Ir al contenido principal

Dimitri Shostakovich / Keith Jarrett - 24 Preludes and Fugues op. 87 (1992)

Un disco fabuloso que se coloca en el cruce de caminos entre el canon clásico y la forma de tocar de la tradición jazzística. Jarrett, pianista central del jazz desde los años 70, toca a Shostakovich, compositor central de la revolución musical soviética del siglo XX.

Artista: Dimitri Shostakovich / Keith Jarrett
Álbum: 24 Preludes and Fugues op. 87
Año: 1992
Género: Clásica, siglo XX
Duración: 2:15:11 (2 cds)
Nacionalidad: Rusia / EUA


En la frontera entre la más rígida tradición clásica y la libertad del jazz, Keith Jarrett interpreta la serie de 24 Preludios y Fugas de Dimitri Shostakovich (op. 87), en uno más de los visionarios proyectos del productor de ECM, Manfred Eicher. No es una versión jazzística de esas obras académicas sino una interpretación en toda regla, una versión: el intérprete produce lo que el compositor escribió. Jarrett le da a Shostakovich una profundidad imprevista, como si en su interpretación le fuera infundida a esa música el alma del jazz.






El Clavecín bien temperado
Quienes se hayan creído el meme que circula por ahí sobre cómo los nazis impusieron los 440 Hz para afinar un la, quitándole riqueza a la música, que solía estar afinada en cualquier otra frecuencia, se equivocan. Efectivamente, en 1936, los nazis dominaban toda Europa, eran la potencia global, y se habían quedado con el liderazgo de la ya inútil Sociedad de las Naciones, de la que dependía entonces lo que hoy hace la Organización Internacional de Normalización (ISO). Pero la adopción de un estándar de afinación, similar a la convención que estableció, por ejemplo, el sistema métrico decimal —y ya sabemos quiénes nunca convinieron— no fue una malintencionada imposición del totalitarismo nazi, ni los 440 Hz tienen un significado diabólico (ni cualquier otra frecuencia lo tiene divino). 440 Hz —en sí mismo una especie de promedio cualitativo de cualquier cantidad de afinaciones utilizadas en la historia— es una sugerencia que se cumple donde existe tecnología que lo pueda medir. En la ejecución musical uno se afina con los demás y ahí queda la cosa, un herzio más arriba, un herzio más abajo; nunca 440. Incluso en las sinfónicas, todo depende del oboísta, que hoy día se lleva el afinador digital a la sala de conciertos, pero cuando eso no era posible, la orquesta se afinaba de su ronco pecho. ¿Y si se la había pegado la noche anterior y le faltaba el aire y le bajaba un cuartito de tono al la, digamos unos 4 Hz? ¿Quién se iba a dar cuenta? ¿Y será cierto que la línea del teléfono en los años 70 y 80 era un la 440? Ahí andábamos todos pidiéndole oráculo afinatorio al auricular...

En tiempos de Bach no había teléfono y este problema obsesionaba a los músicos, sobre todo a los viajantes, que en cada iglesia tenían que tocar la misma misa en otro tono. Wikipedia cuenta que los órganos se afinaban dándoles golpes a los tubos para abombarlos o mermarlos; es decir, hacía falta un hojalatero con oído absoluto, y que además, cuando se gastaban y se rompían, el párroco mandaba rasurar todos los tubos, lo que subía de tono a la iglesia entera. Las orquestas competían por el público tratando de sonar cada vez más brillantes y esto lo lograban afinándose más arriba, aunque se quejaran los violinistas porque se les rompían todo el tiempo las cuerdas (pronto vendría el acero para reemplazar a la tripa de gato y resolver este problema). Fueron los cantantes quienes se levantaron contra estas injusticias (tenían que cantar esas arias imposibles uno o dos tonos más arriba y se desgañitaban) y consiguieron en Francia una ley que establecía un estándar de afinación por primera vez.

