Ir al contenido principal

Terrorismo y Sociedad del Espectáculo

En el marco de la sociedad del espectáculo, las imágenes no han dejado de presentarnos una realidad desrealizada y mediatizada, diseñada a medida para inducir al Siervo a una aversión incondicional hacia el Islam y hacia todo aquello que no es orgánico a la civilización del capital, y, además, para prepararlo psicológicamente para la nueva cruzada contra el terrorismo. La problematización del relato dominante y, con ella, la devolución al campo de la libre discusión crítica de la cuestión relativa a la esencia del terrorismo debe centrarse en torno a la pregunta del cui prodest: ¿quién se beneficia de la condición del terror? ¿quién, en el horizonte de la relación de poder hegemónica, saca provecho en concreto de la desestabilización permanente puesta en marcha por el terrorismo?


Por Diego Fusaro

 

De esta pregunta se pueden derivar, sin pretensión de exhaustividad, algunas consideraciones. En primer lugar, el terrorismo vuelve legitimas reacciones terroristas. La guerra al terrorismo, precisamente porque se libra contra un enemigo con el que no es posible negociar, desencadena la reacción terrorista del bombardeo y del intervencionismo sin fronteras. Permite al fundamentalismo del libre mercado ocultar su propio carácter terrorista mediante la narrativa de la lucha incondicional y la utilización de todos los medios contra el terrorismo.

La opinión pública, que inicialmente puede ser escéptica cuando no abiertamente contraria respecto a la acción militar, se vuelve ahora favorable: no es posible no responder militarmente frente al terrorismo, bajo pena de ser aniquilados en nuestra misma esencia de «civilización del bien». La agresión imperialista es así glorificada como legítima defensa.

Con estas premisas se justifica esa guerra contra el terrorismo, que es en sí misma el terrorismo propio de los dominantes. Por lo demás, cualquiera que ose mantener una posición neutral o contraria respecto a la guerra contra el terror es deslegitimado como potencial apologeta del terrorismo, cuando no directamente como terrorista in pectore.

Se obtiene, por esta vía, una adhesión general a los “valores” de la civilización “democrática” frente a la barbarie, identificada con todo aquello que no coincida con el mundo occidental. Por cierto, ya era central en el De regimine principum, de Egidio Romano, la conciencia de que las guerras externas contribuyen a finiquitar las sediciones internas y a reforzar la concordia civil.

Más allá de los dogmatismos y de las versiones raramente sometidas a la libre discusión racional, resulta evidente cómo, mediante el fenómeno del terrorismo, el Señor neofeudal ha visto facilitadas las agresiones contra pueblos y estados soberanos que, en condiciones normales, difícilmente se habrían podido llevar a cabo.

Por ende, han sido contrabandeadas y legitimadas a los ojos de la opinión pública como operaciones de defensa las que, en rigor, son agresiones imperialistas dirigidas a incluir las realidades aún no integradas en el modelo mundialista occidental, siguiendo la dinámica propia de la globalización como “globaritarismo” y como “inglobalización“.

Piénsese en el caso del 11 de septiembre de 2001, que brindó a la civilización del dólar la “oportunidad” de iniciar un proceso de ocupación del Asia Central contra Rusia y China. Y quizás también bajo esta luz puedan, al menos en parte, comprenderse las ambigüedades, las aporías y las verdaderas y francas contradicciones que caracterizaron la mayoría de las reconstrucciones de los atentados terroristas que, desde el 2001, han ensangrentado el planeta: y esto según extremos que abarcan desde la ausencia de defensa frente a los ataques previstos hasta el fenómeno de las operaciones de falsa bandera (false flag operations), donde las agresiones sufridas han estado inducidas y provocadas por las mismas agencias que deberían haberlas impedido, y se ha atribuido la culpa a grupos distintos de los verdaderos perpetradores con el inconfesable objetivo de poderlos atacar.

