Y sigan disfrutando de las bellezas de discos que vienen desde Perú, ahora le toca el turno a la terrible agrupación peruana Flor de Loto, de la que vamos a revisar su discografía... ¿y qué mejor que empezar por si primer gran disco?. Para quienes no los conozcan, la banda instrumental peruana Flor De Loto ofrece una propuesta progresiva de gran calibre, producto de la confluencia bien amalgamada de diversas fuentes musicales: la psicodelia de herencia floydiana/crimsoniana, la gracia peculiar de Jethro Tull, la furia explosiva del rock pesado, la magia contagiante del jazz fusión, algo de la densidad distante del post-rock, todo ello ampliamente sazonado con colores y matices del folklore andino. Los muchachos peruanos no se anduvieron con chiquitas: mezclaron el folklore de su tierra con el sinfonismo europeo de los 70. Y el resultado, queridos cabezones, es un extremo placer. Aquí tenemos al primer Flor de Loto...
Artista: Flor de Loto
Álbum: Flor de Loto
Año: 2005
Género: Prog Folk
Duración: 62:36
Nacionalidad: Perú
Artista: Flor de Loto
Álbum: Flor de Loto
Año: 2005
Género: Prog Folk
Duración: 62:36
Nacionalidad: Perú
Flor de Loto, la agrupación peruana. ¿Qué decir? Es como encontrarse un tesoro precolombino en el medio de un basural moderno: algo que brilla con una luz propia, ajena al tiempo y a las modas baratas de la radio. Acá, la música te lleva a un plano donde las piedras tienen historia y los vientos tienen nombre. Es progresivo, sí, pero tiene una raíz, un peso de tierra mojada que lo hace sentir muy humano, muy nuestro, a pesar de que utilicen herramientas que vienen de otros pagos.
Este disco es, para quien sabe escuchar, el primer contacto con la realidad andina, pero pasada por el filtro de los sintetizadores y la furia del rock progresivo. Es fusión que no aburre, y lo que más se rescata de este álbum es cómo logran que la flauta traversa —esa que parece que está llamando a los dioses de las montañas— conviva con la distorsión de la guitarra eléctrica sin que parezca un choque de trenes. Es gestado con la intención de compartir esas melodías que nos conmueven día a día, incluso cuando la ciudad nos quiere comer los talones con su ruido gris.
Pero mejor los dejo con el comentario de nuestro eterno comentarista de siempre, que hoy llega recargado y x2 en este posteo, acá va su primer comentario, fechado cuando este disco salió a la luz...
La joven banda instrumental peruana Flor de Loto ofrece una propuesta progresiva de gran calibre, producto de la confluencia bien amalgamada de diversas fuentes musicales: la psicodelia de herencia floydiana/crimsoniana, la gracia peculiar de Jethro Tull, algo de la cadencia densa y distante del post-rock, la furia explosiva del hard rock, el jazz fusión, todo ello ampliamente sazonado con colores y matices del folklore andino. El rol de la flauta (u adicionalmente, el de otros vientos autóctonos) es crucial dentro del sonido global del ensamble, incluso a pesar que la guitarra casi siempre sale al frente para hacerse notar de forma contundente: en todo caso, no es tanto el desafío como la complementación lo que predomina en los duelos y alternancias entre ambos instrumentos. Mientras tanto, la sección rítmica se porta de manera solida y bien afiatada, extendiendo las ramificaciones de su labor fundante a fin de que los jams se expandan oportunamente, sin perder un apice de precisión. En mas de una ocasión el bajo es utilizado para ayudar en la labor melodica, ya sea en conjunción con la guitarra o la flauta. En lineas generales se nota que esta banda ha trabajado su repertorio con detenida minuciosidad, pues el nivel de complementación entre los cuatro músicos en todas las piezas del repertorio es simplemente bárbaro.Cesar Inca
