Ir al contenido principal

La Vuelta al Vinilo

Los empresarios musicales deben aborrecer la era digital. Después de todo, hubo una vez en la que te podían vender un pequeño pedazo de plástico metido en cajas de pésima calidad a un precio exorbitante. Y la gente pagaba. ¡Claro que pagábamos! No podemos vivir sin música.

Por Efraín Trava


La muerte del CD

Cualquier sábado en la tarde, en la mitad de los años noventa, hubiera ido a echarle un vistazo a los nuevos lanzamientos musicales. Casi siempre hubiera regresado a casa con uno o dos CDs. Habría desempacado uno de ellos con la placentera ansiedad del que disfruta sus adicciones y me hubiera sentado a escuchar la nueva adquisición reconcentradamente. Esa experiencia con los discos compactos ya no es como era antes. Ahora es, de hecho, profundamente obsoleta.

Escuchar música sigue siendo para mí la segunda actividad más placentera después del sexo (y a veces, incluso, compite con la primera), pero el CD ya no ofrece la misma satisfacción de antaño. No lo digo sólo yo, sino buena parte de los consumidores alrededor del mundo. Las ventas de discos compactos han ido en descenso cada año desde hace más de una década, debido a que éstos ya no encuentran su lugar en un mundo en donde resulta infinitamente más sencillo reproducir y transferir archivos digitales, ya sea legal o ilegalmente.

Esto no significa que hacerse de la versión física ­­―de “carne y hueso”― de un álbum ya no valga la pena. Mientras la industria discográfica se debate entre la resurrección y la hecatombe, los discos de vinil están experimentando un regreso prodigioso. Esta puesta en forma se puede apreciar en los anaqueles de las tiendas de música donde, de manera tímida pero consistente, las portadas de 30 x 31 centímetros empiezan a apropiarse de los espacios que durante tanto tiempo ocuparon las frágiles cajuchas de CDs; ésas que, no pocas veces, se quebraban apenas quitaba uno el celofán.

El renacimiento del LP no es sólo una tendencia anecdótica. Mientras las ventas de formatos físicos en general declinan, las de discos de vinil registran el aumento más significativo en décadas. En 2014 éstas se incrementaron en 38 por ciento. La escalada ha sido gradual, pero sostenida, alcanzando 8.3 millones de unidades vendidas en Estados Unidos en el último año, mientras que en 2007 sólo se vendía un millón de unidades. Este auge ha rebasado incluso a las plantas productoras de discos que, en muchos casos, han resultado insuficientes para satisfacer la súbita demanda. No es raro que los álbumes se agoten en las tiendas y se conviertan en objetos de culto que llegan a alcanzar hasta el cuádruple de su valor en sitios como eBay o Discogs.

Desde luego, ésta no será la primera ni la última vez que se dice que el disco de vinil está a la alza después de haber sido considerado un formato muerto. No obstante, el porqué detrás de este fenómeno es un asunto mucho más interesante, aunque también algo impreciso. Actualmente el consumidor de música puede elegir entre la descarga digital, el CD, el disco de vinil e, incluso, ¡el casete! Es decir, la gente no está obligada a comprar viniles como lo estuvo en la mitad del siglo XX o en algún momento de la década de los noventa con los CDs. Y, sin embargo, lo hace. El tema adquiere aún más relevancia si se toma en cuenta que el disco de vinil es el soporte musical más caro actualmente en el mercado. Parece, pues, que en un mundo donde el CD se ha vuelto obsoleto y los archivos digitales son bienes intangibles el LP ostenta un valor físico que hace que el dinero invertido en él valga más la pena. Así que si la industria musical quiere sobrevivir deberá poner especial atención en las razones por las cuales la gente está comprando éste y no otros formatos más baratos.

¿Para qué comprar?

Para la mayoría no hay un motivo sólido por el cual comprar música. Desde luego, existe el argumento moral de que debemos apoyar a los artistas, que también ellos tienen familias que alimentar y blah, blah, blah. La realidad es que nunca se podrá forzar a las personas a que gasten su dinero si éstas no tienen la necesidad de hacerlo. Hoy tampoco existe una estrategia concreta por parte de la industria musical que motive a los consumidores.