Nihil novi sub sole (nada nuevo bajo el sol), se podría decir con razón, si se considera que ya Herodoto, en las Historias (I, 1), narra cómo Pisístrato, para conseguir la tiranía en Atenas, se hizo apalear para poder mostrarse públicamente herido e instaurar el estado de emergencia, reforzando los controles y la seguridad. Hay quien ha señalado que el “Informe de la Comisión de Investigación del 11 de Septiembre” contenía más de doscientas omisiones, incongruencias y falsedades.

Con arreglo a un modelo que explica tanto el incendio del Reichstag alemán en 1933 (con la subsiguiente “Ley para la Protección y la Defensa del Pueblo Alemán” y la abolición de derechos civiles para garantizar la seguridad) como el ataque a Pearl Harbor en 1941 (con la inmediata entrada en la guerra de la monarquía del dólar), en el marco histórico post-1989 existe la tendencia a permitir que los atentados ocurran, utilizándolos a continuación como “oportunidades” para justificar políticas expansionistas y abiertamente imperialistas.

Para ser aceptado por la masa de los dominados, el imperialismo siempre debe disfrazarse y presentarse bajo diferentes semblantes: a veces como guerra justa, a veces como exportación de la democracia, a veces como defensa de los derechos humanos violados, a veces como legítima defensa contra el terrorismo.

Emblemática, a este respecto, sigue siendo la imagen del entonces Secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, cuando el 5 de febrero de 2003, en su discurso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, agitó un tubo de ensayo con “armas bacteriológicas” utilizadas impunemente —según afirmó— en Irak.

El uso de armas no convencionales, cuyo empleo se demostró con posteridad inexistente, legitimó, a ojos de la opinión pública manipulada, la invasión imperialista preventivamente organizada; y permitió al agresor —como el lobo con el cordero en la fábula de Fedro— esconderse bajo la etiqueta de benefactor y liberador de los pueblos.

También por esta razón las administraciones estadounidenses han financiado copiosamente el terrorismo, promoviéndolo y poniéndolo en valor como oportunidad en el sentido que acabamos de explicar. Este es el caso, por ejemplo, de la presunta Al Qaeda del jeque del terror Bin Laden, en su función antisoviética, y, posteriormente, del ISIS, en su función antisiria.

La lisa y no libre democracia occidental de mercado se mantiene hoy con vida gracias a la presencia permanente de un enemigo que, a semejanza del Emmanuel Goldstein de la novela 1984, de Orwell, permite crear por contraposición la identificación generalizada y en forma estable con el modelo occidentalista, elevado a reino del Bien, y ocultar el antagonismo de clase entre la base y la élite al proyectar el conflicto contra un ideal enemigo externo. De hecho, mediante el gran relato del terrorismo islamista, se induce al Siervo precarizado a identificar al propio enemigo no en el Señor globalista, sino en Oriente y en el islam, genéricamente identificados con el mal siempre al acecho.

Desde esta perspectiva, el caso de Bin Laden continúa siendo del todo paradigmático. Sinécdoque del terrorismo, ha sido, al mismo tiempo, la encarnación del perfil orwelliano de Emmanuel Goldstein, contra el que todos los días, en todas las cadenas, debía activarse el ritual de los «dos minutos de odio» como aglutinante y anestesiante para las masas, cada vez más precarizadas, ilotizadas y pauperizadas.

Aterrorizadas por el espectro del terrorismo, las masas aceptan tanto las limitaciones de las propias libertades en nombre de la seguridad, como el ataque militar presentado como guerra al terrorismo y el desvío general de la atención pública de las contradicciones sociales vinculadas al mundo de los derechos y del trabajo, asediados por obra de las políticas neo-oligárquicas del Señor. En esto reside la verdadera esencia del terrorismo de servicio atlántico firmado como ISIS o como Al Qaeda. Es lo que ocurrió, por ejemplo, tras los atentados terroristas perpetrados en Francia el 13 de noviembre de 2015. Les siguió inmediatamente un bombardeo ético sobre Siria, deslegitimando automáticamente a cualquiera que osara cuestionar la elección de un ataque que, no menos que los propios atentados, se reveló terrorista en sus presupuestos y en sus consecuencias.

