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Haken - Virus (2020)

Luego de "Vector", los Haken sacan a la luz su continuación, que bien puede tomarse como un disco independiente de por sí, o la secuela de "Vector", incluso el arte de tapa tiene sus similitudes minimalistas. Pero en lo que respecta a la música el disco es completamente diferente porque esta vez la banda explora su lado más pesado y denso. Fuera de lo que pueda pensar uno en primera instancia, ya que viendo el año de salida esto salió cuando estábamos encerrados en nuestra casita por un puto virus, pero este disco no tiene nada que ver con esa pandemia que nos ha azotado ese 2020, ya que la música de este trabajo comenzó a ser escrita por allá del 2017 durante la elaboración de "Vector", con el que está ligado temáticamente. Y acá vamos con otro disco de estos ingleses que la rompen, para completar su discografía de discos de estudio en nuestro blog cabeza.

Artista: Haken
Álbum: Virus
Año: 2020
Género: Heavy prog
Duración: 51:54
Referencia: Discogs
Nacionalidad: Inglaterra


Cuando en 2013 esta banda editó su tercer larga duración, "The Mountain", muchos supimos que estábamos ante una de las mejores formaciones del género. Su estilo ecléctico y valiente les abre horizontes musicales y conceptuales tan amplios que son capaces de navegar con solvencia sobre cualquier estilo, y siempre lo hacen bien, aunque siempre lo hacen parándose sobre el heavy prog. Una de las canciones más destacadas de dicho disco, "Cockroach King", fue la inspiradora de dos álbumes posteriores del grupo: "Vektor" (2018) y el más reciente "Virus", que es el motivo de la siguiente crítica.

En primer lugar, bien hecho por elegir un título muy pertinente. En medio del caos pandémico, Haken lanza la secuela del álbum ‘Vector’ (2018).
‘Muchas gracias a todos nuestros fanáticos por su apoyo. Sigan propagando el virus’. La anterior leyenda apareció en los créditos finales de ‘Vector’. Afortunadamente, para todos los fanáticos del Metal Progresivo, el grupo decidió seguir adelante con el lanzamiento a pesar de la pandemia, de lo que quizás sea su mejor trabajo. Haken ha hecho una tarea admirable al observar todos los detalles que complacerán a su base de fans, al tiempo que expande su paleta musical para ampliarla.
La primera canción, ‘Prosthetic’, comienza con una floritura altiva, mientras un riff de metal staccato furioso golpea sus habilidades técnicas y sus credenciales pesadas. El ingenio melódico de Haken y la alegre subversión de las normas de programa aseguran que esta canción rompa en lo que parece la mitad de sus seis minutos.
Las siguientes tres pistas son lo que los fanáticos de ‘The Mountain’ encontrarán como refrescante y agradable. Estos representan ofrendas donde el aspecto melódico está a la vanguardia, mientras que aún incorporan el aspecto pesado y técnico que anhelan los fanáticos del Metal Progresivo. ‘Carousel’ es una ‘mini-épica‘ sublime de 10 minutos que cubre un amplio espectro de estilos con excelentes melodías y coros vocales. Mientras tanto, ‘The Strain’ y ‘Canary Yellow’ son canciones más cortas que ilustran aún más el crecimiento de la banda al juntar canciones muy fuertes, irrelevantes para el estilo o la duración de la canción. Con el fin de mantener la unidad con ‘Vector’, Haken una vez más aporta las habilidades magistrales del ingeniero Adam “Nolly” Getgood (Periphery, Devin Townsend) para combinar lo delicado y lo poderoso en un entorno prístino, que se ejemplifica en estas tres pistas.
Lo más destacado del álbum puede ser la suite ‘Messiah Complex’ que abarca 17 minutos de música en 5 movimientos. Fácilmente la más deslumbrante de las épicas expansivas de Haken hasta la fecha, se remonta a la expansión estructural de ‘Cockroach King’ (del opus revolucionario de 2013 “The Mountain”) pero con muchas más ideas Post-Djent crujiente y locas. En la Parte IV de la suite ‘Messiah Complex’ es donde Haken reutiliza algunos de sus trucos familiares, pero es parte de su sonido y está hecho con buen gusto. Cerrando el álbum está ‘Only Stars’, que repite la melodía inquietante y que se introdujo por primera vez en la canción de apertura de ‘Vector’ titulada ‘Clear’, cerrando el círculo en un estilo silencioso e inquietante. Esto deja al oyente con la sensación de cierre catártico.
Aunque originalmente se concibió como una continuación de ‘Vector’, ‘Virus’ también funciona muy bien como un álbum independiente por derecho propio. Siempre es un desafío para una banda no sonar como un álbum anterior, y la innovación puede ser sobrevalorada cuando una banda es tan buena. Esta es simplemente una gran música nueva, y otra excelente adición a la discografía de Haken. Puede tomar varios giros y varias semanas realmente captar todos los matices, pero es seguro decir que Haken continúa haciendo música excelente de manera consistente. Es difícil superar los primeros tres álbumes, y eso dice algo sobre la calidad de la música que Haken ha producido a lo largo de los años. ‘Virus’ es un álbum altamente recomendado para cualquier persona que ama a la banda o el Metal Progresivo.
Blacklake, han diseñado las imágenes y las ilustraciones con un bacteriófago viral negro contra un fondo amarillo deslumbrante. La obra retrata una cápsula de tiempo infectada y deteriorada de los eventos que han sucedido desde la última vez que visitamos ‘Mountview Institution’.
Puntuación: 9/10

