Artista: Angine De Poitrine
Álbum: II
Año: 2026
Género: Math rock / Avant prog
Duración: 36:55
Referencia: Progarchives
Nacionalidad: Canadá
Este disco es uno de esos casos donde la gente se pelea por escribir y hablar de él, por lo que no voy a repetir lo que se dice en otros lados, simplemente voy a copiar comentarios de terceros, poniendo en primer lugar el que más me gustó personalmente...
¿Puede el caos ser tendencia? El dúo multinstrumental Angine de Poitrine parece demostrar que sí. Con su nuevo álbum ‘Vol II’, estos enmascarados de Quebec nos ofrecen una experiencia sonora que desafía etiquetas, posicionándose como una de las propuestas más frescas y disruptivas de este 2026. Es una obra donde el virtuosismo se encuentra con lo absurdo, logrando un éxito inesperado en plena era digital.»
El virtuosismo de lo absurdo que conquistó a las leyendas
En las últimas semanas, el mundo entero se sacudió con una propuesta poco convencial: dos personajes enmascarados de Quebéc, Canada con su música instrumental, incómoda, rara, con acordes y sonidos disonantes y de tiempos extraños, empezaron a ganarse el corazón y reconocimiento de gigantes en la industria musical del rock y del metal.
Angine de Poitrine es una banda formada en el año 2019 de jazz, prog, surf rock, funk y math-rock, una banda que parece ser muy técnica y seria, pero que curiosamente surgió como una burla entre los genios detrás del disfraz. Su música es algo así como Primus, Zappa y pop, un proyecto de música virtuosa, pero absurda y que no pretende atrapar a todo el mundo, aunque en este caso, ya se han ganado la veneración de figuras como Mike Portnoy (Dream Theater), Dave Grohl (Foo Fighters, Nirvana), Rick Beato y Cory Wong.
Marcianos, una respuesta humana ante la IA y la industria musical
La joven banda, que tan solo cuenta con dos álbumes y tres sencillos, está en camino a convertirse en un clásico instantáneo, en una banda que marcará la década y hasta una generación de la música alternativa.
Me atrevo a hacer esa afirmación, porque en medio de público alternativo y artistas que se ven saturados con la cantidad de competencia y música nueva que se lanza ahora como consecuencia de la inteligencia artificial y aplicaciones como Zuno, es de resaltar una banda que suena imperfectamente humana, que un sistema o aplicación no podría crear.
En una realidad distópica en donde las artes, que son el componente de creación más humano, emocional, imperfecto y hermoso, se están viendo reemplazadas por computadoras; el hecho de que Angine de Poitrine con su música microtonal y su presentación en KEXP el mes pasado, haya generando 3.5 milliones de vistas, es refrescante y un alivio.
Entre el chiste y la maestría: El nacimiento de un caos sonoro
Los personajes de Angine de Poitrine, Khn (guitarra y bajo) y Klek (batería), empezaron como un proyecto en broma entre amigos, algunos dicen que lo hicieron porque no les dejaron tocar seguido en el mismo bar y volvieron disfrazados.
Esto no es nuevo, vemos en la música referentes que van desde Gorillaz, Daft Punk, Gaerea, Sleep Token, entre otros, que son muy exitosos y les funcionó el anonimato. Pero para Angine de Poitrine, más que estrategia de marketing, se trata de una historia bien creada de marcianos que nos visitan y que se acomoda perfecto con la manera en la que suenan.
En su sonido usan instrumentos microtonales hechos por ellos mismos. La primera guitarra/bajo de doble mástil Stratocaster fue modificada con una sierra por el baterísta, de manera que se le agregaron extra trastes para producir ese disonacia microtonal. La idea viene de una inspiración por sonidos hindúes y japoneses que tiene intervalos musicales más pequeños que el semitono, la división mínima en el sistema occidental convencional (de 12 a 24 o más semitonos).
Angine Poitrine: Vol II es un álbum de 6 canciones que sobre pasan el largo de canciones comerciales y no es de extrañarse con toda la experimentación y viaje sonoro que es cada una de ellas, haciendo a la agrupación un dúo progresivo or prog, en mi opinión, porque lo arriesgado es prog.