Al mismo tiempo, igual que tras el incendio del Reichstag, el gobierno francés, tras el atentado de noviembre de 2015, aprobó una suerte de Patriot Act gala, con añadida revisión de la Constitución y limitaciones de las libertades destinadas a favorecer la seguridad.

En el marco de la sociedad del riesgo (Risikogesellschaft), siempre expuesta a posibles atentados y a eventuales brotes de violencia, las libertades personales, la privacidad (privacy) y, en general, las realidades asociadas a la democracia (en nombre de las cuales, en condiciones normales, se estaría dispuesto a luchar) pueden quedar suspendidas con la aceptación y el consenso de quienes soportan dicha suspensión; incluso, además de ver restringidas sus libertades más elementales, con frecuencia van a alimentar la floreciente industria de la seguridad (desde los servicios de vigilancia hasta los de seguridad personal).

Desde 1991, cada vez que se ha enarbolado la bandera de la lucha contra el terrorismo y el fundamentalismo islamista, le han seguido guerras justas, bombardeos éticos y misiones de paz con misiles. Esto, por otra parte, respalda la tesis expresada por Marie-Dominique Perrot: el adjetivo humanitario («guerras humanitarias», «derechos humanos», etc.), sistemáticamente aplicado a procesos de injerencia, esconde una estrategia orwelliana de agresión imperialista y mortificación precisamente de lo humano que es invocado de manera tan obsesiva.

La lucha contra el terrorismo ha permitido al Occidente bajo la hegemonía de la talasocracia atlántica, justificar su propio terrorismo imperialista como respuesta obligada y necesaria al de los demás, presentando las agresiones como manifestaciones de la legítima defensa.

En efecto, el imperialismo ético de la mundialización y de la Cuarta Guerra Mundial siempre va a legitimar sus agresiones como respuesta a ataques sufridos o, alternativamente, como defensa necesaria de la humanidad violada, siguiendo la retórica de los derechos humanos empleada como casus belli, de la democracia take away (para llevar) y de la prevención de nuevos conflictos. Con las palabras de Carl Schmitt en El concepto de lo político:

«Por otra parte se está formando un vocabulario nuevo esencialmente pacifista, que ya no conoce la guerra, sino solo ejecuciones, sanciones, expediciones punitivas, pacificaciones, defensa de los tratados, policía internacional y medidas para el mantenimiento de la paz».

Recordando la sintaxis de Orwell, en el marco del nuevo orden mundial, la guerra se presenta engañosamente como paz. Bajo esta óptica, el terrorismo desempeña una función de primaria importancia para la estabilización y para la ampliación del dominio occidentalista de la potencia atlantista, convertida en bloque monopolar después de 1989.

Como ya se ha señalado, no solo permite pasar de contrabando, ante la opinión pública manipulada, las guerras imperialistas como legítima defensa y como respuesta obligada a los atentados urdidos por el enemigo; sirve también para deslegitimar una religión, la islámica, que —en coherencia con la generalizada agresión capitalista contra lo sagrado y lo todavía no mercadizado— constituye un obstáculo para los procesos de economización de la vida y mercadización del ente.

Religión de la trascendencia, al igual que el cristianismo, y por tanto no reabsorbible en el orden del mercado monoteísta, el islam es identificado por el capital victorioso como obstáculo a abatir. De ahí deriva, del todo consecuentemente, la ecuación entre islam y terrorismo materializada por el clero periodístico y la cháchara mediática, con el único objetivo de la completa deslegitimación de cualquier religión de la trascendencia en cuanto tal.

En referencia a la nueva cruzada global coincidente con la Cuarta Guerra Mundial, más que de guerra de religión, sería apropiado hablar de guerra a la religión: el monoteísmo del mercado aspira a demoler toda religión de la trascendencia, a fin de que en todas partes triunfe sin reservas la teología de la economía de mercado. La misma fórmula paulina «Nulla potestas nisi a Deo» (No hay poder que no provenga de Dios) se implementa plenamente en la civilización de los mercados, donde el Deus reconocido y venerado se identifica con el desordenado orden de la libre circulación de mercancías y personas mercadizadas.

