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martes, 10 de julio de 2018

Jethro Tull - The String Quartets (2017)

Ian Anderson, líder de Jethro Tull desde hace medio siglo, vuelve a la carga (porque esto sale bajo el título de Jethro Tull pero más bien tendríamos que decir que son reinterpretaciones de Jethro Tull con Anderson a la cabeza junto con una mini orquesta) y lo hacen con nuevo disco que salió a la luz el año pasado. "The String Quartets" no es otra cosa que la regrabación bajo una nueva luz (una total reinvención) de canciones clásicas de Jethro Tull, incluso los títulos de las canciones originales han sido modificados, y Anderson se olvida casi por completo durante todo el disco de su voz, haciendo versiones de sus propias canciones, de sus clásicos, pero realizadas a modo clásico, con arreglos sublimes de cuerda y completamente orquestados para la ocasión, grabado en la Catedral de Worcester y la Iglesia de St Kenelm. Una mezcla de estilos muy distinta a lo que habían hecho hasta ahora, que une el estilo de Jethro Tull junto con la música clásica interpretada por un cuarteto de cuerda. No pueden dejar de conocer este disquito de hoy!

Artista: Jethro Tull
Álbum: The String Quartets
Año: 2017
Género: Rock sinfónico
Duración: 47:57
Nacionalidad: Inglaterra


Ian Anderson, músico singular, compuso hace apenas unos pocos años una ópera apasionante sobre el personaje que prestó el nombre a su legendaria banda, y ahora vuelve a colaborar con músicos clásicos en versiones para cuarteto de cuerda de algunas de sus canciones más emblemáticas, entre ellas una grabación de @Aqualung@ de desbordante vitalidad.
El año pasado los Jethro Tull han tirado sus clásicos por la ventana y confeccionaron este disco. Ahora cuando llegan a sus 50 años de permanente e intensa actividad, se reviste de la mayor sutileza en torno a su obra para entregarnos estos académicos "Cuartetos de Cuerdas". Son muchos los periodistas, cronistas, escritores y fanáticos que le perdieron la pista a esta agrupación netamente británica, y al invocarla siempre la señalan como algo ya desaparecido, banda que de por sí siempre ha sido tarea difícil de una definición apropiada pues nunca ha encajado del todo en los múltiples géneros que le han querido endilgar. No es que resucita ni reaparece; es que el devenir de la efímera moda de la música popular los ha relegado a un rincón que no es el más merecido, puesto que como tal Jethro Tull no se ha afanado en regurgitar sus grandes éxitos para apelar a una fama de dinosaurio insepulto.


Esto ha sido sin duda un proceso denso y lento como si de un buen vino se tratara para llegar a este notable, valiosísimo decantamiento por el cual han pasado estas 12 piezas para que suenen como tesoros recién descubiertos de una era perdida y añorada, pero nunca tan patente como la presencia de Bach en la "recompuesta" pieza "We used to Bach (We used to know/Bach prelude C Major)" o en "Aquafugue (Aqualung)", o en "Velvet Gold(Velvet Green)". Los crípticos títulos agregados a estas ya inmortales composiciones de Ian Anderson son parte del cáustico humor de su autor quien agrega que son "piezas perfectas para largas y aburridas tardes soleadas, tenebrosas noches de invierno, bodas y funerales".

Aquí se lo puede apreciar a Ian Anderson trabajando y vocalizando junto al Carducci String Quartet, y al arreglista y director John O´Hara dispuestos a dar nueva luz y brillo a una docena de clásicas piezas del repertorio "jethrotuliano". El resultado es esta joyita (y sorpresa para muchos) con la que empezamos la semana.




Si hace más de 4 décadas atrás hubiese aparecido un cuarteto de cámara bajo el nombre --- un tanto extraño ---de Jethro Tull Ensemble, hoy en día, luego de más de 40 años infatigabes, sería considerada esta académica agrupación con el respeto y estima, admiración y atención de un Kronos Quartet. "Jethro Tull : The String Quartets" es la unión de la banda con un excelente y experimentado cuarteto llamado Carducci String Quartet, un ensamble acústico exitoso que cada año sobrepasan los 90 conciertos a nivel mundial, con cuyo disco alcanzó de inmediato el puesto #1 de la revista Billboard en el rubro de la cartelera Clásica, otra razón por la que hay que hay que escuchar esta magnífica y excepcional grabación, tanto para conocedores, fanáticos o desconocedores absolutos de lo que significa Jethro Tull en el mundo musical de nuestras últimas cinco décadas.
No pienso analizar los temas pues sería pretencioso por mi parte analizarlos, suenan maravillosos eso sí. Para la ocasión han mutado en su título y es gracioso escucharlo por primera vez sin saber que tema es el siguiente, jugando a adivinar, disfrutando. No es un disco definitivo, es una curiosidad, un placer oculto que todo seguidor de Jethro Tull debería poseer.



