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Pat Metheny - 80-81 (1980)

Ahora el Mago Alberto nos trae una rareza en la carrera discográfica de Pat Metheny, que se une a Charlie Haden, Jack DeJohnette, Michael Brecker y Dewey Redman para crear un disco doble. Una de las mejores secciones rítmicas imaginables junto a dos saxos de distinto estilo: el rock y el free jazz, una curiosa mezcla con un amplísimo rango estilístico, que se combina con la guitarra de Pat Metheny. Algo para que los amantes de Metheny se retuerzan de placer, van a disfrutar a lo loco, y quizás un buen punto de partida para aquellos que aún no conocen la obra de Pat.

Artista: Pat Metheny
Álbum: 80-81
Año: 1980
Género: Jazz Fusión
Nacionalidad: EEUU



No voy a dar muchas vueltas, aquí lo dejo con el comentario del Mago que es quien trae esta maravilla...
Cuando se editó en 1980 este trabajo de Pat Metheny no era un vinilo muy accesible por cuanto era doble en su contenido, aún así tuvo una gran difusión más que nada en nuestro país, debido a que en Argentina, Metheny siempre estuvo en la consideración de la gente, además de contar con un grupo de seguidores enorme, cosa que fue ampliamente demostrada por la gran cantidad de fans que siempre llenó cada recinto donde se presentó el guitarrista, cosa que también sucedió en repetidas ocasiones.
Aunque Progarchives no le dió gran puntuación al disco, este material es superlativo, maravilloso, además considero muchas veces arbitrarias las consideraciones de quienes le dan puntuación a los discos, haciéndolos meros productos estadísticos, cuando es muy difícil, por no decir imposible, que los criterios de aceptación de cada uno de los seres humanos a través de los gustos personales modifique el buen o mal gusto al escuchar un disco. El desarrollo de nuestra audición está muy relacionada al entorno individual y social, y provoca una diversidad tan enorme que la conexión musical, muchas veces ni siquiera sucede, la música siempre está muy relacionada a los estereotipos de cada país, el disparador sociológico nos demuestra que incluso todas las etnias tienen diferentes patrones de gustos musicales, por lo tanto es muy posible que la música que se escuche en algun país de Africa, no tenga la mas mínima relación con algún género que escuchamos en Sudamérica. Un clarísimo ejemplo es Magma o Flairck, dos grupos que son super masivos y reconocidos en Chile, cosa que no sucede casi en ningún otro país, o la aceptación incondicional de solistas y grupos de tango en Japón.
La música es universal como esencia, pero muy diversa en su conformación, por ello la puntuación de un disco, es casi una fantasía, podemos estar de acuerdo o no según cada criterio personal, pero lejos estamos de coincidir en lo general por todo lo antes mencionado.
80/81 es un trabajo excelente y conmovedor, "Two Folk Songs", nos introduce en un mundo gigantesco, plagado de sonoridades limpias, enérgicas, con muchísimo vuelo e improvisación, podríamos trazar un paralelismo en la estructura musical con "Big Swifty" de Frank Zappa, los patrones son muy similares, una intro potente con muchísima melodía y luego un desmembramiento instrumental, que muestra solos de saxos, guitarra, contrabajo y batería, para retornar luego de varios minutos al fraseo inicial.
Después de ese inicio tan espectacular todo va y vuelve como oleaje infinito, nos sumergimos en momento tranquilos, dulces, armoniosos, donde todo se va desmembrando en sonidos verdaderamente, exquisitos, el trabajo de Haden, es admirable.
Cabezones este trabajo de Metheny no pide permiso, se mete en tu cerebro desde el primer acorde. Para poner en un cuadrito.
Mago Alberto





"80/81" era, hasta la edición de "Unity Band" (2012), el único álbum de Pat Metheny a la fecha en el que utilizaba un formato de cuarteto sin piano, con la excepción del dúo histórico junto a Ornette Coleman llamado "Song X" (1985), siendo de la partida los saxofonistas Dewey Redman y Michael Brecker (muy diferentes en estilo: más aventurado el primero, de técnica exquisita el segundo). Es un excelente punto de partida para quienes quieran acercarse al majestuoso sonido original de Metheny que nace de la combinación de paisajes pastorales e improvisación jazzística, con un color único en la guitarra: limpio, cristalino, al que añade una buena dosis de delay, particularmente cálido en la acústica.