Desde 1989, el principal enemigo del turbocapitalismo absoluto ha sido, en la esfera política, el Estado nacional soberano y, en el ámbito simbólico, la religión de la trascendencia. Ambas formas, como sabemos, se hallan bajo asedio por parte del fundamentalismo económico y el terrorismo financiero, a través de dos procesos: a) el de la desoberanización funcional a la despolitización de lo económico; y b) el de la desdivinización que busca la aniquilación de la trascendencia y, en general, de todo espacio simbólico no reabsorbido en las lógicas inmanentes y sensiblemente suprasensibles de la forma mercancía.

El terrorismo económico del mercado provoca el espejismo de que son las religiones las que amenazan la paz y la estabilidad, con el fin de legitimar su propia práctica de agresión a lo sagrado y de desdivinización completa de la sociedad competitiva. La desacralización del mundo y la intensificación del antiautoritario totalitarismo high tech (de alta tecnología) van de la mano: este último, además de favorecer la desacralización del mundo, ahora desprovisto de toda trascendencia, promueve activamente la resacralización de la inmanencia íntegramente cosificada, según la figura del nuevo monoteísmo del mercado divinizado.

En todas sus variantes, el anti-islamismo promovido en el estilo terrorista del mainstream occidentalista mediante la identificación de una religión y de una civilización entera con el terrorismo, conduce inevitablemente a la capitulación ante el monoteísmo del mercado y el mundialismo mercadista, magnificados como «valores occidentales» y como «civilización buena».

Esto resulta en un realineamiento con el partido único de la producción capitalista y una adhesión incondicional al ritmo de la modernización mercadista, legitimados por contraste con el «atraso», el «fanatismo» y la «violencia» de una civilización, la islámica, aún no subsumida bajo el capital.

La guerra exterior se reconfirma como el medio para enmascarar y desplazar el conflicto de clase hacia una nueva figura: el enemigo externo. Por esta vía, los explotados van madurando un erróneo sentido de solidaridad hacia sus dominadores: el conflicto de clases es neutralizado mediante la creación del conflicto con lo exterior

Este es el resultado inevitable de la falsa alternativa (creada ad hoc por el espectáculo televisivo y por los taumaturgos de la mundialización occidentalista) entre Yihad y McWorld, según la dupla tematizada por Barber; alternativa mediante la cual cualquiera que no se adhiera de manera plena al segundo polo es, por eso mismo, acusado de partidario del primero.

Como ocurre con la crisis, también con el terrorismo se produce la adhesión forzada al modelo dominante, presentado como la única alternativa a un enemigo demasiado a menudo creado ad hoc por el relato dominante con el único objetivo de neutralizar el sentido de cualquier posible alternativa al orden hegemónico. En esto radica el secreto de la economía política de la incertidumbre.

Desde esta perspectiva, el atentado terrorista contra la revista «Charlie Hebdo» (París, 7 de enero de 2015) continúa siendo paradigmático. El ataque a una revista que hacía de la sátira contra las religiones su propio ubi consistam (punto de apoyo, base) propició, en segundo término —con la complicidad de las acciones desplegadas por la fábrica de consensos (manufacturing of consensus) evocada por Chomsky—, el enfrentamiento mediatizado entre el laicismo coesencial al monoteísmo de mercado y las religiones invariablemente fanáticas que degeneran en terrorismo.

El choque entre el reino del bien y el del mal se ha podido presentar con facilidad, de modo para nada neutro, como contraposición entre, por un lado, la desimbolización y la desdivinización capitalistas, celebradas como apoteosis de la tolerancia y la integración, y por otro lado, las religiones de la trascendencia, liquidadas como fanáticas, subversivas y terroristas.

Desde cualquier punto de vista que se explore, el terrorismo que ensangrienta el mundo post-1989 resulta hoy funcional al orden hegemónico. Por una parte, permite a las prácticas manipuladoras de la fábrica de consensos provocar una inmediata adaptación a la condición neoliberal y al partido único de la producción capitalista, contradictoria pero preferible al estado de excepción del terror. Por otra, el terrorismo genera una automática deslegitimación de todas las críticas radicales a la sociedad existente, súbitamente yuxtapuestas a las prácticas terroristas y, por lo mismo, totalmente desautorizadas: quien emerge triunfante es siempre y sólo el orden neoliberal de los globócratas competitivos y del clero de compañía regular y secular de los fundamentalistas del libre mercado.

