepción, su producción y también por los musicos que participaron. "whatevershebringswesing" es el tercer trabajo de Ayers, y quizás sea el más ambicioso, desde su comienzo orquestal hasta sus canciones cuasi-tradicionales, dan un pantallazo de la multifacética carrera musical de KA.
Otro solista que viene a complementar la corriente del Canterbury, y no es casual que justo comenzando esta reseña, el Vampiro haya posteado a Gilgamesh, la conexión invisible funciona!!!. Cabezonas/es amar u odiar es lo único que te puede ofrecer Ayers.
Mago Alberto





Fue miembro fundador de una de las bandas pioneras de la psicodelia de los años 60’s, Soft Machine, asociada a la Escena de Canterbury. Ha grabado varios álbumes como solista, en los cuales colaboran artistas muy variados, como Brian Eno, Syd Barrett, John Cale, Elton John, Robert Wyatt, Andy Summers, Mike Oldfield, Nico, Ollie Halsall y muchos otros.
Ayers, tras tocar durante un período en Gong, encontró uno de sus mejores momentos como compositor con este "whatevershebringswesing". Han tenido que reeditar el disco unas cuantas veces y varios van a escuchar este disco varias veces porque es una genialidad. El solo de Mike Oldfield ( quien al año siguiente de la publicación de este disco debutó con "Tubular Bells") es mundial, pero en el resto del tema ese sonido suyo de guitarra tan característico, ya está ahí, totalmente maduro. Y lo que canta Wyatt en ese tema es exactamente lo que necesita... ¡Vaya dos patas para un banco!! el tema es la lisergia oscura y experimental que parece inspirada por Edgar Allan Poe. Por su parte "Song From The Bottom Of A Well" es uno de los temas más interesantes de este álbum. Otro capítulo es para David Bedford, tanto a los teclados como en su papel de arreglista. Lo de "There Is Loving - Among Us - There Is Loving" es tremendo. No tengo idea de si a Kevin Ayers le gustaba The Velvet Underground pero en "Stranger In Blue Suede Shoes..." la propia voz de Ayers suena a Lou Reed en timbre. Culminando con un final perfecto. El disco resulta de lo más variado pero extrañamente todo encaja... supongo que es esa forma de relativizarlo todo que tiene Kevin Ayers.

Tras una larga gira (de Soft Machine) por los Estados Unidos como teloneros de Jimi Hendrix, Ayers se siente cansado, vende su bajo Fender blanco de Jazz a Noel Redding y se retira para recuperarse a las playas de Ibiza junto a Daevid Allen. Allí atraviesa un período muy inspirado como compositor, que culmina en su primer disco en solitario, 'Joy of a Toy'. El álbum fue, junto con el de Pink Floyd, uno de los primeros lanzamientos del sello Harvest. 'Joy of a Toy' definió a Ayers como un talento único, creador de una música ecléctica, que va desde la canción circense que da nombre al disco hasta la melódica 'Girl on a swing' y la críptica 'Song for insane times', así como 'Oleh Oleh Bandu Bandong', basada en una canción tradicional de Malasia. Los antiguos compañeros de Soft Machine vuelven a colaborar con él, y también participa en algunos temas Rob Tait, bateria ocasional de Gong.
Un interesante producto de las sesiones fue el single 'Religious experience (singing a song in the morning)', en cuyas primeras tomas participó un destacado amigo de Kevin, Syd Barrett, a la guitarra y en los coros. Durante mucho tiempo se creyó que Barrett había grabado la guitarra solista que aparece en la edición final, y como tal aparece en varias de sus recopilaciones piratas, pero Ayers ha aclarado que él mismo tocó el solo, emulando el estilo del músico. La versión de la canción con el solo de Barrett (considerada en su día demasiado atrevida) vio finalmente la luz como bonus track en la reedición de 'Joy of a Toy' lanzada en 2004.
Pronto apareció su segundo álbum, 'Shooting at the moon'. Para este disco, Ayers reunió a una banda de acompañamiento, a la que bautizó The Whole World. De ella formaban parte un joven Mike Oldfield al bajo y ocasionalmente a la guitarra solista y un compositor de vanguardia, David Bedford, a los teclados. Nuevamente Ayers exhibe una colección de canciones desenfadadas y extravagantes, interpretadas con una instrumentación vanguardista.
The Whole World fue una banda errática que no se adaptaba bien al directo, y Ayers tampoco se sentía capaz de soportar el ritmo de vida de las grandes giras. La banda se separó tras una breve gira, sin resentimientos, y Ayers invitó a varios de sus músicos a tocar en su próximo álbum, 'Whatevershebringswesing', que se considera uno de los mejores, y que incluye la empalagosa canción de ocho minutos que da nombre al disco y que convirtió a Ayers en un representante del sonido de los 70’s.
Historias del rock

