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Slivovitz - All You Can Eat (2015)


Tremendísimo disco de una super banda italiana, lejos del sinfonismo melodioso de la escuela progresiva italiana y mucho más cerca de la vanguardia jazz prog rockera. Esta semana estamos muy en la onda tana así que seguiremos con Italia que, tanto hoy como ayer, hay mucho y bueno que sale de allí. Mucho Zappa, mucho progresivo, música étnica, humor y sobretodo mucho jazz con violines, trombones, saxo, trompeta y armónica en un disco sumamente recomendable con una hermosa amalgama musical.

Artista: Slivovitz
Álbum: All you Can Eat
Año: 2015
Género: Jazz Rock / Fusion
Duración: 47:29
Nacionalidad: Italia


Lista de Temas:
1. Persian Night
2. Mani In Faccia
3. Yahtzee
4. Passannante
5. Barotrauma
6. Hangover
7. Currywuster
8. Oblio

Alineación:
- Vicenzo Lamagna / Bajo
- Salvatore Rainone / Batería
- Marcello Giannini / Guitarra
- Ciro Riccardi / Trombón y trompeta
- Derek Di Perri / Armónica
- Pietro Santangelo / Saxofón
- Riccardo Villari / Violín



Para cerrar el día, les dejo esta banda que acabo de descubrir y estoy escuchando justamente ahora. Como no me atrevo a hacer una reseña como tal, veamos lo que nos dice nuestro infatigable comentador involuntario de siempre:


Es momento de hacer una celebración melómana pues los SLIVOVITZ vuelven a la carga y lo hacen con una magnificencia brutal y contundente: el testimonio de ello es su nuevo álbum “All You Can Eat”, publicado por el sello MoonJune Records en el pasado mes de agosto. El septeto napolitano se mantiene saludable y creativo con su conformación de Pietro Santangelo [saxos alto y tenor], Marcello Giannini [guitarras eléctricas y acústicas], Riccardo Villari [violines acústico y eléctrico], Ciro Riccardi [trompeta], Derek Di Perri [armónica], Vincenzo Lamagna [bajo] y Salvatore Rainone [batería]. “All You Can Eat” muestra a estos tremendos músicos disfrutando de su asociación, dispuestos a comerse el mundo con su propuesta tan enérgica como bien articulada: siendo ya su tercer ítem en el mercado, constatamos que hasta ahora no ha habido un punto flojo en cómo se va desarrollando su discografía hasta el momento: pasemos ahora a los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?
Pone las cosas en marcha ‘Persian Night’, fascinante tema que nos regala casi 7 ½ minutos de gloria musical empaquetados en un envoltorio solemne donde los aires exóticos y la robusta parsimonia de una escena de película del viejo Western se conjugan bajo una aureola de sobria robustez. Este fantástico comienzo de álbum merece un sucesor de gran valía estética, y ese rol lo ocupa muy bien ‘Mani In Faccia’, pieza que se focaliza en el infaltable aspecto extrovertido de la banda: de hecho, el colorido musical que despliega esta pieza en particular nos remite a una grácil combinación de estándares de ARTI E MESTIERI, el WEATHER REPORT de la era Pastorius y FRANK ZAPPA. El solo de violín resulta especialmente expresivo en medio de la hermosa amalgama global articulada por el ensamble. ‘Yahtezee’, el tercer tema, transmite una densidad expresiva semejante hasta cierto punto con la de la primera pieza, pero esta vez con una espiritualidad un poco más intensa, como si en medio de la meticulosa ingeniería melódica elaborada para la ocasión existieran rezagos de algún tipo de ira contenida. El hecho de que la arquitectura rítmica no disponga de esquemas frenéticos ayuda a reforzar dicha sensación. ‘Passannante’ nos devuelve al SLIVOVITZ más extrovertido mientras recoge algo de la densidad emocional exhibida en la pieza precedente: siendo menos extensa que cualquiera de las tres piezas precedentes, la vitalista versatilidad de su desarrollo temático la convierte en una de las piezas innegablemente climáticas del álbum. Durando poco más de 5 ½ minutos, ‘Barotrauma’ nos muestra un despliegue de intensidad sobria a través de las interacciones entre los instrumentistas. El desarrollo del cuerpo central exhiba una musicalidad espléndidamente focalizada en una cruza entre ciertos paradigmas del jazz-fusión y el modelo de FRANK ZAPPA (etapa 69-72).
Los últimos 18 minutos del disco están ocupados por la tríada de ‘Hangover’, ‘Currywuster’ y ‘Oblio’. El rol básico de ‘Hangover’ consiste en dejarnos cautivados con una deliciosa borrachera reflexiva bajo el estímulo de los dibujos y tamizados por el matrimonio de vientos y violín durante la mayor parte del desarrollo del cuerpo central. Por su parte, ‘Currywuster’ comienza centrándose en un groove funky para explorar una dinámica efectiva y atractiva dentro del discurso del jazz-rock: el solo de armónica que se impone en un momento determinado es simplemente explosivo. Alrededor de la frontera del tercer minuto y cuarto, la pieza da un giro hacia una dimensión psicodélica sin perder la lucidez melódica: es entonces que las bases armónicas de la guitarra adquieren una mayor presencia, creando así un robusto colchón para un bello solo de violín. Es una pena que esta sección no dure un poco más - tal vez con un solo adicional proporcionado por otro instrumento - pero es que el motivo inicial está impaciente por regresar para la breve y entusiasta coda. Finalmente, ‘Oblio’ nos revela 7 minutos de ricas sonoridades en un momentum de sensaciones un poco más relajadas… o al menos, así comienza. Alternando compases de 5/4 y 6/8, el ensamble da rienda suelta a su creatividad lírica, aún cuando la guitarra asume un posicionamiento más macizo dentro del bloque instrumental global. De hecho, cuando la guitarra crea sonoridades más urgentes, los vientos y el violín se ven obligados a capitalizar su expresividad conjunta. La sección final de esta pieza goza de una agilidad renovada, a la par que retiene la calidez de los primeros minutos.
Todo esto fue “All You Can Eat”, un disco soberbio que mantiene a SLIVOVITZ en un lugar de honor dentro de la vanguardia jazz-progresiva italiana contemporánea y que aporta un nuevo ítem altamente recomendado en cualquier buena colección progresiva. Esta gente de SLIVOVITZ se dio un gran festín gestando y grabando este disco, y ahora el festín es para los/as oyentes de todo el mundo. Como dijimos… ¡es un disco altamente recomendado!
César Inca

