Ir al contenido principal

Argentina sigue viva

Juan José Salinas nos hace una introducción de esta nota: "Regresaba a casa luego de la derrota de la selección ante España, cuando al pasar por la esquina de San Juan y Boedo me topé con una entusiasta manifestación multicolor en la que tremolaba una enorme sábana con la leyenda «Las Malvinas son argentinas». Paré el auto, sorprendido, y saqué algunas fotos. Sufrido hincha de San Lorenzo como soy, por un instante pensé que serían otros como yo, puesto que «los gauchos de Boedo» son los únicos, que yo sepa, que se resisten a dejar su barrio para ir a festejar al obelisco, pero enseguida vi dos entusiastas con camisetas de Boca y de Banfield. Ya en casa, vi por la tele como multitudes convergían en el obelisco expresando su amor por la «Scaloneta». Se trata de un fenómeno que ha dado y seguirá dando mucho que hablar y dando también pie para, además de comentarios triviales, sesudos análisis. No es de una originalidad absoluta (los catalanes festejan el 11 de septiembre, día en que en 1714 las tropas borbónicas de Felipe V tomaron Barcelona y abrogaron sus instituciones) pero no deja de ser una rareza. Con ganas de festejar la frustada consecución de la cuarta estrella junto a su hijo, la joven empresaria Silvana Malacari había reservado una habitación en un hotel aledaño al obelisco para pernoctar una vez que los festejos hubieran terminado, y lo hizo justo antes de que incomprensiblemente las falanges del Macri negro arremetieran contra los congregados (otro motivo de estupor para ella y otros observadores). Ésta es su crónica."



Por Silvana Malacari

 

Después de la perder la copa del mundo frente a España, miles de personas continuaron cantando, bailando y festejando en el centro de Buenos Aires. Lo que debía ser la celebración de un campeonato terminó convirtiéndose en un fenómeno inexplicable: una multitud festejando no la victoria, sino la necesidad de permanecer unida en celebración, a pesar de la adversidad.

 

La Previa

Habíamos llegado temprano ese domingo a la avenida 9 de Julio con mi hijo Axel, de 12 años. Teníamos reservada una noche en un hotel ubicado a dos cuadras y media del Obelisco. Mi intención era estar en el corazón mismo de la celebración para que él pudiera vivir desde la calle, rodeado por una multitud, lo que se siente cuando Argentina gana una Copa del Mundo.

Llegamos durante la previa. Era un día raro: llovía, hacía frío y, pese a todo, la gente llegaba desde todas las direcciones, saltaba, cantaba y se tiraba espuma bajo el agua. Había familias, grupos de amigos, banderas de diferentes clubes, argentinas y provinciales, bombos, bengalas, vendedores ambulantes y personajes vestidos especialmente para la ocasión. La ciudad se había preparado para una fiesta y para quienes habíamos decidido pasar la final ahí, la fiesta ya había comenzado.

El partido, sin embargo, no fue transmitido en las pantallas gigantes de la avenida tal como se suponía. Cuando fue evidente que no podríamos ver la final desde el Obelisco, mucha gente comenzó a dispersarse en busca de bares, hoteles o cualquier televisor visible desde la calle.

Nosotros volvimos al hotel. En el camino observé cómo se formaban pequeños grupos alrededor de las vidrieras: personas que no se conocían se acomodaban como podían para mirar una pantalla desde afuera, mientras otros alentaban con banderas enormes y seguían tocando los bombos y bailando. La gran concentración se había fragmentado en decenas de tribunas improvisadas, distribuidas por las calles del centro.

Vimos el partido en el hotel, junto a otros huéspedes. Palpitamos la angustia de ver a España avanzar una y otra vez y Argentina resistir. La defensa criolla resistía una y otra vez, pero parecía a punto de ceder. Finalmente, España hizo un gol. Después llegó el final y con él una evidencia inmediata, seca, imposible de discutir: habíamos perdido.

Durante algunos minutos presumí también que se había terminado aquello que nos había llevado hasta el centro. Axel necesitó un rato para recuperarse. Para un chico acostumbrado a recordar celebraciones, perder una final no era todavía una experiencia conocida. Fuimos a la habitación, descansamos unos minutos, dejamos los abrigos porque ya no hacía tanto frío y volvimos a salir.


La Fiesta del Obelisco


Esperaba encontrar una ciudad que poco a poco se iría vaciando, amargada y abatida. Imaginaba que quienes minutos antes se habían amontonado frente a los televisores se habrían dispersado, que los bombos se habrían callado y que la multitud estaría regresando a sus casas.