Los logros de los cuatro primeros discos que registró Kevin Ayers tras abandonar la disciplina patafísica de Soft Machine son intercambiables: podrían haber sido editados conjuntamente, en una caja cuádruple, y tendrían sentido como una unidad compacta o también como partes de una tetralogía. Este que nos ocupa, “Whatevershebringswesing” (1972), es el tercero, precedido de “Joy Of A Toy” (1969) y “Shooting At The Moon” (1970), y prolongado después por “Bananamour” (1973); todos espléndidos, rebosantes de buenas ideas en la composición, la ejecución y la grabación, pop fabulador y rock casi hedonista –afín a la imagen de bon vivant cultivada por el propio autor– teñido de extraño y apacible blues.
La cubierta del disco ofrece uno de los juegos habituales en Ayers, tan amante del surrealismo como del imaginario de Lewis Carroll: un cesto repleto de niños recién nacidos que han roto el cascarón del huevo. Entre los colaboradores, su amigo Robert Wyatt, el saxofonista de Gong Didier Malherbe, el habitual teclista y arreglista David Bedford y el jovenzuelo Mike Oldfield sin aspiraciones, aún, de elaborar obras conceptuales y tubulares con las que pasar a la posterioridad, extremadamente fino con la guitarra en la canción que da título al disco, soberana muestra de melancolía pop, y en “Stranger In Blue Suede Shoes”, uno de los mejores temas de esta primera época de Ayers junto a “Shouting In A Bucket Blues”, de “Bananamour”.
Frente al caos controlado de “Song From The Bottom Of A Well”, el inserto circense en “Champagne Cowboy Blues”, el toque de orquesta ambulante de “Oh My” y la calma arrulladora de “Lullaby”, miniatura con reminiscencias de Erik Satie, muestran la calma que precede a la tormenta, aunque las tempestades sonoras siempre acaban siendo relativizadas en la música deslizante de este Peter Pan del rock.
Quim Casas


Esas maneras que pasaron un tanto de moda, como la sección de vientos que abre la marcha, escrita seguramente por Bedford, en su papel de arreglista del disco, para dar la pompa y circunstancia necesaria con la que superar en creatividad a otros trabajos progresivos de la época. Más esos otros inventos que nos van colando como fundidos sorpresa en medio de una canción, las baladas de borracho interrumpidas sin ton ni son, por ejemplo. Eran esas maneras de hacer afectadas por aquel rizar el rizo, nunca satisfechas con el acabado final, enfermas de colectividad, de comuna y del diferente punto de vista permanente que convertía el producto final en un pastiche, un milhojas o un multi-capas, llámenle como quieran, que acababa alejando la composición de la balada originaria que había sacado el artista a guitarra y voz. A base de hongos y lecturas, de reflexión filosófica, de paseos con Galadriel por sendas húmedas sin apenas sol, se volvía a casa con la cabeza como un pozo sin fondo rebosante de todo. Entonces las partituras quedaban cortas de papel como las horas de estudio reservadas. El milhojas comenzaba a crecer desde la base a partir de la ayuda desinteresada de los amigos y el calor humano residual, a la idea inicial le iban añadiendo chistes surgidos de la medianoche o epifanías de la madrugada, como imagino que parieron el título del disco, a base de repetirlo como un trabalenguas hasta convencerse que era una ocurrencia magnífica. Eran esas maneras libres, o aparentemente libres, que acabaron como acabaron, su abuso supuso fracaso pero sirvieron para lo que sirvieron, transmitiendo la joie de vivre, la alegría del momento, la creatividad pura de quien se cree rey del mundo y capaz de todo. Convincente, aunque fuera por un momento. Más rubio y puro que nadie. Al final, cuando los años convierten el disco en reliquia, queda, o no queda, el aroma de ese instante de creación que de verdad es lo que importa a la oreja. Mitologías aparte, por supuesto.
Tuli Márquez


