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miércoles, 8 de agosto de 2018

Emilio del Guercio - Pintada (1983)

Toda la magia de Almendra y Aquellarre con el maestro del Guercio, acompañado en este proyecto solista por Luis Borda, Rubén Rada, el Chango Farías Gómez y Jose Luis Colzani, un equipo de lujo que se completa con algunos otros monstruos. Un músico que formó parte del nacimiento del rock nacional en su único disco solista, fechado en el año 1983 y con producción de su compañero de Almendra, Edelmiro Molinari. El disco se llamó "Pintada" y propone un repertorio propio con una fusión de ritmos del rock y el folklore argentino y rioplatense, con canciones con aires de chacarera o candombe. Otro gran aporte del Mago Alberto que viene en sintonía luego de su presentación de ayer del disco solista de Alejandro Medina para seguir con nuestro recorrido musical del rock argento, documento histórico dentro del blog cabezón.

Artista: Emilio del Guercio
Álbum: Pintada
Año: 1983
Género: Rock nacional
Duración: 32:35
Nacionalidad: Argentina


Del Guercio es uno de los históricos del rock argentino. Cantante, compositor, bajista y guitarrista. Con un estilo que combina una impronta lírica con una preocupación por lo social (como la legendaria "Violencia en el parque"), tienen una marca personal e inconfundible.

"Dentro del mundo de habla hispana, el rock argentino es el más creativo"
Emilio Del Guercio

De "Pintada", se puede decir que fue lanzado en el año 1983 y que fue tanto debut como despedida solista para Emilio, ya que fue su primer y último álbum solista. Formó parte de importantes grupos como Almendra y Aquelarre. "Pintada" fue considerado por la "prensa especializada" como el mejor álbum de la década de los años ’80, o eso al menos dicen aquí, un disco con canciones en las cuales del Guercio demostró (si es que hacía falta) su gran talento.

Emilio del Guercio nos mostró desde hace varios años todo su talento, no solo en Almendra, Aquelarre y La Eléctrica Rioplatense, sino también en este único proyecto solista, donde lo muestra de cuerpo entero. "Pintada" es un trabajo impecable, brillante, homogéneo, moderno, auténtico, y Del Guercio es capaz de darles muchísimo más, porque es un músico de la puta-madre, un compositor brillante, de un buen gusto, exquisito, y en este disco lo expresa y lo imprime sobremanera, una paleta de muchísimos colores, y ritmos, en especial, centroamericanos, pero con aire porteño hasta la médula (aún cuando Del Guercio es marplatense), pero su esencia, su personalidad está impregnada en el alma por el Río de la Plata. Aparte... qué carajo tendrá que ver que haya nacido en Mar del Plata!, el lugar no lo "hace" a uno, sino que uno hace el lugar. "Pintada" esta superbien producido, artísticamente es BRILLANTE, y musicalmente cierra por todos lados, además Emilio se atreve a sonidos nuevos, en especial en su bajo, hay armónicos increíbles, y toda la atmósfera, que hasta podríamos definirla como jazz-rock rioplatense, ya que ese jugueteo de estilos también lo desarrollaron todos los músicos de la movida rosarina, la movida candombera de ambas orillas del Plata, Litto Nebbia con sus proyectos en trío, Vitale, los Fatorusso, Yabor y tantos otros.
La instrumentación en "Verano Español" es sobresaliente.
Emilio no solo fue amigo de Spinetta desde la infancia, y le presentó a la "Muchacha Ojos de Papel", sino que además su voz tiene casi el mismo timbre de Spinetta, quizás uno o dos tonos más abajo, y junto a toda la magia de Almendra y Aquellarre en esa voz te encierra en una atmósfera muy cristalina, apacible, y te atrapa, seguro que te atrapa... corre corre corre que te atrapa!!
Disco recurrente.
Mago Alberto






Del Guercio es un artista fundamental de nuestro rock, por la sencilla razón de que alumbró Almendra con su hermano del alma Luis Alberto Spinetta en los '60, y porque desarrolló una idea de rock progresivo con Aquelarre en los primeros ‘70, continuando en esa formación su alianza con el baterista Rodolfo García.
Muchos de las generaciones más jóvenes lo conocen a través del ciclo televisivo "Cómo hice", un programa del Canal Encuentro a través del cual realizó una investigación - a la vez poética y minuciosa - de las canciones inmortales, de todos los géneros, grabadas a fuego en la memoria emotiva de los argentinos.

