Ir al contenido principal

Serú Girán - Peperina (1981)

Algunos dicen que Serú Girán son los Beatles argentinos y otros que los Beatles fueron los Serú ingleses. Hoy nos toca recordar el cuarto álbum de estudio de Serú Girán, lanzado a fines del año 1981 y que cae en el blog cabeza gracias a LightbulbSun. Un disco que presentó, en su momento, adelantos en cuanto a la calidad de grabación (aunque hayan críticas a su edición, y fue convertido a formato CD tres veces: en 1992 por la EMI Odeón, la segunda en 1994 por Polygram, y la tercera en 2004 por Universal Music) y que además contiene varios clásicos. Un clásico que además dio el pie para que, en 1995, se estrenase la película "Peperina" grabada durante el recital que dio Serú Giran en el estadio de River Plate en 1992, dirigida por Raúl de la Torre y protagonizada por Andrea del Boca en el papel de Patricia Perea (la verdadera "Peperina"). Aquí, vamos con un verdadero clásico indiscutido del rock nacional...
 
Artista: Serú Girán
Álbum: Peperina
Año: 1981
Género: Rock / Crossover prog
Duración: 42:47
Nacionalidad: Argentina


Se nota que algunas cosas nos están faltando en el blog, discos fundamentales como éste, que por suerte vino LightbulbSun y nos recuerda este clásico en su edición del 2004.



Al disco no le hace falta presentación alguna, pero para darle algún enmarque y que pueda servir de contexto para quien no conozca el disco:
Peperina es el cuarto álbum de estudio de la banda argentina de rock Serú Girán lanzado a fines del año 1981. El disco presenta adelantos notables en cuanto a la calidad de grabación y contiene varios clásicos. En el año 1994, Polygram Discos transformó el disco en formato CD, bajo el sello de Interdisc. Un año más tarde, en 1995, se estrenó la película Peperina grabada durante el recital que dio Serú Giran en el estadio de River Plate en 1992.
Incluye la canción Peperina, que trata acerca de la corresponsal en Córdoba de la revista Expreso Imaginario, llamada Patricia Perea.1 Siempre que Serú Girán tocaba en esa ciudad, ella calificaba la presentación como «bochornosa». De más está decir que, pese a sus defenestrantes críticas, los estadios se llenaban. Se dice que cuando escuchó «su» tema por primera vez, acotó que Serú Girán seguía sin gustarle, pero que García era «un buen sociólogo».
Inicialmente el disco iba a tener otra tapa. Como se puede ver en el libro de Andy Chernavsky, hay una foto que dice ser de 1981, con un diseño de Charly en el que aparece el mar dividido horizontalmente por el cielo, y en el centro de esa composición aparece un agujero recortado, acompañado arriba del título Peperina y otras historias de cinema verité. No se sabe por qué no se usó ese boceto. Al final se utilizó la foto de una niña prepúber.
A nivel compositivo, la fotografía repite el patrón de los dos álbumes anteriores (Serú Girán y Bicicleta) en el sentido de que la imagen lleva toda la carga conceptual de la tapa. Y en este caso particular, no se necesita de la presencia de los músicos para vender el producto, y eso es algo para destacar. Si bien es criticable que la imagen a primera vista no parece coordinar totalmente con lo que lleva en sí el contenido del disco, es preciso aclarar que tanto la estética como el concepto de la misma implica una idea que está mucho más allá de una tapa superflua con cuatro tipos posando en ella, como perfectamente pudo haber sucedido. En este caso, la apuesta artística y conceptual está por encima de cualquier propuesta que podría pasar por obvia y banal.
Peperina es un disco difícil de analizar, no solo por el hecho de ser el más sólido de la banda, en cuanto a grabación y composiciones, sino que a la vez hay diversas lecturas en cada tema, y en realidad no hay un concepto unificador que enlace un tema con el otro. En 1981 la fama de la banda era más que notoria y el grupo se encontraba en un lugar donde tenía que demostrar si ese título de "Beatles Criollos" era una realidad o una simple exageración. El año 1980 había sido un año trascendental para la banda. Tocaron en el Monterrey Jazz Festival (en Río de Janeiro) ―junto a Weather Report y a John McLaughlin, entre otros―, tocaron ante 65000 personas en la Rural (evento sin precedente alguno), y tocaron además en un acontecimiento histórico junto a Spinetta Jade en el estadio Obras Sanitarias. El país continuaba en manos de la sangrienta dictadura cívico-militar (1976-1983), ahora liderada por el general Roberto Viola, quien convocó a una reunión con los miembros de la «música joven» pretendiendo estar preocupado sus pensamientos y las cosas que deseaban. Luis Alberto Spinetta y Serú estuvieron en dichas reuniones, que no tuvieron otro propósito sino el de ser otra de las tantas cortinas de hierro cuyo punto más alto sería el Festival por la Solidaridad en 1982.
En marzo de 1981, Serú se presentó en Obras dentro del marco de los carnavales, mientras que Charly García y Pedro Aznar se presentaron en octubre de 1981 en Obras con el músico brasileño Milton Nascimento. Ya para diciembre cerraron el año con unas históricas presentaciones de tres fechas en el teatro Coliseo, en la que muchos denominan la real despedida de Serú y así mismo su mejor serie de conciertos de toda su trayectoria.
El disco fue presentado los días 4, 5 y 6 de septiembre de 1981 en el estadio Obras. En principio, cuando Charly García y David Lebón compusieron los temas de este disco, García pensó que se trataba más de una película que de un long-play. Por eso se le ocurrió la idea de poner en el recital una pantalla gigante, proyectar videos grabados especialmente y que el grupo tocara en penumbras, acompañando a esas imágenes. Finalmente, la idea fue descartada porque el techo del estadio era demasiado bajo: la pantalla iba a tapar gran parte del escenario y ellos iban a quedar casi completamente ocultos.
Wikipedia
 