80/81 (ECM, 1980)

De forma paralela a su evolución con el Group, Pat Metheny también ha experimentado un fuerte impulso como jazzman en sentido clásico. Esta (aparente) doble faceta no sólo ha venido completado su formación, sino que le ha hecho ganarse el respeto de todos. En ese sentido, tras su exitoso Bright Size Life a trío, los tres primeros discos del PMG (incluímos Watercolors) y el intimista New Chautauqua, Pat necesitaba hacer un alto en el camino para ofrecer un trabajo más “tradicional”. Por ese motivo reunió a una de las mejores secciones rítmicas imaginables (Charlie Haden y Jack DeJohnette) con dos saxofonistas de corte bien distinto: el rockero Michael Brecker (por aquellos tiempos exitoso músico de sesión, baluarte de la fusión con su hermano Randy y del hard bop moderno con la primera versión de Steps Ahead) y Dewey Redman, uno de los padres del free jazz (y de Joshua Redman, en este caso como padre biológico).

Tan curiosa mezcla de músicos hacía presagiar una grabación, cuando menos, curiosa. Y así fue. 80/81 es un disco doble (tanto en su edición original en vinilo como en la posterior en CD) donde tiene cabida un amplísimo rango estilístico, así como distintos tipos de combinaciones entre los cinco integrantes del grupo. Desde el folk de armonía simple donde el acompañamiento rítmico de la guitarra acústica se vuelve protagonista (Two Folk Songs) a la ausencia de forma y la libertad casi total (Open). Entre medias, de todo un poco. El tema que titula el disco presenta por primera vez a un Metheny jazzista, atrevido y con muchísima intención, así como a un Redman pletórico de oficio y buen hacer. En The Bat, una de las mejores baladas que Pat ha compuesto, resalta el espacio y la sensación de rubato. El solo de Charlie Haden es de extrema belleza. El apartado del blues (a trío) queda reservado para Turnaround, un clásico de Ornette Coleman que Metheny ha venido interpretando en directo con sus distintas formaciones jazzísticas prácticamente en todas las épocas (incluso llegó a tocarlo de manera habitual con el Pat Metheny Group a principios de los ochenta). En Pretty Scattered encontramos libertad y frescura, y la última cara del segundo vinilo es el colmo de la sensibilidad: Every Day (I Thank You) fue una especie de regalo a Michael Brecker, que interpreta una de las improvisaciones más desgarradoras que jamás haya grabado. La guitarra de Pat hace de anfitrión de lujo, y la emotividad toma especial relevancia. Abandonada desde entonces, por fortuna Brecker y Metheny retomaron tran excelente composición para su gira del año 2000, haciendo las delicias de los aficionados que no pudieron escucharla en directo en su día.

El cierre lo pone Goin’ Ahead, tema escrito originalmente para el quinteto que no funcionó muy bien, motivo por el que el de Missouri lo grabó con dos guitarras acústicas, dotándole de sentido y de vida. Independientemente de las excelentes actuaciones de Metheny, Redman y Brecker, merece la pena resaltar el increíble trabajo de la sección rítmica, con un Charlie Haden melódico, economizando notas y utilizándolas con sabiduría, y un Jack DeJohnette excepcional, dando una auténtica lección de batería moderna, escuchando a sus compañeros y aportando su personal visión en todo momento. Por sus texturas, sus colores, la ausencia de piano, el extremado lirismo y la extremada libertad, 80/81 sigue siendo hoy en día un referente en la carrera de Pat Metheny. Y también en la de sus compañeros de reparto.