Inocente, irónico, enigmático... aunque son muchos los adjetivos que pueden dibujar la personalidad de este artista, lo único cierto es que el tiempo ha convertido a Kevin Ayers en uno de los grandes talentos de la historia del pop. Inglés y bohemio de nacimiento, pasó parte de su infancia entre Malasia y Mallorca para aterrizar apenas recién salido el acné, en Canterboury. Los sesenta ya habían cogido ritmo, y el genio aunó sus fuerzas con Robert Wyatt y Hugh Hooper en The Wilde Flowers, lo que más tarde derivaría en The Soft Machine. Pero Ayers necesitaba un espacio propio, vendió su bajo a Mitch Mitchell (el batería de la Experience) y empezó a componer con la guitarra. "Joy of a Toy" y "Shoting at the Moon", sus dos primeros discos en solitario, dejaron bien claro su potencial, pero en 1971 al chico se le disparó la inspiración...
Uno de los factores mas influyentes en el resultado de los discos de Kevin Ayers fue que siempre se rodeó de excelentes músicos. En "Shoting at the moon", su segundo álbum, Ayers firma junto a The Whole World, un combo de grandes artistas entre los que se encontraba Mike Oldfield al bajo y ocasionalmente a la guitarra (sin apenas la edad legal para ver "Garganta Profunda"), o David Bedford, músico de formación clásica responsable por igual de los arreglos y los teclados. Pero el romance no prospera, y la banda se disuelve en apenas un año de vida. En ese periodo de tiempo Ayers se marcha de gira con Gong, el grupo francés de su amigo (y ex-Soft Boys) Daevid Allen. Todo esto no son más que ingredientes para el cocktail que sería "Whatevershebringswesing". Ayers abandona los pequeños tintes de rock progresivo herencia de los Soft Boys, introduce a Didier Malherbe, músico de Gong, a los vientos y en estado de gracia compone su álbum más reflexivo y supuestamente autobiográfico hasta la fecha.
La orquestal "There Is Loving Among Us There Is Loving" hace de maestra de ceremonias y tras un inicio conducido por David Bedford, Ayers lanza su lengua viperina introduciendo una estrofa de su anterior éxito "Butterfly Dance": "Todo lo que hagas es verdad mientras te lo creas. Todo lo que digas es un juego, así debería ser. Todo el mundo esta ciego hasta que algo se lo quite. Y entonces debes quedarte, no es hora de irte".
El disco es un paseo en ocho etapas donde se cruzan arreglos orquestales ("Margaret"), la psicodelia más elegante ("Song for the bottom of a well" ,"Oh My"), nanas ("Lullaby") y baladas como "whatevershebringswesing", canción que abría la cara B y una de los temas de amor más vacilones que se puedan escuchar jamás, sin dejar de hablar del eterno dilema ("Sé que te voy a perder, así que bebamos vino").
En el lado opuesto encontramos "Stranger in Blue Suede Shoes", quizá la canción más movidita y un clásico en el repertorio de Ayers. La historia, contada en primera persona -al puro estilo Velvet Underground- relata como un portero de discoteca le impide la entrada a un local, como respuesta a la negativa éste le invita a un porrito de marihuana y terminan haciéndose la mar de amigos. Puro jipismo. "Lullaby" sirve come broche final de este viaje en primera clase. Resulta curiosa la obsesión de Ayers con las nanas, de las que se sirvió en muchos de sus discos, incluso sobreponiendo terroríficas letras. Toda una paradoja.
Algunos opinan que Kevin Ayers nunca se tomó demasiado en serio su música y esto le impidió explotar todo su potencial, pero con todo, el rubio más enigmático del pop nos ha dejado un legado de grandes canciones. Su voz grave y melosa, sus letras cargadas de significado y una creatividad sin límites le elevan a la categoría de genio. Los que hayan podido disfrutar de su música sabrán de qué les hablo, y los que no, esperemos que estas líneas despierten su curiosidad. Se lo merece.
Jesús Guisado