Nos encontramos con otra cosa. La gente seguía ahí. No solamente poblaba las calles: seguía cantando, bailando y saltando con una intensidad que parecía incluso mayor que antes del partido. El Obelisco, la avenida 9 de Julio y las calles aledañas estaban llenas de argentinos vestidos de celeste y blanco. En los sectores que no habían sido cerrados con vallas metálicas por la policía, los grupos iban y venían, compraban bebidas por doquier porque pululaban los vendedores ambulantes que también ellos celebraban y saltaban a la par de la multitud. Las banderas seguían desplegadas, los bombos seguían resonando y desde distintos puntos surgían cánticos  que eran retomadas y esparcidas por todos. Poco a poco fue llegando toda la parafernalia preparada para el festejo de la fiesta, una fiesta que no se canceló.

Habíamos perdido la final, pero el centro de Buenos Aires no era un campo de lágrimas. Era una auténtica celebración.

La escena me produjo una mezcla de desconcierto y felicidad. No se trataba sólo de algunos grupos descontrolados que habían decidido prolongar la noche. Seguían allí y fueron sumándose familias, grupos de jóvenes, hinchas de diferentes clubes, vendedores, turistas extranjeros y otras personas que como yo se habían acercado porque querían formar parte de algo colectivo.

Estaban los que se subían a los postes de luz y a las estaciones del Metrobús, los disfrazados, los que agitaban banderas inmensas y los que continuaban tocando bombos con el frenesí de un partido que estuviera en su climax.

Durante horas fuimos y vinimos entre el hotel y la avenida. La fiesta no se desarmaba, aunque cambiaba de forma a medida que avanzaba la noche. Aparecían murgas, fuegos artificiales, bengalas de colores, pelotas gigantes y nuevas y muy largas banderas que recorrían la multitud pasando de mano en mano.

Axel saltaba como todos los pibes y observaba todo con la misma sorpresa que yo. Habíamos ido para que conociera una celebración por el campeonato y terminamos participando de algo para lo cual ninguno de los dos tenía una explicación preparada.

Si Argentina hubiera ganado, habría sido fácil de comprender. La multitud, la música, las bebidas, los fuegos artificiales y los cantos habrían sido la consecuencia natural de una victoria. La Copa habría ordenado el sentido de la noche.

Pero Argentina había perdido. Había bronca, frustración y una sensación amarga que seguía existiendo debajo de los cantos. Nadie negaba el resultado, sin embargo miles de personas habían decidido que no era todavía el momento de volver a casa. Y nosotros nos incluíamos como parte de esos argentinos que no tenían pensado renunciar a celebrar la argentinidad al palo, victoria o derrota.

 

Orgullosos de ser argentinos

En algún punto de la noche comprendí que todos habíamos llegado al centro atraídos por el fútbol, pero que ya no nos quedábamos ahí por eso. Habíamos perdido el Mundial, pero subsistía la necesidad de seguir compartiendo el espacio, de continuar cantando y de no abandonar de inmediato ese raro estado en el que personas desconocidas podían reconocerse como parte de un mismo grupo.

No creo que quienes estábamos allí celebráramos un segundo lugar, o solamente el esfuerzo de los jugadores. Habíamos ido a buscar una victoria y nos encontramos con algo menos espectacular, pero acaso más revelador: la comprobación de que todavía podíamos ocupar las calles sin vernos unos a otros como una amenaza, de cantar la misma canción, saltar y sentir que la alegría ajena podía contagiarnos y a su vez esparcirse en los demás.

No resolvió ninguno de nuestros problemas y tampoco borró los conflictos que nos esperaban al día siguiente pero permitió que recordásemos que debajo de todo eso todavía existe una pertenencia compartida, por momento frágil y momentánea, que vuelve a aparecer cuando millones de personas se reconocen bajo los mismos colores y una misma identidad.

Pasé aquella noche junto a mi hijo entre las banderas, los cantos, el suelo mojado y una multitud que decidió festejar incluso después de perder. Yo había querido llevarlo a conocer la alegría de una victoria mundialista. En cambio, terminamos viviendo una lección de unión colectiva inolvidable.

Argentina perdió una final y al día siguiente cada uno regresó a su vida, a sus problemas y a sus diferencias. Nada esencial quedó resuelto frente al Obelisco. Pero durante unas horas una ciudad se negó a apagarse y miles de personas se recordaron mutuamente que todavía podían encontrarse, cantar juntas y reconocerse en los demás bajo la misma bandera celeste y blanca.

