Artista: Hawkwind
Álbum: Space Ritual
Año: 1973
Género: Rock Psicodélico
Duración: 88:33
Referencia: Link a Discogs, Bandcamp, Youtube, Wikipedia, Progarchives o lo que sea.
Nacionalidad: Inglaterra
El mejor disco de space rock, en los inicios del space rock y grabado por la banda que creó y popularizó el space rock. Startrekismo y moorcockismo musical en toda su gloria.
Acá me tienen de vuelta escribiendo reseñas para este hermoso espacio llamado Cabeza de Moog. Sabrán que ya publiqué varias cosas por acá, pero mis únicas reseñas musicales fueron a un disco de estudio de Hawkwind (“Quark, Strangeness and Charm”) y a un disco en vivo de los Talking Heads (“The Name of This Band is Talking Heads”), así que ahora voy a cometer un acto de peronismo musical buscando la tercera posición entre ambas cosas, y el resultado es (o será, considerando que este texto no va a existir en el mundo material e intelectual hasta que no sea leído por ustedes) reseñar un disco en vivo de Hawkwind. El legendario “Space Ritual”. Tomen sus posiciones correspondientes en esta Enterprise simbólica y adentrémonos con valor a donde solo unas pocas millones de personas se han atrevido a ir. Comencemos.
Este directo consta de diferentes presentaciones en vivo de diciembre de 1972 y tenía la exclusiva misión de promocionar el último disco de estudio que la banda había grabado hasta ese momento: “Doremi Fasol Latido”. Pero quisieron Urano, Nix y otros astros que estos recitales fueran tan legendarios como para que el disco en vivo promocional (lanzado en 1973) se volviera la verdadera pieza de colección y que el disco en estudio promocionado quedara relegado a apenas una demo subdesarrollada. No es que “Doremi” fuera malo, todo lo contrario, pero lo que se escucha a lo largo de estos recis es tan espectacular que hay que ser demasiado fan y completista para querer volver a esas versiones refrenadas. Aunque lo que más me sorprende de este directo no es la absoluta superioridad de sus performances (esto era casi una regla en los 70, después de todo), sino lo bien que fluyen y se conectan las canciones a pesar de ser de diferentes shows. Se nota muchísimo el laburo de producción y mezcla que hubo detrás, pero a la vez se mantiene esa atmósfera de directo. Y es que estos muchachos no se tomaron nada a la ligera, pues hubo bailarines, secciones entre tema y tema donde se recitaban poemas galácticos y fantasiosos (un par de ellos escritos por el mismísimo Michael Moorcock) y hasta se les repartió folletos al público en los cuales contaban una historia de ciencia ficción creada por el diseñador gráfico Barney Bubbles en la que se mostraba a la banda volviendo a la Tierra desde el espacio. Toda una experiencia más que un recital, pero acá estamos para hablar de la música específica y exclusivamente. No tengo mucho para decir más que la típica de que la guitarra de Dave Brock filtra el espacio sideral por nuestros parlantes, que los ritmos machacones de la batería de Simon King son el perfecto motor de propulsión para movernos a través de las estrellas, que el saxo de Nik Turner le da ese toque festivo y jazzero que nos recuerda que esto es una celebración por lo que no hay nada que temer y que el bajo de Lemmy Kilmister se estira y se retuerce a placer. Por mucho que me guste Motorhead tengo que decir que Lemmy jamás tocó mejor el bajo que acá, hasta el punto en el que me animo a poner a este disco como una de las cúspides del instrumento (otros que se me vienen a la cabeza son “Fragile” de Yes y “Quadrophenia” de los Who). Una experiencia imperdible.
El disco original tiene diecisiete temas técnicamente, y digo técnicamente porque la realidad es que siete de ellos son los interludios que comenté antes, que suelen consistir en sonidos electrónicos que hacen de telón de fondo para que Robert Calvert recite los poemas también mencionados. Estos serían Earth Calling, The Awakening, Black Corridor, Electronic N°1, 10 Seconds of Forever, Sonic Attack y Welcome to the Future. Siete de diecisiete parece mucho en cuanto a cantidad de pistas, pero son muy muy cortas así que no arruinan nada. Todo lo contrario, funcionan muy bien como descanso entre catarsis sonora y catarsis sonora, la prosa en sí es bastante interesante y encima la interpretación de Bob es brutal, así que los tomo.
