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jueves, 2 de agosto de 2018

Rush - Snakes & Arrows (2007)

Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart, tres titanes y una historia que merece ser contada, en un disco donde en parte vuelven a su sonido primogéneo que los viera nacer. Este es el segundo disco completo de Rush desde el regreso de su forzado y trágico retiro. Músicos inteligentes, creativos y talentosos en un retorno oscuro y glorioso, que nos devuelve, al menos en parte, a lo mejor de la esencia de Rush. Niel Peart recuperado tras la muerte de su hija y de esposa, retorna con letras escarbadas de los abismos del ser humano (como siempre), letras inteligentes como su batería. La voz de Geddy Lee sigue intacta, y su bajo continúa siendo una verdadera cátedra. Y Alex Lifeson no ha perdido ese sentido milimétrico para imprimir su estilo como parte del sonido inconfundible de Rush. Otro aporte de Neckwringer y otro pedido que viene de la lista de correos cabezona, que siempre, pero más últimamente, ha dado mucho que hablar.

Artista: Rush
Álbum: Snakes & Arrows
Año: 2007
Género: Rock Alternativo / Heavy Progresivo
Nacionalidad: Canadá


Algunos años después de "Vapor Trails", cualquier cosa para un fan de Rush podía parecer buena. Eso es lo que sucede con este "Snakes & Arrows", que es capaz de dividir a los fans de los canadienses hasta el punto de calificarlo o de joya o de disco mediocre en su trayectoria. Como digo siempre, las opiniones son como el culo, cada uno tiene el suyo y hace con él lo que quiere. Y más en el caso de una banda tan personal como esta, que se la ama o se la odia sin término medio.


Snakes & Arrows (en español: Serpientes y Flechas) es el título del décimonoveno álbum grabado en estudio por la banda canadiense de rock progresivo Rush. Co-producido por Nick Raskulinecz, es el sucesor de Feedback (2004) y su primer disco de estudio completo desde Vapor Trails (2002). El disco fue grabado en 5 semanas entre noviembre y diciembre de 2006 en los estudio Allarie de Nueva York y fue mezclado y masterizado en los estudios Ocean Way en Los Angeles, California. Snakes & Arrows fue lanzado en formato CD el 1° de mayo de 2007, como LP doble el 19 de junio de 2007 (limitado a 5.000 copias). Snakes & Arrows también fue lanzado en formato MVI (siglas de Music Video Interactive) el 26 de junio de 2007 (limitado a 25.000 copias). Snakes & Arrows debutó en la posición 3 en la lista Billboard 200 donde permaneció por 14 semanas. Fue certificado oro en Canadá en septiembre de 2007. La canción "Malignant Narcissism" fue nominada a un Grammy en la categoría "Mejor Interpretación Rock Instrumental". El disco fue elegido uno de los 10 discos esenciales de rock progresivo de la década por la revista Classic Rock.
Peart, el letrista de la banda, indicó que el tema principal del álbum está basado en sus reflexiones personales acerca de la fe, inspirado en sus viajes en motocicleta a través de Norteamérica. Muchas de las experiencias mencionadas en las letras de Snakes & Arrows provienen de las memorias de Peart de su libro más reciente: "Roadshow, Landscape with drums, A concert Tour by motorcycle"
Wikipedia






Para mí Rush tenía una clara división: el grupo de los 70s -rockero, progresivo, punzante, muy especial y original, sonaban sólo a ellos- y el de los ’80 y comienzos de los ’90 modernos, bastante comerciales y poperos aunque con buena música, sobretodo si los comparamos con el resto de grupos de ese momento, pero donde no dejaban de ser uno más. Luego vino un sonido más cercano al grunge de moda en ese momento y ahí el sonido más potente les pegó bien. Y así llegaron a esta etapa donde su productor, fan desde la primera hora, les sugiere volver un poco al sonido setentero, pero no lo hacen del todo...