En una ocasión, cuando aún luchaba con las palabras para darle forma a este artículo, puse un poco de música a fin de aflojar las tensiones generadas por la ausencia de un texto definitivo; recorrí con la mirada el espacio físico en el que trabajo: una vieja grieta que atraviesa la pared de mi escritorio, la biblioteca que de a poco voy civilizando poniendo en orden los libros y los papeles amontonados, la ventana y el membrillo estallado de brotes, la puerta siempre abierta, los sueños que se disparan y ya no es posible controlarlos, la pipa que prendo y apago como si ahí hubiera una palabra para destrabar el conflicto; en fin, daba vueltas como generalmente sucede en este hábito de artículo mortis como afirma Joaquín Sabina, es decir el vértigo de llegar siempre al final con las cosas medio revueltas, casi a la hora del cierre, tan típico en la prensa gráfica y tan estimulante.
La música seguía sonando; el viejo Aiwa no dejaba de largar la hermosa voz y el talento de Emilio Del Guercio y la increíble música de “Pintada”, un disco suyo del año 83, una joya. Todo iba más o menos así hasta que las palabras decidieron aparecer; fueron estas: “Dos de la tarde, siesta en el barrio y siesta en mi corazón. Que miedo me da soñar con lo que no entiendo. En el silencio llega tu nombre, salado de tanto amor. Y cantando te vas después que me duermo. Una mujer encendida y feliz, entibiándome la leche y el dolor. Sólo una mamá, pañuelo y batón, trayendo media luna para darme. Aquella mujer que envejeció junto al olor de la cocina, adivina en mi la melodía de su propia vida. Y hoy que estoy aquí, donde el futuro se mezcló con el pasado, canto para vos la melodía de lo que me has dado...”.
¿No es una belleza? Deberían escuchar esta canción de Del Guercio y Sandra Russo. No dejen de hacerlo; lleva por título “Para darme” y es una maravilla inspirada para homenajear a su madre, que es como decir todas las madres, esos seres que caminan nuestros pasos desmalezando para nosotros y en cuyo pecho el viento se detiene e inclina la cabeza.
La madre de cada uno de nosotros, la madre tierra, las madres de Plaza de Mayo, las madres del dolor, las de Rawson, las de todos lados y todas las culturas; la de los amigos y hasta la de los enemigos; aquí, allá y en todas partes; todas aquellas mujeres que han sido capaces de atravesar esa circunstancia única e irrepetible de gestar, parir, dar a luz, traer al mundo, luego de un proceso tan alucinante como conmovedor.
Esto no es una cuestión de subjetividad o el resultado de una escritura llena de fricciones; no tiene que ver con la imposibilidad sintáctica o semántica, no estoy tensando el idioma para hacerle decir algo bonito para la página. Esto es así, siempre lo fue y lo seguirá siendo.
Ellas le ponen el cuerpo a la vida (como el poema se lo pone a las palabras). Son capaces de entregar lo que no tienen y de hablar una lengua que todavía no existe; los estados de gracia son para ellas; poseen un destino aún antes de ser conscientes de ello y saben convocar la memoria de lo que aún no sucedió; el acontecimiento de la vida les pertenece, tanto como el porvenir.
En el lugar en el que nos encontremos oiremos su melodía porque su voz es un portón abierto que echa luz sobre nuestras desdichas. Ellas son ese malvón sereno que habita siempre en nuestras gargantas.
Yo a veces pienso en nuestra propia imposibilidad y en nuestro rol marginal y secundario a la hora de la verdad, cuando el motor de la vida comienza a proveer modificándolo todo de manera absoluta: huesos, mente, órganos, tendones, suspiros, miradas, sensaciones, saberes. Y no hay caso; no hay como empardar.
Rimbaud decía: “Escribir me transforma en otro. Para vérselas con lo real hay que ser otro”. Todas las madres saben bien de lo que hablaba el poeta, porque atravesaron las puertas de esa percepción para ver el verdadero color de las cosas; un instante único en el que sólo ellas enfrentan a todas las fuerzas de la naturaleza.
¿Alguien puede dudarlo?
Sergio Pravaz