Resulta evidente que, visto desde el ángulo que se considere, el terrorismo se configura como un instrumento en manos (o, al menos, en beneficio exclusivo) de la clase dominante financiera y apátrida en la masacre de clases que está ejecutando con provecho contra los subalternos y los derrotados de la mundialización, la populosa masa de los rules ones (gobernados) para los que la plena realización de la vida no se mide por la cantidad de poder ejercido y acumulado sobre sus semejantes.

La rentabilidad así obtenida por el partido único de la producción capitalista se puede compendiar en seis puntos:

  1. El capital triunfante (principal enemigo de lo humano) se ha logrado acreditar como humanitario frente a la inhumanidad de todo lo que no es capital, clasificado genéricamente como terrorismo;
  2. La ulterior deslegitimación de las religiones de la trascendencia, en consonancia con el ya descrito proceso en curso de desdivinización y desimbolización inherente a la fase absoluta del turbocapital;
  3. La distracción de masa respecto al terrorismo financiero y capitalista, elevado a irénico reino del bien y de la integración, frente a la única forma de terrorismo identificada y condenada como tal, la de matriz religiosa islámista;
  4. La nueva división del Siervo, ahora convencido de que el enemigo es el islam y no el clasismo financiero-capitalista, y, además, escindido en el enfrentamiento entre siervos cristianos y siervos islámicos, entre siervos occidentales y siervos orientales, en la enésima horizontalización del conflicto funcional a la imposibilidad de su reverticalización;
  5. El triunfo de la política del shock and awe (conmoción y pavor), «golpear y aterrorizar», mediante la cual se induce a la masa nacional-popular a aceptar lo inaceptable (reducciones de libertad y sacrificios económicos) distrayéndola y atemorizándola con guerras, terrorismo y epidemias;
  6. La deslegitimación general de toda crítica y de toda protesta dirigida contra la globocracia americano-céntrica, inmediatamente tildada de terrorista y tratada como tal por el sistema, en una nada neutra superposición entre el terrorista y cualquiera que se oponga al status quo.


Tomando en cuenta todos estos aspectos, se deduce nítidamente como el terrorismo se inscribe hoy plenamente entre las estrategias de las que se vale la clase dominante para —en palabras de Lukács— «desorganizar y disgregar a las clases oprimidas». 


Diego Fusaro


Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Fulano - Lo Mejor (1996)

Y seguimos con nuestra saga de algo de lo mejor que ha dado Chile a la música universal, y recordamos al grupo de "fusión subversivo", uno de los mejores grupos que nos ha dado Chile, revolucionarios, talentosos, experimentales, lindando entre el rock progresivo, el jazz rock y el RIO, con Frank Zappa y Hermeto Pascoal como referencias principales, se dedicaron a la revolución cultural y con una postura ácida y contestataria en plena dictadura militar. Su arte fue reconocido mundialmente y han influido en gente como Mike Patton, por ejemplo. Fulano inventó uno de los sonidos más novedosos escuchados en la tradición de música chilena, con teclados, percusiones e instrumentos de viento como eje de su lenguaje, el sexteto se puso por encima de categorías, y encabezando la vanguardia. Sus discos nunca fueron masivos ni tuvieron éxitos comerciales, pero abrieron caminos insospechados en los sonidos hechos en Chile. Aquí con un recopilatorio de algunos de sus mejores temas hasta el...