El disco comienza con la pegadiza "Far Cry", contundente a la vez que marchosa y comercial, les ha servido al trío para presentar el disco con cierto éxito. Y ese inicio prometedor se completa con "Armor and Sword", el tema más largo del disco con sus 6 minutos y medio. También pegadiza y al más puro estilo de la mejor época a mi gusto (entre 1976 y 1981): "2112", "A Farewell to Kings", "Hemispheres", "Permanent Waves" y "Moving Pictures".
"Workin' Them Angels" sigue la estela marcada y nos recuerda a los mejores Rush de los 70, contundentes, pegadizos y serios. Luego, el cuarto corte, "The Larger Bowl", comercial y pasable, hace bajar la altura hasta la llegada de un majestuoso "Spindrift"... al más puro estilo setentero, por un momento hace levantar el ánimo, la atención y hace recorrer por el cuerpo un escalofrío por la melancolía y el recuerdo de esa gran época.
No me convence tampoco este segundo tramo de ‘Snakes & Arrows’. Tanto ‘The Way The Wind Blows’ como ‘Hope’ y el noveno tema, ‘Faithless’, hacen una mezcla de pesadez poco digestiva. El error de Rush en este disco, para mi gusto, es el excesivo ‘metraje’. Como suele pasar en el cine. La tijera hubiera estado bien usarla. No hacía falta meter todos estos 13 temas de más de hora de duración.
Otro detalle que me gusta del disco es que está aderezado con 3 instrumentales muy buenas. "The Main Monkey Business" es rockera, oscura y de las que suben la categoría de un álbum. Después llega "The Way The Wind Blows" que no me termina de cerrar, y le sigue la segunda instrumental del disco, "Hope", una corta pieza de guitarra acústica que suena muy orientalizada e hindú.
"Bravest Face" es un tema pop que no me agrada mucho. "Good News First" es otro tema medio comercial y "Malignant Narcissism" es otro instrumental. "We Hold On", la última canción del disco, es un buen tema para cerrar un buen disco, que puede recomendarse a cualquier amante de la buena música, pero al menos en mi caso no irá a parar al olimpo musical de las mejores obras que más me gustan.
Y ya cerré lo que tenía que decir de un disco que intenta volver a sus fuentes, pero por las dudas no demasiado, a ver si sale mal. O al menos a eso me suena, pero con todo es un buen disco con buenos temas.

Vamos con algunos comentarios de terceros... que para algo escriben, pobre gente.