Las composiciones que completan este repertorio no suelen ser muy entreveradas: la complejidad se plasma mayormente en los osados arreglos, que se apoyan primordialmente en la capacidad del cuarteto para dejarse llevar por extensos meandros sonoros. Es en estos meandros donde las ideas melódicas hacen extienden sus elaboradas ramificaciones. En cuanto al nivel musical del repertorio en si, es en verdad muy parejo, por lo cual elegir un favorito resulta muy difícil en términos objetivos. Lo que si podemos señalar es que hay ciertos temas que resultan especialmente emblemáticos del sonido mas esencial de Flor de Loto: tal es el caso común en ‘La Llegada’, ‘Ayahuasca’, ‘Libélula’, y ‘Ritual’ (los dos de en medio son algunos de mis favoritos absolutos de este disco). Estas cuatro piezas reflejan fielmente la densidad psicodélica empapada de colores telúricos andinos que Flor de Loto maneja de forma tan eficaz y recurrentemente a lo largo y ancho de su repertorio. El breve soundscape ‘Y’ sirve como un lisérgico puente entre ‘El Niño y el Puerco’ y ‘Ritual’. ‘El Niño y el Puerco’ contiene varios de los momentos mas excitantes del disco, merced a su base jazz-rockera, y su intrépido interludio de corte jazz fusión: !brillante! Por su parte, ‘El Errante’ combina la cadencia del rock blueseado y el color del barroco con bastante prestancia: la flauta se me hace bastante Tulliana aquí, especialmente en la coda. ‘Negativos de una Memoria Inexistente’ tiene dos secciones bien diferenciadas: la primera muestra las aristas rockeras mas afiladas del disco, mientras que la segunda cambia drásticamente a una danza andina brumosa, nebulosa, casi distante.
La breve pieza acústica que se titula al igual que el nombre del cuarteto (no llega a los tres minutos de duración) es una bella muestra de serenidad bucólica, la cual funciona como un oasis de relax en medio de tanto despliegue frontal de energía. Este despliegue se retoma en el variopinto tema rockero ‘Suculentas Frutas’ – sección reggae incluida, y algo de blues también –, el cual cierra el álbum no sin que antes cada uno de los músicos aproveche la ocasión para lucirse alternadamente en su respectivo solo. Esta pieza que suele cerrar sus conciertos, cierra también este disco dejando una impresión final de pletórico entusiasmo.
La producción de sonido ha puesto particular atención a la pulcritud, llevando a que se aminore un poco el fuego sonoro que Flor de Loto suele emanar en sus presentaciones en vivo: pero en lineas generales, es natural que en el contexto de un estudio de grabación se priorice una linea de trabajo especifica – en este sentido, la labor del productor/sonidista Lalo Williams (quien también es una especie de “mentor “del grupo) es crucial a la hora de transmitir la propuesta musical de Flor de Loto al oyente. Otro detalle que llama la atención es el hecho que se hayan conservado las partes originalmente grabadas por el flautista Rafael Valenzuela, quien en su momento se alejo del grupo cuando las primeras sesiones de grabación ya estaban en progreso: la labor extra del ‘recién llegado’ López ayuda a realzar las partes de vientos. !Que mas puedo decir! Este es un disco realmente fabuloso, lleno de imaginación, entusiasmo, y ejecuciones expansivas y bien realizadas: solo queda esperar y desear que las cosas no se queden en este debut.
La banda despliega mucha técnica pero sin la soberbia de quien se cree un elegido. Si nunca los has escuchado, ahora te doy la posibilidad de redimirte, empezando por este primer video que te dejo ahora... Y te aviso, hermano: si después de escuchar cómo se entrelazan la flauta y el teclado en este disco no sentís que se te mueve algo adentro, no sé qué carajos hacés acá leyéndome, teniendo varios partidos del Mundial para disfrutar...
Bueno, aquí está el primer álbum de esta gran banda peruana, dando su enorme aporte al progresivo latinoamericano, y mención aparte es su hermoso arte gráfico. Y para conmemorar su reedición, nuestro comentarista involuntario de siempre preparó otro review que ahora les paso a entregar...