Song X (Pat Metheny & Ornette Coleman – Geffen, 1986)

¿Quién no ha tenido un ídolo alguna vez? Especialmente en el ámbito de la música, ¿quién no ha experimentado sensaciones inigualables escuchando a algún determinado intérprete? En el caso de Pat Metheny ese ídolo fue uno de los mayores revolucionarios de la música del siglo XX, padre del movimiento catalogado como free jazz e improvisador empedernido: Ornette Coleman. No en vano Metheny ya había grabado temas del saxofonista en sus anteriores trabajos Bright Size Life, 80/81 y Rejoicing, y venía tocando algunos de ellos en directo de forma habitual.

El haber colaborado con Charlie Haden y Dewey Redman a buen seguro debió facilitar a Metheny la posibilidad de una colaboración con Ornette, y así ocurrió en diciembre de 1985. Haden, Coleman, su hijo Denardo a la percusión y el excepcional Jack DeJohnette a la batería hicieron las delicias de Pat en uno de sus discos favoritos, posiblemente uno de los más especiales para él. Muy bien considerado por la crítica, Song X es una obra encuadrable dentro del movimiento del free jazz, si bien los timbres de las guitarras sintetizadas y Pikasso (por entonces en prototipo) y la percusión electrónica de Denardo amplían tímbricamente el horizonte sonoro. A pesar de estar a nombre de Metheny, en ciertos momentos no se sabe si es realmente Ornette quien manda, hasta el punto de que la mitad de las composiciones son de ambos músicos y la otra mitad está únicamente a nombre del saxofonista (que, por cierto, también se atreve con el violín en su clásico Mob Job, uno de los pocos temas armónicamente “correctos”). Las interpretaciones van desde los 13 minutos de continua estridencia y entrecruzamiento de improvisaciones de Endangered Species a la belleza lírica y melódica de Kathelin Gray, la balada del disco, pasando por el atrevimiento contenido de Trigonometry y el desbocado de Song X o Video Games. En Song X Duo guitarrista y saxo alto se enzarzan en un diálogo intenso mientras el final Long Time No See, a pesar de su sorprendente comienzo con un ritmo de batería casi bailable, guarda una ortodoxia que no por ello deja de ser interesante en el contexto de la grabación.

Lo que resulta, sin duda, curioso de este disco es que se tratase de la primera producción discográfica de Pat Metheny para su entonces nueva compañía Geffen Records, cuyo catálogo de jazz era prácticamente inexistente. Por fortuna Song X no sólamente no escandalizó a nadie, sino que permitió a Pat ganar un peldaño más en el escalafón jazzístico y, sobre todo, divertirse mucho mientras lo hacía.

I Can See Your House From Here (John Scofield & Pat Metheny – Blue Note, 1994)

Bastante tiempo llevaban John Scofield y Pat Metheny deseando grabar un álbum juntos. Aún muchos recordamos el bis que hicieron en su concierto compartido en Mendizorroza en 1993. Sea como fuere por fin consiguieron encontrar un hueco en diciembre de ese mismo año, formando un cuarteto con el legendario Steve Swallow a su bajo electroacústico tocado con púa y el entonces joven pero ya rompedor Bill Stewart. Grabado para la compañía de Scofield, I Can See Your House From Here es un trabajo atrevido, gamberro, divertido, y a la vez muy respetuoso con las corrientes centrales del jazz. Lejos del lucimiento personal, habitual en intérpretes de tan controvertido instrumento como la guitarra, Pat y John dan una lección de cómo hablar con voz propia a través de los once cortes de este excelente CD (seis de ellos compuestos por el de Ohio y los otros cinco por nuestro amigo de la camiseta a rayas). Entre ellos, obras maestras como los “scofieldianos” Everybody’s Party (rítmico hasta decir basta), No Matter What (brillante y delicado) o You Speak My Language (el lenguaje del blues elevado al cuadrado), o los “methenianos” The Red One (rockero y descarado), Quiet Rising (fiel a su título en el paisaje que describe) y, muy especialmente, Message to My Friend, balada dedicada a Charlie Haden donde los voicings de acordes expresados a través de la guitara acústica de Pat concilian complejidad técnica con fácil escucha.