Fabienk es el inicio de esta experencia y una de mis favoritas del álbum, la canción parece dividirse en dos, tiene coqueteos con el disco de los 70s y funk inclusive en las voces. Después le sigue Mata Zyklek, que va en camino a convertirse en una favorita de los fans y se siente como una canción ambiente para una carrera de caricaturas, energía a tope.
Sarniezz, es la canción que más reconocimiento les ha generado hasta el momento, suena a una banda sonora como si tuviera instrumentos de viento y es un éxito asegurado, es agresiva, tiene muchos cambios y es la más corta del listado. Por otro lado, está Utzp que suena chistosa, a música para bailar polca, fue un gusto adquirido para mí, pero terminó enganchándome al final porque tienen un cambio inesperado en la mitad de tiempo y propuesta y termina hasta sonando a arpeggios de metal.
Las últimas dos canciones, Yor Zarad y Angor demuestran especialmente la influencia de sonidos árabes, hindúes y con coqueteos de metal, distorsión y caos al final.
Y ahora les dejo otros sendos palabreríos que tratan de describir lo que únicamente vos, y tu experiencia con el disco, pueden definir concretamente, allá vamos...
hubieran aterrizado alienígenas en la Tierra. De todo eso y más tiene el Vol.II de Angine de Poitrine. Como un ataque directo a las válvulas del corazón la segunda entrega de los canadienses consolida su paso por una escena musical inexistente en la que sólo ellos habitan.
Canción matemática y espeluznante como en una persecución de película con plano secuencia “Fabienk” da inicio al álbum y nos prepara para lo que viene, ritmos que recuerdan a canciones de TranSam y solo nos repiten el nombre de Sebastian; algo que hace la diferencia del Vol. I que contenía mas ruidos guturales y dialectos a cargo de la maestría del baterista. Ahora la banda se concentra en la música.
Canciones como “Mata Zyklek” para enunciar una marcha que nunca ocurre y donde no sabemos que esperar. Una guitarra proveniente del instrumento creado por un lutier con doble mástil que oficia de bajo y guitarra y que recuerda a las canciones de Minuteman. Quizás con “Sarniezz”, la más corta del disco, podemos acercar a la banda al math rock como tal, con una exquisita batería que se aferra a un hit hat preciso y beats marcados para una
canción que llena videos en YouTube tratando de interpretarla.
“Utzp” una que fácilmente podría musicalizar una procesión romaní o un desfile de saltimbanquis rumbo a dar el espectáculo más demencial al ritmo de una guitarra de riffs insanos y taxativos que continúan en “Yor Zarad” imprevisible con el sonido de una guitarra que fácilmente podrían ser una canción del metal, pero en cambio la acompaña una batería a pulso y contracción en una canción que parece interminable y que sube de tono y para terminar con “Angor” la jam session llena de improvistos y acordes de guitarras épicos como de un western cósmico para coronar un álbum espectacular.
Vol.II está lleno de compases que es la tónica de todo el disco: estructuras polirrítmicas, frenéticas, métricas irregulares y por sobre todo una técnica impecable alejada de la improvisación y las corazonadas musicales. Lo Angine de Poitrine es una estructura sostenida en el virtuosismo y talento de sus dos integrantes que vuelven más desinhibidos y sagaces que en el Vol. I.
Es gratificante como en una realidad musical y artística permeada por el algoritmo de internet y el filtro de la inteligencia artificial aparece ellos alterando el orden de las cosas. No hay que ser un erudito en la música ni un conocedor de todos los géneros que encontramos en la propuesta musical de la banda para darnos cuenta de la magnificencia asombrosa que provoca escucharlos. A esperar la oportunidad de verlos en vivo en esta parte del planeta, al menos sabemos que en el hemisferio norte ya están girando con éxito de ventas.
En ocasiones me resulta inquietante que una banda tome gran popularidad en tan poco tiempo, entonces me cuestiono si el grupo en verdad tiene talento o si son un accidente de las redes sociales que populariza algo que no ha sido tan visto por las masas. Es aquí donde esos músicos nos cierran la boca con su virtuosismo o son estrellas fugaces de las cuales no volvemos a saber y se pierden en el infinito universo de grupos de ese tipo.