FLOR DE LOTO: memorias y negativos de la primera llegada, 10 años haCesar Inca
FLOR DE LOTO vuelven al candelero de la vanguardia rockera peruana con la publicación de su primer DVD registrado a partir de su mini-gira argentina del 2014 – algo de lo cual hablaremos en otro momento – y con la reedición de su álbum homónimo, con el cual debutaron en la industria fonográfica a inicios de aquel lejano año 2005. En efecto, para celebrar el 10mo aniversario de este evento crucial en la historia del grupo, ahora bajo la iniciativa del sello local POSTUNDER (sucursal del sello argentino Icarus), la entidad de FLOR DE LOTO nos recuerda cuál era el contexto del inicio de su evolución musical y cuál era el paisaje donde ellos dibujaban sus primeros bosques y valles de experimentación progresiva ecléctica. ¿Cómo olvidar esa primera presentación que hicieron en el local del barrio limeño de Miraflores llamado Irish Pub en la fría noche del 7 de mayo? Recordamos que tuvimos una grata impresión por un estilo variopinto y elaborado, penetrado por una actitud genuinamente progresiva que se desplegaba liberalmente en la energía y la firme fluidez invertidas en las interacciones de los instrumentistas. Salvo el breve instrumental pastoral titulado al igual que el grupo, las piezas gozaban de buenas expansiones sonoras diseñadas para estimular la imaginación del público: entonces se trataba de un ensamble estrictamente instrumental conformado por Alonso Herrera [guitarras eléctricas y acústicas], Alejandor Jarrín [bajo], Rafael Valderrama [flautas traversa y dulce] y Jorge Puccini [batería y percusión].
Un año y varios recitales después de esa noche fría de mayo, llegó la propuesta de contrato de grabación a cargo del sello chileno Mylodon Records, y así, el grupo comenzó la grabación del disco homónimo con la alineación que conocíamos, pero antes de terminar las últimas sesiones de grabación e iniciar la etapa de post-producción, Valderrama se fue para ser reemplazado por Johnny Pérez, quien además de la flauta aportaba algo de vientos andinos en los delineamientos finales del repertorio grabado. Pérez se habrá de quedar hasta mediados del año 2007, cuando el segundo álbum del grupo “Madre Tierra” ya era una realidad. Pero bueno, centrándonos en “Flor De Loto”, este disco publicado a inicios del año 2005 ofrecía una propuesta progresiva de gran calibre, producto de la confluencia bien amalgamada de diversas fuentes musicales: la psicodelia de herencia Floydiana/Crimsoniana, la gracia peculiar de JETHRO TULL, algo de la cadencia densa y distante del post-rock, la furia explosiva del rock pesado, el jazz-fusión, todo ello ampliamente sazonado con colores y matices de los folklores andino y céltico. El rol de la flauta (u adicionalmente, el de otros vientos autóctonos) es crucial dentro del sonido global del ensamble, incluso a pesar que la guitarra casi siempre sale al frente para hacerse notar de forma contundente: en todo caso, no es tanto el desafío como la complementación lo que predomina en los duelos y alternancias entre ambos instrumentos. Mientras tanto, la sección rítmica se porta de manera solida y bien afiatada, extendiendo las ramificaciones de su labor fundante a fin de que los jams se expandan oportunamente, sin perder un ápice de precisión. En más de una ocasión, el bajo es utilizado para ayudar en la labor melódica, ya sea en conjunción con la guitarra o la flauta. En líneas generales se nota que esta banda ha trabajado su repertorio con detenida minuciosidad, pues el nivel de complementación entre los cuatro músicos en todas las piezas del repertorio es simplemente bárbaro.