Headbangersla.com

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Aunque la historia del rock progresivo está unida a la idea del “álbum conceptual” y los amplios desarrollos temáticos, pocas veces hemos visto, en la discografía de una banda, un ejercicio de continuidad en leitmotivs musicales, y en la interconexión de canciones y temáticas, como acaban de hacer los británicos. Lo que Haken nos trae aquí no es solo la segunda parte de "Vector", como ya dejaron caer ambiguamente durante en el último año, especialmente, en la entrevista que realizamos con Diego Tejeida hace un año, tras su paso por Madrid, de la que conseguimos extraer alguna idea de lo que estaba por llegar.
Pocos antecedentes musicales existen, como digo, de crear una continuidad temática entre varios discos, y de buscar un sentido “unitario” a una discografía. Siendo tal vez el caso más evidente, la Twelve-step Suite que durante años supuso un punto de conexión en la discografía de Dream Theater, con la formación que aún mantenía a Mike Portnoy a la batería y el concepto que desarrolló en torno a sus problemas con el alcoholismo, desde "The Glass Prison" (2002) hasta "The Shattered Fortress" (2011).
Haken va más allá en el juego de lo musical como hilo temático, re-armonizando alguno de sus más célebres hits, como Cockroach King, y dándole cierta unidad temática también. El propio baterista Ray Hearne revelaba en la promo de este álbum que su idea inicial fue aquella canción del disco "The Mountain" (2013), por los cientos de veces que les han preguntado, quién es ese “Rey Cucaracha”. Lógicamente, había que tirar de ese hilo.
Al mismo tiempo que referencian esas canciones, que son aún como “misterios sin resolver”, este Virus nos plantea tal vez, como punto temático de conexión, el modo en que el pensamiento único se está imponiendo en el mundo, y de cómo la mediación de las instituciones sociales como la tecnología, la salud, y otras cuestiones, están fracasando. Al menos, es la lectura que yo extraigo, de las primeras escuchas, en las que se hacen evidente numerosos “huevos de pascua” mientras uno escruta la belleza expresiva de estos once nuevos cortes. Y en cada replay, según avanzamos en la escucha/investigación siempre se encuentra algo nuevo. Esa estética de New World Order hakeniana es tan profunda como lo sea la mente e imaginación del oyente.
Igualmente, su música parece centrarse tanto en lo “estructural” y en la arquitectura como metáforas de poder (no hay más que ver ese bloque temático de cuatro piezas que es “Messiah Complex” para al menos figurarse esta idea) que cada instrumento, recurso o arreglo parece estar hecho pensando siempre en un todo mayor. Nada de apostarlo todo a un estribillo pegadizo (que los hay) o a una frase hecha resultona. Estas fórmulas están claramente en decadencia. Cada matiz del disco es un elemento importante, no-textual, no explícito. Que dicho así puede sonar complejo y pedante, pero precisamente su calidad reside en esta sofisticación inteligente que está viviendo el género en los últimos años.
Fue curioso, y ya tuvieron que aclararlo insistentemente, que este disco no hace la más mínima ilusión al COVID-19, ni siquiera a una pandemia de salud, siendo su título una desafortunada coincidencia, que en el fondo, solo era un juego de palabras (Vector, como el álbum V, Virus, como el VI), Virus no es nada más ni nada menos que la unificación temática de hilos que han ido abriendo en sus anteriores álbumes. Pero esta mirada al pasado y estos “préstamos” solo los hacen para tomar impulso con un nuevo telar musical en el que se entretejen, confluyen y convergen melodías, letras y poliritmos absolutamente bestiales.
Si "Vector" fue un álbum donde nos tocó centrarnos en cierto protagonismo de su teclista, Diego Tejeida, esta vez tenemos que ceder el listón a sus guitarras, Richard Henshall y Charlie Griffiths. Y no es porque Raymond Hearne a la batería no vuelva a sentar cátedra de poliritmos y complejidades que a menudo copan foros de debate en internet (sí, en el prog todavía hay foros), o la maestría de Conner Green al bajo, con un tono general en el álbum absolutamente fuera de serie. Pero la predominancia de las guitarras ha vuelto al primer plano en el terreno compositivo, y eso también es de agradecer.
"Prosthetic" ya nos desveló algunas de estas nuevos cauces del metal progresivo más dinámico y rítmico, con base djent, que Haken nos hace degustar, desplegándose rápidamente (nada de canciones de 20 minutos) en esas melodías que solo podemos definirlas como “hakenianas”. Y ya es representativo el hecho de que podamos usar el nombre de una banda como adjetivo, pero es que su revolución en el género está cada vez más afianzada. "Prosthetic", aún así, tan solo avanza algunas líneas argumentales y melódicas del disco, como single de presentación. Días después nos presentaron Invasion, sin duda el hit cantable del disco, que en su climax máximo, recorre preguntas existenciales que ya encontrábamos en "Puzzle Box" ("Vector", 2018), donde se cantaba “¿Cómo puede la verdad salvarnos, cuando todo lo que tenemos son mentiras? ¿Cómo puede el tiempo alentarnos, si nuestros días se agotan?” Y ahora nos destrozan el alma con su segunda parte a ese cuestionario emocional: “¿Cómo es que siempre hay una bifurcación en cada desvío que tomamos?, ¿Por qué nunca aprendemos de los errores que hemos cometido?”. Algo semejante ocurre en el estribillo de "The Strain", también como cuestionario emocional, y todas esas turbulencias y sacudidas que la escucha de este tema lleva consigo, impidiéndonos obtener respuestas, sino más bien aumentando la lista interminable de preguntas. Pura filosofía musicalizada.
