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El Rock & Roll ¿Cultura o Contracultura?

La Real Academia de la Lengua define la palabra CULTURA como “…Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc…”. Atiéndenos sucintamente a esta definición tan concreta y acertada, para la formación de una cultura específica deben de confluir los factores de modos de vida y costumbres, asociados a las manifestaciones culturales. Si investigamos en los orígenes y antecedentes del rock, podremos comprobar cómo, primigeniamente, se trató de una manifestación espontánea, natural y liberadora, de carácter artístico. Se tienen antecedentes muy marcados de las plantaciones de algodón de Luisiana, donde los esclavos afroamericanos al caer noche tras su agotadora jornada de trabajo, buscaban en la música una forma de liberación que mitigara su personal tragedia. Concretamente, el rock, como corriente musical, nació fruto de la fusión de distintos géneros de música afroamericana. El termino rock, fue acuñado por la música espiritual negra en 1.916, cuyos cantantes de góspel comenzaron a utilizar la expresión “rocking” para identificar sus composiciones, pero con un significado netamente religioso, ya que con el término, pretendían ilustrar la “posesión” que experimentaban en determinados eventos religiosos, además del poderoso ritmo que contenía la música que acompañaba dicha experiencia. No fue hasta el año 1947 en que el término evolucionó gracias al disc-jockey de Cliveland Alan Freed quien comenzó a etiquetar esta música como rock and roll, para desmarcarlo de las influencias jazz y góspel de la época.

Por Chema Granados

Ese mismo año un cantante llamado Roy Brown compuso un blues titulado “Good Rocking Toninght” donde realizaba una parodia del sentido religioso del término, y abogaba por un baile vulgar o altamente sexual, desprendiéndose del aspecto espiritual que los gerifaltes religiosos de la época habían querido imprimir a la música. Muchos artistas imitaron a Roy, sobre todo compositores de rhythm and blues, e incluso hubo una canción de Will Bill titulada “Rock and Roll” que comenzó a ser muy popular entre la población blanca, ajena al movimiento góspel y a favor de segregacionismo racial. En aquella época, existía una gran discriminación racial, así es que, de alguna manera, era también una forma de identificarse respecto de los músicos de color y sus tendencias musicales. El nuevo estilo comenzó a extenderse por todo el territorio norteamericano, pero además, se le fueron añadiendo las tendencias autóctonas: las ciudades más al norte, comunidades italianas y puertorriqueñas tocaban el rocanrol a su manera. Al igual que los cantantes del sur del país añadieron sus componentes countrys dando lugar al Rockabilly. Las comunidades Cajun de Lousiana fusionaron su estilo con el rock and roll dando lugar al estilo conocido como Zydeco. Los músicos de origen inglés mezclaron su música con el rock and roll dando como lugar a un estilo denominado “Skiffle”.
Elvis Presley se convirtió en uno de los
pioneros de la nueva cultura llamada rock & roll

Sin embargo, no sería hasta el periodo de los años 1.954-1.960 en que se produjera una enorme explosión que conquistó todas las emisoras de radio de la época. Nacía un estilo musical basado en la guitarra, y los guitarristas, buscaban de modo natural a otros guitarristas como pioneros de la música. De repente, surgieron estrellas como Elvis Presley, Chuck Berry, Billy Haley o Litte Richard, tocando rock and roll perfectamente desarrollado, creando estilo, y siendo objeto de atención mediática y comercial. Todas las compañías discográficas comenzaron a hacer mercado con el nuevo estilo, haciéndose con los favores de las megaestrellas para aprovechar el tirón. Hacia los años 60 este movimiento se vería absorbido por la llegada de The Beatles, quienes fueron etiquetados de inmediato como “la ola inglesa”, y que causaron una verdadera revolución, no solo en el aspecto musical, sino en el ámbito de la moda de aquella época y en toda la sociedad americana.
Aquella nueva corriente también cambió la aptitud y el comportamiento de la juventud, que abrazaba el rock and roll como una nueva alternativa musical que les permitía expresarse con libertad y libre albedrío, frente al inmovilismo social y las normas preestablecidas. De pronto, encontraron una manera de poder desvirtuar todos los iconos sociales existentes y todos los tópicos que rodeaban el mundo hermético en el que vivían. Algunos puristas comenzaron a desprestigiar el rock and roll, con argumentos tales como que se componían las canciones en los momentos de descanso de las grabaciones, accidentalmente, tocando algo no ensayado previamente. Pero el hecho fue que pronto se convirtió en una manifestación cultural de primer orden, porque cambió la forma de pensar y de vivir de muchas generaciones de jóvenes. A partir de 1.960, el Rock And Roll comienza a evolucionar por sí mismo, afianzándose, y encontrando toda una caterva de músicos dispuestos a modificar los patrones vigentes hasta entonces. Revolucionaron la aptitud como veíamos, pero también, el pensamiento, e incluso, incluso impulsaron las políticas más subversivas  y desestabilizadoras.
 