 
No tiene sentido una reseña de un clásico como este, pero sí viene bien una nota como la que sigue, para celebrar los 40 años del trabajo.

Entre sus múltiples riquezas, el rock argentino tiene la de contar historias. La de condensar y desplegar aristas de algún personaje en tres, cuatro minutos, embarcado en una música que en general suma. Embellece. Allá corre el lado Spinetta en las manos giratorias del loco Fermín, el insomnio lúdico de Ana, la infinita pesadumbre del espíritu del Miguelito que se va, o el melancólico resumen porteño de Ricky, Agueda y Cacho. Allí quedan para siempre el carnicero Pato, de Moris; o Jimmy Gerli y Pepe Luí, loquitos casi hermanos que eternizaron La Mississippi y Divididos en sendos grandes temas. Allí también –más cercanos, dada la ocasión—, el represor Juan, el abúlico Natalio Ruiz o Bubulina, onírica dama que Charly García hizo encarnar en María Rosa Yorio.
Pero ninguna de ellas -y de tantas otras más, claro- ha alcanzado la perpetuidad de “Peperina”. No solo es, como las citadas, una buena canción, sino también una historia que se convirtió también en nombre de disco y en película, aunque también en un estigma injusto para quien retrataba. Cuarenta años se cumplen hoy, pues, de la segunda instancia. Del disco que contuvo a la canción, el cuarto de Seru Giran, el más vendido, el que medió entre Bicicleta y No llores por mí, Argentina. Aquel día, el lunes 31 de agosto de 1981, en rigor, la banda convocó a la prensa rockera y algunos amigos en Shams para anunciar la buena nueva, mientras en el rock de acá pasaban cosas. Pocas, pero pasaban.
Meses atrás, por caso, sus rivales, los rudos de Riff, habían debutado con el duro y contundente Ruedas de metal. Vox Dei había decretado uno de sus adioses en Obras, Virus daba sus primeros pasos, Spinetta Jade entraba a grabar Los niños que escriben en el cielo, y Los Jaivas -chilenos pero casi argentinos- detonaban brumosas cumbres a través de Alturas del Machu Pichu. Por fuera, en tanto, aún estaban frescas las muertes de John Lennon y Bob Marley; Pink Floyd venía de presentar The Wall; el punk daba paso a su post; Queen y The Police visitaban la Argentina, y los Rolling Stones la estaban rompiendo toda con “Start Me Up”, tema estrella del entonces flamante Tattoo You.
El marco Seru Giran, visto dentro de tales marcos, era más que propicio. Charly García y David Lebón, más Oscar Moro y Pedro Aznar venían de hacer el show más multitudinario de la historia del rock argentino hasta ese momento: el de las casi 70 mil personas que poblaron La Rural, en el recital gratuito organizado por el programa de ATC Música prohibida para mayores, el 30 de diciembre de 1980. Más cerca de Peperina –grabado en los estudios ION, con Amílcar Gilabert como ingeniero de sonido- figuran una gira federal y apariciones por separado, que de algún modo estaban anticipando –aunque inconcientemente aún- el futuro de la banda. La del mismo Charly con Gilberto Gil en Obras (mayo del '81), con Joan Baez bailando “No Woman No Cry” en la platea, o las tentaciones de Aznar -que también estuvo ahí- por hacerse camino en el andar del jazz-rock, con la Berklee School of Music como faro.
En tal contexto interno y externo se publicó entonces Peperina, cuya presentación en vivo fue en Obras ante un total de 10 mil personas, los días 4, 5 (dos funciones) y 6 de setiembre de 1981. La austeridad escenográfica de aquel concierto se oponía claramente a los conejos y las bicicletas blancas que la escenógrafa Renata Schussheim había mandado colgar en el techo del templo para el estreno en vivo del disco anterior, durante el primer fin de seman de junio de 1980, y tal economía en recursos resulta funcional para trazar una sinonimia con Peperina, el disco.
 Fue tal un trabajo bello, sencillo, de muy buenas canciones, cálido. El “más” en este sentido, resultado de un equilibrio que Seru fue logrando tras una historia que había nacido mal. La de una banda que, de un parto ensoñado y loco en Buzios, había pasado a ser vilipendiada por el rockero tipo criollo, que no solo rechazó de plano el “poco compromiso”, el escapismo que emanaba de ciertas letras del primer disco -el de “El mendigo del andén” y “Seminare”-, sino también de la posterior aparición de Charly en medios masivos. Su visita al programa de Mirta Legrand fue considerada directamente una traición, atada al “pecado” de tener un grueso de fans entre “chicas, adolescentes y chetos”.
No fue fácil, claro. Tanto que es imposible explicar La grasa de las capitales, el segundo disco, sin tales piedras en el camino. Como lo es contar Bicicleta y Peperina, sin la catarsis revanchista que implicó La grasa…, claro. Una concatenación de causas y efectos que también debió sufrir mutaciones sobre la marcha. En el camino, el cuarteto tuvo que sacarse de encima a Oscar López, Billy Bond y el complicadito Sazam Récords, sello que publicó los dos primeros discos, para acceder a cierta independencia, y el sello propio junto a un entonces ignoto Daniel Grinbank. En no más de tres años, la banda pasó por todo eso y Peperina precisamente neutralizó tales tropiezos con un radar de belleza cancionera pocas veces oído. Dio vuelta la taba mediante temas breves, menos ambiciosos que sus antecesores, al punto de inducir al comandante Charly a una comparación que ensayó en una entrevista con Expreso Imaginario, consumado el disco, en diciembre del '81. “En los otros discos hay temas alucinantes, pero los veo muy pretenciosos, fantasiosos. Peperina es algo más modesto. Fue como decir 'vamos a hacer algo más cuadrado, pero vamos a hacer algo bien' (…) Hacemos canciones lindas, no hay muchos grupos que hagan canciones lindas, con lindos arreglos, bien hechas. Pegan, ¡tienen polenta!”.