A pesar del bombazo que supuso Vapor Trails por tratarse de ser el inesperado regreso del trío canadiense, no vendió todo lo que se esperaba para la expectación que hubo. Pero eso no fue óbice para que su gira fuera un éxito arrollador, había ganas de Rush, muchas ganas. De hecho en esta gira empezó a fraguarse el salto definitivo a las masas de aquella reputadísima banda de culto cuyos fans tenían más en común con los de Star Wars que con los de cualquier grupo musical. La primera piedra fue el glorioso dvd Rush In Rio que se publicó en octubre del 2003, y que se trataba del último concierto de la gira (en la que por primera vez que pisaban suelo sudamericano) en el Estadio de Maracaná de Rio de Janeiro. No puedo más que recomendar exacerbadamente este documento para quien quiera aproximarse al universo Rush, ya que es en sus directos donde se puede comprobar la verdadera dimensión de estos tres colosos. Para muestra un botón: nunca podré olvidar un día que tenía este dvd en mi casa a toda castaña, y mi padre pasó de largo por delante del televisor; algo llamó su atención ya que regresó, empezó a contar y me dijo con cara de incredulidad <<¿sólo son tres?>>. Efectivamente, es alucinante ver de lo que son capaces en directo, y por suerte, siempre han cuidado mucho este apartado, publicando desde que empezaron como banda un directo de cada etapa de su carrera, y a partir del citado dvd de cada gira también un registro audiovisual con grandes realizaciones.
En los dos siguientes años celebraron su 30 aniversario publicando otro directo grabado en Frankfurt llamado R-30, y un fabuloso EP, Feedback, grabado en los suburbios de Toronto y que contiene ocho versiones a su manera de artistas que influenciaron de manera capital en sus comienzos como Cream, The Who, The Yardbirds, Love, Blue Cheer o Buffalo Springfield. Ya en 2006 se ponen manos a la obra con la composición de su siguiente placa. Para Snakes & Arrows no quieren volver a equivocarse en la producción como en Vapor Trails, cuentan con un joven e increíblemente prometedor Nick Raskulinecz, que con Rush da y recibe una masterclass, dejando una producción exquisita, y a partir de ahí la gloria: Foo Fighters, Alice In Chains, Deftones, Mastodon, etc.
No podría tener mejor comienzo el decimoctavo disco de estudio del power-trio con “Far Cry”, un temarral tan contundente como pegadizo, que entra a las mil maravillas, pero a pesar de ser accesible, como lo pueden ser Rush en general, cuenta con esas huellas misteriosas y omnipresentes que reafirman a la banda como objeto de culto. “Far Cry” se instala cómodamente entre tantos clásicos, como pude comprobar en directo en el 2011 (aún tengo pelillos de punta que no se me terminan de bajar), y con la que me hicieron flotar de principio a fin. Y así van sucediendo “Armor And Sword”, “Working Them Angels” o “The Larger Bowl”, grandísimas canciones que nos conducen a las atmósferas de su etapa más prolífica y diferencial (1976-81, desde 2112 a Moving Pictures) con quiebros oscuros y estribillos luminosos y místicos, guitarras que cambian continuamente de paisajes, acústicas que dibujan colores, arreglos maravillosos (mandolinas, mellotrones, secciones de cuerda,..), el poderoso bajo que sostiene los temas y los lleva por todas las curvas de ritmos habidas y por haber, las voces que dan más carga trascendental a unas letras ya de por sí asombrosas.
Y por último, y no por ello menos importante, la majestuosa batería que marca la diferencia en cada segundo, en cada momento; ‘The Professor’ hace que no te pierdas un solo instante porque puedes descubrir algo realmente especial. Son tres maestros, los mejores en lo suyo, pero siempre al servicio de las canciones, nunca veremos ejercicios masturbatorios a pesar de que podrían hacerlos con la gorra. En Rush existe una sinergia y un feelin’ trabajado a lo largo de las décadas sobre la chispa que hay entre ellos y que se convierte en llamas. Escuchas el disco y tienes la sensación de estar los tres tocando en la misma habitación al mismo tiempo. Los sonidos, tanto duros como suaves, se combinan maravillosamente como ocurre en la enrevesada y espléndida “Spindrift”. Vacilan en el borde de un abismo con un ojo en ambos lados, donde nunca pierden el control, pero esa tensión que construyen hace que Rush nunca haya sido una banda fría y distante, todo lo contrario.
Uno de los puntos (y fuertes) del álbum es que encontramos tres instrumentales, destacando “The Main Monkey Business”, una pieza por la que matarían por componer hoy en día unos desdibujados y perrísimos Tool, mezcla de la intensidad de 2112 y la musicalidad de Vapor Trails. “Hope” alude a las raíces folklóricas de Lifeson, donde toca una guitarra de 12 cuerdas con cierto tono medieval. Y la tercera instrumental es la breve y descarada “Malignant Narcissism”, que hace referencia a la peli “Team America” de los creadores de South Park, Stone y Parker, estando nominada en el 2008 al Grammy por la mejor performance instrumental de rock. “The Way The Wind Blows” es un blues metálico donde nos presentan la religión y la guerra como causa y efecto, la religión fanática nos conduce a la guerra, tema que planea en más momentos del álbum. La delicada “Faithless” es un highlight, una de esas pistas de Rush en las que los contrapuntos vocales contra las guitarras y las líneas de bajo crean ese sonido único que se encuentra en su punto máximo en directo, y en este caso lo puedo corroborar. “Bravest Face” y “Good News First” nos retrotraen a los Rush más noventeros de Roll The Bones o Test For Echo. Y llegamos al cierre con “We Hold On”, una canción edificante que expresa la suma total de todas las luchas que la vida ofrece y sostiene, y que contiene unas guitarras enmascaradas, Peart jugando con sus típicos y alucinantes breaks, y el bajo de Lee que sustenta el caos junto con un latido palpitante constante que guía los varios cambios musicales.
Snakes & Arrows son trece canciones muy generosas, en los que los muchos estilos de Rush están representados, con muchos matices y melodías muy cuidadas. Lee, Lifeson y Peart, tres músicos tan vibrantes como creativos, con una visión y tesón envidiables, que dejaron sus imbatibles cualidades técnicas, genio, ingenio, alma y corazón en esta placa. Repitieron hito 5 años después en Clockwork Angels (pero eso es otra historia), y dieron otro paso más hacia la cumbre con el imprescindible documental Rush: Beyond The Lighted Stage. A día de hoy sus fans, que cada día que pasa somos más, los echamos inmensamente de menos. Ojalá Neil Peart se recupere de sus problemas físicos y al menos nos sigan regalando algunos años de trayectoria con algún disco más y conciertos, aunque fuesen más puntuales que largos tours. La música no puede permitirse el lujo de prescindir de RUSH, más cuando seguían estando a un nivel sobrenatural. Desde DiabloRock imploramos este regreso y los homenajeamos recordando estos 10 años de trayectoria y los aniversarios que cumplen con tan buena salud Vapor Trailsy Snakes & Arrows.
Carlos Kashmir