Por tanto, se convirtió en un elemento cultural que fue creando a lo largo de las décadas siguientes, no solo un mero caudal productivo en lo musical, sino además, todo un conjunto de manifestaciones culturales, ideológicas y sociales. Todo aquél que posea una mínima cultura musical, conoce medianamente la historia del rock, y como no, puede recordar todas aquellas bandas que fueron haciendo camino, y todas aquellas tendencias que con el paso del tiempo se fueron consolidando, tomando como base el rock and roll primigenio. Algunos especialistas datan en 1.960 los orígenes de la evolución cultural del rock, y cierran ese ciclo hacia 1.973, donde se reformulan las bases originales del rock and roll, dando origen a manifestaciones como el punk, el heavy metal, la new wave, el rock psicodélico y el progresivo, el glam rock o el hard Rock. Como veíamos al principio, la definición de la palabra cultura albergaba el desarrollo artístico de un grupo social. Este desarrollo artístico vino dado también, porque el rock and roll supo calar hondo en la sociedad norteamericana, e insertarse en casi todas las clases sociales, incluido un núcleo concreto de artistas e intelectuales, a los cuales sirvió de inspiración creativa. Por tanto, no solo aquél efluvio creativo encandiló a los músicos afectos a otras manifestaciones musicales, sino como veremos, a escritores, fotógrafos, dibujantes, cineastas o pintores.

El escritor maldito Charles Bukowski, se sintió muy cercano
al concepto rock de la creacción, y tambíen, al punk de su época.
Asociadas a aquellas etapas tenemos las contribuciones de escritores que vivieron aquél movimiento no solo en el contexto musical, sino que se inspiraron en él para alimentar su caudal creativo, convirtiéndose en referentes para muchos jóvenes. El escritor de origen alemán, Charles Bukowski, supo como nadie recoger la esencia del rock en sus escritos y en su propia vida, y además, sirvió de inspiración a muchos músicos de rock que encontraron en su obra numerosos argumentos para sus canciones. Podemos encontrar las huellas de este escritor maldito en las obras de Tom Waits, que absorbió ese entramado de pesadillas existencialistas, y aquella visión de un Estados Unidos gris, noctámbulo y perdedor, para incluirlo en sus canciones. De igual manera, inspiró canciones como «Dirty Day» de U2, o «Mellowship Slinky In B Major» de Red Hot Chili Peppers. Otro de aquellos célebres literatos adeptos al movimiento rock fue Jack Keruac, considerado como el padre del movimiento beat. Se convirtió en fuente de inspiración para muchos músicos de la época, como Bob Dylan, Lou Reed o Patty Smitch. Este escritor, además, contribuyó a mitificar la conocida Ruta 66 con su obra cumbre “On The Road” que fue utilizada por los Ángeles del Infierno, y otras tantas bandas de moteros para realizar su particular peregrinaje por la libertad llevando consigo la música de bandas como Jefferson Airplane, Grand Funk Rail Road, Credence Crearwater Revival, Iron Butterfly, Cream, Neil Young y muchos otros.