A que voy camaradas en los últimos meses el dúo canadiense Angine De Poitrine ha causado revuelo con su música y con su imagen (usan impresionantes trajes de lunares blanco y negro con unas cabezas gigantes de papel mache que sin duda te hacen voltear a verlos), podríamos pensar que eso lo hacen para precisamente llamar la atención, pero de ninguna manera amigos, este dúo no es nada improvisado en la guitarra/bajo tenemos a KHN y en la batería y percusiones a Klek.
¿Pero que los hacen tan especiales Vlad, por qué todos están vueltos locos con ellos? Un poco de historia antes de contestar esa pregunta camaradas, la banda se formó desde el 2019, lanzando su primer disco en el 2024, y empezó a tomar fuerza tanto por su aspecto y por su manera de tocar explotando con su presentación en la sesión que tuvieron para el canal de YouTube de KEXP el pasado diciembre y de ahí ha subido como la espuma.
Solo les quiero decir que esta banda no está descubriendo el hilo negro porque el Math Rock ya tiene un amplio camino y las diversas fusiones que a tenido con el Free Jazz, Progresivo y Metal. Entonces para llegar a Angine De Poitrine, partimos de Miles Davis, John Coltrane, pasando por Zappa, Gastr del Sol, Nomeansno, también algo de John Zorn, con un poco de los japoneses Toe, también tenemos a Tool y Sunn O))), de igual manera a los taiwaneses de Elephant Gym, hay cosas de los Beatles en su etapa pacheca obviamente, (escuchen a estas bandas para que vayan checando por donde va la cosa)
Ahora si de que van sus rolas, empieza con Fabienk, que nos presenta texturas polirrítmicas, y que de inmediato me hacen pensar en Primus, porque suena igual de divertido, el sonido va de acuerdo con lo que estás viendo, dos seres vestidos de manera minimalista que podrían estar en una película de Jodorowsky o en un capítulo de plaza sésamo jeje. Mata Zyklek, sigue con los compases entre cortados e impredecibles, sigue con cadencia, y hay una comunicacion obsesiva y precisa entre ambos. En Sarniezz, los riffs de KNH suenan raro ya que tarda cuatro compases en repetirlos y Klek le mete un ritmo swing con su tradicional 4/4.
Utzp, tiene un ritmo gitano balcánico en su andante, puedes estar abrazado de algún barbudo bailando en círculos y bebiendo cerveza en algún punto de Europa del este, para después caer en trance y bailar ahora de forma frenética, tiene un breve silencio que nos regresa ahora a un sonido western cósmico, sin duda aquí la batería lleva la batuta. Yor Zarad, nos trae compases impredecibles, improvisación y un sonido con más punch.
Angor, cierra el disco y nos vuelve a llevar a esos terrenos místicos, donde nos podemos entregar a la libertad que provoca escuchar temas de esta magnitud, haciendo aun lado la cuestión académica musical y las explicaciones dodo fafa, la banda nos contagia la libertad de la experimentación sin sentir su música muy clavada o ajena.
El disco es bueno, muy bueno, los escépticos dirán que si no fuera por las redes sociales esta banda no sería lo que es, pero esos mamadores están equivocados camaradas, Angine De Poitrine tiene mucha calidad y destreza, una vez mas Canada nos entrega una banda que se esta volviendo estandarte para que el Math Rock experimental se ponga en le mainstream y sea visto con otros ojos.
Luego de tantas palabras medio al pedo, vamos con lo que importa, que es algo de su música...
Y de entre todos los comentarios que tiene este disco, que como dijimos son muchos, no podemos dejar de destacar el de nuestro eterno comentarista involuntario de siempre, que nos cuenta lo siguiente:
Hoy presentamos al dúo francocanadiense ANGINE DE POITRINE y su reciente segundo trabajo de estudio: 'Vol. II' es el simple título de esta obra fonográfica que fue publicada por vía independiente a inicios del presente abril (hace muy poco). Sucede por menos de dos años a “Vol. I”, disco que llamó bastante la atención en su momento, y ahora tenemos este nuevo álbum con miras a la consagración de ANGINE DE POITRINE.