La piratería no es la única culpable de que la gente no compre música. En algún momento la venta de música por internet gozó de cierta popularidad. Algunos comenzaron a comprar archivos digitales debido a que la conveniencia de descargar algo rápidamente desde iTunes o Amazon superaba ampliamente la inconveniencia de tener que buscar un archivo de buena calidad, ordenado y libre de virus en el laberinto de la red. Sin embargo, en los últimos años, servicios como Spotify, Beats Music, Rdio y otros representan un método tan simple y económico que poseer música, ya sea en su forma física o digital, termina siendo un hecho engorroso si se le compara con la practicidad de escuchar música a la carta: lo que se antoja a la hora que se quiera y en prácticamente cualquier lugar donde se tiene conexión a internet.

Es verdad, Spotify no tiene todo, no es dios, pero está muy cerca de serlo. Además, el servicio de descargas por suscripción representa, para algunos, una renta mensual moderadamente asequible si se considera la facilidad con la que el melómano puede satisfacer sus voraces deseos musicales ad libitum. Por supuesto, todavía hay gente por ahí a la que le gusta comprar por amor al arte. Los que quieren salvar a los artistas en ciernes. Pero incluso esas almas caritativas tienen que admitir que, en el mejor de los casos, los CDs acaban siendo transferidos a la computadora para formar parte de la biblioteca musical y estar así disponibles para su uso en un dispositivo portátil, o sea, un iPod. O, en el peor, terminan empolvándose en el otrora utilísimo mueble para CDs comprado el siglo pasado, debido a que el disco, qué caray, también está en Spotify en su versión deluxe remasterizada, o en YouTube con todo y letras o… en donde sea.

La calidad del audio

Un porcentaje alarmante de música digital tiene una calidad que está muy por debajo de la de un CD. Sorpresivamente, esto no es un impedimento para que la banda, por ignorancia o por desidia, opte por la bazofia digital. Actualmente, mediante iTunes o casi cualquier programa reproductor es posible transferir a la computadora una versión totalmente descomprimida, es decir, de alta calidad, de la música almacenada en un CD, pero cuando la mayoría de la gente transfiere discos a su biblioteca musical escoge los formatos más ligeros para no ocupar tanto espacio. Después de todo, un archivo mp3 de alta fidelidad (705 Kbps / 320 MB) ocuparía seis veces más espacio que uno de baja calidad (128 Kbps / 55 MB).

Spotify, monstruo de las descargas por suscripción, ofrecía hasta no hace mucho, a duras penas, y sólo a suscriptores Premium, una calidad relativamente buena de mp3 (320 Kbps / 144 MB). Aun así ésta se queda a la mitad entre la calidad de plano pobre y la de un CD o un LP. En otras palabras, el hecho de que un archivo de mediana o baja calidad permita transportar hasta seis veces más música en un dispositivo es suficiente argumento para que a la mayoría le importe un pepino si la calidad de lo que se está escuchando es óptima o siquiera se acerca a lo conveniente. Para aquellos a los que sí les interesa la calidad del sonido, existen sitios en la red como HD tracks, donde se ofrecen descargas de alta fidelidad para audiófilos.

A pesar de todo, al igual que los CDs, pero no de manera tan estrepitosa, la venta de música digital ha sufrido descensos en el último par de años, algo inédito en los más de diez años que lleva iTunes vendiendo música. No resulta, pues, extraño que el consumo de descargas por suscripción, encabezado por Spotify, se haya incrementado en 40 por ciento y ahora represente casi una quinta parte del total de ganancias que obtienen las compañías discográficas. Esto constata lo evidente: los consumidores que se han digitalizado son, en buena medida, indiferentes ante la calidad del sonido.