VAK - Aedividea (2015)

Otro disco desconocido y recontra recomendado. Recordamos otra belleza desconocida, otro genial disco que aterrizó en el blog cabezón, un discazo de una genial agrupación francesa, otra joya desconocida que hizo su aparición en el blog y no podemos dejar de recomendar encarecidamente que lo escuchen y conozcan. Zeuhl de la vieja escuela pero en los tiempos de hoy, para oídos expertos, o para espíritus jóvenes repletos de búsqueda musical, VAK los va a mantener un buen rato con los oídos ocupados, otra gran aventura que te propone el blog cabezón: "Ya hacía falta por aquí algo de Zeuhl puro sin disolver. Zeuhl recién horneado pero en esta ocasión hediondo a vieja escuela. Hecho en Francia para que la cuña apriete, Aedividea rebosa de momentos muy familiares para el escucha kobaiano, quien rapidamente se sentirá identificado con el más clásico Magma, Weidorje, Eider Estellaire y hasta Eskaton (lo juro por sus 4 visiones...). Con el obvio añadido de la tecnología actual, VAK recrea ...

Ficción - Sobre La Cresta De La Ola (2006)

Y seguimos con Ficción y su rock sinfónico venezolano que ya hemos presentado oportunamente, aquí vamos con su segundo disco. Quizás menos inspirado que el primero, el disco entrega 8 temas nuevos, y 5 son instrumentales, y se nota la química y la gran interacción entre los músicos, entregando potencia y dinámica, porque si hay un baluarte histórico y oculto dentro del rock progresivo y sinfónico latinoamericano que decidió desafiar el paso del tiempo con una entrega de madurez y virtuosismo instrumental, ese es este emblemático grupo. "Sobre La Cresta De La Ola", los encuentra consolidando una propuesta que cruza el pulso clásico de las grandes catedrales sinfónicas de los setenta con la pegada enérgica del jazz-rock instrumental y la vanguardia. Hablamos de un disco donde la instrumentación toma el rol protagónico absoluto con una predominancia de temas donde el diálogo musical habla por sí solo, demostrando que la química de la banda seguía tan afilada como en sus mejor...

Akenathon - Peregrino (2010)

"Akenathon en vivo tiene ese aire místico mezcla con taller mecánico, la complejidad y la simpleza..." se ha dicho de esta buena banda platense, un álbum relativamente sencillo pero efectivo y sumamente ecléctico, donde conviven lo sinfónico, el rock, el tango, el blues, y mil cosas más, dando como resultado un álbum único, personal y muy bueno, ya que el grupo plasmó en este trabajo un sonido principalmente encuadrado en el rock progresivo y sinfónico, mechado con influencias del jazz, blues, matices de hard rock, sutiles pasajes folklóricos y baladas. Se los recomiendo mucho si aún no los conocen. Artista: Akenathon Álbum: Peregrino Año: 2010 Género: Eclectic Prog Nacionalidad: Argentina Vamos a recordar el primer álbum de Akenathón , una de las bandas que más empuje le viene dando a esta gran muestra de dinamismo y actividad que tiene hoy en día la ciudad de La Plata en cuanto la cultura prog. Y para quienes no los conozcan, Akenathon "La mística del ...

Gonzalo Farrugia - Stellium (1999)

Otro de los discos destacados del blog, disco solista de Farrugia, fundador de Psiglo y ex miembro de Crucis, quien supo tocar con Días de Blues y Pappo, quien fuera responsable de la nueva versión del Himno Nacional Mexicano, la cual fue adoptada como la versión oficial... una bestia en la batería que dejó su nombre grabado a fuego en el rock latinoamericano. Y les dejo las siguientes palabras de Carlos M.: "Sin duda me quedo pensando que algo debe suceder en el Uruguay, una ciudad y una cultura que permite que los pensamientos y la creatividad vuelen por todas partes y con todos los elementos que para algunos no sería bueno mezclar, pero para estos uruguayos les importa poco y fusionan todo lo que se les da la gana". Aquí, su disco solista... Artista: Gonzalo Farrugia Álbum: Stellium Año: 1999 Género: Progresivo ecléctico Duración: 50:42 Nacionalidad: Uruguay No sé si catalogarlo como un disco histórico, sino más bien un disco de un histórico, y si no saben ...