Aquí, en el próximo video, tenemos a los tanos mangueando para su proyecto de crowdfunding para su próximo disco...



Así que ya saben, al menos por esta semana seguiremos con la materia Italia en la Escuelita de Rock del blog cabezón, esa escuelita fundada por el Mago Alberto que tantos placeres y descubrimientos ha dado... Veamos algunos comentarios màs.


Cuarto disco de esta banda italiana de, supuestamente, rock progresivo instrumental con toques jazz. Pues bien, lo que nos encontramos aquí es más bien un grupo de jazz con toques de rock progresivo, justamente lo contrario y ya que me he molestado en escuchar y preparar la crítica, la terminaré, pero no pienso que tenga cabida dentro de nuestro material.
La producción es sobresaliente, una de las mejores que he escuchado, se nota que se lo tienen muy currado. El tema es que lo que más predomina es los elementos jazzísticos como el saxofón y trombón con la batería y bajo de acompañantes. Al menos eso es lo que podemos escuchar nada más comenzar con el tema de siete minutos “Persian Night”, que muestra un estilo haciendo alusión al título mismo, de música oriental.
Sin embargo hay temas que sí tienen la guitarra, bajo y batería más de la corriente rockera como en “Mani In Faccia” o “Barotrauma” pero sin llegar a tener la suficiente trascendencia para poder considerar esta música como rock progresivo. En sí los temas tienen mucho sentimiento y carácter pero al no pertenecer a este estilo no tengo capacidad para extraer más información, por ello no creo que pueda calificarlo.
Moralabad


Leonardo Pavkovic fundador de Moon June tiene dos líneas perfectamente definidas en su sello. Una es el jazz de fusión básico internacional en todos sus modos y segundo los musicos indonesios.
Este ‘All You Can Eat’ se corresponde con la primera línea de actuación.
Estamos ante el último disco del grupo Slivovitz del cual ya hemos reseñado en esta página su grabación ‘Bani Ahead’ del 2011.
El Slivovitz o Slivovice es una bebida de fuerte contenido alcohólico, destilada y fermentada que se obtiene del zumo de ciruelo, además se le añaden diferentes tipos de ingredientes, entre ellos hierbas aromáticas. Se trata de la bebida nacional de Serbia.
Las cosas no han cambiado mucho desde ese año para esta gente que sigue practicando un jazz rock progresivo de carácter mediterráneo.
Esta ‘All You Can Eat’ es la continuación natural de aquel ‘Bani Ahead’ y el septeto napolitano continua trabajando con sus arreglos interesantes y sus influencias mas que notables que van desde la ironía de un Zappa o de John Zorn, hasta el jazz más clásico pasando por la canción popular italiana, algo de rock sureño, aires orientales e incluso la revisión del particular sonido del jazz-rock de Canterbury.
Nacida en Nápoles en 2001, esta banda de siete musicos todos italianos que antes contaba con el liderazgo del bajista Domenico Angarano continua contando con los mismos miembros.
Slivovitz siguen siendo unos dignísimos representantes de la mejor tradición del jazz-rock progresivo y por eso seguimos apreciando su musica trufada de sabores variados y exóticos que consiguen hacernos viajar por muchos sitios sin movernos de la calidez del hogar.
Los temas en esta ocasión vienen firmados por Giannini, cuatro, Santangelo, tres, y el trompetista Riccardi que aporta uno. Los arreglos vienen firmados en conjunto.
Un buen disco de jazz fusión orientado a los fans del género.
I. Ortega

Bueno, no encontrè muchos comentarios del disco en cuestiòn, pero creo que con esto vale, aquì, algo en inglès y no pierdan màs tiempo, ya saben dònde encontrarlo...