Las artes plásticas también sintieron la llamada de aquella música irreverente y transgresora, que comenzó a revolucionar los patrones creativos. Así fue como algunos artistas encontraron una manera muy decisiva de poder expresarse, al margen de la oficialidad. En algunas barriadas de grandes ciudades como Nueva York, Seattle o San Francisco, comenzaron a aparecer murales con las efigies de los Rollings Stones, Jimmy Hendrix o  Eric Clapton, amén de consignas como “Sex, Drougs and Rock and Roll”, aunque el punto más álgido de estos murales callejeros llegaría hacia 1.968 con la era hippie. Se trataba de una forma urbana de expresión, con mensajes improvisados y espontáneos, los llamados taggers, y también, dibujos monocromáticos y artísticos de gran formato. Otra de aquellas expresiones plásticas más vitalistas, fueron las portadas míticas de los vinilos, donde verdaderas obras de arte servían como soporte a la música grabada. Aunque la historia del rock and roll ha dado grandes nombres responsables de increíbles portadas de discos, a mí, personalmente, me gustaría recordar las portadas de Roger Dean, que dio vida a una serie de carátulas increíbles y esenciales que quedan asidas a mi memoria por su gran valor onírico y pictórico. Recuerdo las portadas de “Demons and Wizars” o “The Magician’s Birdhtay de Uriah Hepp, o las de “Yesonghs” de Yes, o las de los discos de Asia. Otro de estos genios del diseño gráfico fue Huhg Shime, quien daría vida a muchas portadas para gente como Rush, Alice Cooper, Drean Theater, Whitesnaske o Bon Jovi.

La Velvet Underground Factory,
fue la mejor muestra en la que el rock y
el arte moderno podían amalgamarse y
hacer creacciones en el mismo plano.
Pero quizá, el exponente más conocido y célebre a nivel global fue el artista plástico Andy Warhol, alma mater, fundador e inspirador de la Velvet Underground Factory, un grupo de creación en torno al mundo del arte y el rock, que tuvo gran influencia social, y que traspasó incluso los límites de Norteamérica. Velvet Underground era una banda de rock de la que formaban parte entre otros Lou Reed y John Cale. Escribían canciones plagadas de ruido y distorsión, con letras ácidas y corrosivas que trataban temas tópicos como el masoquismo, el travestismo o la adicción a la heroína. Andy Warhol fue manager del grupo, y les incluyó en su Factory donde militaban escritores y artistas plásticos de la época. La Velvet sirvió como soporte musical a toda la producción que generaba la Factory, que produjo desde canciones, obras pictóricas o películas. Muchos músicos de rock de la época coquetearon con la Factory de Warhol, nombres como Yoko Ono, John Lennon, Mike Jagger o Brian Jones, se sintieron embriagados por los efluvios de aquél grupo de creación con el que incluso llegaron a colaborar.

En el plano cinematográfico, hubo un film que reflejó como ninguno la influencia del rock en la transformación social que experimentó la juventud norteamericana. Se llamó “American Graffiti”,  la dirigió George Lucas y la produjo Francis Ford Coppola. Aunque no es una película cuyo argumento se ciña exclusivamente al rock, en el film podemos observar, a través de un grupo de adolescentes, todos los cambios experimentados por aquella generación de los 60-70. La banda sonora estaba compuesta por músicos como Buddy Holly, Bill Haley & His Comets, The Platters.
A través de este recorrido por los antecedentes primigenios y la evolución del rock, hemos podido comprobar no solo que el rock se constituye como una cultura claramente definida y con entidad propia, sino que además, se convierte en fuente de inspiración, en movimiento ideológico y líder social, y se amalgama de forma natural con diferentes corrientes artísticas. Como consecuencia, se convirtió en una cultura con vida propia, con su espacio propio, y con sus propios mecanismos de evolución. Hubo muchos detractores desde los estamentos de la cultura oficialista, y muchos enemigos consumados, ya que tachaban al rock como una contracultura nociva para la decencia y el impoluto ideario norteamericano. La guerra de Vietnam y el movimiento hippie subsiguiente, contribuyeron a aventar aun más si cabe esta animadversión, que tenía, en los diseñadores de la cultura oficial y en los políticos, sus enemigos más relevantes.