Señores de pie. Aplausos por favor. Lo hicieron nuevamente. Después de varios años de parate discográfico (el último, ‘Vapor Trails’, es de 2002), Rush parió un trabajo sobresaliente, y lo que es mejor, bien lejano a ciertas tendencias modernas que terminan siendo efímeras y vacías de contenido. ‘Snakes & Arrows’ es un disco cien por ciento Rush pero también es excesivamente progresivo, tomando al término sólo como adjetivo musical. Los canadienses volvieron a los 70 sin importarles el estado actual de la industria ni las corrientes imperantes actuales.
¿No tiene nada que ver con los Rush de los últimos discos? Sí y no. Sí, porque la presencia de guitarras fuertes y distorsionadas están presentes y el formato de canción también (aunque no esperen la habitual secuencia estrofa + estribillo + solo + estribillo). Y no, porque estas piezas vuelven a recrear una atmósfera que particularmente no escuchaba desde trabajos lejanos como ‘Moving Pictures’ (1981) o más acá en el tiempo tal vez ‘Presto’ (1989). Basta como muestra la instrumental “Main Monkey Bussines” para preguntarse si esto data de 2007. Se percibe además cierta inclinación por lo acústico y relajado y una marcada acentuación melancólica en las letras y melodías entonadas por Geddy Lee.
En total, son treces las canciones compuestas (tres de ellas instrumentales) que deben escucharse cierta cantidad de veces para tomarles el gusto. Porque a pesar de ser un material accesible, no deja de tener esas huellas misteriosas y omnipresentes que reafirman a la banda como objeto de culto. La comercialidad bien entendida de “Faithless” o “Way The Wind Blows” contrasta con lo enrevesado de “Spindrift”. Y la rockera y primer single “Far Cry” da una idea errónea acerca del contenido final. En fin, son Lee, Lifeson y Peart. Y el que los discute corre el riesgo de quedar como un neófito.
Rock melódico