Allí están sus canciones preciosas para comprobarlo. El opaco gris de la dictadura era contraatacado a través de esa música increíblemente erótica que viste la cautivante “Cinema Verité”. Esa frase ultra hormonal que reza “Ahorá -así, con acento en la a- le ofrece una manzana / ahorá le insiste de probar / ahorá estimula sus membranas, por la hotline”, que alucinó a un universo adolescente carente de sensualidad, de placeres mundanos, de vida al sol. Que dio respuestas a esos chicos y chicas que la veían de afuera. Que implosionaban dentro una sensualidad a flor de piel.
Peperina implicó también el cenit de un gran Lebón, cuya pluma volvía a calentar, tras el inmenso dolor que había le provocado el accidente casero de su hija Nayla. El Lebón de la existencial “Parado en el medio de la vida”, arropada por el Wurlitzer de García. El Lebón de la electrizante “Cara de velocidad”, y de “Esperando nacer”, desgarradora pieza de seis minutos, cuya letra corresponde a Charly, y cuya base dada por el bajo fretless de Aznar y la batería de Moro le despejaban el camino musical al Ruso, tanto como en “Salir de la melancolía”, tema compuesto y dedicado por Charly a Nito Mestre y sus penas de amor.
 Peperina -obra en que Serú usó metrónomo por insistencia de Aznar- es también el recipiente del instrumental “Veinte trajes verdes”, pieza pianística a lo Satie que luego mutaría en el “Sereno fantástico” de Pubis angelical, ópera prima del Charly solista. Convive con ella “Llorando en el espejo”, abrumador fresco sonoro sobre los efectos feos de la cocaína que García concibió con conocimiento de causa, e incluso llegó a llamar “Línea blanca”. Como contraste, tal vez, de “En la vereda del sol”, pletórica en su groove latino y en sólidos arreglos corales, con Lebón en tumbadoras y timbaletas.
El de la tapa de la piba que come un raro guiso es también el disco de “José Mercado”, junto a “Canción de Alicia en el país” la mayor crítica artístico-musical a la dictadura cívico-militar, en este caso con blanco en la pata económica corporizada en Martínez De Hoz. El tema ya había sido estrenado en vivo durante la presentación de Bicicleta en Obras y, según Lebón, se trababa de una canción a favor de la defensa de la industria nacional.
Con tales herramientas, era imposible que no fuera Seru el grupo que rompiera el cerco. Que sacara al rock argentino del under militante, algo hermético, y lo tornara masivo a través de una renovación cimentada en los oídos atentos de García sobre bandas como una que Grinbank, el quinto Seru, había traído a la Argentina: The Police. “No somos un grupo hippie”, solía decir Charly, aunque aún no se había sacado el lastre de bandas que escuchaba con Aznar. Entre ellas, los italianos Premiata Forneria Marconi o Weather Report, cuyo bajista Jaco Pastoruis era ídolo para ambos.
Otra arista de Peperina, claro, es la canción. Menos de cuatro minutos le alcanzaron a García para contar la supuesta historia de la periodista cordobesa Patricia Perea, a quien retrató como "parte del rock tomando té de peperina". El tema, en el que menospreciaba a la mujer diciendo que "duerme con los visitantes y juega con los locales", fue estrenado en vivo durante un recital de fines de 1980 en Obras, días antes de la explosión popular en La Rural. Perea, que era corresponsal de Expreso Imaginario, tenía una relación bastante compleja con la banda. Una de sus coberturas, publicada el 16 de noviembre de 1979, fue tras un concierto en el Club Municipal. “Poco profesional, petulante y decadente”, había escrito ella. La respuesta fue el tema y un estigma que la siguió hasta su muerte.
La cuarta faz de la obra fue la también poco feliz película de Raúl de la Torre -que había trabajado con Charly en Pubis angelical y en Filosofía barata y zapatos de goma, cuyo estreno fue en 1995. Protagonizado por Andrea del Boca, la docuficción fue deslegitimada por el propio García, que había apoyado la idea de llevar la historia al celuloide pero no de esa manera. Miles de cosas se dijeron sobre ella. Se la definió como un fiasco, un engendro, una telenovela, una confusión inverosímil de pésimo gusto. Y el mismo Charly se expidió de manera contundente. “Es muy pueril y no tiene nada que ver con la verdad. La idea no era que se llamara Peperina sino Seru Giran y tenía más que ver con el nacimiento de Seru, el sol, el mar, el trip, la sinfonía y la magia de los personajes que todavía estábamos vivos y bien”, le dijo a la Rolling Stone en 2002, en la misma nota que ratificó lo que pensaba veinte años atrás: “Peperina es nuestro Sgt. Pepper”.