Todavía convulsionamos del orgasmo mental que acabamos de tener con "Invasion", y nos dan un giro armónico sin precedentes en su discografía, con el inicio de "Carousel": diez minutos de desarrollos del que nos falta glosario para definir. Con unas primeras estrofas que recuerdan a Tool con todo lo que ello conlleva, esta pieza es sin duda esta es la pieza más jazzística del álbum, y la que más orientada a los oyentes más “avanzados”, dicho esto siempre con la idea en la mente de que la música elaborada no consiste en un goce privado para unos pocos, sino precisamente lo contrario: en la capacidad para hacer sentir emociones profundas a cualquiera con algo de empatía. "Carousel" es probablemente una de las piezas más elegantemente diseñadas en la discografía de Haken.
"Canary Yellow" fue el segundo single presentado, y nos recuerda indudablemente a esos pasajes “lentos” de "Affinity" (2016) como fueron "Lapse", "Red Giant" o "Bound By Gravity". Nos engloba en esa esfera o espacio más pausado en un medio tiempo reflexivo, si bien, finalmente la canción es explosiva, como muestra la bomba atómica de su videoclip. Con una salida final muy a lo post-rock de Russian Circles, sería el segundo presentado, con una apuesta visual única. Es aquí cuando ya empezamos a evidenciar que este "Virus" iba a suponer todo un buffet de metáforas, guiños y significados latentes.
Pero la fiesta de verdad empieza en los cinco cortes que conforman el llamado “Messiah Complex”. "Ivory Tower". Ivory Tower o “La Torre de Marfil” es, como saben, una de esas imágenes literarias que nos sitúa en un espacio ilusorio donde la gente es feliz separada del resto del mundo en favor de sus propias actividades; un símbolo de status y de control de las élites, un apelativo a lo enfermizo de los excesos de racionalidad de nuestra civilización y un excelente guiño a la tradición grecolatina, pues es un símbolo empleado desde La Odisea de Homero para reflejar el mundo de los sueños.
Esta pieza arranca con un talante de rock noventero, y se desenvuelve nuevo como una power balad progresiva, de esas que gustan a bandas como DGM, Circus Maximus, Leprous o Dream Theater. Sobre estos últimos, hace ya varios discos que Haken se desmarcaron por completo de cualquier línea directa con los neoyorkinos. Y aun así, encontramos otros parecidos, como en "Marigold", por algunos de sus riffs finales, parecidos a la etapa de finales de los 2000 de Dream Theater, especialmente a aquél "Systematic Chaos" de los neoyorkinos.
"A Glutton for Punishment" arranca con el talante del power metal progresivo y se encarga de re-armonizar el estribillo de la anterior "Puzzle Box" ("Vector", 2018). Aún a falta de ideas mejores, la expresión que de su título parece sugerirnos la temática de la explotación laboral, dentro de esta “torre de control de las mente humana” que conforma el imaginario de este disco. Es cuando más sumergidos estamos en la ambientación del disco, cuando unos coros a ritmo frenético nos vuelan la cabeza. Algo que solo podía ser superado por ellos mismos, apenas un par de minutos después: The Sect constituye los dos minutos de canción más intensos desde Nil By Mouth o, quizá más asemejable al riff abstracto de "The Architect" ("Affinity", 2016). ¿Me siguen por dónde voy? Esa experimentación extrema de Haken, esos desarrollos que ponen un pie en la atonalidad y la desarmonía. Timbres y pasajes que buscan ser dolientes, como ese saxofón errante, que sin duda es el momento “what the fuck” del album que harán poner caretos a las video-reactions que abundan en Youtube. A esto le acompaña la tradicional apuesta de Tejeida por incluir sintes clásicos a lo retro-gamer, que parecen haberse quedado en la identidad de la banda desde aquella mítica canción "1984" ("Affinity", 2016). El disco acaba de explotar en tu cara con todos esos “momentos Haken” que hacen de su música, algo que no puede simplemente ponerse como “música de ambiente”. En serio, nunca intenten poner Haken como de fondo para una reunión con amigos.
Finalmente, en Ectobius Rex todo parece desembocar (si bien todo el disco ha sido una cascada irrefrenable de ítems profundamente valiosos) en el cierre final de esta bilogía, incluyendo las líneas conceptuales de Vector: la historia a través de The Good Doctor, Puzzle Box o Veil. Esta pieza arranca con un breakdown descomunal; desarrolla por fin la temática del "Cockroach King" ("The Mountain", 2013) y concluye en un chorus de tresillos casi como un vals y los clásicos cierres de magnus opus hakenianos con coros y progresiones de extravagantes desarrollos, más al estilo de "Aquarius" (2011) o "Visions" (2012), pero sin tanto exceso de musicalidad, y eludiendo repetir los chorus. Ese “Jumping from my tower of Ivory” que canta Ross con su tono limpio, perfecto, e increíblemente carente de vibrato (sorprende, por intencionado que parezca), parece manifestar el cúlmen de toda esta epifanía de la liberación. Y finalmente, la outro Only Stars que cierra con el concepto musical iniciado en la intro de aquél "Vortex" de 2018, "Clear".
Asistimos, en definitiva a un vaivén experimental que lleva el concepto de autorreferencialidad al nivel de maestría. Una meta-teatralidad musicalizada y continuada en el tiempo, gracias a complejas rearmonizaciones, imponiéndose la música como la creadora del sentido temático del álbum, y no al revés. Ross Jennings ya lo había comentado en alguna entrevista: han intentado crear una experiencia estética más allá de la música, más puramente cinematográfica, y ese es quizá el mayor hilo conductor de la discografía de Haken, pues cada disco termina resultando un viaje sin vuelta atrás y la clara muestra de ello es la cada vez más frecuente opinión de expertos que los clasifican con frase del tipo… “son los mejores en todo esto, ahora mismo”. Y, por si no se han dado cuenta ya, concuerdo con eso.