En el resurgimiento del vinilo resulta muy debatible la teoría de que los consumidores encuentran una mejor calidad de sonido a la hora de reproducirlo. Existe un viejo debate entre audiófilos y científicos sobre la diferencia en cuanto a calidad entre lo digital y lo analógico. Los audiófilos, por supuesto, aseguran que la reproducción analógica suena mejor, pero esto no es necesariamente cierto. Está científicamente comprobado que el sonido extraído del mismo máster es matemáticamente idéntico en el CD y en el vinil. Una frecuencia mayor a los 44.1 kHz/16–bit que tiene el CD incrementaría la fidelidad en el sonido, pero los rasgos de esta ganancia serían inaudibles para el oído humano. A pesar de ello, algunos valientes han decidido desafiar a la ciencia y confiar sordamente en su percepción, o quizá sólo estén enamorados de esa armoniosa distorsión que resulta del contacto entre la aguja con los surcos del plato de vinil. Estos fanáticos —me incluyo— ayudan a comprobar toda mi teoría: la gente está volviendo al vinil simplemente porque disfruta la particularidad de su sonido y porque la experiencia en su totalidad es muy placentera.

El caso del vinilo

Aquellos para quienes el hecho de poseer música es en verdad importante prefieren el vinilo porque éste les proporciona una experiencia física mucho más rica que la de comprar un CD. Puede haber diversas razones en cada caso, pero al final todo desemboca en la experiencia: la cálida y confortable sensación que se experimenta al poner la aguja en su sitio, esperar un par de segundos y comenzar a escuchar la música producida por su fricción con el vinil. Ése es un deleite imposible de lograr con otros medios.

El vinilo ha ofrecido siempre una experiencia mucho más íntima. Su gran formato es sustancial y hace del diseño de la portada y las fundas interiores pequeñas obras de arte, algo prácticamente imposible de lograr con los libritos del CD. Hay algo placenteramente interactivo en el hecho de poner el disco sobre la tornamesa, escuchar el lado entero, para después voltearlo cuidadosamente y escuchar el segundo lado. Esto hace de la experiencia de escuchar un disco algo en lo que uno está constantemente involucrado tanto física como emocionalmente. Es divertido y requiere de cierta dinámica que está muy lejos de la pasividad auditiva que se experimenta con un CD o un archivo.

Con respecto al sonido del disco de vinil, debemos retomar el tema de la fricción y del ruido. El “gis” a la hora de reproducir un LP no es una desventaja. Por el contrario, si no es excesivo, añade textura y calidez. No es extraño que algunos músicos lo agreguen intencionalmente a sus grabaciones digitales para dotarlas de cierto carácter.

El vinilo puede ser frágil, además de tener otras imperfecciones, pero todo esto termina siendo parte de su encanto. Los más viejos se deforman, las agujas bailan sobre su superficie y saltan sobre los rayones. Para algunos esto convierte a los discos en fábricas de nostalgia. Yo tengo un aprecio especial, casi amoroso, por mi copia de "Animals" de Pink Floyd. Es una primera edición mexicana adquirida en 1977 por mi padre. Lo escuché en mi infancia, en mi adolescencia y ahora es mío, tiene un poco de ruido pero, en general, se reproduce de maravilla. Es un tesoro heredado. Y yo, ¿qué le voy a dejar a mi hija? ¿Una memoria USB? ¿Un disco duro? O ¿la contraseña de mi Dropbox? Veremos cuando ella sea capaz de leer este texto.

La razón principal por la cual el vinil perdió la batalla contra los casetes y los CDs es que no lo puedes llevar contigo. Los discos de vinil no son prácticos. Ése fue un problema fatal en su momento.

Actualmente, no es necesario atenerse a una sola cosa. Muchos de los viniles traen consigo un código que permite al comprador descargar la versión digital desde internet. Además, generalmente, los archivos son de buena calidad.

Vender una experiencia

Los empresarios musicales deben aborrecer la era digital. Después de todo, hubo una vez en la que te podían vender un pequeño pedazo de plástico metido en cajas de pésima calidad a un precio exorbitante. Y la gente pagaba. ¡Claro que pagábamos! No podemos vivir sin música. Nos enamoramos de un sonido y queremos escucharlo más y más, y la única forma de hacerlo fue, durante mucho tiempo, comprando música. Claro que se podían copiar casetes y, más tarde, también CDs, pero nada afectó realmente a la industria musical hasta que llegó el mp3 y las conexiones de banda ancha. Fue entonces cuando la gente dejó de comprar.