I tend to shy away from the descriptors used by musicians for their own music, but the septet Slivovitz describes their sound as “progressive gypsy electro-eclectic jazz,” and that’s really about as good as anything I could have come up with myself. Comprised of saxophone, guitar, trumpet, violin, harmonica, bass and drums, they spend as much time on All You Can Eat working a folk or rock angle as they do jazz, and that slippery genre action is one of the elements that really brings out the music’s charged personality. No less notable, though, is that no matter how far out on the fringes the ensemble travels, they always take care to turn back and give a big wave to the melody. Those melodies, by the way, are often as catchy as anything you’ll find on the pop music scene.
Album opener “Persian Night” immediately gets around to showing that this group is unlikely going to just stand in one spot for very long before moving on to the next, unexpected landing point. It also goes a long way to proving that their diversity of sound is no obstacle to providing some seriously tuneful music. The way that violin swoops in and takes the pretty melody out for a ride is one of many thrilling moments on this recording.
The exuberant bounce of “Passannante” gets balanced out with some electric guitar crunch and grind, resulting in a song that serves up both a wide smile and a sharp edge. “Mani In Faccia” works similar territory, but focuses in tight on the groove while occasionally breaking with some lovely melodic interludes. “Hangover” does away with the concept of interludes, and provides the sole instance of conventional strong structure… it also allows the group to show how their melodic talents extend to expressions of a greater duration than introductory statements and transitory passages.
“Barotrauma” gets up to dance, but some nice harmonic action between saxophone and harmonica infuses the motion with a dose of atmospheric fuzziness to counterbalance the crisp rhythmic moves. On the other hand, “Yahtzee” leads out with a slow exhalation of the prettiest melody, and then manipulates the imagery when they release the melody to the soloists and watch it drift away… not unlike a child letting go their balloon and giving it up to the sky.
The album closes out, first, with “Currywurster,” a song that stomps its feet while etching a thick groove into the surface of the song. In an interesting turn of events, the song dissipates, loudly, with dissonance, effects and an undercurrent of harmony that softens all the harsh edges just enough to bring it all together. They close the album out with “Oblio,” a song that opens with a gentle embrace, transitions to a stomp and twirl, and then just runs off to the horizon with the melody held out before them.
A very cool album, constructed with a smart balance of beauty and intelligence.
Bird is the Worm

Freely grabbing inspiration from all manner of styles, the Neapolitan band Slivovitz functions as a high- efficiency musical omnivore, digesting and reworking different aspects of seemingly disparate raw materials into a seamless, organic whole. All You Can Eat, an appropriate title for the band's fourth long player (and their third for MoonJune), doesn't appear to be the product of mindless gluttony. Quite the contrary, the music on this disc sounds more like the product of a slow, thoughtful distillation.
Italy has long been a hotbed of hybrid musical forms. During the early 1970s, bands such as Area, Canzoniere del Lazio (with saxophonist Maurizio Giammarco) and Aktuala (an early landing spot for Trilok Gurtu), juxtaposed jazz, classical, rock, avant-garde, and the folk music of the Mediterranean region to create music of stunning originality and lasting value. Slivovitz is cut from the same cloth. Completely eschewing paint-by-numbers fusion cliché and overbearing technical displays, the music on All You Can Eat is characterized by strong, nearly indelible, melodies, satisfying grooves, and improvisations that rely equally on soulful expression and instrumental virtuosity. Slivovitz' sound is also quite unique, as the formidable 5-man front line consists of electric guitar, violin, saxophone, trumpet, and harmonica. He man behind the mouth harp, Derek Di Perri, doesn't stay in one bag for too long. His solo on "Passannante" is in a sparkling, highly technical style—similar to Gregoire Maret—whereas his solo "Currywurst" is surprisingly gritty and blues-inflected.
The tunes, composed by guitarist Marcello Giannini (also a permanent member of Enrico Rava's new electric band), saxophonist Pietro Santangelo and trumpeter Ciro Riccardi are complex, multi-sectioned and somewhat unpredictable. Though largely based in a funky jazz-rock style, "Mani in Faccia" ("Hands in the Face") and "Currywurst" take all manner of compositional twists and turns. "Oblio" starts out as a haunting, somewhat rustic, ballad before exploding into frenzied King Crimson-style riffage. "Persian Nights" and "Hangover" are pretty similar to one another. Brooding, resolutely minor key, and dominated by romping 6/8 rhythms, these pieces sound like something off of the Tzadik label. The most heavily-composed pieces, "Yahtzee" "Oblio" and "Barotrauma," still leave plenty of space for improvisation. Yet, each are extremely well-integrated and come across as complete musical statements rather than a series of difficult riffs played in rapid succession.
It's worth pointing out that the subtitle to "Barotrauma," "La Zappa su piedi," doesn't refer to the late, great composer / guitarist. Rather, the phrase is an Italian colloquialism that means—roughly—to shoot oneself in the foot. Immensely appealing and full of musical surprises, All You Can Eat, does everything but.
Dave Wayne