En 1971 The Whole Word de Kevin Ayers había dejado de funcionar como grupo (demasiadas diferencias personales y musicales), pero Ayers continua trabajando nuevas canciones, además de realizar algunos conciertos ese verano con el Gong de Daevid Allen (proyecto que tampoco llega a cuajar).Ayers vuelve a Inglaterra con la intención de terminar su tercer álbum con la Harvest, el cual se llamó Whatevershebringswesing, (cantamos cualquier cosa que ella traiga), en este va a contar con colaboraciones de gente del grupo anterior como son David Bedford a los teclados y arreglos y Mike Oldfield, que además del bajo cobrará una mayor protagonismo en las guitarras, añadiéndose a los vientos a Didier Malherbe (Gong) y ayudas de viejos amigos como Robert Wyatt, entre otros músicos.
Sobre este disco lo mejor es escucharlo y posteriormente hablar de él, aunque habría que hacer una cierta visión en conjunto del personaje Kevin Ayers ya que su música (como casi todos) no es mas que un alargamiento de su propia personalidad y sus vivencias. ¿Cómo describirlo? : una especie de Dandy inglés un poco decadente, Hippy, bebedor de tronío, con sensación de no tomar en serio su música (sobre todo si ello la hace “trabajar” mas de la cuenta) aventurero, con gran sentido del humor, rebelde, bohemio, enigmático a veces… en fin no sigo, la cuestión es que por todo ello a veces hay que convertirse en “cómplice” de Ayers para poder disfrutar plenamente estas canciones:
1- There is Loving/Among Us/There is Loving – Consiste en una mini-suite orquestal, por momentos esplendorosa, dramática y delicada, donde comienza a destacar el bajo de Oldfield, sobre la que Ayers introduce, con su característica voz y guitarra, estrofas de un tema del año anterior “Butterfly Dance” en donde ya había comenzado a utilizar la orquesta, esta domina el tema finalizando de un modo muy dulce, ya que anteriormente presentaba ciertos momentos de “suspense”.
2- Margaret – Tema muy íntimo y suave, cuya espina dorsal es una guitarra con wah wah, recuerda a una canción de cuna (recurso utilizado habitualmente por Ayers), muy bien arropado con los arreglos de cuerda de Bedford, que junto a la profunda voz de Ayers dan un resultado sencillamente encantador.
3- Oh My – Nuevo cambio radical de estilo ya que pasamos a un tema “cabaretero” (y de temática alcohólica) con arreglos de orquesta estilo New Orleáns que le quedan bordados para esas canciones con sentido del humor típico de Ayers.
4- Song From The Bottom of a Well – La “canción desde el fondo de un pozo” es la más “experimental” del disco, mantiene los tintes psicodélicos de la época anterior marcando un ambiente oscuro y angustioso, y con una estructura extraña ayudada por bucles de cintas, todo ello acompañado por una corrosiva guitarra y un brusco final. Un inquietante tema.
5 – Whatevershebringswesing – Otro nuevo cambio radical de estilo. En este caso nos encontramos con, quizás, la joya del disco, un impresionante baladón aletargado de mas de 8 minutos (de esos que nos gustaban en las fiestas de antes). ¿Qué podemos destacar de este tema? ¡Casi todo!, el impresionante trabajo de Oldfield al bajo y un fantástico solo de guitarra que parece que nunca va a finalizar, los coros femeninos, el exquisito encaje de las voces de Ayers y Wyatt, y la letra, cuya temática consiste en pasar un buen rato con un buen vaso de vino, en conclusión disfrutar de las pequeñas cosas sin mas preocupaciones, y corolarios del tipo “se que te voy a perder, así que bebamos vino”.
Si cuando comienzas a escucharlo tienes la sensación de que va a ser un tema largo, cansino y excesivamente almibarado ¡estas muy equivocado!, es un verdadero temazo, muy bien construido y ejecutado, que deseas que no termine jamás.
6- Stranger in Blue Suede Shoes – Tema mucho mas rockero (fue el single del disco) retoma riffs de la Velvet Underground (del cual Ayers era un incondicional) y empieza a jugar con él haciéndolo muy divertido, aplicándole un maravilloso piano martilleante que se suma a su voz con efectos, quedando de fábula, junto a una “cachonda” letra sobre su encuentro con un portero de garito nocturno que no le deja entrar, invitándolo a un “peta”, haciéndose bastante amigos.
7- Champagne Cowboy Blues – Otro cambio radical de estilo (y van….) y bastante inesperado ya que consiste en un tema countrylón de cadencia muy perezosa (como de ir borracho a caballo) al cual se le aplica su correspondiente violín, un solo, muy típico ya, de los de Oldfield y la voz de Ayers. Muy divertido en conjunto, además en medio del tema introduce un fragmento del Joy of a Toy de su primer disco.
8- Lullaby – Para finalizar el disco un tema instrumental totalmente bucólico, sonidos de agua junto a un piano y la dulce flauta de Malherbe, precioso y muy relajante para terminar.
¡Pero aun hay más!
Bonus Tracks
9 – Stars - Grabado en Sep. Del 70 – era la Cara B de Stranger in Blue Suede Shoes.
Canción estilo beatlera pasando por el “tamiz Ayers” que la interpela unos arreglos “barretianos” con mucha caña, Oldfield está a la guitarra. Una composición típica de cara B de finales de los 60, interesante.
10 – Don´t Sing No More Sad Songs - Tema del 72 (ya con Archie Legget) que no fue incluido en el siguiente álbum, Bananamour, una especie de simpático Jazz “cabaretero” que Ayers borda (también a la guitarra), muy divertido.
11- Fake Mexican Tourist Blues – como el anterior, otro tema del 72 (ya con Archie Legget) que no fue incluido en el siguiente álbum, Bananamour. Se incluyó como Cara B de Stranger in Blue Suede Shoes en una reedición de este single en 1976.
¿Qué hay que contar de este tema? – canción de tipo mejicano, con sus trompetas y todo, con pedazos cantados en español (de ese macarrónico anglosajón, tipo “hey Juanita, Dolores, Maria …yo te quieiro mi amouur” con ambiente borrachuzo del copón), pero lo mas destacable es ¡la letra! Ya que trata de un tipo que está ofreciendo a gente de su familia para prostituirse, este es el final del tema:
“Hey, brother, what about my mother / She's only just forty / She's especially naughty / She knows a lot a tricks / More than the younger chicks / And if you don't like my mother / I got a very nice brother.
No se si llegaría a editarse en España, pero si lo hizo fué un despiste total de la censura de la época. En todo caso divertidísimo tema.
12- Stranger in Blue Suede Shoes. -Mezcla inicial, no usada posteriormente. Solo curiosa.
Tras haber escuchado el disco cual es la primera impresión, la diversidad estilística utilizada : mini-suite orquestales, temas íntimos, countrylones, cabareteros, rockeros, baladones, alucinados ……¡es la pura definición del eclecticismo¡ ¿sino como se definiría este disco? Tiene una impresionante producción, músicos deslumbrantes en definitiva un disco redondo sin excesivos vanguardismos (ya no tocaba).
Pero la verdadera genialidad está en las propias canciones (lo demás no son mas que bonitos envoltorios que realzan el interior). Esas canciones que dicen las “malas lenguas” que el seductor y fascinante Ayers solo compone de tres maneras: Cuando bebe, cuando esta borracho o cuando esta de resaca.
En conclusión disco muy recomendable para todos (progs, rockeros, poperos, etc.)
Ramjur


