Llega otro de los discos recomendados y desconocidos, al menos desconocidos para el común de los mortales porque nosotros ya los habíamos presentado en el blog cabeza. Así que llegan otra vez estos franceses a romper cabezas; los Dark Rock Hallucinogène que hacen gala a su nombre y combinan como ningún otro grupo rock progresivo, jazz y hard rock y al que no le falta su cuota de psicodelia, free jazz, R.I.O., Avant garde o música del mundo, atmósferas y climas. Creando su propio universo sonoro con un saxo asesino al frente y con una picadora de carne por detrás, llega otro disco super recomendado que se la pasa traspasando límites y estilos, los HRD hacen algo nuevo con cosas que tienen ya hace muchos años y décadas. Algo bestial del cual no pienso hablar demasiado porque simplemente hay que escucharlo No se pierdan, ya avisé... y el que se lo pierde es un pelotudo.
Artista: DRH
Álbum: Ode to A Firework
Año: 2022
Género: Heavy prog jazz
Duración: 41:52
Referencia: Discogs
Nacionalidad: Francia
La verdad, releyendo todo lo que escribí para su disco "Thin Ice" se aplica perfectamente aquí:
Y como decía antes, DRH significa "Dark Rock Hallucinogène", pero la música de la banda es mucho más elaborada que esa definición: al menos, los dos géneros que componen gran parte de "Thin Ice" ni siquiera se mencionan vagamente en esas tres palabras.
Metal progresivo y Jazz son las dos almas que conviven dentro de este disco, y una de las peculiaridades que tiene el disco es que es instrumental pero el vacío dejado por el elemento vocal es llenado por un saxo loco que muestra varias facetas de la personalidad de la banda, sobretodo su total libertad para crear y armar paisajes, pasando de momentos muy melódicos a otros que casi parecen apretar el upite de tanto meterle fuerza.
La simbiosis musical subyacente a la propuesta de DRH se muestra con una excelente capacidad para tomar elementos de ambos y combinarlos en una sola criatura, siendo el resultado una especie de R.I.O., de Avant prog y con hasta alguna sonoridad de Zeuhl. La instrumentación pasa casualmente de un estilo a otro en un flujo constante de variadas soluciones, que se reemplazan unas a otras de una manera completamente natural; de hecho, los cambios de registro nunca forzados o repentinos, gracias a la capacidad de los músicos para mezclar los distintos ingredientes de la mejor manera posible. Además, la dureza del sonido y la casi omnipresencia del saxo garantizan a los dos géneros una participación claramente perceptible. Encontrarás momentos en los que una guitarra dura y agresiva se superpone a una sección rítmica puramente jazzera, por ejemplo; sin embargo, la situación puede revertirse fácilmente con composiciones que intercambian los géneros al que pertenecen, y esto da como resultado piezas fluidas, en constante cambio y evolución. Los músicos brillan todos por igual, no solo son muy sólidos sino que además comparten la intención de hacer música desde espasmos incontrolables desde métricas arriesgadas, pero el saxo es lo que aquí más brilla y quien lleva la batuta.
DRH demuestra que sabe manejar tanto las composiciones como los instrumentos, ya que dos de las canciones están grabadas en directo. Si bien no es revolucionaria, la propuesta es personal y digna de atención; sin embargo, se me escapa el sentido de insertar, al final de un disco instrumental de Jazz-Metal, un tema fantasma a cappella: la vanguardia francesa no deja de sorprender.
Cabeza de Moog
Pero lo mejor está en las palabras de nuestro eterno comentarista involuntario de siempre, que nos cuenta lo siguiente sobre este disco...
DRH: magníficos fuegos artificiales de la avanzada progresiva francesa
Hoy se da ocasión de presentar el nuevo trabajo discográfico del grupo francés DRH, el cual está conformado por Alexandre Phalippon [bajo], Josselin Hazard [batería], Danilo Rodriguez [guitarras] y Rémi Matrat [saxofones]. El disco en cuestión es “Ode To A Firework” y fue publicado el pasado 11 de abril. La línea de trabajo de esta banda fundada y afincada en Lyon se sitúa en un sólido híbrido de prog-metal, RIO y jazz-rock experimental; su álbum de debut “Thin Ice” data del año 2018 y ahora tenemos a este disco sucesor como uno de los ítems más interesantes que se han hecho en el área francesa de la actual avanzada progresiva mundial. En poco más de 40 minutos, el colectivo de DRH ha concretado en “Ode To A Firework” una obra enérgica y dinámica; detengámonos en el repertorio contenido en él.