Argentina no salió campeón. Pero aquella noche, frente al Obelisco, volvió a sentirse una nación.

 

Silvana Malacari



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Robert Fripp & The League of Gentlemen - God Save The King (1985)

Y gracias a LightbulbSun (otra vez) tenemos al disco compilado del enano maldito junto a los Gentlemen, unidos para crear una música disco que ronda el New Wave, el post punk y el pop rock ¿disco-frippertronics? Sea como sea, parece que este fue un trampolín hacia lo que se convertiría en la próxima encarnación de Crimson. Pero no nos adelantemos que aquí de King Crimson estamos muy muy lejos, años luz, aunque no deja de ser interesante sobretodo para los incondicionales de Fripp. Otra entrada cortita y al pie de la que es imposible hablar demasiado, para saber de qué va esto tenés que escucharlo, punto. Artista: Robert Fripp & The League of Gentlemen Álbum: God Save The King Año: 1985 Género: Pop rock Duración: 43:47 Referencia: Rate Your Music Nacionalidad: Inglaterra A finales de los setenta, después de que King Crimson se separara, Fripp grabó por primera vez el maravilloso, pero aún bastante crimsoniano, "Exposure". Luego intentó algunos experi...

King Crimson - Red (Elemental Mixes) (1974 - 2024)

Y para empezar la semana siempre vamos con algo bueno ¿Y qué decir de esto que ahora nos trae El Mago Alberto?, tenemos uno de los disco claves del Rey Carmesí con temas inéditos, y me copio de uno de los comentarios de esta entrada: "El último gran álbum de los mejores King Crimson, los de la década de los ’70, veía la luz en aquel Noviembre de 1974. "Red" nacía proyectando su propia sombra densa, vestida de elementos de su sinfónico pasado, de un oscuro y rauco jazz y del naciente heavy metal, marcado este último por las distorsionadas guitarras y sus pétreos riffs, que dieron una visión un tanto peculiar de aquel primogénito del Hard Rock desde el especial prisma de Robert Fripp. (...) Este álbum sin duda marcó un antes y un después en la carrera de la banda, pues tras 7 años de silencio después de "Red", la banda volvió entrados los ’80 con otra onda completamente distinta, otra visión y concepción de su sonido, sonando también interesantes y originales, pe...

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Viaje Musical por un Año: Gran vals - F.Tárrega

29 de Julio Gran vals Francisco Tárrega (1852-1909) Después del tumulto emocional ocasionado por las chaconas de Bach, nos entretendremos alegremente con el hombre considerado «padre de la guitarra clásica», el español Francisco de Asís Tárrega Eixea, natural de Villarreal, provincia de Castellón. De niño solía esperar a que su padre, que tocaba flamenco, estuviera fuera de casa; entonces cogía su guitarra e imitaba los sonidos que había oído. Cierto día escapó corriendo de la vigilancia de su niñera y cayó en una acequia, causándose una peligrosa lesión en los ojos. Su padre quiso aprovechar el interés del muchacho por la música y, pensando que si no recuperaba la vista —al final no la recuperó—, la interpretación podía ser una buena forma de ganarse la vida, se trasladó con su familia a Castellón, donde el joven Francisco estudió piano y guitarra. Sus dos primeros profesores también eran invidentes. La ceguera no le impidió triunfar. Era un buen pianista, pero la guitarra sig...

Santana - Santana (1969)

Seguimos a puro rock chicano, y a puro Santana, gracias a Sandy que salva las papas del fuego en esta etapa que se llama "enquilombado con el trabajo y volviendo de vacaciones". Artista: Santana Álbum: Santana Año: 1969 Género: Jazz Rock / Fusion / Chicano Rock Duración: 37:02 Nacionalidad: Estados Unidos Lista de Temas: 1. Waiting (4:04) 2. Evil Ways (3:56) 3. Shades of Time (3:13) 4. Savor (2:45) 5. Jingo (4:21) 6. Persuasion (2:35) 7. Treat (4:43) 8. You Just Don't Care (4:35) 9. Soul Sacrifice (6:38) Alineación: - Gregg Rolie / Keyboards/Vocals - Michael Shrieve / Drums - David Brown / Bass - Michael Carabello / Congas - Jose 'Chepito' Areas / Timbales, congas, percussion - Carlos Santana / guitars, vocals Comienza una serie de publicaciones dedicadas al fenómeno llamado Chicano Rock!