Pasando a las canciones canciones, esas canciones que son canciones y verdaderamente canciones, Born to Go es la primera y nos hace despegar con la violencia y potencia de un cohete. Tiene todos los ingredientes que se van a escuchar en el resto del disco y que ya describí adecuadamente antes, así que lo único que puedo decir sobre ella es que dura diez minutos pero que resulta atrapante y fantástica durante cada uno. Down Through the Night empieza con una serie de fraseos atmosféricos desordenados pero a medida que avanza va unificándose y tomando rumbo, como si una nave estuviera perdida en el vacío sin posibilidad de comunicarse terminara siendo arrastrada hacia la atmósfera de un planeta con vida. La melodía vocal tiene incluso algo de esperanzador y deja la sensación de que una raza nueva está por nacer, y cómo olvidarme de las líneas arabescas y amenazantes de Lemmy. Lord of Light empieza con una cacofonía violenta que al toque deja de ser cacofonía pero jamás deja de ser violenta. El empuje y retumbe que tiene esta canción debe escucharse para poder creerse, sobre todo por los ataques constantes y elásticos de las cuatro cuerdas. Space is Deep ya no es tan aplastante sino más bien ambiental y envolvente hasta el punto en el que incluso la potencia de su sección media se siente dulce y melódica en cierta medida, pero mi parte favorita son sus últimos tres minutos, donde las guitarras se van apagando de a poco y logran emular a la perfección la idea de una estrella apagándose hasta morir. Me gusta definirla como una canción de cuna astral.
Orgone Accumulator diversifica un poco porque es un blues galactizado y procesado de la forma más marciana posible. Su ambiente festivo y alegre tiene todo el sentido del mundo porque se supone que el orgón es una energía universal que transforma lo negativo en positivo, así que pocas veces hubo tanta coherencia entre cómo se llama una canción y cómo suena. Upside Down es el único tema real del disco que no pasa de los cinco minutos. Dura solo tres por lo que no puede permitirse el despliegue animalístico de todo el resto, aunque igual tiene esa cadencia sideral y revulsiva que la hace valiosa. Brainstorm es un caso curioso porque originalmente no podían poner la versión completa de catorce minutos en el vinilo así que tuvieron que recortarla bastante (lo mismo les pasó con Time We Left This World Today), pero cuando editaron el disco en CD pudieron poner la toma que querían. Yo justamente tengo el CD así que la completa es la versión que conozco y la que voy a comentar. Es brutal como todo el resto, lisa y llanamente. Me llama la atención que el sonido acá es un poco más barroso y homogéneo que en el resto de los temas, pero no sé si será un problema producto de la masterización o si es realmente el efecto que querían lograr, aunque se puede interpretar como que estamos entrando a una zona enrarecida del espacio donde no podemos confiar plenamente en nuestros sentidos. Un poco de esfuerzo mental y sobrejustificación nunca le hicieron mal a nadie.
Seven by Seven también es una extrañeza, aunque en este caso por el hecho de que musicalmente es casi un calco de su versión de estudio pero que aun así impacta de una forma completamente distinta. Esto es gracias a la parte cantada, que en estudio era chillona y sobreactuada mientras que acá es más sobria y sutil, lo que increíblemente le da más impacto emocional. Musicalmente está en la onda atmosférica de Space is Deep pero esta vez no es tan gentil sino amenazante y tensa, y me parece perfecto. Llegando al final, Time We Left This World Today es el tema con más predominancia del bajo en todo el disco, aunque esta vez no suena tan fluido sino denso y mastodóntico. El movimiento de las cuerdas me remite a un grupo de exploradores espaciales perdidos en algún planeta lejano e intentando lograr un contacto con la base central, lo cual está perfectamente acompañado por saxo, los efectos electrónicos y la dinámica de llamada y respuesta en la voz y los coros (más allá de lo que diga la letra en sí). Igualmente mi tema favorito es Master of the Universe, que George Starostin define espectacularmente como “el momento de la humillación ante el Ser Eterno”. Es la mejor interpretación posible de lo que transmite el tema, con esas guitarras pesadísimas, esa entonación vocal robótica y su pesadez fascinantemente repetitiva y repetitivamente fascinante. El perfecto cierre con broche de oro al disco. Bah, después nos quedan cuatro temas extra. El mejor de ellos es You Shouldn’t do That, que me resulta curioso porque en la contratapa aparece como la continuación directa de Welcome to the Future en vez de estar listado como bonus track, lo que podría significar que este es otro tema que querían poner en el disco original pero que tuvieron que sacar por falta de espacio. Menos mal que la rescataron porque es tremenda. Empieza con un ritmo medio funk y después se transforma en otro excelente soundtrack para ver Cosmos (preferiblemente la versión de Carl Sagan). Los otros temas extra son una versión mucho más corta de You Shouldn’t do That, una un poco más corta de Orgone Accumulator y una despiadadamente extensa versión de Time We Left This World Today (que pasa de cinco minutos y medio a más de trece). Son todas buenas versiones pero me quedo con las originales. Me reservo el derecho de comentarlas en detalle.
Y he aquí un disco en vivo que más que un recital es un viaje. De hecho, este y “Live at Pompeii” de Pink Floyd son los únicos discos en vivo conceptuales que se me ocurren. Capaz que en ese sentido les gana Pink Floyd ya que su recital en Pompeya no tuvo tanta posproducción como este, pero Roger Waters y compañía no pintan nada acá así que volvamos con Hawkwind. Esta es una obra maestra de disco en vivo y quizás un top diez en esa categoría. Es abrumador como él solo, pero es abrumador con un propósito, que es lo que importa. El hecho de que la mejor obra del space rock haya sido grabada cuando apenas se estaba inventado el género puede ser medio decepcionante de cara al futuro, pero eso demuestra lo adelantados y talentosos que eran estos músicos, así que voy a resumir y cerrar con una frase que me dijo una profesora de escritura creativa: “para novedad, los clásicos”. Saquen sus propias conclusiones.Motorik
Y más allá del comentario de Motorik, hay otra gente que desde hace décadas escribe sobre este disco en vivo, así que vamos a traer otro comentario más, por si a alguno le hace falta...