Pereo el que sí analiza el disco minuciosamente es nuestro eterno columnista involuntario de siempre, he aquí sus parabras reseñando esta obra. A ver qué le pareciíó...

Cuartetos de cuerda para las metamorfosis de algunos estándares de Jethro Tull
IAN ANDERSON
revisa algunas joyas clásicas – y otras un poco más escondidas – del repertorio de la inolvidable banda JETHRO TULL con este disco titulado “Jethro Tull – The String Quartets”. Trabajando al alimón con el el teclista John O’Hara (miembro de la banda de IAN así como de JETHRO TULL en sus últimos años), la idea de hacer un disco así estaba siendo debatida y planteada por un tiempo hasta que al final llegó a su concreción definitiva. El repertorio del disco incluye clásicos absolutos del catálogo de JETHRO TULL así como un par de rarezas; con sus giras orquestales, IAN ANDERSON ya tenía en mente un borrador completo del tipo de material que podía ser incluido en el disco. Los protagonistas de este disco que tenemos en nuestras manos son los integrantes de The Carducci Quartet: los violinistas Matthew Denton y Michelle Fleming, el violista Eoin Schmidt-Martin y la cellista Emma Denton. ANDERSON les agradece su pasión y dedicación al proyecto… ¡así como que no tuviese que gastar mucho en pagarles su almuerzos porque casi siempre traían ellos sus bocadillos consigo! El material básico fue grabado en la cripta de la Catedral de Worcester y en la Iglesia de St. Kenelm de Sapperton (Gloucestershire), con unas sobremezclas ulteriores hechas en el estudio hogareño del propio ANDERSON. El mencionado frontman extraordinaire agradece a O’Hara todo el esfuerzo conceptual y físico que invirtió en este proyecto de “The String Quartets”. También se pregunta por qué escogió locaciones eclesiásticas para la grabación del disco: en sus propias palabras, “hay una cualidad espiritual y elevada en el ambiente de la Iglesia Cristiana” que él mismo no puede especificar qué es. “Extrañamente, me siento como en casa en nuestras parroquias y enormes catedrales. ¿Soy acaso un cristiano? No, pero si me presionan, puedo conceder que soy un cristiano con c minúscula. Por ahora, eso bastará.”Es un disco bastante bonito, por lo que ya podemos adelantar que este coqueteo intelectual y estético con la fe cristiana ha rendido buenos frutos, pero ahora es el momento de entrar en los detalles del repertorio, ¿cierto?
Por todo lo alto comienza esta selección cuando esos grooves en 5/4 marcados por los pizzicatos de cello y la viola nos remiten de inmediato a ‘Living In The Past’, una exquisita remodelación de ese primer hit de JETHRO TULL que ahora acorta su título a ‘In The Past’. Las adiciones temáticas que se van desarrollando a lo largo del corazón mismo de la pieza abren espacios para estilizados amoldamientos entre las cuerdas y la flauta: de este modo, la remodelación realizada aquí logra crear nuevos matices para el colorido esencial de la canción original. A continuación sigue ‘Sossity Waiting’, un popurrí sintético de ‘Sossity, You’re A Woman’ y ‘Reasons For Waiting’: el predominio está del lado de esta segunda canción pues la primera de ellas está reformulada de tal manera que pueda integrarse sólida y fluidamente dentro del lirismo imperiosamente romántico de ‘Reasons For Waiting’. Bueno, es justo señalar que nos da pena advertir una vez más cuán gastada que está la voz del maestro IAN, pero a fin de cuentas, era inevitable que hubiese alguna intervención vocal en una de las canciones más evocativas del amplio catálogo de JT. ‘Reasons For Waiting’ sigue y seguirá siendo una balada sublime. ‘Bungle’ es, claro está, ‘Bungle In The Jungle’: aquí tenemos un nivel aceptable de fidelidad a la versión original, siendo así que las cuerdas y la flauta operan en un encuadre igualitario, hablándose de tú a tú. Bajo el ingenioso título de ‘We Used To Bach’ se cobija otro popurrí, esta vez de la balada ‘We Used To Know’ con el ‘Preludio en do mayor’ de JOHANN SEBASTIAN BACH (uno de los mayores referentes de la música académica en la historia de JETHRO TULL). La balada folk se trastoca en delicia barroca cuando Ian decide que el instrumento de su uso sea la flauta, pero sobre todo, cuando O’Hara elabora cálidos y pulcros efluvios de piano clásico como elemento guía del desarrollo temático integral. Los momentos finales son realmente pletóricos de elegante vivacidad. ‘Farm, The Fourway’ es la única remembranza del catálogo Tulliano posterior a la década de los 70s: esta remodelación de ‘Farm On The Freeway’ (del “Crest Of A Knave”, el supuesto mejor disco de hard rock y metal de 1988 según el “comité de sabios” del Grammy). Con esa soberbia introducción de violín ya sospechamos que hemos de encararnos con algo grandilocuente… y en efecto, así es, tenemos 3 ¾ minutos de prestancias manieristas con ribetes románticos. ¡De lo más electrizante en lo referente estrictamente a los arreglos de cuerdas!