La otra parte del problema estaba en que los datos de la experiencia (por ejemplo los armónicos que producen los instrumentos de viento o los tubos de un órgano) no cuadraban con el mandato divino de la afinación pura y exacta, como en las rayitas del pentagrama. Todos sabemos que entre cantantes se entienden y se emparejan; igual que entre los instrumentos del cuarteto de cuerdas (o en un trío de rock guitarra-bajo-batería porque ¿a quién le importa en qué tono están los toms?), pero afinar un clavecín o un piano (¡o un órgano a martillazos!) siguiendo la regla dorada termina por dar combinaciones sonoras que el oído siente desafinadas, como cuando en la guitarra “desoctavada” el armónico de 12o. traste suena más alto o más bajo que la cuerda pisada ahí mismo. Para resolver este problema se desarrolló un método de afinación para instrumentos como el clavecín (y luego para la construcción de instrumentos de cuerda con trastes y de viento con huecos y pistones) basado en el temperamento (la relación del conjunto de sonidos entre sí de modo que suene “afinado” al oído aunque la suma de herzios no cuadre). En parte para demostrar sus virtudes, pero también como una obra total de exploración de la tonalidad, Bach escribió su Clavecín bien temperado. Relata Wilfrid Mellers, autor del primero de dos artículos incluidos en las notas de este disco, que Bach comenzó con once preludios-fugas que luego completó para tener 24, uno por cada nota de la escala cromática, en ambos modos, mayor y menor. El éxito del conjunto, por derecho propio tanto como por su utilidad en la enseñanza, lo llevó a completar un segundo libro con otros 24 preludios-fugas, de los que el primero, en do mayor, es ejemplo de libro para entender la forma musical de la que se habla, el papel del preludio como planteamiento del tema (una señal de modernidad, algo inspirada), y la fuga (heredada de la tradición) para el desarrollo de los “sujetos” (figuras, melodías) que se despliegan en contrapunto: barroco al máximo.

Durante el siglo XIX pocos compositores volvieron a la forma barroca preludio-fuga. El uso de diapasones y otras técnicas relegó al método temperado y el experimento de Bach de variar la afinación en función del tema cahyó en desuso. En cuanto a la forma, los románticos independizaron al preludio, lo convirtieron en una obra total, una especie de sonata reducida, y se sacudieron el corsé de la fuga y el contrapunto (la necesidad de que todas las melodías o sujetos tengan su oportunidad de aparecer y concluir). Claro que el Clavecín bien temperado se seguía usando en las academias, pero los compositores románticos, arrastrados por una loca necesidad de expresar cosas que estaban más allá de la música, dejaron de escribir bajo su influencia, si bien tanto Chopin como el posromántico Rachmaninov, entre otros, harían sus 24 preludios sin fuga u otros experimentos de tonalidad.

La versión de Shostakovich
Mellers dice que para la creatividad de Shostakovich, el redescubrimiento del Clavecín bien temperado fue “una cascada de agua fresca” que tendría efecto en su obra posterior (vendrían las fabulosas sinfonías 10 y 11, y sonatas y cuartetos extraordinarios). Sucedió, narra el reseñista, en el festival por los 200 años de la muerte de Bach, en Lepzig, en 1950. Siendo jurado de la competencia de piano, Shostakovich quedó sobrecogido por la interpretación de un joven pianista de “los 48” (los dos libros de preludios y fugas del gran maestro). A él le dedicó su propio libro de preludios y fugas; su “piano bien temperado”, que completó menos de un año después, en 1951.

Para ser un compositor del siglo XX, Shostakovich puede parecer anticuado, conservador. Aun cuando fue (con altas y bajas en el ranking del Kremlin) portavoz de la revolución soviética y su vanguardista presencia ante el mundo, Shostakovich componía sinfonías de cuatro movimientos en un tono determinado, como los románticos, y sonatas y cuartetos de cuerda, como los románticos. Al igual que algunos de ellos, en 1933, a los 27 años, había escrito una serie de 24 preludios (sin fuga, como los románticos). Sus scores cinematográficos son interesantes pero, a diferencia de los de Prokofiev en conflagración con Einsenstein, no son lo más relevante de su obra y ciertamente no tiene nada que pudiéramos llamar “experimental”. Pero Shostakovich realmente experimentaba dentro de los límites que le imponía la política y los que se imponía a sí mismo. Lo que su obra ha aportado a la armonía moderna (su descomposición en posibilidades expresivas ambivalentes, más allá de lo “natural”), su uso del tiempo como protagonista principal de la música (el primer movimiento de la 7a sinfonía, de más de 25 minutos), sus innovaciones en instrumentación (las campanas tubulares, la sátira musical) y, sobre todo, a la voluntad expresiva del sonido a través de una estridente polifonía, es inigualable.