The Beatles se convirtieron en una de las bandas icono del mundo
del rock y del pop, y contribuyeron a dibulgar la cultura del rock and roll
por todo el planeta
Sin embargo, la cultura rock siguió su camino implacablemente, evolucionando de manera natural, traspasando los límites de Estados Unidos para ir extendiéndose por todo el planeta. Ningún estamento social, fuerza política o social pudo detener ese avance, por dos razones evidentes. La primera, era el carácter libertario que trasmitía la música, y ese mensaje transgresivo subsidiario que caló muy bien en una juventud abrumada por los problemas y las pugnas sociales. Eran los tiempos de la Guerra Fría, de las tensiones internacionales, de la Guerra de Vietnam, y de una creciente desilusión de la población juvenil, que encontró en el rock la manera de divertirse gracias a los compases de un nuevo ritmo, y de unas canciones que imponían modernidad y nuevos horizontes. Además, las canciones reflejaban ideas nuevas que alentaban a la movilización. Por primera vez, se cuestionaba el modelo del sueño americano como modo de vida ideal.

La segunda causa fue el impacto económico. De pronto, músicos como Billy Haley, Elvis Presley, Chuck  Berry o Jerry Lee Lewis, comenzaron a ser muy populares entre la población, y lo que es más, a llenar recintos con amplios aforos. Sus canciones sonaban a todas horas en las estaciones de radio de todo el país, así es que las compañías discográficas encontraron un filón muy importante para aumentar sus ventas y su crecimiento corporativo. Las cuentas de resultados de las compañías comenzaron a creer y a engordar, por lo que el rock and roll se convirtió en  un gran negocio. Pero el avance no se quedó ahí, porque luego llegarían los The Beatles, y poco después los Rollings Stones, y más tarde Led Zeppelin y Pink Floyd, y así cientos y cientos de músicos que contribuyeron a engordar estas empresas, a dinamizar el mercado de la música, y sobre todo a rentabilizarlo. Este elemento económico supuso un gran enriquecimiento de las compañías discográficas, pero también, posibilitó que los músicos pudieran emprender giras por el mundo haciéndolas rentables. Posibilitó así mismo, la subsistencia de las bandas y su pleno desarrollo dentro de un marco económico estable, haciéndolas viables para que pudieran mantenerse en el tiempo. De esta manera, los gobiernos sucesivos, los pragmáticos y los ideólogos del conservadurismo social, aceptaron convivir con la irreverencia y la transgresión que ofrecía el rock, a cambio de un motor económico que les favorecía.

El rock & roll sufrio una gran evolución a lo largo del tiempo,
dando lugar a grandes bandas y artistas
El rock, por tanto, se convirtió en exportable, y las ventas de discos se multiplicaron también por todo el planeta, abriéndose nuevos mercados como el Europeo, el asiático, el nipón, y aunque mucho mas débil, el Latinoamericano. Se exportaban canciones, pero también, subsidiariamente, se exportaban ideas, conceptos y modos de vida. La cultura rock comenzó a ofrecer alternativas a millones de jóvenes en todo el mundo. Frente al modelo de sociedad diseñado por el sistema capitalista moderno, que convierte al ser humano en una simple pieza insustancial de una descomunal maquinaria social, movida al socaire de los poderes económicos y de la usura, la cultura rock ofrecía una nueva alternativa: el libre albedrío. La opción de poder pensar por uno mismo, de poder trasladar los sentimientos y los afectos a un primer plano de la existencia, de encontrar en la solidaridad humana y en revelación de la verdad en un marco de realidad objetiva, un camino de lucha permanente frente al materialismo pertinaz. La opción de poder implicarse en la lucha por las libertades, contra los inconformismos, para romper ese nudo de convencionalismos que ahorcan  la dignidad. El rock, daba un nuevo sentido a la vida más allá de las imposiciones políticamente correctas, y ofrecía un horizonte de realidades más allá de los establecimientos morales preestablecidos, donde cada individuo actúa de acorde a sus principios morales personales. Se aborrecen las modas prefabricadas, los hábitos de conducta y de consumo impuestos. Muchos sociólogos de la época, mostraron al rock como una forma de contracultura nociva que luchaba contra la cultura establecida, incluso llegaron a publicar estudios donde alertaban de sus perniciosos efectos. También, fueron muchos los estudiosos de la conducta que contribuyeron a crear las imágenes y los estereotipos más extendidos en las sociedades sobre el rock, asociándolo por ejemplo al uso de la violencia, cuando en el marco de la realidad social, esta se ejerce cada día en el ámbito familiar, social, y es institucionalizado a través de la televisión o del cine, y se trata en esencia, de un mal que pervive en las calles de las ciudades, los campos de fútbol, o la convivencia social, por lo que resulta mezquino personalizar en el rock este tipo de conducta. A sí mismo, lo intentaron con el consumo de drogas, la vestimenta, o los modos de comportamiento. Esta enfermiza obsesión por los etiquetajes, por las imágenes que enraícen en el colectivo social con un juicio de valor impuesto, es una manera rastrera de intentar cebar a las masas de ignorantes. Sin embargo, hubo estudiosos del tema, imparciales y precisos, que elaboraron sus propias interpretaciones al respecto como el sociólogo francés Antonie Hennion que dijo que el rock era un movimiento “«ni social, ni cultural, ni político, ni siquiera generacional, sino todo a la vez, es decir, el rock».