Las composiciones que completan este repertorio no suelen ser muy entreveradas: la complejidad se plasma mayormente en los osados arreglos, que se apoyan primordialmente en la capacidad del cuarteto para dejarse llevar por extensos meandros sonoros. Es en estos meandros donde las ideas melódicas hacen extienden sus elaboradas ramificaciones. En cuanto al nivel musical del repertorio en sí, es en verdad muy parejo, por lo cual elegir un favorito resulta muy difícil en términos objetivos. Lo que si podemos señalar es que hay ciertos temas que resultan especialmente emblemáticos del sonido más esencial de Flor de Loto: tal es el caso común en la dupla de ‘La Llegada’ y ‘Libélula’, así como en ‘Ayahuaska’ y ‘Ritual’ (los dos de en medio son algunos de nuestros favoritos absolutos de este disco). Estas cuatro piezas reflejan fielmente la densidad psicodélica empapada de colores telúricos andinos que FLOR DE LOTO maneja de forma eficaz y consistente. ‘La Llegada’ se inicia con un aura de expectativa que finalmente se enrumba hacia recursos de contundente expresividad, intercalando con buen pulso momentos de vigor ostentoso con otros de auto-contención. Por su parte, ‘Libélula’ explora un punche más filudo, haciendo que el ensamble en conjunto refleje un espíritu de permanente tensión, aunque también hay algunos pasajes llenos de delicada gracilidad que entran a tallar para motivar algo de efectiva diversidad al asunto. ‘Ritual’ hereda algo del espíritu de ‘La Llegada’ mientras que ‘Ayahuaska’ se impone como una lúcida visión de “lo que debe ser” la fusión progresiva con base andina. Dicho sea de paso, el multi-instrumentista Tavo Castillo (uno de los héroes de la legendaria banda FRÁGIL) colabora a la mandolina. ‘Negativos De Una Memoria Inexistente’ tiene dos secciones bien diferenciadas: la primera muestra las aristas rockeras mas afiladas del disco, mientras que la segunda cambia drásticamente al sortilegio brumoso, casi distante, de una danza ritual india, brindando así un contraste nebuloso tras el furioso despliegue de fuego que le precedió. Esta pieza tan vitalista y colorida emerge pertinentemente tras la aureola de etérea inquietud con que culmina ‘Libélula’.
El breve soundscape ‘Y’ sirve como un lisérgico puente entre ‘El Niño y el Puerco’ y ‘Ritual’. ‘El Niño y el Puerco’ contiene varios de los momentos más excitantes del disco, merced a su base jazz-rockera, y su intrépido interludio de corte jazz-fusión: !brillante! Por su parte, ‘El Errante’ combina la cadencia del blues-rock y el color del barroco con bastante prestancia, un entramado sonoro que también se beneficia del añadido de algunos matices andinos en el motivo central. Un sereno interludio sustentado sobre un bello solo de guitarra acústica evoca la idea de reposo antes de que la coda nos lleve a un paisaje sobriamente reflexivo que combina lo Tulliano con lo Floydiano. La breve pieza acústica que se titula al igual que el nombre del cuarteto (no llega a los tres minutos de duración) es una bella muestra de serenidad bucólica, la cual funciona como un oasis de relax en medio de tanto despliegue frontal de energía. Este despliegue se retoma en el variopinto tema rockero ‘Suculentas Frutas’ (sección reggae incluida, y algo de blues-rock también), el cual cierra el álbum no sin que antes cada uno de los músicos aproveche la ocasión para lucirse alternadamente en su respectivo solo. Terminando así el repertorio oficial del álbum, el oyente se queda con una impresión final de pletórico entusiasmo. Pero en esta reedición tan generosamente expandida contamos con dos bonus tracks, siendo el primero de ellos una nueva versión de estudio de ‘Ayahuaska’, ejecutada por la alineación de Herrera, Jarrín, el vientista Junior Pacora y el baterista Carlos Llontop: esta versión data del año 2012 y ya la disfrutamos en el disco “Volver A Nacer”. El otro bonus es una versión en vivo de ‘El Errante’, una versión realmente majestuosa que procede de un concierto que tuvo lugar en Lima en el año 2014: la formación de entonces constaba de Herrera, Jarrín, Pacora, el también guitarrista Ignacio Flórez, el teclista Daniel López Gutiérrez y el baterista Álvaro Escobar (el mismo personal del álbum “Nuevo Mesías”).
