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miércoles, 1 de agosto de 2018

Víctor Heredia - Taki Ongoy En Vivo (1992)

Monos en Marte otra vez con un aportazo, Víctor Heredia haciendo su "Taki Ongoy" 20 años después, ese disco que ayudó a despertar consciencias y que se transformó en todo un símbolo del latinoamericanismo y una de las obras conceptuales más importante de la música argentina. Este registro en vivo es con la Orquesta Juvenil Sinfónica, recreando un disco por el cual miles de personas se enteraron de "la historia de los vencidos" a traves de esta obra. De la viruela y las fiebres traídas por los espanoles; de los 56 millones de nativos masacrados; del ingreso sanguinario de Pizarro al Cuzco en 1531 o de la traición de este y el sacerdote Valverde, que terminó con el descuartizamiento de Atahualpa; de la rebelión de Tupac Amaru que acabó con su cabeza en la pica; del alzamiento diaguita de 1630 al comando del bravo Juan Chalimin para vengar y dignificar su sangre o de los ocho millones de muertos en la minas del Potosí, el levantamiento de los Valles Calchaquies, una guerra que duro 130 años; 13 de terror y el resto de levantamientos constantes por parte de gente que intentaba defender territorios avasallados por otra cultura. Y, sobre todo, que la patria tiene 20 mil años. Sin dudas, el trabajo cumplió con su objetivo de obra disparadora, que despierta conciencias.

Artista: Víctor Heredia
Álbum: Taki Ongoy En Vivo
Año: 1992
Género: Cantata Conceptual
Duración: 44:18 + 46:38
Nacionalidad: Argentina


Desde hace más de 20 años, el término "Taki Ongoy" continúa manteniendo intacta su definición historico-politica original (primer movimiento cultural indigena organizado contra los conquistadores espanoles, 1560-1572), más hoy con la quita de tierras y represión a las comunidades originarias. Por ello esta obra tiene un plus estetico-militante: el nombre de la obra de Victor Heredia que se instaló, en su momento subterráneamente y luchando muchas veces contra la censura, en una de las obras conceptuales más importantes de la musica popular argentina.
Un descubrimiento de un enorme concepto estético, artístico y social que fue ignorado por nuestra educación. Porque nosotros estudiábamos a los celtas, los griegos, los caldeos, los romanos, los egipcios. Aprendimos a dibujar de memoria un friso romano, hablábamos mucho del arco arquitéctonico romano... Pero nadie nos contó la historia del aya marcay quilla, del cumbi o de Titu Cusi. Es más: cuando yo era chico nos decían que la Argentina era un pais agraciado socialmente porque no había indios ni negros. Con esas ideas crecimos, una falacia gigantesca que atentaba contra nuestro sentido de pertenencia.

"Taki Ongoy" (en quechua: "La enfermedad del canto" o "del baile") es un álbum editado en el año 1986 por Víctor Heredia. Es una obra conceptual que recuerda al movimiento indígena político y cultural surgido en los andes peruanos durante el siglo XVI contra la invasión española. La obra alterna piezas musicales con narraciones que van describiendo la historia de los pueblos originarios de América desde la época precolombina hasta la actualidad, desde la perspectiva histórica de los indígenas oprimidos en lucha por su identidad y su libertad.
Así como "La Venas..." es un libro que nos obliga a reflexionar desde lo más desgarrador que es nuestra propia historia, aquí sucede lo mismo con Taki Ongoy, obra que fue declarada de Interés Educativo por el Ministro de Educación del Gobierno de la Nación, la tarea discográfica de Víctor Heredia en Taki Ongoy es, además de educativa, comprometida. Recordemos que la obra fue mal recibida por la Iglesia Católica; el obispo de la ciudad bonaerense de Lomas de Zamora, "Monseñor" Desiderio Collino, pidió la excomunión del autor, mientras que el embajador español ante Argentina habría sugerido al gobierno de Raúl Alfonsín que la prohibiera.