Hawkwind son, para la historia de la música, dos cosas. A) La banda en la que Lemmy Kilmister se fogueó como bajista – y seguramente como drogadicto también – y B) los padres reconocidos del ‘space rock’. ¿Y qué es eso del ‘space rock’? Pues es música de monguis. Que no de monguers. Un híbrido entre ‘hard rock’, psicodelia, y ‘kraut’ que es capaz de hacerte viajar sin moverte de la silla por las profundidades del cosmos.
Hawkwind es la música predilecta de Carl Sagan, en definitiva, aun sin tener ni idea de lo que escuchaba este hombre. El truco está en tener una línea de bajo hipnótica, una batería machacando el 4/4, guitarras durísimas y sintetizadores sacando sonidos de peli de marcianos. Un cóctel cósmico.
‘Space Ritual’ es la enciclopedia de Hawkwind, como ‘The White Album’ lo es de los Beatles o ‘Are You Experienced?’ de Hendrix. En este caso cobra más sentido si cabe, ya que es un disco en directo con aportaciones de distintos conciertos que engloban todo lo que hizo grande a esta banda – excepto la notoria ausencia de Silver Machine, que era como su himno.
Por lo demás, este monstruo de 88 minutos es, sin lugar a dudas, lo mejor de su catálogo. Cada tema cobra aquí un carácter mucho más salvaje que en su versión en estudio. Con excepción de Born To Go, Upside Down y Orgone Accumulator. Porque no existían versiones de estudio. Este último tema lo recomiendo encarecidamente. Si, en general, todo tema es una pasada, Orgone Accumulator es una especie de ‘blues rock’ galáctico de alucine, un cruce entre Pink Floyd y ZZ Top de dimensiones estelares. Tenía que ser realmente impresionante estar en un concierto de estos tíos con su bailarina, actriz y mascarón de proa, Stacia, que narraba las historias de ciencia ficción que cuentan las canciones en directo.
El único problema que tiene este disco es bastante común a otros discos en directo de altísima calidad, como el ‘Lotus’ de Santana. Es un disco largo en el que todos los temas son buenísimos y todos reciben un tratamiento similar. O acabas totalmente absorto o totalmente «hasta el orto».
Yo me inclino más por lo primero. Pero después de escucharlo mucho ya prefiero hacerlo en pequeñas dosis, en momentos del «viaje» seleccionados. Como, por ejemplo, esa versión de Seven By Seven que pierde la fiereza de la original por un tono más dramático que no sé si debe a la falta de confianza de Dave Brock en su voz o a un ejercicio de remodelación consciente. Lo prefiero así. Suena como a una balada de ‘hard rock’ sin serlo.
‘Space Ritual’ es, sin duda, el disco más importante de la carrera de Hawkwind. No hay LP en la historia que exprese mejor lo que es explorar las profundidades de las galaxias como éste. No es que yo haya estado por ahí, pero en cuanto pruebas la experiencia Hawkwind sabes que ellos sí. No hace falta marihuana. El viaje está asegurado.
Lo podés escuchar desde su espacio en Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/7wH3vXQZgy9a6PUvMXLayk
Lista de Temas:
1 "Earth Calling" (Robert Calvert) – 1:44
2 "Born to Go" (Calvert, Dave Brock) – 9:56
3 "Down Through the Night" (Brock) – 6:16
4 "The Awakening" (Calvert) – 1:32
5 "Lord of Light" (Brock) – 7:21
6 "Black Corridor" (Michael Moorcock) – 1:51
7 "Space Is Deep" (Brock) – 8:13
8 "Electronic No. 1" (Dik Mik Davies, Del Dettmar) – 2:26
9 "Orgone Accumulator" (Calvert, Brock) – 9:59
10 "Upside Down" (Brock) – 2:43
11 "10 Seconds of Forever" (Calvert) – 2:05
12 "Brainstorm" (Turner) – 9:20
13 "Seven By Seven" (Brock) – 6:11
14 "Sonic Attack" (Moorcock) – 2:54
15 "Time We Left This World Today" (Brock) – 5:47
16 "Master of the Universe" (Nik Turner, Brock) – 7:37
17 "Welcome to the Future" (Calvert) – 2:04
Alineación:
- Dave Brock / vocals, guitars
- Robert Calvert / poetry *
- Del Dettmar / synthesizers
- Dik Mik / audio generator, electronics
- Lemmy Killmister / bass, vocals
- Simon King / drums
- Nik Turner / vocals, sax, flute



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