En estos días en los que comprar música es una mera elección, la gente que se dedica a este negocio debe poner especial atención en aquellos que, a pesar de todo, siguen comprando música. ¿Cómo pueden crear o reforzar un producto en el que los consumidores de música quieran invertir su dinero? Desde luego, no es suficiente con decir que los músicos se merecen ese dinero. Hace falta un argumento de peso. El incremento en las ventas de discos de vinil ofrece algunas pistas, pero incluso si estas ventas siguen en ascenso, falta mucho, muchísimo, para que éstas compitan con Spotify y sean suficientes como para mantener a toda la industria de la música.

Yo no creo tener la respuesta, pero parece claro que si el negocio de grabar y vender música en soportes físicos ha de sobrevivir, los que están metidos en esto tendrán que motivar a la gente a pagar por algo que les gusta tener y que los hace felices, que es, de hecho, la razón principal por la cual nos sigue importando la música.

El vinilo no es sólo música, es una experiencia. Una experiencia, por cierto, por la que vale la pena pagar. 

Efraín Trava

Comentarios

  1. Muy buen artículo. Tengo algunos vinilos, pero por una cuestión de esapcio prefiero los cd´s. Cuando estoy en casa prácticamente no uso streamig, prefiero mil veces poner un cd. Abrazo Moe!

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno!! con sus mitos y leyendas...viva el vinilo!!

    ResponderEliminar
  3. El vinilo, en mi opinión, es una moda en general. Para los audiófilos es una cultura, una forma de experimentar la música pero es ostensiblemente más cara, comenzando con el hardware ( una buena tornamesa, calidad de aguja ( o púa) y buenos parlantes y amplificador. Pienso que la mayoría de los nuevos usuarios de vinilos no posee un equipo adecuado. Además está eso de la fecha de edición que tiene que ver con la calidad de la matriz y no un mero digitalizado llevado a la pasta! Una edición de la época es cara, qué decir, de una edición japonesa... En contraste al CD su sonido es a todo evento bueno, no se gasta, incluso rayado puede rendir sin problemas. Su sonido es maravillo para música clásica. Su resolución en sus primeras ediciones suenan con un rango dinámico maravilloso, no así, lamentablemente las ediciones remasterizadas posterior al año 2000 donde la guerra del volumen surgió en detrimento de su excelente rango sonoro, en pos de la audiencia que caminaba y se subieron sus rangos, un ladrillo sonoro que fatiga tus oídos al poco rato. Lamentable. Así que toda tu experiencia se reduce a tu bolsillo y oído. Los servicios streaming son pobres, no hay duda. Sólo un mp3@320 suena decente, el resto olvidate. Mientras más comprimido el sonido, más deplorable y decepcionante resulta la escucha musical, además que resta calidad a la obra, escuchas una pálida muestra como quien lee la fotocopia desteñida de un libro de culto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy certeras tus apreciaciones, el disco de vinilo ha subido enormemente su valor debido a esta nueva pero bonita moda, lamentablemente a veces con muy malas y costosas ediciones. Dejando de lado todo esto, yo he juntado y crecido con el Long Play 331/3 y 45 rpm, que en los 60-70 estaban al alcance de casi todos, pero lo que nunca olvido son aquellos momentos a los 13-15 años cuando nos juntábamos con mis amigos a compartir y descifrar la música de Yes, Hendrix, King Crimson, Doors, ELP, Genésis, CSNY, Creedence, y un largooooo etc en un simple tocadiscos portátil -incluso a veces mono-....mejor o peor?
      Pero la certeza para mí es que será el mejor periodo musical hasta ahora, pero ese es otro tema, ahora aún los escucho en HI-FI, en mis recuerdos me suenan igual(...) ...por los momentos vividos y estando de acuerdo con tus apreciaciones, muchos saludos y larga vida al vinilo y al blog cabezón!!

      Eliminar
    2. En línea con lo que dice Alejandro, pienso que el disfrute en la adolescencia no pasaba tanto por la calidad sonora. Escuchar por primera vez a Yes, King Crimson, etc era algo muy conmovedor, sea sonando en un grabador Ranser monoaural, o en un lindo centro musical integrado. Hoy, teniendo acceso a lo mismo en HI-FI estéreo, ya no me lo bancaría en un Ranser.. pero el goce inicial aquél... fue. Salute y gracias por el artículo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Serú Girán - La Grasa de las Capitales (Edición 40 Aniversario) (1979 / 2019)