La gira R30 terminó en Octubre de 2004, entre concierto y concierto Alex y Geddy fueron componiendo partes de canciones con la guitarra acústica durante los traslados aprovechando los tiempos muertos, algo que habían hecho antes para componer parte de “A Farewell to Kings”. De manera que al acabar la gira tenían ya parte de la música perfilada para grabarse, aunque dejaron pasar más de un año antes de comenzar.
Esta vez tuvieron más cuidado en el proceso de grabación, encerrándose por dos meses en los estudios Allaire de NY, una antigua granja en las cercanías de un lago en el valle del Hudson que contaba con habitaciones de hotel y dos estudios separados, uno lo ocupaba Neil Peart y el otro Geddy y Alex. Para grabar la batería utilizaron más de 47 micrófonos distribuidos por toda la sala de grabación utilizando pantallas enormes para mantenerlos aislados, lo que en la mezcla final da una sensación de espacio notable, sobre todo en la mezcla en 5.1 que se vendió como edición limitada. La disciplina de tener una fecha de corte pero poder dedicar todo su tiempo exclusivamente a la grabación y de contar con un productor dedicado al 100% al mismo objetivo rindió mucho mejores resultados que la grabación anterior.
El estilo de las letras es similar a Vapor Trails, pero son menos introspectivas, con excepción de “Spindrift” y “Hold On” que son canciones de amor –o algo parecido- todas son en realidad observaciones sobre la vida moderna, algunas más pesimistas que otras. La música también está marcada en gran parte por las pistas de guitarras pero son mucho menos que en el disco anterior y no saturan el sonido innecesariamente, dejando espacio para que el bajo y la batería intervengan de manera más equilibrada, o incluso para las pistas del violín de Ben Mink que se escuchan en “Faithless”. Algunas canciones son muy buenas y fue en general mucho mejor recibido que el anterior, entrando en la lista Bilboard en el puesto 3 y manteniéndose en ella durante 14 semanas consecutivas.
Las canciones más destacadas diría que son la primera “Far Cry”, la tercera “Working Them Angels” y “Faithless” además de los instrumentales “Main Monkey Businnes”, “Malignant Narcissism” y “Hope”. Huge Symes esta vez elaboró un montaje fotográfico individual para ilustrar cada canción en el libreto. Para la portada decidieron usar una pintura antígua al darse cuenta de la coincidencia del título del disco con el nombre del juego de mesa indú Leela con 2000 años de antiguedad, de donde el juego de Serpientes y Escaleras fue copiado en el siglo XIX.
La estructura en general de las canciones es la tradicional estrofa-coro-estrofa, aunque en casos como “Working them Angels” ambas partes son totalmente diferentes incluso en tempo para enfatizar la letra que hace una evocación parecida a las que aparecen en el libro “Travelling Music” de Neil Peart, donde también por cierto explica la procedencia de la peculiar expresión del título. Tomemos como ejemplo alternativo “The Way the Wind Blows”, la canción que está justo en el medio. Comienza con la batería tocando tambores de aire hasta la entrada de la guitarra eléctrica que recuerda a Cream, de ahí al riff principal y la entrada de Geddy Lee a la voz. La letra siguiendo ideas parecidas a “Circumstances” presenta la metáfora del viento que hace doblarse a los árboles en la dirección que sopla. Esta fue una de las canciones que fue instigada por el productor Nick Raskulinecz, que entre otras cosas convenció a Peart en regrabar la pista básica de batería cuando la pieza estaba casi terminada. La canción termina repitiendo el coro con una guitarra acústica y la voz.
Esto abre paso a una pieza más de guitarra acústica, esta vez de 12 cuerdas: "Hope” y a “Faithless”, una de las canciones mejor logradas de su carrera. Aquí Peart habla de su falta de fe en medio de numerosas referencias bíblicas, en parte inspirada en los viajes en moto que hizo por las planicies norteamericanas durante la gira de Vapor Trails, donde por el camino abundan las estaciones de radio evangélicas. Este es por otra parte el tema que más se repite en las letras, en versos de “Armor and Sword”:
“Sometimes the damage is too great
Or the will is too weak
What should have been our armor
Becomes a sharp and burning sword”
En “The Way the wind Blows”:
“Now it’s come to this
It’s like we’re back in the Dark Ages
From the Middle East to the Middle West
It’s a world of superstition”
Y en “Faithless”:
“I don’t have faith in faith
I don’t believe in belief
You can call me faithless
You can call me faithless
But I still cling to hope
And I believe in love
And that’s faith enough for me
And that’s faith enough for me”

En otra de las canciones, “Good News First” incluyen otra sección que se benefició del proceso de composición colectiva de este disco mientras estaban en el estudio, que era más o menos espontáneo al igual que en Counterparts, y cuando tenían delineada la línea vocal decidieron usar un Mellotron que estaba en el estudio. Para “Malignant Narcissism” el productor grabó en secreto a Geddy Lee cuando jugaba con un bajo Fender Pastorius Custom que alguien había llevado al estudio y decidieron reproducir esa parte para la canción.
Hay por supuesto mucha rabia en la música en canciones como “Armour and Sword” donde Peart habla del uso de la fe religiosa como un arma, tema que por supuesto tiene eco en “Faithless”. O en “Spindrift” en la que uno puede literalmente escuchar las olas estrellándose con furia contra un acantilado. Pero en otras partes Peart nos cuenta cómo reacciona él mismo frente la violencia, como en “Faithless”:
“Like a stone in the river
Against the floods of spring
I will quietly resist”
Al igual que en Vapor Trails cierran el disco con una nota medianamente optimista con la canción “We Hold On”, una especie de respuesta a “One Little Victory” que abría el álbum anterior, dándole así cierta continuidad a esta etapa.
Pantagruel


Este es el segundo disco completo de Rush desde su regreso en 2001 con el excelente Vapor Trails, luego de su forzado retiro. En el medio pasaron un EP de covers que grabaron para festejar los treinta años de existencia de la banda, y dos DVD’s en vivo. Snakes and Arrows vuelve a retomar el camino truncado de la década de los ‘90, cuyo último álbum en estudio fue Test for Echo, pero (afortunadamente) se nutre de la fuerza de Vapor Trails para dar una muy buena entrega, con sólo un par de altibajos. El camino de los ‘90 de la banda fue un intento desparejo de retomar vigor y un sonido más crudo y directo sostenido principalmente en trío, pasando los teclados a segundo plano, siendo que estos dominaron en los ‘80.
Presto (1989) y Roll the Bones (1991) son realmente buenos; Counterparts (1994) es desparejo sobre todo desde el sonido y Test for Echo (1996) es muy desparejo en todo sentido. Snakes and Arrows toma lo mejor de cada uno y vuelve a poner a la banda en el camino truncado. Muchos hubieran deseado que siguieran por donde Vapor Trails los había llevado, pero este camino estaba signado por un profundo e inhumano dolor personal de Neil Peart (aunque tal vez sea el dolor más humano).
“The best we can agree on is that it could have been worse”
“Some would say they never fear a thing – Well, I do”