Soviético convencido, leal, acató la censura que varias veces le fue impuesta por el partido comunista y prestó (a diferencia de Stravinsky) para representar al totalitarismo ante el “mundo libre”, como ha narrado dramáticamente Julian Barnes en The Noise of Time. Si su trabajo era acusado de ser arte burgués, de elite, fuera del alcance del pueblo, él se ceñía a la forma que el partido imponía y desde allí revolucionaba la música, como muestra su grandiosa sinfonía No. 5 y especialmente la No. 7, “Leningrado”, rodeada de leyenda al haber sido escrita durante el sitio nazi a esa ciudad.

Así, la opus 87 de Shostakovich, esta serie de 24 preludios y fugas para piano escrita entre 1950 y 1951, en un momento de renacimiento creativo de un compositor ya consagrado dentro y fuera de la Unión Soviética, es una muestra más de la maestría con que abordaba formas establecidas de la tradición musical para revolucionarlas desde dentro, como en un proceso de desensamblaje (odio el concepto de deconstrucción porque está muy devaluado) de todo lo que sabemos de armonía, tiempo y contrapunto. Las 24 piezas tienen, además, la marca de autor en cuanto a su capacidad expresiva. Quizás sea esta la característica más importante de la música de Shostakovich, su poderosa expresividad, su pasional arrebato interno, como señal del conflicto que era el hombre mismo.

En las manos de Keith Jarrett
Y es eso mismo lo que hace aún más relevante esta grabación: toca Keith Jarrett. No es la primera vez que Eicher graba a Jarrett tocando clásicos. La serie se inició en 1980 con los Himnos sagrados de Gurdjieff y continuó con Tabula rasa de Arvo Pärt en 1983, el Libro I del Clavecín bien temperado en 1987, las Variaciones Goldberg en 1989 y el Libro II del Clavecín en 1990 (los dos últimos en clavicordio), entre otros discos, casi todos para ECM, y continuaría después con obras de Händel y Mozart. Pero este disco doble de 1992 reúne lo que hemos comentado sobre Shostakovich con la trayectoria de uno de los pianistas más interesantes del jazz de la segunda mitad del siglo XX, creador que se inició con Art Blakey, tocó con Miles Davis (Bitches Brew Live, por ejemplo) y ha construido, aparte de su amplio legado solista, una obra fabulosa con músicos como Charlie Haden, Jan Garbarek y Jack DeJohnette, casi siempre en el mítico catálogo de ECM.


Jarrett, niño prodigio, poseedor de oído absoluto, se formó tempranamente en la tradición clásica y ha continuado acercándose a ella a lo largo de su vida, especialmente desde los 70, la época en la que encontraba el enorme filón de creatividad y mercado que sería la improvisación al piano solo (sus últimos conciertos grabados de improvisaciones al piano dejan ver la influencia de las formas clásicas). Aunque lo más importante de su prolífica carrera se ha desarrollado en el ámbito del jazz, y no siempre desde un punto de vista vanguardista o experimental (sus discos de standards pueden llegar a ser aburridos, quizás muy cool), ha trabajado como un clásico paralelamente: componiendo obras de corte académico e interpretando autores de la tradición.

Cuando escuchamos a Jarrett tocar a Bach o a Shostakovich, no estamos ante una versión jazzística de esas obras académicas sino ante una ejecución en toda regla: el intérprete lee lo que el compositor escribió y lo traduce (en música esto es dar vida) permitiéndose solo aquellas libertades que deja lo que no está escrito en el papel. La responsabilidad del intérprete está en hasta dónde llevar esas libertades. Depende de su lealtad a la música escrita, de su interpretación subjetiva de lo que lee (lo que carga a su vez, inconscientemente, con la historia de la música y con su propia historia como músico) y de su capacidad expresiva como ejecutante. Y esa capacidad expresiva es a la vez un problema técnico (ser capaz de tocar las notas escritas) y de estilo (darles un tiempo, una intensidad, una duración, un sentido particular en función de una personal hipótesis sobre “cómo debe sonar esto”). Y lo que entrega Jarrett es increíble, no solo porque su voluntad expresiva excede lo escrito sino por su esfuerzo, como pianista improvisativo, de constreñirse a la nota escrita.