Había que estar a la altura
“Cuando salió Peperina, yo laburaba como monitorista de Seru, e intervine en algunas grabaciones, aunque era Amílcar Gilabert el que estaba al frente de todo. La banda era impresionante, una aplanadora. Estaba absolutamente madura. Cada uno de sus integrantes ya tenía un rol muy claro. Había avanzado Pedro incorporando arreglos a temas de David o de Charly. Además, había muchísimo laburo: llegábamos a hacer dos o tres shows en una misma noche, y se metían dos o tres mil personas en todas partes. Claro que no eran los tiempos actuales. El rock argentino era todavía under y lo máximo que había eran shows en Obras. Para Seru, fue también la época del viaje al festival de jazz en Río de Janeiro, donde el grupo actuó dos veces fuera de programa, dada la buena impresión que había causado. En fin, la banda estaba para explotar, pero el problema era que el mercado del rock aquí era chico, atentaba contra el desafío que implica crecer para una banda, y esto se empezó a notar a partir de la salida de Peperina. En mi caso personal, resultó muy bueno trabajar con ellos. Se aprendía muchísimo y el nivel de exigencia era alto, ya que Charly y Pedro eran muy exigentes… Las cosas eran más fáciles con David y con Moro, pero había que estar a la altura de quienes verdaderamente eran los Beatles argentinos.