En 1979 Emilio Del Guercio forma La Eléctrica Rioplatense, junto a Eduardo Rogatti (guitarra), José Luis Colzani (batería), Alfredo Desiata (saxo) y Eduardo Zvetelman (teclados), el proyecto se interrumpió temporalmente por la reunión de Almendra, sin dejar registro discográfico. La inquietud de Del Guercio por los ritmos latinos y folclóricos no eran nuevos en sus composiciones, que pueden apreciarse en Carmen (en Almendra) o Silencio Marginal (en Aquelarre). Estas inquietudes seguirían intactas en la reunión con sus viejos compañeros de ruta, aportando nuevas composiciones como Cambiándome el Futuro (en el disco En Vivo en Obras,1980) y Cielo Fuerte (Amor Guaraní) (en El Valle Interior, 1980).
Luego de aquellos dos grandes reencuentros y giras con Almendra, Del Guercio volvería al ruedo de las actuaciones con La Eléctrica Rioplatense, participando junto a Weather Report, John McLaughlin, Stanley Clarke, Luis Alberto Spinetta, David Lebón y otros en el memorable 1.er Festival BUE, realizado en el Luna Park de la ciudad de Bs. As. en 1980. Luego produce su único álbum solista: Pintada, grabado en 1983 con excelentes músicos como, Jose Luis Colzani (batería), Chango Farías Gómez (percusión) y Luis Borda (guitarra), Rubén Rada (percusión) entre otros, contando con la producción del ex Almendra Edelmiro Molinari, donde aborda algunos ritmos folclóricos argentinos desde una mirada y sonidos rock-pop, junto a ejecuciones de carácter jazzístico, con antecedentes que podemos rastrear en Litto Nebbia, que luego serían continuadas por intérpretes como Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale y otros músicos argentinos.Con el nacimiento de su hija menor en 1990 se retira definitivamente de la música, para volver posterirormente en 1998, con la vuelta de Aquelarre.
pacocamorra


Luego de grabar este disco, Del Guercio cultivó años de bajo perfil casi al punto de su auto exclusión de un ambiente musical que, aún hoy, sigue esperando un segundo disco solista.En ese silencio casi marginal de más de dos décadas, el músico siempre compuso nuevas canciones. Temas como "Boomerang" o "Aroma del lugar" han quedado plasmados en discos con las voces de Juan Carlos Baglietto, Suna Rocha, entre otros. Algunas trascendieron y otras no. Durante este tiempo podrían contarse un puñado de shows a sala repleta en La Perla del Once y nada más.



Lista de Temas:
1. Trabajo de Pintor
2. Para Darme
3. Aroma del Lugar
4. Polen
5. Miéntete Más, Divino Tesoro
6. Imán
7. Verano Español

Alineación:
- Emilio Del Guercio / Bajo y voz
- Jose Luis Colzani / Batería
- Chango Farías Gómez / Percusión
- Luis Borda / Guitarra
- Rubén Rada / Percusión
Musicos invitados:
Raúl Barboza
Matías González
Raúl Peña
Gustavo Dones
Eduardo Rogatti





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