Vamos rumbo al ecuador del álbum de la mano de ‘Songs And Horses’, popurrí de ‘Songs From The Wood’ y ‘Heavy Horses’ que es ejecutado solo por The Carducci Quartet. El jolgorio de la primera canción y la melancólica solemnidad de la segunda son recogidas adecuadamente en aras de realzar la riqueza melódica particular de cada ítem dentro de un conjunto perfectamente equilibrado. La coda con la melodía del estribillo de ‘Songs From The Wood’ redondea la faena con precisión quirúrgica y cándida emotividad. Luego sigue una hermosa dupla de ítems procedentes del período del “Aqualung”, que son ‘Wond’ring Aloud’ y ‘Locomotive Breath’: aquí ostentan los modificados títulos de ‘Only The Giving’ y ‘Loco’. ‘Only The Giving’ no se distingue mucho de la versión original (con lo cual no queremos decir en lo absoluto que no vale la pena prestarle atención en este disco), mientras que ‘Loco’ elabora una equilibrada estabilización entre el respeto al original y el manejo de nuevos matices. Cuando llega el turno de ‘Pass The Bottle’, nos queda claro que se trata de una nueva versión de ‘A Christmas Song’, ese prodigio de cinismo moralista navideño que ANDERSON compuso cuando recién estaba aprendiendo a tocar mandolina. La introducción se complace en elaborar un breve juego de suaves disonancias en torno a un clásico canto navideño, pero el cuerpo central respeta, una vez más, el esquema original. La gente de The Carducci Quartet vuelve a explayarse a sus anchas sin la presencia del buen IAN para ‘Velvet Gold’, la nueva versión de ‘Velvet Green’. En poco más de cuatro minutos, las cuerdas se enlazan con el reclamo de ANDERSON (“Hey, Santa, pass us that bottle, will you?”) para centrarnos en una atmósfera festiva y jaranera a través de exquisitos contrapuntos melódicos y complejos tempos. La inspiración renacentista de la versión original adquiere un tenor barroco ahora, y todo fluye muy bien. El esplendor sistemático de esta pieza funciona muy bien como tránsito hacia una actitud más positiva hacia el espíritu navideño y el solsticio de la mano de otra joya de la época de la trilogía folk-rockera: ‘Ring Out These Bells’ (‘Ring Out, Solstice Bells’). La versión de este himno festivo es más comedido, pero va muy a tono con la secuencia que la liga a las dos piezas precedentes.
¿Y qué es un recopilatorio o un concierto de JETHRO TULL sin ‘Aqualung’? Pues bueno, en este disco no podía faltar tampoco y justamente cierra el repertorio bajo el título de ‘Aquafugue’. ANDERSON se ciñe a la flauta y al canto de la estrofa intermedia, mientras que O’Hara aporta intervenciones al piano y a la celesta. En cuanto al desarrollo temático, las cuerdas se erigen en figuras protagónicas con sus precisos en encantamiento sónicos que alternan momentos de fidelidad con otros marcados por preciosistas variantes. Muy grata la experiencia de “Jethro Tull – The String Quartets”. ¿Se trata de un álbum lleno de “música grandiosa para bodas y funerales para tener algo con qué celebrar, incluso un cumpleaños o algo por el estilo para poner de fondo”, tal como afirmaba IAN ANDERSON en uno de los primeros vídeos promocionales del disco? ¡Ja, ja, ja!, quién sabe si sus sugerencias no resultan del todo desviadas, pero bueno, el hecho es que el disco se sostiene por sus propios méritos y que contiene suficientes recursos de belleza musical como para conformar una nueva demostración de aprecio infinito por el legado de JETHRO TULL en nuestras colecciones fonográficas. Es bueno saber que IAN ANDERSON, quien acaba de tener su 70mo. cumpleaños hace unos cuantos días, sigue dispuesto a mantenerse activo en la escena musical.
César Inca

Pero no es el único que se pone a reseñar esta gran obra, aquí otros que le quieren hacer un poco de mella...