Las improvisaciones de ambos maestros son fuera de serie, con motivos claros y perfectamente adecuados al contexto. La frase de comienzo de solo de Metheny en Say the Brother’s Name es una auténtica lección y el modo en que ambos líderes funden sus discursos para ofrecer una obra sin estridencias ni preconcepciones es una muestra de la enorme madurez que ambos guitarristas atesoraban ya en esa época. Madurez demostrada también por la excelente sección rítmica de un Steve Swallow al que casi cuesta oir, pero que aporta una sutil descripción de la armonía subyacente en sus líneas de bajo, y de un Bill Stewart que se acopla con aparente facilidad al proyecto, sin estridencias y sin quedarse corto. Un excelente aporte a tan poco habitual formación es la forma en que ambos guitarristas acompañan los solos de su compañero, dejando espacio y marcando en los puntos más difíciles, con imaginación y atrevimiento (las evoluciones de Pat sobre el solo de Sco en The Red One merecen una atenta escucha).

Por fortuna el dúo no sólo encontró fechas para la grabación, sino que también pudieron afrontar una gira internacional en 1994 con este mismo line-up. Siendo posiblemente (y con permiso de Bill Frisell y John Abercrombie) los dos guitarristas más importantes de los últimos treinta años, lo único que se puede desear es que vuelvan a encontrarse pronto y continúen dando muestras del buen ambiente musical que transmiten en este I Can See Your House From Here.

Like Minds (Gary Burton, Chick Corea, Pat Metheny, Roy Haynes & Dave Holland – GRP, 1999)

Los tiempos avanzan que es una barbaridad, las distancias se han reducido y los problemas de comunicación cada vez son menores. Buena prueba es el origen de este Like Minds que consiguió reunir en diciembre de 1997 a algunos de los músicos de jazz más talentosos (y ocupados) del momento: la cita se concertó por e-mail.

Por supuesto, a lo largo de la extensa carrera de los cinco monstruos ha habido mucha coincidencia entre ellos, pero una forma de ver esta reunión sería la siguiente: “los duetos de Gary Burton y Chick Corea se juntan con el trío deQuestion and Answer (Pat Metheny, Dave Holland y Roy Haynes)”. Ni que decir tiene que las sesiones destilaron calidad a borbotones, y que nos encontramos ante un CD que define con bastante exactitud lo que es el jazz en nuestros días cuando se ejecuta a gran nivel. Como muestra un botón: seis de los diez temas del disco fueron primeras tomas, y otros dos segundos intentos. Para conformar el set-list casi se llegó a evocar una boda, ya que los tres solistas del quinteto trajeron algo nuevo (Elucidation – Metheny -, Futures – Corea -, Like Minds – Burton) y algo viejo (Question and Answer – Metheny -, Windows – Corea -, Country Roads – Burton), y el diseño de la carpetilla era azul. Bromas aparte, la interacción entre los músicos fue más allá de la mera interpretación, influyendo en la elección de los temas y el concepto general del disco. Nos encontramos, pues, con un álbum de cinco líderes tocando con respeto y con ambición, con espíritu de side-man y de titular del trabajo a la vez. Así, el sofisticado lenguaje jazzístico no sólo se encuentra en las improvisaciones, sino en los acompañamientos, la interpretación de las melodías y hasta el más mínimo detalle que se pueda percibir. Especialmente logrado está ese apartado de los acompañamientos, con tres instrumentos polifónicos de timbres similares alternándose con maestría, sin molestias ni sobreactuaciones.