La serie, además de contener un modo, el mayor o menor de cada nota, en cada pieza, tiene un mundo de características propias del universo de Shostakovich: tiempo, polifonía, ambivalencia armónica; ese bordear los límites sin romperlos. En manos de Jarrett (en la red hay versiones de otros pianistas clásicos para comparar) Shostakovich encuentra una profundidad imprevista. La voluntad de Jarrett se antepone a las notas escritas de tal modo que a veces extrañamos esos gemidos que suele lanzar cuando improvisa (la fuga del No. 12 es para rugir). Si el preludio-fuga es dulce o melancólico (el 4 o el 6) o triunfal (el 19 y el 24), en las manos de Jarrett se convierten igualmente en una fuerza expresiva. Algunos son técnicamente muy demandantes (el 5, el 11) y Jarrett los resuelve con naturalidad, y donde la dinámica se presta para el juego de intensidad, tan jazzístico, Jarrett lo devuelve multiplicado (como en el 9, en que los extremos grave y agudo del piano dialogan en contrapunto).

Como explica Meller con serios comentarios en las notas del disco, Shostakovich rompe en cada escala con el sentido solían tener en el barroco: lo que allá era oscuro, aquí es luminoso; si el barroco veía a Dios en la mayor, esta escala tiende aquí hacia sus declinaciones menores, y así en adelante. El resultado es, dice el otro reseñista de las notas del disco, Hans-Klaus Jungheinrich, "conciliar el orden con la libertad". No quisiera seguir aburriéndoles, cabezonxs, con comentarios extra. La música, como dice el Mago Alberto, habla por sí sola, y en este caso es Jarrett, así que ¡no se lo pierdan!



Lista de Temas:
CD1:
1. Prelude and Fugue No. 1 in C major
2. Prelude and Fugue No. 2 in A minor
3. Prelude and Fugue No. 3 in G major
4. Prelude and Fugue No. 4 in E minor
5. Prelude and Fugue No. 5 in D major
6. Prelude and Fugue No. 6 in B minor
7. Prelude and Fugue No. 7 in A major
8. Prelude and Fugue No. 8 in F-sharp minor
9. Prelude and Fugue No. 9 in E major
10. Prelude and Fugue No. 10 in C-sharp minor
11. Prelude and Fugue No. 11 in B major
12. Prelude and Fugue No. 12 in G-sharp minor
CD2:
1. Prelude and Fugue No.13 in F sharp major
2. Prelude and Fugue No.14 in E flat minor
3. Prelude and Fugue No.15 in D flat major
4. Prelude and Fugue No.16 in B flat minor
5. Prelude and Fugue No.17 in A flat major
6. Prelude and Fugue No.18 in F minor
7. Prelude and Fugue No.19 in E flat major
8. Prelude and Fugue No.20 in C minor
9. Prelude and Fugue No.21 in B flat major
10. Prelude and Fugue No.22 in G minor
11. Prelude and Fugue No.23 in F major
12. Prelude and Fugue No.24 in D minor


Alineación:
- Keith Jarrett / Piano
- Dimitri Shostakovich / Autor, 1950-1951



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Fulano - Lo Mejor (1996)

Y seguimos con nuestra saga de algo de lo mejor que ha dado Chile a la música universal, y recordamos al grupo de "fusión subversivo", uno de los mejores grupos que nos ha dado Chile, revolucionarios, talentosos, experimentales, lindando entre el rock progresivo, el jazz rock y el RIO, con Frank Zappa y Hermeto Pascoal como referencias principales, se dedicaron a la revolución cultural y con una postura ácida y contestataria en plena dictadura militar. Su arte fue reconocido mundialmente y han influido en gente como Mike Patton, por ejemplo. Fulano inventó uno de los sonidos más novedosos escuchados en la tradición de música chilena, con teclados, percusiones e instrumentos de viento como eje de su lenguaje, el sexteto se puso por encima de categorías, y encabezando la vanguardia. Sus discos nunca fueron masivos ni tuvieron éxitos comerciales, pero abrieron caminos insospechados en los sonidos hechos en Chile. Aquí con un recopilatorio de algunos de sus mejores temas hasta el...