Rubén G. Herrera

Lo podés escuchar desde Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/1i6DTKXsonvhHZYdLhIbk1




Lista de Temas:
1. Prosthetic (5:58)
2. Invasion (6:42)
3. Carousel (10:29)
4. The Strain (5:23)
5. Canary Yellow (4:14)
6. Messiah Complex I: Ivory Tower (3:57)
7. Messiah Complex II: A Glutton for Punishment (3:38)
8. Messiah Complex III: Marigold (2:24)
9. Messiah Complex IV: The Sect (2:02)
10. Messiah Complex V: Ectobius Rex (4:57)
11. Only Stars (2:10)


Alineación:
- Ross Jennings / Voz
- Richard Henshall / Guitarras
- Charlie Griffiths / Guitarras
- Diego Tejeida / Teclados
- Conner Green / Bajo
- Raymond Hearne / Batería
Invitados:
Pete Jones / Teclados adicionales en 'Messiah Complex', arreglos de percusión en 'The Strain'
Pete Rinaldi / Guitarra acústica en 'Prosthetic' y 'Messiah Complex'
Adam 'Nolly' Getgood / Solo de bajo en 'Messiah Complex'



Comentarios

  1. Saludos, muy agradecido con sus aportes, en este caso el cd de Haken Virus no esta en la biblioteca, al bajarlo el que baja es el cd Vector, creo que repitieron el link, un millon de gracias

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    1. Menos mal que avisaste Cochoa, ahora sí, links arreglados, cualquier cosa avisá. Saludos!

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