El hecho de que este Like Minds ganara el Grammy a mejor disco de jazz queda en mera anécdota. Es uno de esos casos en que la propia existencia del CD es el mejor premio. La soltura con que los cinco músicos se desenvuelven en cualquier contexto es asombrosa. Dave Holland dialoga constantemente con todo el mundo sin descuidar en ningún momento su labor de soporte rítmico, mientras Roy Haynes camina con elegancia y contundencia, algo más sobrio que de costumbre porque la ocasión lo requería. Corea y Metheny improvisan sin complejos con una densidad melódica envidiable, y Burton queda tan integrado en el cuadro que a veces parece olvidar ser el padre del invento (y productor del disco), actuando casi como un invitado de lujo. La fabulosa recreación de Question and Answer, el rítmico tema que da título al CD o el precioso For a Thousand Years que Pat ya grabara anteriormente en el disco de Marc Johnson The Sound of Summer Running no hacen sino remarcar la inagotable calidad de un trabajo tan sofisticado como fresco.

Jim Hall & Pat Metheny (Jim Hall & Pat Metheny – Telarc, 1999)

“Jim Hall es el padre de la guitarra moderna”. Esta frase, pronunciada hace años por Pat Metheny, identifica a Hall como la influencia más grande para los guitarristas de generaciones posteriores, entre los que se encuentra el propio Metheny. Y es cierto que dentro del discurso íntimo y personal del de Missouri se pueden encontrar frases, sonoridades y conceptos del guitarrista de Buffalo. Hall, por otra parte, siempre ha admirado a sus “hijos”, y cabía pensar que, tarde o temprano, una colaboración con Metheny fuera inevitable. No sólo ocurrió así, sino que ambos músicos escogieron para la ocasión la arriesgada y poco explorada formación de dúo de guitarras.

Aprovechando los resultados de dos fructíferas sesiones de estudio y de un par de conciertos en Pittsburgh, todo ello acaecido en el verano de 1998, ambos intérpretes grabaron este Jim Hall & Pat Metheny para el sello Telarc del primero (si bien la producción corrió a cargo de su discípulo y sus compañeros Gil Goldstein y Steve Rodby), un largo CD donde sus dos voces hablan, dialogan y se entrecruzan ofreciendo un torrente de buen jazz tan intenso que se hace difícil de asimilar de una sola vez. Uno de los elementos más evidentes en este trabajo es el contraste entre la guitarra de Hall con su tradicional timbre jazzístico y la variedad de sonidos desplegados por los distintos instrumentos de Metheny, con predominio de la eléctrica pero mucho espacio para su guitarra acústica de cuerdas de nylon en sus baladas (Farmer’s Trust, Don’t Forget), la de cuerdas de acero en la rítmica versión del gershwiniano Summertime o la Pikasso de 42 cuerdas en Into the Dream y algunas de las piezas free del disco. Esas libre-improvisaciones aportaban, también, contraste. Contraste con temas más habituales en el repertorio de Jim Hall como Lookin’ Up, Cold Spring o All Across the City, y con versiones de clásicos como All the Things You Are o la joya del disco, el Falling Grace de Steve Swallow. En esos ambientes la ortodoxia ganaba terreno, si bien la extraña agrupación permitía un interesante uso de espacios y originales acompañamientos.

Casi una rareza en la carrera discográfica de Pat Metheny, este es uno de sus trabajos más jazzísticos, una deuda saldada con el pasado y, como suele ser habitual, una intensa mirada a un futuro en continua evolución.
Arturo Mora Rioja


Y apúrense a prenderle velas al Mago que tiene varias cosas maravillosas en la galera... en una de esas se copa y les sigue trayendo maravillas, como hasta ahora...


Lista de Temas:
1. Two Folk Songs
2. 80/81
3. The Bat
4. Turnaround
5. Open
6. Pretty Scattered
7. Every Day 'I Thank You'
8. Goin' Ahead

Alineación:
- Pat Metheny / acoustic & electric guitars
- Michael Brecker / tenor saxophone (1,2,4,6-8)
- Dewey Redman / tenor saxophone (3,4,6,7)
- Charlie Haden / double bass
- Jack DeJohnette / drums





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"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.