 
Aprender junto a ellos
“Recuerdo estar realizando una grabación para Ginamaría Hidalgo, unos treinta músicos en la sala, cuando recibí la visita de dos flacos altos a los que no conocía. Uno era Charly y el otro David. Ellos querían conocerme y ofrecerme una grabación, que terminaría siendo Peperina. Al principio fue una gran incógnita para mí: ¿cómo grabar con gente del rock?. Pero a los pocos días empezaba una tarea muy feliz: conocer a Moro con su humilde batería, al talentoso y efectivo Charly; volver a ver a un muy joven Pedro Aznar, a quien conocía del barrio, de muy chiquito; y a un prócer del amor como David. Puedo asegurar que eran cuatro santos, además de excelentes músicos. Nunca durante la grabación me pidieron nada, ninguna condición técnica. Tuve la libertad absoluta de aprender a grabar con ellos, todos juntos en ese maravilloso estudio llamado ION, que es la catedral de la grabación, dada la historia de los grandes que pasaron por las manos operativas de dos hermanos colegas de la vida como Osvaldo Acedo y Jorge (Portugués) Da Silva. Fue una maravillosa época y fueron maravillosos días con la compañía de otro grande en el control, Daniel Grinbank, a la postre el gran productor y amigo de todos. Mi agradecimiento a Dios, a la vida, a la familia y a los músicos por brindarme esa posibilidad de aprender junto a ellos”.

Bueno, este disco no podía faltar en este espacio, gracias a LightbulbSun podemos reparar el error.

Lista de Temas:
1. Peperina
2. Llorando en el espejo
3. Parado en el medio de la vida
4. Cara de velocidad
5. Esperando nacer
6. Veinte trajes verdes
7. Cinema verité
8. En la vereda del sol
9. José Mercado
10. Salir de la melancolía
11. Lo que dice la lluvia

Alineación:
- Charly García / piano eléctrico y acústico, órgano, teclado, Moog y voz.
- David Lebón / guitarra eléctrica y acústica, tumbadoras, timbaletas, percusión y voz.
- Pedro Aznar / bajo eléctrico, fretless, contrabajo, bajo Moog, sintetizador, piano, guitarra acústica y voz.
- Oscar Moro / batería y percusión.





Comentarios

Publicar un comentario

Lo más visto de la semana pasada

Le Orme - Uomo Di Pieza (1972)

LightbulbSun nos trae un clásico del rock progresivo italiano. A ver; si hay un momento en el que el rock progresivo italiano dejó de mirar de costado a los británicos para patear la puerta con una personalidad propia, apabullante y rebosante de romanticismo mediterráneo, es este. Editado en 1972, "Uomo di Pezza" no es solo el disco más emblemático de Le Orme, sino la piedra basal indiscutida de ese movimiento, donde la melodía popular se cruza con las estructuras clásicas sin perder jamás el pulso sanguíneo ni la dulzura y romanticismo. Una de las audacias de este disco es la total ausencia de guitarras eléctricas, acá no vas a encontrar riffs pesados ni solos de distorsión desenfrenada; todo el peso armónico y el muro sónico recae sobre un arsenal de teclados analógicos deslumbrantes entrelazados con melodías acústicas y el bajo melódico. Los arreglos de cámara y la polifonía vocal demuestran una precisión quirúrgica, logrando que un formato de trío suene con la densidad, e...