Este ensamble conformado por KHN de Poitrine [guitarras microtonales, bajo, sintetizador, loops y voz] y Klek de Poitrine [batería, percusión y voz] se inició en 2019 en la localidad de Sigueney, siendo así que su visión musical se centra en la virtuosa travesura de combinar los paradigmas de HELLA, BATTLES y ULTRAZOOK con algunos tintes Zappianos y otros inspirados en el patrón Crimsoniano de los 1980. Básicamente, se trata de un híbrido de math-rock y avant-prog con una masiva dosis de jovialidad. El hecho de que los dos músicos gusten de disfrazarse sobre el escenario capitaliza visualmente lo que en la práctica concreta es la realización de una visión dadaísta del rock experimental con orientación progresiva. El material aquí contenido fue grabado en los estudios Gramofaune y Centre d’Expérimentacion Musicale (CEM); Tek de Poitrine se hizo cargo de la mezcla y la masterización. La imagen de la portada es de la autoría de Arielle Corbeau en base a una composición visual de Rémi Sauvé. El dúo agradece el apoyo financiero que recibió de parte del Conseil des Arts du Canada para la producción concreta de este disco (que, en la logística de estudio, estuvo a cargo del grupo junto a Fabien Peterson).
Repasemos ahora los detalles mismos del repertorio. Los primeros 6 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Fabienk’, una pieza que deja constancia plena de su agilidad sistemática desde los primeros instantes. Las pulsaciones iniciales de la guitarra marcan la pauta para lo que pronto implosionará como un ejercicio de sofisticadas síncopas impulsadas por una jovialidad surrealista que algo debe al paradigma de PRIMUS, pero que mayormente se asienta en el estándar math-rockero de los 90 en adelante. Los cánticos juguetones que surgen a mitad de camino apuntalan drásticas tonalidades humorísticas antes de que el bloque sonoro retome el groove inicial. Un estupendo punto de arranque tras el cual emerge ‘Mata Zyklek’, tema que tiene la misión de recoger los ecos de la pieza inaugural y hacerlos virar hacia una ingeniería más tensa y más visceral. Eso sí, el aura traviesa sigue incólume y lo que suena parece una remodelación del no-wave a través de un filtro conjunto de la compacidad muscular de NEU! y la algarabía radical de ULTRAZOOK. El uso del impetuoso esquema rítmico diseñado para la ocasión tiene algo de mecanicista mientras los riffs centrales juegan con bien perfiladas variantes a través del atropellado trayecto; mientras tanto, los juegos polirrítmicos de la batería logran dar consistencia a este despliegue de esquemáticas variaciones. La luminosidad ha estado en aumento. pero ‘Sarniezz’ se encarga de jugar con vibraciones un tanto más ceremoniosas en buena parte de su desarrollo temático, aunque el aspecto del vigor rockero, éste sigue incólume. De hecho, absorbiendo un reciclaje del motorik empleado en varias secciones del tema precedente, acentúa su talante machacante. También hay algunos elementos del aspecto más ácido de THE RESIDENTS. Cuando llega el turno de ‘Utzp’ – el tema más extenso del disco con sus más de 6 ¾ minutos de duración –, el dúo se dispone a jugar con climas y ritmos circenses con algunos matices folclóricos de inspiración eslava. El crescendo que se impone a mitad de camino sirve para reactivar un dinamismo explosivo que pone una amena cuota de metal experimental dentro del constante delirio lúdico.