Llegados a este punto, y habiendo desglosado todos los datos históricos y todos los argumentos expuestos, llegamos a la conclusión inequívoca de que el Rock And Roll, es una cultura claramente delimitada, consolidada, y que encierra sí misma y en su razón de ser y de existir todos los elementos precisos para denominarse así. Pero lo que es más, es que esta cultura ha continuado evolucionando con el paso de las generaciones. Ha sobrevivido a las modas, a sus paulatinas redefiniciones, al constante ataque de los medios de comunicación generalistas, y de los grupos de opinión, y que, sin ninguna duda, ha sabido mantenerse en la superficie de un océano asolado por intensas marejadas y tormentas involucionistas, y al desplome catastrófico que ha ido sufriendo la industria musical. Leí en algún lugar que el rock ya no
Los murales eran una forma de arte que sirvieron para reivindicar el rock como cultura
tenía influencia por que sus grandes iconos no aparecían en las listas de discos más vendidos. También he oído a lo largo de los años que el rock estaba muerto, definitivamente muerto. Pero también, lo he visto resucitar, una y otra vez,  de los rescoldos de la hoguera en que tantas veces lo habían quemado. Esto, que no son más que conjeturas y habladurías de los charlatanes mediáticos, no tiene ningún valor más allá de la anécdota, porque las culturas no se extinguen por los comentarios de los avezados. Las culturas se extinguen cuando mueren las civilizaciones que las sustentan. Aún así, permanecen vivas para ser estudiadas y aprender de ellas. La cultura Maya se extinguió, como la cultura egipcia, sin embargo, han dejado un legado que aún hoy es objeto de estudio. A diferencia de estos ejemplos, el rock sigue palpitando en todo el planeta. Se mantiene vivo y activo, y lo que es más, aparecen nuevos brotes que se van sumando a los que ya habían brotado. Su influencia empero, está latente en muchas otras corrientes musicales, y muchos son los que aderezan su estilo con unas gotas de rock. Hay esta el pop-rock, o el country-rock, el jazz-rock, por ejemplo. Muchos de las grandes estrellas del pop y de la música comercial han bebido de las fuentes de Elvis Presley, de Led Zeppelin, o de otras muchas bandas. Tengo suficientes razones para poder afirmar, rotundamente, que en la historia de la humanidad, el rock ha sido una de las culturas más influyentes el ámbito artístico y social.

Por tanto, y frente a las tesis de los que han abrigado la idea de que el rock and roll, es una contracultura que lucha frontalmente contra la cultura, hay que decir, que culturas hay muchas, tantas como civilizaciones, tantas como asociaciones de individuos unidos en torno a un ideario, tantas como grupos sociales. Por tanto, el rock es cultura. Habrá quien vea en el rock una contracultura que se opone como alternativa a la cultura oficialista. En dicho caso, no puedo estar más de acuerdo. Para mí, como para muchos miles de personas más, no hay debate al respecto, más allá de las despectivas soflamas de grupos sociales interesados, de corte represor, que quieren ostentar la hegemonía de una cultura universal basada en el borreguísimo, el secuestro de la libertad de pensamiento personal, el encadenamiento a unos dogmas impuestos y unas pautas de conductas estándar. El rock, está por encima de todos esos preceptos. El rock es cultura.



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