Esta edición especial tiene su lanzamiento digital hoy, y nosotros no podíamos dejar de mencionarlo. Un disco bien para que aparezca en el blog cabezón un viernes. Porque no es una versión cualquiera, porque salió hoy mismo, porque es una gran sorpresa tenerlo aquí y porque lo trae el Mago Alberto.  A partir de la recuperación del histórico catálogo discográfico de Music Hall, realizada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), y con un minucioso trabajo de producción que incluyó la remasterización del sonido desde cintas, restauración de arte de tapa e inclusión de un insert con fotos originales nunca antes vistas, se lanza a 40 años de su publicación una edición especial de "La Grasa de las Capitales", segundo disco del legendario Serú Girán. Con la idea de escuchar cada vez mejor estas obras que traspasan el tiempo, es que anunciamos estas cosas maravillosas que van saliendo, y es que así se vive la mejor música en el blog cabezón. Artista: Serú Girán Álbum: ...

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

El Ritual - El Ritual (1971)

Quizás aquellos que no estén muy familiarizados con el rock mexicano se sorprendan de la calidad y amplitud de bandas que han surgido en aquel país, y aún hoy siguen surgiendo. El Ritual es de esas bandas que quizás jamás tendrán el respeto que tienen bandas como Caifanes, jamás tendrán el marketing de Mana o la popularidad de Café Tacuba, sin embargo esta olvidada banda pudo con un solo álbum plasmar una autenticidad que pocos logran, no por nada es considerada como una de las mejores bandas en la historia del rock mexicano. Provenientes de Tijuana, aparecieron en el ámbito musical a finales de los años 60’s, en un momento en que se vivía la "revolución ideológica" tanto en México como en el mundo en general. Estas series de cambios se extendieron más allá de lo social y llegaron al arte, que era el principal medio de expresión que tenían los jóvenes. Si hacemos el paralelismo con lo que pasaba en Argentina podríamos mencionar, por ejemplo, a La Cofradía, entre otros muchos ...

Pedro Aznar - Fotos De Tokio (1986)

Nuestros amigos nos reviven el recuerdo de uno de los inconseguibles del rock nacional, que viven en el blog cabezón. En sintonía con la publicación de su último disco, y teniendo en cuenta que ya hay más de 30 entradas con el tag "Pedro Aznar", aparece nuevamente en nuestro catálogo "Fotos de Tokio", presentado ya hace algún tiempo por el Mago Alberto. ¿Y saben porqué lo apodamos así?. Porque es el que consigue las maravillas perdidas de cualquier lado del mundo y sobretodo las gemas e incunables nacionales. Así que siguiendo nuestro deporte favorito, que es descubrir joyas perdidas y obras fundamentales que se pierden en el tiempo, por ello retomamos con este material descatalogado e inconseguible. Artista: Pedro Aznar Álbum: Fotos De Tokio Año: 1986 Género: Rock Duración: 44:39 Nacionalidad: Argentina Lanzado en 1986, es todo un inconseguible que solamente encontrarán en buena calidad en el blog cabezón, aunque Pedro Rock nos había presentado ...

The Beatles - Get Back (2021)

Los tres episodios del documental "The Beatles: Get Back" y el reencuentro con la felicidad. Siempre elegimos algo especial para empezar la semana pero esta vez es distinto. Y es que comenzamos la semana en el blog cabeza con un tremendo aportes de LightbulbSun, al que le anexamos una certera nota de Marcelo Figueras para Cohete a la Luna el 10 de diciembre último. Se trata de nada menos que "Get Back", el documental beatle, el material de archivo inédito de la realización de el legendario álbum "Let It Be", un reality show diferido por más de 50 años de la que quizás fue la banda de rock más influyentes de la historia, en un documental que ya es legendario. ¿Cómo han renido tanto material  oculto todos estos años a tantos millones de fans? y otro de los grandes aportes del blog cabeza (y de LightbulbSun) para comenzar la semana con todo. Artista: The Beatles Película: Get Back Año: 2021 Género: Documental Duración: 468 minutos Nacionalidad:...