El bohemio Kevin Ayers, un tipo con bastante sentido del humor, prosiguió editando discos inferiores a sus mejores obras pero recibidas con júbilo por sus acérrimos admiradores, quienes le han convertido en una figura de culto.
Murió en Montolieu (Francia) el 18 de febrero del año 2013 a la edad de 68 años. Sus restos descansan en el cementerio de Deia, Baleares (España). Aquí lo recordamos como se merece y entra en el listado de buenos discos que hay en el blog cabezón.


Lista de Temas:
1. There is Loving/Amongst Us/There is Loving
2. Margaret
3. Oh My
4. Song From The Bottom Of A Well
5. Whatevershebringswesing
6. Stranger In Blue Suede Shoes
7. Champagne Cowboy Blues
8. Lullabye
Bonus tracks:
9. Stars (Single)
10. Don't Sing No More Sad Songs
11. Fake Mexican Tourist Blues
12. Stranger in Blue Suede Shoes [Early Mix *]

Alineación:
- Kevin Ayers / vocals, guitar, bass (6), piano, co-producer
With:
Robert Wyatt / harmony vocals (5)
Mike Oldfield / lead guitar (5,7), bass (1,3,4)
David Bedford / keyboards, arrangements (1)
Didier Malherbe / flute (8), sax (1)
Johnny Van Derek / violin (2,7)
Gerry Fields / electric violin (3)
Dave Dufort / drums (1,4,5)
Tony Carr / drums & percussion (6,12)
William Murray / drums & percussion (2,3,7)
The Ladybirds / backing vocals (9)
Barry St. John / backing vocals (10)
Doris Troy / backing vocals (10)
Liza Strike / backing vocals (10)
Duncan Brown / trumpet (11)
Archie Legget / bass (10,11)
Eddie Sparrow / percussion (10,11)





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Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.