Dado que éste es un disco realmente fabuloso, lleno de imaginación, entusiasmo, y ejecuciones expansivas y bien realizadas, se merecía una première oficial electrizante… y así fue. En la calurosa noche del 26 de enero del 2005, La Noche de Barranco abría sus puertas a FLOR DE LOTO para organizar la presentación de “Flor De Loto” con plaza llena. Contando con el productor Lalo Williams, Laura Robles y Tavo Catillo como invitados ocasionales sobre el escenario, el grupo honró debidamente la buena fama de grupo electrizante y mágico que se había labrado en un creciente público de culto en el underground local. Innumerables momentos de lúdica fiereza, derroches de solos y jams expansivos, diestras ejecuciones de parte de músicos que saben compenetrarse a las mil maravillas: estas referencias sónicas quedan perennemente grabadas en nuestra memoria. Si esa noche fue la ocasión esencial para fortalecer de manera definitiva el momento del empuje para FLOR DE LOTO, volver al disco homónimo significa ahora una oportunidad de oro para racionalizar la valorización del desarrollo musical que hemos presenciado en el ahora quinteto (y alguna vez sexteto) en estos últimos 12 años.
"Flor de Loto" es un disco necesario para los que todavía creen que el rock no es solo un par de acordes gritados al aire. Es una obra que respira, que late, que tiene el pulso de los Andes y la electricidad de los sintetizadores. Es música para escuchar cuando sentís que el mundo se te está volviendo de plástico y necesitás recuperar algo de textura, algo que sea real, aunque sea una fantasía sonora.
Lo podés escuchar desde Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/2EPxjK16barcoFwRAppMWj
https://open.spotify.com/intl-es/album/2EPxjK16barcoFwRAppMWj
Lista de Temas:
1. La Llegada
2. Libélula
3. Negativos de una Memoria Inexistente
4. Ayahuaska
5. El Errante
6. El Niño y el Puerco
7. Y
8. Ritual
9. Flor de Loto
10. Suculentas Frutas
1. La Llegada
2. Libélula
3. Negativos de una Memoria Inexistente
4. Ayahuaska
5. El Errante
6. El Niño y el Puerco
7. Y
8. Ritual
9. Flor de Loto
10. Suculentas Frutas
Alineación:
- Alonso Herrera / electric and acoustic guitars
- Alejandro Jarrin / bass
- Jorge Puccini / drums, percussion
- Johnny Perez / flute, recorder, zampoña*, midi sequencer
Invitados:
Rafael Valderrama / flute, recorder
Octavio Castillo / mandolin (4)
Lalo Williams / synthesizer (8)




Mirá como nos agradecen nuestros amigos cabezones, es por esto que perdemos nuestro tiempo compartiendo estos discos:
ResponderEliminarQuerido Monstruo:
"Siento el impulso de alzaaaar mi voz al infinito
para agradecerteee.. de todo corazón"
Entiéndase, mi paisano, por tanta grandiosidad compartimentada (?
Algún día de mi efímera futura vida, pienso, tendré cosas como esta en formato físico, por lo pronto me conforma una pc acompañada de un genial equipito reproductor de sonido, y alguna tazita de café, de vez en cuando.
Estoy en medio de una noche productiva, llevo descargados varios discazos y pienso seguir un rato más... son increíbles las cosas que hay por acá y que uno ignora por (pelotudo) no haber tenido la suerte de no ignorarlas (?.
Pero al fin, agradezco la existencia de gente como ustds. que contra viento, marea, y más de un forro, (supongo) se encargan de mantener viva tanta genialidad pacífica.
Eso fue publicado en el disco de Tantor llamado Magico y natural, y por esos comentarios es que a uno le dan ganas de compartir a pesar de todo (y de algunos tontos como el Anónimo que me hizo enojar)
gracias brothers! son la onda!
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