VAK - Aedividea (2015)

Otro disco desconocido y recontra recomendado. Recordamos otra belleza desconocida, otro genial disco que aterrizó en el blog cabezón, un discazo de una genial agrupación francesa, otra joya desconocida que hizo su aparición en el blog y no podemos dejar de recomendar encarecidamente que lo escuchen y conozcan. Zeuhl de la vieja escuela pero en los tiempos de hoy, para oídos expertos, o para espíritus jóvenes repletos de búsqueda musical, VAK los va a mantener un buen rato con los oídos ocupados, otra gran aventura que te propone el blog cabezón: "Ya hacía falta por aquí algo de Zeuhl puro sin disolver. Zeuhl recién horneado pero en esta ocasión hediondo a vieja escuela. Hecho en Francia para que la cuña apriete, Aedividea rebosa de momentos muy familiares para el escucha kobaiano, quien rapidamente se sentirá identificado con el más clásico Magma, Weidorje, Eider Estellaire y hasta Eskaton (lo juro por sus 4 visiones...). Con el obvio añadido de la tecnología actual, VAK recrea ...

Ficción - Sobre La Cresta De La Ola (2006)

Y seguimos con Ficción y su rock sinfónico venezolano que ya hemos presentado oportunamente, aquí vamos con su segundo disco. Quizás menos inspirado que el primero, el disco entrega 8 temas nuevos, y 5 son instrumentales, y se nota la química y la gran interacción entre los músicos, entregando potencia y dinámica, porque si hay un baluarte histórico y oculto dentro del rock progresivo y sinfónico latinoamericano que decidió desafiar el paso del tiempo con una entrega de madurez y virtuosismo instrumental, ese es este emblemático grupo. "Sobre La Cresta De La Ola", los encuentra consolidando una propuesta que cruza el pulso clásico de las grandes catedrales sinfónicas de los setenta con la pegada enérgica del jazz-rock instrumental y la vanguardia. Hablamos de un disco donde la instrumentación toma el rol protagónico absoluto con una predominancia de temas donde el diálogo musical habla por sí solo, demostrando que la química de la banda seguía tan afilada como en sus mejor...

Akenathon - Peregrino (2010)

"Akenathon en vivo tiene ese aire místico mezcla con taller mecánico, la complejidad y la simpleza..." se ha dicho de esta buena banda platense, un álbum relativamente sencillo pero efectivo y sumamente ecléctico, donde conviven lo sinfónico, el rock, el tango, el blues, y mil cosas más, dando como resultado un álbum único, personal y muy bueno, ya que el grupo plasmó en este trabajo un sonido principalmente encuadrado en el rock progresivo y sinfónico, mechado con influencias del jazz, blues, matices de hard rock, sutiles pasajes folklóricos y baladas. Se los recomiendo mucho si aún no los conocen. Artista: Akenathon Álbum: Peregrino Año: 2010 Género: Eclectic Prog Nacionalidad: Argentina Vamos a recordar el primer álbum de Akenathón , una de las bandas que más empuje le viene dando a esta gran muestra de dinamismo y actividad que tiene hoy en día la ciudad de La Plata en cuanto la cultura prog. Y para quienes no los conozcan, Akenathon "La mística del ...

Gonzalo Farrugia - Stellium (1999)

Otro de los discos destacados del blog, disco solista de Farrugia, fundador de Psiglo y ex miembro de Crucis, quien supo tocar con Días de Blues y Pappo, quien fuera responsable de la nueva versión del Himno Nacional Mexicano, la cual fue adoptada como la versión oficial... una bestia en la batería que dejó su nombre grabado a fuego en el rock latinoamericano. Y les dejo las siguientes palabras de Carlos M.: "Sin duda me quedo pensando que algo debe suceder en el Uruguay, una ciudad y una cultura que permite que los pensamientos y la creatividad vuelen por todas partes y con todos los elementos que para algunos no sería bueno mezclar, pero para estos uruguayos les importa poco y fusionan todo lo que se les da la gana". Aquí, su disco solista... Artista: Gonzalo Farrugia Álbum: Stellium Año: 1999 Género: Progresivo ecléctico Duración: 50:42 Nacionalidad: Uruguay No sé si catalogarlo como un disco histórico, sino más bien un disco de un histórico, y si no saben ...