Snakes and Arrows muestra a una persona volviendo de la devastación personal, por la pérdida de su esposa e hija en menos de un año (agosto 1997 – junio 1998), con el foco en otra parte, con una visión muy distinta de la vida. Lejos del resentimiento y del cinismo, acepta las reglas del juego e intenta ser feliz a pesar de todo. Retoma temas interpersonales en algunas de sus letras y otros terrenalmente trascendentes. Se relaja y todo esto está perfectamente acompañado por la música del disco. Los temas son cortos y directos en general, perfectamente arreglados y con el foco en la composición en lugar del lucimiento personal. Esto de ninguna manera implica que no toquen como de costumbre, con un alto nivel, simplemente disimulan un poco…
Los temas están muy bien armados y son concisos, aunque tal vez deberían darse un poco más de espacio para interactuar y hacer las transiciones en los temas un poco más suaves para el oyente. Esto último hace que sea un disco que haya que oírlo con detenimiento y más de una vez para poder apreciarlo seriamente. La primera vez que lo escuché me gustó pero nada resultó ser lo que parecía; las sucesivas escuchas ayudaron a comprender el contenido global del álbum.
Snakes and Arrows tiene un sonido más cálido y calmo que su predecesor, con brillantes toques acústicos, muy cuidadas partes vocales a cargo de Geddy Lee (que sigue en plena forma); sin embargo, a pesar de que el disco comienza con la potencia cruda de Far Cry, que podría haber sido un outtake de Vapor Trails, son Armor and Sword y Workin´ Them Angels los que definen el tenor del CD. En su ordenamiento, Snakes and Arrows es más desestructurado que el resto de los discos de la banda. Esto lo convierte en un disco raro al que (como ya se dijo) hay que escuchar con detenimiento y sin pre-conceptos.
De todas maneras, sigue siendo Rush, eso está claro.
Hay tres temas instrumentales: una corta y amable composición de Lifeson en guitarra acústica llamado Hope; The Main Monkey Business en sus 7 minutos, es impecable y centrado en la composición y los arreglos; finalmente, en Malignant Narcissism, se despachan con todo en dos minutos y monedas.
Los puntos flojos son: The Largest Bowl y Faithless; dos, podríamos decir, “baladas”; la primera intrascendente tanto en la música como en la letra, mientras que la otra ofrece más matices y una letra más interesante.
The Way The Wind Blows es un tema extraño; arranca como un blues, suena a Cream y termina como una balada. La unidad la proporciona la letra. Sin embargo tiene gancho y potencia.
Al igual que en un solo, los Rush saben bien que es fundamental empezar y terminar muy bien, por eso cierran a todo vapor con el tema más directo del disco: We Hold On. Potente con excelentes guitarras y de estructura sencilla que les permite lucirse.
Es un disco distinto, interesante, de producción y sonido muy elaborados, con temas muy madurados y concisos. Un disco para sentarse, escuchar y disfrutar.
Federico Larroca

La crítica, como suele ser en estos casos, ha sido variable. Un buen disco para unos, aburrido para otros. Aquí, como en todos los discos, la última palabra la tenés vos y sos vos el único crítico que puede decir si este disco te gusta o no.
Lo único que interesa es la música y lo que produce en tu interior, lo demás son pavadas.




Lista de Temas:
1. Far Cry
2. Armor And Sword
3. Workin' Them Angels
4. The Larger Bowl
5. Spindrift
6. The Main Monkey Business
7. The Way The Wind Blows
8. Hope
9. Faithless
10. Bravest Face
11. Good News First
12. Malignant Narcissism
13. We Hold On

Alineación:
- Geddy Lee / Bajo y voz
- Alex Lifeson / Guitarra
- Neil Peart / Batería





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Este espacio se reserva el derecho de publicar sobre cualquier tema que parezca interesante a su staff, no solamente referidos a la cuestión musical sino también a lo político y social.
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Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).

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