‘Yor Zarad’ revela una experimentación con sugerentes aires arábigos en el armazón temático con el cual el grupo quiere volver a hacer un nuevo ejercicio de prestancia intrépida. Básicamente, lo que el dúo perpetra aquí es una síntesis de los espíritus expresivos de los temas #2 y #4, pero se preocupa por brindar algo nuevo dentro de un esquema de trabajo ya reconocible, y el recurso renovador es el empleo de escalas exóticamente cautivadoras para el motif central. Se puede advertir algunos trazos de punk-jazz en los parajes más aguerridos. También cabe resaltar notar que, cerca del final, entra a tallar el solo de guitarra más filudo de todo el álbum: es breve, pero su impacto es muy crucial para completar los matices incendiarios del clímax conclusivo. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Angor’, un tema que remodela los aires señoriales de la pieza #1, esta vez, con un talante un poco más grave: de paso, también notamos una reiteración de las franjas sonoras exóticas que también fueron relevantes para el tema precedente. Una vez más, el enfoque polirrítmico de la batería funciona con una perfecta mezcla de precisión arquitectónica y vitalismo. Todo esto es lo que se nos brindó desde los cuarteles de este peculiar grupo quebequense que es ANGINE DE POITRINE. Durando poco menos de 37 minutos, “Vol. II” exhibe, de manera muy pareja, suficientes dosis de ingenio y fuerza de carácter como para erigirse en un ítem sumamente relevante para la vanguardia math-rockera de este año 2026. Sin duda, muy recomendable para cualquier fonoteca de rock artístico debidamente actualizada.
Hay muchos otros comentarios en la red, así que yo te dejo el último y si querés más opiniones no tenés más que googlear apenas un poquito...
Hay cierto convencimiento en algunos sectores de la industria musical, o más bien en los sectores que circulan el costado menos amarrete de la misma, de que la sobreinformación visual que tiene la música hoy en día –proceso que viene creciendo desde las épocas en que MTV era un canal de música– son directamente perjudiciales al ejercicio divino de simplemente escuchar.
En esta época de algoritmos cabrones es casi imposible no caer en sus garras y suele ser complicado tener la capacidad de no tentarse y consumir productos que no pasarían el filtro si solo nos los presentan como sonido, sin imagen. Angine de Poitrine han logrado con su omnipresente directo en KEXP captar los ojos de todo cristo por estética irresistible (por favor, legalicen las drogas que toma el asistente de vestuario) y luego, en segundo plano, por un sonido, no diría completamente novedoso, pero sí con un nivel de gancho monumental, partiendo de la base que lo que hacen cabría al dedillo en la banda sonora de un happening con visos de kermés.
Es esto: los colegas haciendo reenvíos de Whatsapp o mandando por el DM de Instagram los reels de estos dos chalados, que se compartieron una y otra vez. Sería bueno saber cuántos de los que lo recibieron luego fueron a Youtube a ver el directo completo o quienes escucharon por curiosidad su primer disco, el “Vol I”. Porque este dúo de Quebec atrapa visualmente, pero puede ahuyentar sonoramente. Lo decimos en potencial, porque si de algún modo te llama la atención lo original y, otra vez, te identificas con lo que se está pariendo en el costado menos anquilosado del sistema musical mundial, es posible que tengas nuevo grupo favorito. Mira por dónde, le acaba de pasar a Dave Grohl.
Lo que estos dos tiernos humanoides hacen sonoramente va a la par de lo visual, y esto es un halago. Su propuesta tiene conexión con las ideas rítmicas de Les Claypool, líder de Primus y eminencia del mundillo alternativo. También hay ese uso de la disonancia que hace que todo cobre un sentido indefinido y fascinante, otra vez, siempre que te atraiga el lado más alucinógeno del sonido. En “Vol II” hay surf rock camuflado, ecos a Don Caballero y Battles, math-funk rabioso y una fuerte filosofía anti-solemnidad.
Desde una batería y una guitarra-bajo (dos diapasones, un cuerpo) y una buena pedalera de efectos, estos dos delirantes te hacen bailar como un modo en ácido, ponen a prueba tu sinapsis hasta dejarla jadeando y te regalan un disco que no sabías que necesitabas, como se dice en Instagram.
Lo podés escuchar desde su espacio en Bandcamp:
https://anginedepoitrine.bandcamp.com/album/vol-ii
Lista de Temas:
1. Fabienk (6:31)
2. Mata Zyklek (6:10)
3. Sarniezz (4:36)
4. Utzp (6:51)
5. Yor Zarad (6:30)
6. Angor (6:17)
Alineación:
- KHN de Poitrine / electric microtonal guitars
- Klek de Poitrine / drums & percussion







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