Sonar - Three Movements (2023)

Ya presentamos al elegante y excelso guitarrista Stephan Thelen y mencionamos que Sonar es su banda principal, y este es un discazo que se alzó como uno de los mejores discos del 2023, al menos eso es lo que dicen los muchachos de Progarchives. Rock In Opposition, Avant-Prog, Math Rock y Experimental, concebido y compuesto por Sonar, con la participación de David Torn (Tori Amos, Bill Bruford, Tony Levin, David Sylvian, Michael Shrieve, Steve Roach, Don Cherry y un largo etcétera) en arreglos improvisaciones  y J. Peter Schwalm (compositor alemán muy relacionado con el trabajo de Brian Eno, además de componer música electrónica y ambiental para cine, teatro, radio, ballet y otro largo etcétera) y otro músicos adicionales que aportan lo suyo para crear tres movimientos basados en la matemática aplicada a lo rítmico, que crea un verdadero ritual sonoro, ideal como para empezar la semana, que aunque sea corta, la llenaremos de música y de buenas vibras. No pueden dejarlo pasar, más ...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Quetango Quartet - Postango (2006)

Una joyita canadiense-argentina que mezcla el tango con la música de cámara, el jazz y tiene una pizca del clásico rock progresivo setentero, aunque esto ni por casualidad puede tratarse dentro de los parámetros del rock. . Este trabajo discográfico destaca por su propuesta de vanguardia, donde las ciudades de Quebec y Buenos Aires se descubren mutuamente a través de una sofisticada fusión de jazz contemporáneo, música de cámara y tango instrumental. El álbum recibió un gran reconocimiento crítico y fue nominado al prestigioso premio canadiense ADISQ en la categoría de Álbum Instrumental del Año. Esa introducción sirve solamente para aquellos distraídos que no sepan que cosas como estas están disponibles en el blog, como tantas maravillas que pueblan nuestro catálogo cabezón. Que lo disfruten!. Artista:  Quetango Quartet Álbum: Postango Año: 2006 Género: Tango, Progressive fusion, avantchamber Nacionalidad: Canada (Quebec) & Argentina Duración: 42:19 min Y vamos c...

Ergo Sum - Ergo Sum (1997)

Si hay un rincón de Sudamérica donde la potencia instrumental del progresivo supo reinventarse con una personalidad arrolladora en los noventa, ese es Chile. Vamos a recordar un disco imposible de conseguir hoy en día, un buen álbum de prog folk (muy al estilo Jetro Tull pero más pesado), un álbum es recomendable ya que combina la fusión, el folk, los ritmos latinos, el heavy y el sinfonismo de manera ágil y sólida, es que éste es un álbum que a pesar de su corta duración dejó grabado un progresivo de amplio espectro, pero con flautas traversas y percusión además de los típicos instrumentos de rock, y sin recurrir al tradicional colchón de teclados que suele dominar el género, este quinteto construye un sonido robusto, filoso y profundamente original, y con una guitarra que lidera el timón con solos pirotécnicos y una pegada filosa que por momentos dialoga con la escuela de los grandes violeros del virtuosismo. Muy buen disco que deberían conocer, una inyección de energía que te sacude...

Dave Bainbridge - To The Far Away (2021)

Otro de nuestros discos casi desconocidos y muy recomendados, ahora vamos a recordar un disco verdaderamente hermoso y emotivo inspirado en las consecuencias de la pandemia, más de 70 minutos de pura magia, y uno de los mejores discos que han salido en el 2021 (y si no me creen a mí, miren el puntaje que tiene en Progarchives , que raya en la perfección). 13 temas memorables, que realizan una combinación de estilos tremenda, algo que verdaderamente es una de las características de lo que denominamos "música progresiva", pero que en algunos casos lo hacen tan pero tan bien que casi deberían crear una denominación nueva, como en este caso (bueno, eso le pasó a Magma cuando definieron su música como "Zeuhl", aunque hay muchísimos otros casos donde debería haber pasado lo mismo). El señor Dave Bainbridge es un virtuosísimo multi-instrumentista que se encarga de casi todo (la revista "Prog" lo incluyó como uno de los mejores guitarristas, luego de Steve Hackett...