Después de 55 años dedicado a la música manteniendo el más alto nivel y trabajando incansablemente por ofrecernos algo nuevo casi cada año, el señor Ian Anderson no necesita presentación alguna.
Alguien que ha cumplido ya 69 años y sigue girando intensamente tanto con la segunda parte de 'Thick as a Brick' como con su último álbum de estudio, 'Homo Erraticus', así como con su gira de clásicos de Jethro Tull es digno de admiración, pero si además tiene tiempo de componer un disco, que según comenta, ya está en camino y no contento con eso se dedica a arreglar y reinventar sus canciones para grabarlas con un cuarteto de cuerda en 2 catedrales británicas, cuenta con el más profundo de mis respetos.
Y eso es lo que nos presenta Ian Anderson en esta ocasión. Una colección de 12 clásicos de Jethro Tull arreglados y tocados por un cuarteto de cuerda sobre el cual las notas de su flauta vuelan mágicamente con un gusto y una delicadeza exquisitos.
Es agradable comprobar que no se ha limitado a tocar con instrumentos de cuerda los temas tal cual, sino que han sido arreglados para este formato y que hasta los nombres han sido adaptados para la ocasión.
El álbum da un buen repaso de los clásicos básicos sobre todo de "Songs from the Woods" y "Aqualung" interpretando también "Farm On The Freeway" del 'Crest of a Knave' de 1987 o "We Used to Know" rebautizada como "We Used To Bach" para incluir un preludio del compositor germano al final de la misma.
No hay ningún tema que sobre o desdiga en todo el álbum pero algunos como "Locomotive Breath" que arranca con un preludio de violonchelo, "Bungle In The Jungle" o el propio "Aqualung" brillan con luz propia, así como "Wond’ring Aloud", titulado "Only The Giving" en esta ocasión, que es el único corte que mantiene sus partes vocales como en la versión original, ya que el resto son plenamente instrumentales.
Todos los fans de la banda conocemos sobradamente la colección de clásicos que Ian Anderson nos presenta aquí por lo que no me extenderé más que para recomendar encarecidamente la escucha de esta joya de la música.
Ieltxu