Todo comienza con la pieza de 6 minutos de duración ‘B. Smith’, la cual pone sobre el tapete varios de los recursos estilísticos de grupo. Todo empieza con unas cálidas líneas de saxo sobre un trasfondo etéreo para, al poco rato, abrir paso a un cuerpo central más filudo que se centra en una combinación de aires exóticos y pesadas vibraciones rockeras; estas últimas se explayan en un arquitectura sónica donde confluyen el prog-metal y el math-rock. A mitad de camino, las cosas se calman bajo un ropaje misteriosamente ceremonioso cuya tensión interna se exterioriza parcialmente a través del neurótico solo de saxofón. El cuerpo central entra a tallar de nuevo para perfilar el final de la pieza como un círculo que se cierra apropiadamente. A continuación llega el turno de ‘Dips’, una pieza que exhibe su fulgor fornido desde el punto de arranque, haciéndolo sobre una base rítmica parsimoniosa. Opera aquí una distorsión metalera del estándar Crimsoniano mientras los diversos pasajes se van hilando a lo largo de una diversidad de grooves. De hecho, cuando el swing se torna más vivaz, un hálito jubiloso se apodera de la maquinaria sonora, lo cual no solo aporta agilidad extra al asunto, sino que también abre espacios para la momentánea irrupción de una refinada sección jazz-rockera. El tercer tema del disco es el que justamente le da título: ‘Ode To A Firework’ se proyecta hacia una serie de encuadres líricos que ostentan convincente la faceta más estilizada del ideario estético de DHR. Bajo la guía del saxofón, el trípode de guitarra-bajo-batería organiza un sofisticado swing de tenor jazz-progresivo. A poco de pasada la frontera del minuto y medio, el grupo arma un ácido motif metalero de genuinas inclinaciones progresivas, siendo así que el saxofón sigue siendo el instrumento situado en el centro protagónico del bloque. Mientras la pieza avanza, el frenesí metalero aumenta su musculatura hasta llegar a un momento de irrefrenable implosión. Tras este volcánico clímax, el grupo regresa al motif inicial con una delicadeza calculada que signa al epílogo de la pieza con un cierto aire ensoñador.
‘Rage’, el cuarto tema del álbum, se sitúa en un plano contemplativo alimentado por texturas melancólicas tras un prólogo ritualístico centrado en invocaciones vocales y ornamentos de batería. Aún en los momentos cuando emerge un pasaje aguerrido, la espiritualidad melancólica hace sentir su peso, excepto en el epílogo, donde todo aterriza en una asertividad incendiaria. Cabe recalcar que las continuas florituras del saxofón son de las más notables en todo el álbum. ‘Save Us’ se centra mayormente en sintetizar las espiritualidades expresivas de los temas #2 y #3, gestando una afilada frescura donde la garra y el nervio se fusionan en una hoguera sonora moldeada por una exquisitez estilizada al modo de la más meticulosa labor de orfebrería. La labor de la batería se siente particularmente compleja aquí. De paso, se nos revela el que tal vez sea el mejor solo de guitarra del disco (junto al que habrá de aparecer en el siguiente tema). La dupla de los temas ‘U.N.K.’ y ‘Zorgan’ completa los últimos 12 ¼ minutos del repertorio. El enfoque creativo de ‘U.N.K.’ consiste en una capitalización del ígneo vigor propio de la faceta más tensa de la banda con un filtro señorial que se manifiesta en la ilación de todos los virajes y variaciones temáticas que se van sucediendo con impoluta fluidez. En cuanto a ‘Zorgan’, éste se centra en los aspectos más densos de la ingeniería grupal, llegando a sonar tenebroso y lóbrego tanto en el prólogo como en algunas secciones posteriores. El centro temático se apoya en un swing semejante al de los temas #2 y #5; mientras tanto, el saxofón vuelve a explotar sus recursos más neuróticos en la mayor parte de los pasajes donde ocupa el centro protagónico. El último minuto sirve para que el grupo reitere y amplifique el nervio grandilocuente de la pieza precedente. Todo esto es lo que nos brindó desde los cuarteles de DRH con el disco “Ode To A Firework”, una filuda y vitalista demostración de música progresiva expansiva y ecléctica centrada en la musculatura y alimentada por giros versátiles por aquí y por allí. Vale la pena explorar no solo este nuevo disco de DRH, sino también el anterior: totalmente recomendable para valorar la importancia de la escena vanguardista francesa dentro del ideal del rock artístico a nivel mundial.
https://drhmusic.bandcamp.com/album/ode-to-a-firework
Lista de Temas:
01. B. Scott
02. Dips
03. Ode to A Firework
04. Rage
05. Save Us
06. U.N.K
07. Zorgan
Alineación:
- Alexandre Phalippon / Bajo
- Rémi Matrat / Saxo
- Josselin Hazard / Batería
- Danilo Rodriguez / Guitarra



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