"All You Can Eat" is a great instrumental album bordering on classic. Slivovitz have their own unique sound based on Jazz/Classical/Rock/Funk/Blues elements. Influences that I can detect are Weather Report, Return to Forever, early Stanley Clarke, the jazzier side of Steely Dan and the like. Each piece of music is written with careful attention to structure and melody but allowing room for just enough improvisation. These guys can play, be it written on paper or flowing from their minds. The music is beautifully melodic ("Hangover"), humorously complex ("Barotrauma") with elements of tight, slippery funk ("Passanante") and their use of harmonica in this genre is truly ground breaking. To my ears their sound is "clean", the only distortion effects used sparingly are on the guitar.
If any of the group happen to be reading this I must certainly take the opportunity to say Thank You to all of them from the part of my essence that needs the beauty of music to help me get through this thing called life.
Schizoidman

This album is impressive, an enjoyable jazz prog album, each track contains a set of violin solos, with the correct melodies becomes an exciting journey through songs such as Persian Nights, Passannante, Hangover. The trumpets are manifested throughout the whole album, Barotrauma and Persian Nights are a good example of this, also you can hear harmonica, which is not often used in jazz. My favorite songs are Mani in Faccia and Passannante. At different points of the album you can feel an air of 70s prog bands, maybe a little bit of King Crimson. It's an excellent album, from the beginning to the end, Slivovitz was a surprise for me, i had not heard any of his albums, but from now, I will have all their discography. Sorry for my English.
Lewis

I love this musical world because it is endless and always surprising you with new discoveries; and though I had already heard of Slivovitz, honestly I had not listened carefully to their music until this new 2015 album entitled All You Can Eat came to my hands. Released under Moonjune Records label, this Italian combo offers the listener a quite adventurous journey through experimental jazz and fusion, in whose 47 minutes of time, your ears will be completely satisfied.
The journey begins with "Persian Nights", a track that fuses jazz with avant-garde, in which the band makes a progressive, powerful song whose intensity increases while the seconds pass. The wind instruments create wonderful nuances, while violin adds cadency and guitars energy. Later it slows down and the trumpet appears, taking us a bit back to those Miles' years; later it progresses again and the last minute is truly exciting. This is a great opening song! "Mani in Faccia" has an exquisite blend of elements, while sax and trumpet put the energy, violin adds softness, and guitar quirkiness. I am not an expert on jazz, so I cannot tell you which style does Silvovitz play, however, I believe it is a quite original act that would please anyone's ears.
"Yahtzee" has a much softer beginning, without a clear structure, but a nice experimental passage. Then after two minutes, drums enter and introduce a new rhythm while saxophone plays a delicious sound. In the second part, guitar is what takes our attention, you will notice it. Though "Passannante" is the shortest track here, I must say it is one of the most interesting ones, due to that avant-jazz sound full of pauses and changes, showing us a very clever composition. Here we can also appreciate a new element: harmonica, an element which is uses also in "Barotrauma", a softer track that reminds me a bit of some 70s jazz and Canterbury passages mainly in the first part.
I believe "Hangover" is probably the friendliest track here, I mean, the easiest to dig and to listen, not so experimental and with a soft rhythm than any fan of music could enjoy. A nice one, but not my favorite track definitely. On the other hand, "Currywurst" became my favorite one since the second time I listened to the album. I love how its rhythm caught me, making me move my head and body with this mixture of jazz, fusion and even blues, implemented of course, by harmonica and guitars. The album finishes with "Oblio" which offers in the first minutes the softer side of Slivovitz, but later it becomes heavier with the electric guitar, so I believe this track sums up what their music is about.
I have played this album with some friends who have enjoyed it, because it is great, which is why I invite you to listen to Slivovitz and if get this release from their bandcamp site, or from Moonjune Records. My final grade, four / five stars.
Enjoy it!
Guillermo H. Urdapilleta

www.slivovitz.it




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