Taki Ongoy (en quechua: "La enfermedad del canto") es un álbum editado en 1986 por el cantautor argentino Víctor Heredia. Es una obra conceptual que recuerda al movimiento indígena político y cultural del mismo nombre, surgido en los andes peruanos (s.XVI) contra la reciente invasión española y del que participaron los artistas Juan Carlos Baglietto, Jorge Fandermole y Mercedes Sosa. La obra alterna piezas musicales con narraciones que describen la historia de los pueblos originarios de América desde la época precolombina hasta la actualidad, desde la perspectiva histórica de los indígenas oprimidos en lucha por su identidad y su libertad.
El álbum vendría siendo un himno que honra la historia y tradición de los pueblos originarios de América. En él se diseccionan y se mezclan los acontecimientos históricos que han marcado la vida o “extinción” de dichos pueblos. Ha generado mucha controversia, por ejemplo, el embajador español ante Argentina sugirió al gobierno de Raúl Alfonsín que la prohibiera, o cuando el Monseñor Desiderio Collino (obispo de argentina) pidió la excomunión del autor.
La obre ha sido bien recibida por los latinos, especialmente por los representantes indígenas, que se identifican con la letra de las canciones. Y no es para menos, es una obra de gran envergadura, pues representa la historia que de una u otra manera todavía se oculta. A pesar de ello se la ha declarado de Interés educativo en Argentina.
La obra es un importantísimo aporte para la recuperación de una memoria colectiva latinoamericana, pues nos recuerda nuestra historia de lucha, resistencia y dolor, nuestras raíces y las tradiciones culturales. Es transmisora de una ideología de esperanza y transformación, por tanto, un motor de cambio. Nos transmite una verdad mediante la poesía y la música, es un resumen histórico-cultural desde la perspectiva del oprimido que corea por libertad.
Reino psíquico Ecuador

Material imprescindible para compartir en toda Latinoamérica y aprender juntos la historia que nos ocultaron.






Víctor Heredia fue de esos artistas prohibidos y silenciados. Por más mordazas que le puso el poder militar, nada pudo callarle la boca. Sus seguidores lo escuchaban en casetes clandestinos y hoy Heredia sigue taqn actual como siempre. Lamentablemente para nuestra realidad, debemos aclarar.
La edicion original de "Taki Ongoy" es contemporánea a "De Ushuaia a La Quiaca", que motorizaron León Gieco y Gustavo Santaolalla mediando los ochenta. Heredia dice que ambos estaban en una misma búsqueda identitaria. Una obra que supera al artista para impregnarse el imaginario y transformarse en patrimonio de todos.
La obra fue vilipendiada en su momento, tuvo una fuerte resistencia y las radios no se atrevian a pasarla. Sin embargo, de a poco se transformó en una especie de emblema de los reclamos indigenas.

Hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros. No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos.

En ese momento, el cantautor interrumpió la difusión de su segunda novela, e hizo una impasse con el trabajo relacionado con el disco que estaba preparando, poemas suyos musicalizados por Silvio Rodriguez y Pedro Aznar, entre otros, para presentar nuevamente a "Taki Ongoy", una obra que alterna piezas musicales con narraciones que van describiendo la historia de los pueblos originarios de América desde la época precolombina hasta la actualidad, desde la perspectiva histórica de los indígenas oprimidos en lucha por su identidad y su libertad.

Bajaron de sus barcos de hierro: sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejado en sus ojos inquietos nada quedó en pie, todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aún arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear la plata y el oro y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma y cambiaron nuestros dioses atemorizándonos con horribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor que el de haberlos confundido con nuestros propios dioses y dejado que entraran en nuestra casa y templos y valles y montañas.

En 2018 se cumplen 32 años de la primer edición de esta obra ignorada ex profeso por los medios hegemónicos por el simple hecho de denunciar el genocidio de 56 millones de seres humanos, y que hoy sabemos que fueron 80 millones.