Lito Vitale - Sobre Miedos Creencias y Supersticiones (1979)

Sandy nos deja el primer disco solista de un jovencísimo Lito Vitale haciendo un exquisito álbum de rock sinfónico. Un disco buenísimo que, aunque creo que está demás decirlo, es mi obligación: no lo encontrarán en otro lado... Ni lo piensen, llévenselo si no lo tienen. Artista: Lito Vitale Álbum: Sobre Miedos Creencias y Supersticiones Año: 1979 Género: Rock Sinfónico Nacionalidad: Argentina Duración: 1'13' Lista de Temas: 1. Baguala De Los Hueseros (11:33) 2. Alumbrando A Las Animas (4:05) 3. Pueblos Y Caminos (6:39) 4. Noche De La Salamanca (8:41) 5. La Luz Mala En El Campo (8:00) 6. Dios, El Fin (5:08) Bonus Tracks de "Lito Vitale Cuarteto" 7. El Chupetín Paleta (3:45) 8. Mañana Es Mejor (8:37) 9. La Enfermería, sala 4 (5:21) 10. Himno Coya (11:05) Alineación: Lito Vitale: teclados, composición y arreglos (para el cuarteto) Manuel Miranda: saxos, flauta traversa, quena, antaras y tarkas Marcelo Torres: bajo Jota Morelli: batería S...

Godspeed You! Black Emperor - Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas To Heaven! (2000)

Sobre el tercer álbum de estos canadienses, que aparece en el blog cabeza gracias a LightbulbSun, nos ilustra el señor Wikipedia : "Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven está estructurado y concebido más como una sinfonía que como un disco convencional de música popular o rock. Las cuatro pistas están compuestas por movimientos, con diferentes subtítulos, que se funden entre ellos. El álbum entero es instrumental, excepto por algunos fragmentos hablados. El álbum comienza con crescendo orquestal con algunas reminiscencias al Bolero de Maurice Ravel. El álbum consiste en cuatro pistas continuas en el CD. Las duraciones de los movimientos individuales fueron tomadas de la discografía oficial. Los tiempos para cada movimiento aparecen en la contraportada del álbum, pero éstos son bastante imprecisos". Y así empezamos el día, con mucha música y un álbum doble de los Godspeed You! Black Emperor que sin duda marcaron una época con un sello propio de calidad y búsqueda....

Alma Kala - Alma Kala (EP - 2010)

Para quien no lo haya podido escuchar cuando lo compartimos, aquí va un exquisito EP de una banda cordobesa que lamentablemente se ha disuelto; música experimental de alto vuelo basada en temas autóctonos, con producciones propias y reversiones. Oscuro, melancólico, bien latinoamericano, pero sumamente muy disfrutable. No dejen de conocer este propyecto que no germinó pero auguraba un gran futuro. Otra gran resubida de Sandy! Artista: Alma Kala Álbum: Disco Difusión (EP) Año: 2010 Género: Folk fusión Nacionalidad: Argentina Duración: 16:25 Lista de Temas: 01 - Caramba 02 - Río Baja 03 - De estar estando 04 - Cardo o ceniza Alineación: - San Martinez / guitarra y sintetizadores - Violeta Carreira / voz - Diego El Ganame / Bateria - Ernesto Elortegui Palacios / bajo - Eva Arce / flauta traversa y accesorios - Santiago Ochoa / charango y guitarra

Matías Betti - Frutos verdaderos (2009)

El Stick como protagonista, música instrumental, en donde cada uno de los temas se abarca desde el rock para luego sorprendernos con canciones acústicas e íntimas, siempre con mucha melodía en vez de apostar a la espectacularidad. Un disco muy recondable que los invito a conocer, en otra gran resubida de Sandy. Artista: Matías Betti Álbum: Frutos verdaderos Año: 2009 Género: Progresivo ecléctico Duración: 46:59 Nacionalidad: Argentina Lista de Temas: 01. Tras los Pasos del Gigante 02. La Esencia 03. Bolero 04. Candilejas 05. El Camino de lo Imprevisto 06. Tribal 07. Alfonsina y el Mar 08. Mar Aéreo 09. El Sostenido y Vertiginoso Avance del Tiempo 10. Floreciendo 11. Verdadero Fruto Alineación: - Matías Betti / Stick Invitados: Andrea Alvarez: Batería y percusión Sergio Alvarez: Guitarra Renzo Baltuzzi: Guitarra Pablo Belmes: Cajón Peruano Berro: Guitarra Guillermo Cides: Stick ambients Adrià Grandia: Zanfona Lulo Isod: Batería

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.