Entre los días 9 y 11 de octubre de este agresivo 2026, tuve el privilegio de hacer una pequeña gira por algunas ciudades del sur de la provincia de Córdoba. Un verdadero privilegio esto de trabajar en la Cultura cuando los monstruos han regresado y están rodando cine de terror. Muchos van a suponer que uno durante dicha movida reconfortó el ego, se rodeó de fans de la música o de su propia música, bebió vino para el campeonato y se alzó con una moneda. Algo de eso siempre se obtiene, pero en esta oportunidad lo que tuve que subrayar fue lo que se vivió cuando uno se para en el alma y mira. Ya salir desde la terminal de Retiro, ir pegado a la ventanilla del micro y empezar a ver bastante verde, saliendo de Buenos Aires, es un serio contacto con la esperanza. Como si en ese asiento en movimiento se pudiera soñar suspendido en el aire de la ruta. Aquí, una reflexión sobre la mística creada por el Rock Argentino a partir de mí viaje a la Provincia de Córdoba. Por Jorge Garacotche ...