Los Barrocos - Sin Tiempo Ni Espacio (1974)

Este disco también lo había publicado hace muchísimo tiempo y ahora reaparece para que lo descubra mucho cabezón novato y desprevenido. Básicamente, Los Barrocos fueron un grupo que mezcló la música clásica con el rock, al punto de tener en su repertorio temas de rock pesado y otros de música de cámara. Y esta es otra casi desconocida banda argentina que tocaba rock con mezcla de música de cámara con la inclusión de violines, fue un proyecto muy interesante por cierto. Formados en 1970 y enrolados en el sonido progresivo de aquellos años, tuvieron muy buenos temas e hicieron muchos recitales, pero debido al desgaste de luchar con las discográficas, que derivaron en diferencias internas, el grupo terminó por disolverse y hoy está casi olvidado, injustamente. En este pequeño espacio los venimos a recordar, a ellos y su música. Que lo disfruten. Artista: Los Barrocos Álbum: Sin tiempo ni espacio Año: 1974 Género: Rock psicodélico Nacionalidad: Argentina Una gran oportunidad pa...

OdraReg - God's Garden (2004)

Otro proyecto creado por uno de los músicos de la legendaria banda venezolana Témpano, y con eso ya digo bastante. Seguimos con nuestra sección de progresivo latinoamericano que tenemos mucho y muy bueno para presentarles, ahora con un disco de una banda venezolana, registro publicado en Francia por el sello Musea en un efectivo cóctel de sinfonismo, psicodelia, jazz-rock y experimentación electrónica. La verdad, conocía de la existencia de este trabajo pero nunca había tenido oportunidad de escucharlo, y ahora aterriza en el blog cabezón. El sonido de esta banda es asombroso, y su música también, es dinámica, viva, aventurera, atomporal y muy personal, con un toque latino indefinible. ¡Simplemente tremendo! Si querés asombrarte con algo, te invito a que conozcas este tremendo proyecto que lamentablemente solo ha sacado un solo disco, así que hay que disfrutarlo y sacarle el jugo. Es lo que hay... Artista: Odra Reg Álbum: God's Garden Año: 2004 Género: Jazz rock progresivo...

Serú Girán - La Grasa de las Capitales (Edición 40 Aniversario) (1979 / 2019)

Esta edición especial tiene su lanzamiento digital hoy, y nosotros no podíamos dejar de mencionarlo. Un disco bien para que aparezca en el blog cabezón un viernes. Porque no es una versión cualquiera, porque salió hoy mismo, porque es una gran sorpresa tenerlo aquí y porque lo trae el Mago Alberto.  A partir de la recuperación del histórico catálogo discográfico de Music Hall, realizada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), y con un minucioso trabajo de producción que incluyó la remasterización del sonido desde cintas, restauración de arte de tapa e inclusión de un insert con fotos originales nunca antes vistas, se lanza a 40 años de su publicación una edición especial de "La Grasa de las Capitales", segundo disco del legendario Serú Girán. Con la idea de escuchar cada vez mejor estas obras que traspasan el tiempo, es que anunciamos estas cosas maravillosas que van saliendo, y es que así se vive la mejor música en el blog cabezón. Artista: Serú Girán Álbum: ...

Mojo Pojo - Mojo Pojo (2010)

Ya que estamos reviviendo parte de la mejor música venida de Venezuela, ahora recordamos a Mojo Pojo, llenos de virtuosismo y pirotecnia, este fue su primer disco y ya lo habíamos presentado hace años atrás. Música pretenciosa, dinámica, colorida, muchos temas instrumentales, fueron teloneros de Yes y Jethro Tull, y han hecho la delicia de sus seguidores. Aquí, el disco homónimo de una banda que les recomiendo que conozcan. Para que vayan teniendo mucho para escuchar en este fin de semana, revivimos una buena banda con nombre raro que lanzó su disco homónimo en el 2010, donde la banda combina el jazz, diferentes tendencias de rock muy potentes, la música progresiva y hasta algunas pinceladas experimentales producto de su libertad creativa, siendo quizás una de las bandas más originales dentro de la movida musical en Venezuela, con un estilo difícil de etiquetar. Otro de los discos desconocidos que damos a divulgar  acá en el blog cabeza, y por cierto, son cosas que no vas a encontr...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.