Fulano - En Vivo en Los Angeles de Chile (2002)

Definieron su música como "eclectisismo antihegemonico", y con eso tenemos una cierta idea de lo que desarrollaron tan bien. Comenzamos la semana con más Fulano y más del mejor rock chileno, en uno de los rescates culturales de cosas que nunca tendrían que quedar en el olvido, esta vez con uno de los grupos musicales más inquietos de Chile, en un registro en vivo donde el histriónico Jaime Vivanco aún estaba en el mundo de los vivos (un artista que no dejó de sorprender aún luego de su trágica muerte), junto a monstruos como Jorge Campos, Arlette Jequier, Cristian Crisosto, Jaime Vasquez y Paul Aliaga. Siempre fieles a su inquietud más que a cualquier otra convicción, generando un espacio de contracultura y resistencia musical en tiempos de dictadura, y creando esa especie de R.I.O. y Avant Garde contestatario que a pesar de todas las predicciones y suposiciones, tuvo éxito! Aquí, una extrañeza tremendamente particular, fuera de lo común y por demás talentosa, demostrando por...

Simetría Imperfecta - Otra Realidad (2011)

Como cada viernes nos gusta hacer, y más si estamos en la antesala de un fin de semana largo, los queremos llenar de música para que se acuerden de este maravilloso blog cabeza, y por eso ahora saltamos de estilo y de país, nos vamos a Argentina para recordar a unos pibes que se mandaron un muy lindo disco de metal progresivo. Ellos se llamaron Simetría Imperfecta, cultivaron un estilo que unía el sonido de Pain of Salvation, Symphony X y Dream Theater con mucha dignidad y buscando siempre sus propias formas y desarrollos. Un trabajo honesto que dignifica a lo grande el paradigma histórico del metal argento y también ensalza muy solventemente el ideal de la música progresiva a punta de vigor y potencia. Otra cosita para que conozcan en el finde largo y no nos extrañen tanto! Y ya el martes volveremos a tratar de hacer de hacerte estallar esa cabecita de Moog que tenés al pedo, a fuerza de pura buena música.   Artista: Simetria Imperfecta Álbum: Otra Realidad Año: 2011 Género: ...

Jukka Tolonen - Tolonen! (1971)

Este lunes empezamos una saga donde el protagonista es el gran guitarrista Jukka Tolonen, y será una saga dedicada a nuestra querida Vicky que fue la que nos trajo el tema Finlandia a la escuelita de rock, y más presisamente nos reseño los discos de Tasavallan Presidentti y bueno, desde allí no paramos con el tema Finlandia, más todos los aportes del Mago Alberto que también nos trajo varias cositas de aquellos pagos lejanos. Aquí, el tremendo guitarrista de los Tasavallan Presidentti (entre muchos otros grupos, Wigman entre ellos) en su primer disco solista a los 19 añitos. Es un muy buen disco pero no es el mejor que ha sacado, pero no importa porque es el puntapié inicial que servirá para traerles varios y enormes discos de este muchacho. Agradezcanle a Vicky y quieran al blog cabezón. Artista: Jukka Tolonen Álbum: Tolonen! Año: 1971 Género: Jazz rock psicodélico Duración: 32:34 Nacionalidad: Finlandia Lista de Temas: 1. Elements (Earth/Fire/Water/Air) (8:06) 2. Ra...

Fulano - Animal en Extinción (2015)

Y seguimos con esta gran banda chilena, ahora con su último disco de estudio publicado, que cierra su último ciclo y su historia, que es la historia de la música en rebelión (rebelión hacia el sistema, hacia las convenciones, hacia las modas). Fulano es, en cierto sentido, más que una simple banda o agrupación de personas. Parece ser más una forma de comportamiento, un ethos que importa ir por un camino paralelo al usual. Su discurso antimilitar y antifascista fue un sello propio en la resistencia a la dictadura (por algo siempre hacemos referencias a ellos, y les tenemos tanta simpatía). Luego, tras el regreso a la democracia y sobre todo la muerte de su pianista Jaime Vivanco, la banda se disolvió para regresar a la escena en 2009, tras seis años, pero las desaveniencias escalonadas entre sus integrantes referenciales terminaron por llevar a su fin la historia de Fulano en 2015, dejando como legado este disco póstumo. Aunque será una historia terminada que jamás termina realmente, al...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.