Quienes suponen que la historia puede ser contada desde una sola posición, desde un solo punto de vista, se equivocan, por eso no pretendo que esta que presento aquí sea la única versión. No lo es, está es la de los vencidos, o por lo menos la de los que aparentemente han sido derrotados, el reverso de la moneda que hasta hoy nos han mostrado los supuestos vencedores; pues habría que preguntarse hasta que punto ha sido vencida una cultura que subyace en nuestra memoria colectiva y pugna tozudamente por perdurar a través de los siglos y lo consigue con la permanencia de sus ritos y creencias ancestrales, con la permanente vigilia de quienes son descendientes directos de los que alguna vez fueron dueños de estos territorios y del continente entero, con la inevitable emoción que nos embarga cuando el sonido de una quena, un erke, un sikus golpea nuestro corazón y nos remite involuntariamente a una zona que nuestra memoria reconoce, dolorida y melancólica, como si ese sonido perteneciera a un bello pasaje de nuestra vida anterior.
Y así debe ser: quizá algunos de nosotros haya sido parte de ese sonido que aleteo en el aire claro de las cumbres andinas cientos de años atrás y también porque no, de aquel español taciturno, valiente y ambicioso que se aventuró hasta estos confines a pesar de sus temores, movido por su sed de riqueza y conquista.
Estamos hechos, pues, de los dos barros: del indio y del español. Lo que deberíamos averiguar de una vez por todas a esta altura, es quienes somos: ¿ los conquistadores o los conquistados? Si estamos en este continente de paso o si formamos parte de él, en definitiva si esta es nuestra casa. Si así fuera, no cabe duda de que nuestra posición es la de los vencidos, ya que hechos como los que aquí narro se han sucedido a lo largo de toda nuestra historia en una interminable repetición de horrores y calamidades sociales, económicas y políticas, que nos hermana inevitablemente con los primeros pobladores de este continente, avasallados desde la conquista.
No trato de ofender a nadie con esta obra: solamente respondo a interrogantes que mi conciencia plantea respecto de mi posición frente al actual estado de las comunidades indias de América.
Quiero saber hasta donde mi sangre puede asumir el compromiso que tengo con mi tierra y mis hermanos frente al dolor de los que, con nuestra ignorancia, inocente en algunos casos, hemos discriminado como si fueran ellos los culpables de su propia desgracia, cuando en realidad son la llama viva de nuestra conciencia, lo poco que queda de nuestra antigua dignidad, de nuestra bella cultura.
No intento hacer aquí anti-hispanismo: únicamente contribuir a conformar un todo agregando la parte que faltaba.
Una abuela india y un abuelo español transitan por mi sangre. Para que naveguen felices quiero darles un curso firme, apoyado en el respeto y el amor por mi propia cultura, tratando de entender por qué festejo todavía fechas que representan la muerte y el aniquilamiento de bellísimas expresiones artísticas que son parte del patrimonio cultural universal, y de sus creadores que fueron justamente mis antepasados.
América vive y yo soy parte de este cuerpo que se niega a festejar cuando en realidad quiere llorar.
Deseo ese respeto. Necesito la autocrítica porque nuestro futuro se erigirá con hombres conocedores de la verdad y fieles a ella.
Si no comprendemos que ya somos libres jamás alcanzaremos la verdadera independencia.
VICTOR HEREDIA

Pero no nos han vencido, hoy, al igual que ayer todavía peleamos por nuestra libertad.
Y que este blog exista es una pequeñísima muestra de ello...

Lista de Temas:
1. Pláticas de Los Sabios y Ancianos / Veinte Mil Años Patria
2. Taki Ongoy
3. La Puerta Del Cosmos
4. Encuentro en Cajamarca
5. Muerte de Atahualpa
6. Año 1530 / Peste
7. Aya Marcay Quilla
8. Taki Ongoy 2
9. Muerte de Tupac Amaru
10. Don Juan Chelemin / Mutilaciones
11. Mutilaciones
12. La Cabeza de Pedro Chumay
13. Un Pedazo de mi Sangre
14. Canción por la Muerte de Juan Chelemín
15. Potosí
16. Un Dulce Alfarero
17. Ella Está Conmigo
18. Una Tierra sin Memoria
19. Pueblos Nación Mapuche
20. Pueblos Nación Pilagá
21. Pueblos Nación Huarpe
22. Pueblos Nación Toba
23. Pueblos Nación Charrúa
24. Pueblos Nación Kolla

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