Fulano - En Vivo en Los Angeles de Chile (2002)

Definieron su música como "eclectisismo antihegemonico", y con eso tenemos una cierta idea de lo que desarrollaron tan bien. Comenzamos la semana con más Fulano y más del mejor rock chileno, en uno de los rescates culturales de cosas que nunca tendrían que quedar en el olvido, esta vez con uno de los grupos musicales más inquietos de Chile, en un registro en vivo donde el histriónico Jaime Vivanco aún estaba en el mundo de los vivos (un artista que no dejó de sorprender aún luego de su trágica muerte), junto a monstruos como Jorge Campos, Arlette Jequier, Cristian Crisosto, Jaime Vasquez y Paul Aliaga. Siempre fieles a su inquietud más que a cualquier otra convicción, generando un espacio de contracultura y resistencia musical en tiempos de dictadura, y creando esa especie de R.I.O. y Avant Garde contestatario que a pesar de todas las predicciones y suposiciones, tuvo éxito! Aquí, una extrañeza tremendamente particular, fuera de lo común y por demás talentosa, demostrando por...

Simetría Imperfecta - Otra Realidad (2011)

Como cada viernes nos gusta hacer, y más si estamos en la antesala de un fin de semana largo, los queremos llenar de música para que se acuerden de este maravilloso blog cabeza, y por eso ahora saltamos de estilo y de país, nos vamos a Argentina para recordar a unos pibes que se mandaron un muy lindo disco de metal progresivo. Ellos se llamaron Simetría Imperfecta, cultivaron un estilo que unía el sonido de Pain of Salvation, Symphony X y Dream Theater con mucha dignidad y buscando siempre sus propias formas y desarrollos. Un trabajo honesto que dignifica a lo grande el paradigma histórico del metal argento y también ensalza muy solventemente el ideal de la música progresiva a punta de vigor y potencia. Otra cosita para que conozcan en el finde largo y no nos extrañen tanto! Y ya el martes volveremos a tratar de hacer de hacerte estallar esa cabecita de Moog que tenés al pedo, a fuerza de pura buena música.   Artista: Simetria Imperfecta Álbum: Otra Realidad Año: 2011 Género: ...

Jukka Tolonen - Tolonen! (1971)

Este lunes empezamos una saga donde el protagonista es el gran guitarrista Jukka Tolonen, y será una saga dedicada a nuestra querida Vicky que fue la que nos trajo el tema Finlandia a la escuelita de rock, y más presisamente nos reseño los discos de Tasavallan Presidentti y bueno, desde allí no paramos con el tema Finlandia, más todos los aportes del Mago Alberto que también nos trajo varias cositas de aquellos pagos lejanos. Aquí, el tremendo guitarrista de los Tasavallan Presidentti (entre muchos otros grupos, Wigman entre ellos) en su primer disco solista a los 19 añitos. Es un muy buen disco pero no es el mejor que ha sacado, pero no importa porque es el puntapié inicial que servirá para traerles varios y enormes discos de este muchacho. Agradezcanle a Vicky y quieran al blog cabezón. Artista: Jukka Tolonen Álbum: Tolonen! Año: 1971 Género: Jazz rock psicodélico Duración: 32:34 Nacionalidad: Finlandia Lista de Temas: 1. Elements (Earth/Fire/Water/Air) (8:06) 2. Ra...

Fulano - Animal en Extinción (2015)

Y seguimos con esta gran banda chilena, ahora con su último disco de estudio publicado, que cierra su último ciclo y su historia, que es la historia de la música en rebelión (rebelión hacia el sistema, hacia las convenciones, hacia las modas). Fulano es, en cierto sentido, más que una simple banda o agrupación de personas. Parece ser más una forma de comportamiento, un ethos que importa ir por un camino paralelo al usual. Su discurso antimilitar y antifascista fue un sello propio en la resistencia a la dictadura (por algo siempre hacemos referencias a ellos, y les tenemos tanta simpatía). Luego, tras el regreso a la democracia y sobre todo la muerte de su pianista Jaime Vivanco, la banda se disolvió para regresar a la escena en 2009, tras seis años, pero las desaveniencias escalonadas entre sus integrantes referenciales terminaron por llevar a su fin la historia de Fulano en 2015, dejando como legado este disco póstumo. Aunque será una historia terminada que jamás termina realmente, al...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.