Si bien los discos al estilo "Tributo sinfónico a The Rolling Stones" en general parecen significar poco más que la edulcoración de un sonido más agresivo a favor de oídos menos dispuestos al desafío -cuando no un intento de aportar "respetabilidad" a lo que no la necesita y apelar a medios que hay que tener todavía más liadas las categorías para dar por válidos, como por ejemplo emplear una musicalidad obvia como manera de limar contornos cuya gracia original era justamente lo angular y desprolijo-, para ser realmente justos hay que señalar que las excepciones a la regla recién esbozada no son pocas y valen la pena; podría señalarse, por ejemplo, que "S&M" (1999), de Metallica, con la sinfónica de San Francisco y la conducción del gran Michael Kamen, ofrece en sus mejores momentos -más allá de esa musicalidad obvia e inneceseria mencionada más arriba, que aparece en unos cuantos momentos del disco- texturas sorprendentes e interesantes en sí mismas, o que propuestas como "Third eye open: the string quartet tribute to Tool" (2001) logran ofrecerse como versiones atendibles, quizá porque una instrumentación más somera o de cámara permite obviar la voluptuosidad sonora más obvia y cliché.
En este sentido, vale la pena escuchar la reciente colaboración de Ian Anderson con el cuarteto de cuerdas Carducii. Si bien hay momentos en los que la propuesta parece desenfocarse (lamentablemente esto sucede cada vez que Ian Anderson canta), hay también piezas que valen la pena en tanto versiones de interés y capaces de ofrecer cierto extrañamiento capaz de refrescar la percepción y la memoria. Esto sucede maravillosamente bien en "Songs and horses", que reune las bellísimas "Songs from the wood" y "Heavy horses", y también en "In the past" (supongo que no hace falta aclarar), con un uso delicioso de la técnica de pizzicato para reproducir delicadamente el célebre riff en 5/4 del bajo, o también en "Loco" ("Locomotive breath"), donde al cuarteto de cuerdas se suma la flauta de Ian Anderson (y se recurre una vez más -pero no a lo lago de toda la pieza- al pizzicato como técnica para reelaborar los riffs) tocando la melodía vocal (de esta pieza acaso lo más impresionante sea el equivalente de la introducción de la canción original) y la deliciosamente expresiva "Velvet gold" ("Velvet green"), quizá la mejor pieza del álbum.
Mención aparte merece "Aquafugue", que parte de una idea interesante -construir una fuga a partir del riff principal de "Aqualung"- y se las arregla para funcionar maravillosamente bien durante buena parte de su extensión -pese a que el tema de la fuga, que comienza con las seis notas del riff que abre la canción original pero sigue de manera notoriamente más dulce y menos agresiva o "rockera", está claramente pensado para permitir que la pieza fluya sin sobresaltos, y en ese sentido podría haberse intentado algo más riesgoso o incluso disonante-, hasta que irrumpe la voz de Anderson en un mínimo de intensidad y potencia que lo delata necesitado incluso de modificar la melodía de las secciones más apacibles para ser capaz de cantarlas. Pero lo que cabe señalar acá no es que Anderson cante mal ni que su voz suene lastimosa (eso, en última instancia, está en el oído de quien escuche), sino que incluso si hubiese cantado "bien" (o, digamos, al nivel -ya menor pero todavía digno- de interpretaciones tardías como la del DVD de "Living with the past") era no sólo completamente innecesario cantar dentro de esta propuesta sino que, de hecho, la irrupción vocal parece dispersar lo que la primera parte -la fuga- había aportado a la canción.
Es interesante también el caso de "We used to Bach", que parte de la preciosa "We used to know" para -después de otra performance vocal de Anderson, un poco más feliz esta vez- interpolar el preludio en do mayor de "El clave bien temperado", con un piano que se suma dulcemente al cuarteto de cuerdas y aporta un pasaje más que atendible (en el que las cuerdas proponen una serie de frases y melodías sobre los arpegios de la pieza de Bach); el momento más bello aparece cuando el preludio llega a su fin y el pianista -John O'Hara, que además hizo los arreglos necesarios para todo el disco- retoma la pieza, ahora junto a Anderson en la flauta. Quizá, entonces, "We used to Bach" ofrece en una sola pieza todo lo que Ian Anderson quizo incorporar al proyecto, incluida su voz; y lo más atendible de esta composición es sin duda también lo más atendible del disco completo: no las voces, no las versiones más digamos "literales", sino los cambios más importantes, los momentos donde la distancia con el original se siente más porque lo "nuevo" vale la pena en sí mismo. En ese sentido, tanto "Pass the bottle" ("A christmas song") como "Only the giving" ("Wond'ring aloud"), si bien suenan magnificamente bien en tanto interpretación, son los momentos de menor interés, a la vez que "Bungle" ("Bungle in the jungle"), "Ring out these bells" ("Ring out, solstice bells"), "Farm, the Fourway" ("Farm on the freeway") y, especialmente, "Sossity waiting" ("Sossity, you're a woman" junto a "Reasons for waiting") logran ofrecer mucho de interés sin llegar a ser lo más deslumbrante de la propuesta.
Ramiro Sanchiz





Y así empezamos esta semana en el blog cabezón, a pura sorpresa. Y yo creoq ue cuando no podamos sorprenderlos más cerramos las persianas de este blog, por ahora seguimos la marcha a toda vitalidad!.





Lista de Temas:
1. “In the Past (Living In The Past)”
2. “Sossity Waiting (Sossity: You’re a Woman / Reasons For Waiting)”
3. “Bungle (Bungle In The Jungle)”
4. “We Used to Bach (We Used to Know / Bach Prelude C Major)”
5. “Farm, the Fourway (Farm On The Freeway)”
6. “Songs and Horses (Songs From The Wood / Heavy Horses)”
7. “Only the Giving (Wond’ring Aloud)”
8. “Loco (Locomotive Breath)”
9. “Pass the Bottle (A Christmas Song)”
10. “Velvet Gold (Velvet Green)”
11. “Ring Out These Bells (Ring Out, Solstice Bells)”
12. “Aquafugue (Aqualung)”

Alineación:
- Ian Anderson / flute, acoustic guitar, mandolin, vocals, producer
With:
THE CARDUCCI QUARTET:
Matthew Denton – Violin
Michelle Fleming – Violin
Eoin Schmidt-Martin – Viola
Emma Denton – Cello
Additional Performers:
Ian Anderson – Flute, acoustic guitar, mandolin and vocals.
John O’Hara – Piano and celeste





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Este espacio se reserva el derecho de publicar sobre cualquier tema que parezca interesante a su staff, no solamente referidos a la cuestión musical sino también a lo político y social.
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Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).

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