Alas - Mímame Bandoneón (2005)

Agradezcan a éste disco, gracias a él existe este espacio cabezón: yo atribuyo mi interés en divulgar la buena música latinoamericana por este disco, cuando descubrí que existía transpiré para encontrarlo, conseguirlo y así poder compartirlo, y desde allí vengo presentando álbums y sumando a otros a difundir estas maravillas que son joyas perdidas en medio del aberrante mainstream. Una verdadera belleza de tango progresivo que ahora revive Lisandro, otro rescate emotivo de cuando el blog recién comenzaba. Escuchar este disco debería ser obligatorio, no pueden perdérselo. Otro gran aporte de Lisandro para saciar nuestras ganas extremas de disfrutar de la buena música. Artista: Alas Álbum: Mímame bandoneón Año: 2005 Género: Tango/Rock Progresivo Nacionalidad: Argentina Duración: 73 minutos Este fue el gran retorno de una de las mejores bandas de rock progresivo argentino, que mezcló en forma perfecta el rock con el tango, presentando un arte diferente y original. P...

Sui Generis - Pequeñas Anécdotas Sobre Las Instituciones (1974)

Siguiendo con nuestro análisis de este disco que nos dió que hablar en toda esta semana, ahora revivimos nuestra entrada, realizada ya hace muchísimo tiempo, pero renovada con un nuevo comentario de nuestro amigo cabezón Andu. Y como cada vez más gente se suma a participar de las entradas del blog, recuerdo que este espacio está disponible para brindarles un espacio a todos los que les interese participar al menos con algunas líneas. Es así que hoy comenzamos el día con otra revisión de este disco. Y justamente todos estos comentarios me dieron qué pensar sobre el momento actual del país: ¿se imaginan que panzada de buenas y ácidas líricas podría hacer hoy en día el genio de Charly si estuviera con la lucidez que tuvo para ver la realidad y plasmarla en letras y canciones? Artista: Sui Generis Álbum: Pequeñas Anécdotas Sobre Las Institucione Año: 1974 Género: Folk rock Nacionalidad: Argentina ¿Pensaban que ya nada nuevo se podía agregar? Aquí, les dejamos el excelente come...

Mágico, múltiple, místico mes de Sólo Un Mal Sueño

Epifanía! –gritan los calendarios. Es 6 de Enero y parte del universo celebra con alborozo el acontecimiento que tanta humanidad conoce. De hecho, se habla de grandes Magos que vienen de Oriente con ofrendas. Aquí va una celebración macabra al cumplirse un mes exacto desde que se hizo la primera emisión del programa radial "Sólo Un Mal Sueño" por Radiøsender Brøken.  Si bien nos parece un poco mucho, debemos confesar que el acontecimiento tiene lo suyo: ¡Cumple un mes de vida este contradictor natural de lo cotidiano!   Un mes exacto desde que se hizo la primera emisión de Sólo Un Mal Sueño por Radi ø sender Br ø ken. ( https://radiosenderbroken.blogspot.com/ ), aquel “casi” 6 de diciembre En este mes, van ganando los yanquis 5 a 0, y los varones 4 a 1, si hablamos de los autores que hemos difundido. Aunque sea muy parecido al orden actual del mundo, no nos preocupa: ya se dará vuelta la tortilla (todo está fríamente calculado, no se confíen). Han pasado ya, por Sólo...

Nunca una invasión yanky trajo paz o democracia

La mediorientización de América Latina: Trump nos dijo que la tiene mas larga y hace lo que se le canta, mientras yankylandia se alza como la mayor amenaza al orden global movido por la codicia. El derecho internacional no murió, fue asesinado, y el arma fue la necesidad de reproducir el capital en un planeta donde cada espacio ya ha sido mercantilizado. El derecho internacional ya no existe y nunca se ha restaurado de forma pacífica. Nunca se trató de Maduro, ni de dictaduras ni de libertades. Siempre fue sobre petróleo, recursos naturales estratégicos y control de la potencia dominante. Imperialismo se llama. Los golpes de Estado siempre se dieron en nombre de la democracia. Las tiranías siempre llegaron en nombre de la libertad. Y el imperialismo nunca se reconoció explícitamente como tal. Cualquiera que haya leído alguna vez unas páginas de un libro de historia lo sabe, pero siempre hay boludos que caen en la trampa. Venezuela no ha sido liberada; sólo ha cambiado de amo. Acaba de...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.