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miércoles, 23 de mayo de 2018

Cuando el Prog Español estuvo a la Altura (I): Módulos, Máquina! y Smash

El rock progresivo tiene un comienzo incierto en algún momento de la década del '60, en el que se fusionan de un modo especial el rock y el blues con la música clásica, el jazz y también mucho del folklore de cada región, dando lugar al más grandioso movimiento musical del Siglo XX. Y dentro de ese movimiento, cada región tuvo sus particularidades propias de su idioscincracia, de su cultura, de su momento político y social y, en casi todos los casos, de sus luchas contra los modelos impuestos. Ahora vamos a hacer otro repaso, ya que no es el primero que hacemos, de la originaria escena española, y ello no solo por todos nuestros puntos en común con la escena latinoamericana, sino porque además muchos de los visitantes de este blog son españoles. Así, pues, les dedicamos esta entrada a ellos, que comienza así: "Esta es la historia de unos valientes que, armados de convencimiento y una apertura de miras impropia del régimen político en el que se encontraba el estado español, pusieron en marcha una escena musical que, a pesar de no contar con la pujanza de otras como la italiana o la escandinava, pudo responder con fuerza castiza a lo que venía sucediendo en las islas británicas, y todo ello permitiendo, en algunos casos, que los españoles pudiéramos mirar a la cara sin sonrojarnos a los guiris que venían a ponerse morados como morcillas a las playas de Benidorm o Sitges".



Estos valientes plantaron la simiente que acabaría germinando en uno de los momentos más prolíficos de la historia musical española, y el cual aún hoy algunos locos seguimos disfrutando y referenciando. Comienza un repaso a los momentos más brillantes que nos ha dado el Rock Progresivo español, hoy centrado en tres bandas que pondrían las primeras piedras para un posterior florecimiento regionalizado, el cual trataremos con posterioridad. Abrocháos los cinturones, pues viajamos a la España de los años 60. Tened cuidado con lo que hacéis y con lo que decís, hay un enano gallego que os observa.

Historias de censura, rebeliones, luchas contra lo establecido y una apertura mental que se comenzó a expresar en la cultura, y dentro del rock tomó la forma más drástica y radical en lo que luego se llamó "rock progresivo". Si quieren ver como sigue, bueno, no tengan vergüenza y entren al post...




Censura y discos de importación

A inicios de la década de los años 60 era imposible conseguir en España según qué discos. A pesar del abandono de la autarquía económica a partir de 1959 gracias al plan de liberalización económica ideado por Joan Sardá Dexeus, basado en turismo y ladrillo (¿os suena?), y el proceso de aperturización obviamente necesario para llenar las playas españolas de bellas suecas y francesas sin depilar, en lo que respecta al ámbito cultural España continuaba siendo un estado oscuro e impermeable hacia cualquier influencia que pudiera entrar desde el exterior.
Este hecho, que significó la entrada en una crisis literaria sin precedentes en las letras españolas (la represión y el exilio también tuvieron mucho que ver), con salvedad de novelas pioneras como Tiempo de Silencio de Luis Martín Santos, tuvo un claro reflejo en otras artes como el cine o la música, escenarios ambos utilizados en su mayor parte para las campañas de imagen y publicitarias de sostenimiento del régimen.
Afortunadamente, y cumpliéndose el dicho de que ‘no se pueden poner puertas al campo’, la llegada de turistas, y sobre todo, la entrada de militares norteamericanos a terreno español y los viajes a Andorra realizados por artistas catalanes, permitió que poco a poco circularan por territorio español discos de géneros como la Psicodelia o el Jazz-Rock, los cuales eran compartidos por círculos reducidos, mientras en España proliferaban los festivales de canción ligera con los que el régimen pretendió contentar al pueblo momentáneamente.
Con posterioridad, ya con la década de los 60 bien avanzada, y viendo que el cierre de fronteras no era efectivo para evitar la entrada de elementos supuestamente subversivos, la táctica del caudillo cambió procediéndose a la amputación de discos eliminando canciones molestas, alterando portadas o incluyendo pitidos ensordecedores, elementos tales que convirtieron a la mayoría de ediciones españolas de los discos en cuestión en elementos de coleccionismo posterior.

Mientras todo esto sucedía, y el franquismo sufría por evitar la entrada de esa música de hippies y fumetas ingleses que cantaban al sexo y al comunismo, en tres puntos diferentes del estado español, y gracias a tres vías de entrada de música extranjera, tres bandas empezaban a gestarse, tres bandas que acabarían siendo el germen del Rock Progresivo español, el cual debe su existencia a tres discos fundamentales.

Los Módulos

Probablemente puedan ser considerados como la banda pionera del Rock Progresivo español, y deben su nacimiento a la base norteamericana situada en Torrejón de Ardoz. Como os contaba antes, a inicios de los años 60 era totalmente imposible poder encontrar en circulación discos editados en las islas británicas o Estados Unidos por culpa de la política proteccionista del régimen de Franco. Esto hizo la avalancha de bandas psicodélicas que aparecieron con el cambio de década permanecieran en el anonimato en tierras españolas en un primer momento. Sin embargo, algo con lo que no contaban los censores y vigilantes de la integridad moral cristiana, fue la posibilidad de que los soldados gringos pudieran introducir determinados discos en suelo español.
Así fue como gracias a los soldados norteamericanos se abrió una especie de mercado negro por el que circulaban discos de gente como los Beatles, Rolling Stones, The Animals… mercado que permitió que en pequeños círculos las obras en cuestión fueran difundidas y que, afortunadamente, llegaran a manos de gente como José Robles Rodríguez, figura fundamental para la divulgación del Rock Progresivo y Psicodélico en la capital del país.


Corría el año 1969 cuando Robles decidió ponerse manos a la obra rendir su personal homenaje unos músicos, por aquel entonces, muy poco conocidos pero a los que él referenciaba. Su forma de hacerlo fue creando Módulos, banda con la que podría dar rienda suelta a su particular admiración por guitarristas como Robert Fripp o Steve Howe, pasando la influencia de ambos por un tamiz de psicodelia de la que también se consideraba seguidor.
El resultado se pudo apreciar en Realidad, álbum en el que no solo había espacio para referencias anglosajonas sino también para el más meloso Rock Progresivo de los italianos Le Orme. Aparte de todos estos elementos, Robles no pudo evitar dejarse llevar por la fuerte corriente pop que se había impuesto unos años antes en España, gracias a la cual construyó un disco que supuso la irrupción musical más importante de ese año, llegando a competir ese año en ventas con las versiones recortadas de Yellow Submarine o Abbey Road, cosa que no es moco de pavo.


A pesar de todos los parabienes que una banda como Módulos y un disco como Realidad merecen, desgraciadamente con el paso del tiempo su legado está bastante cerca de quedar en el olvido en detrimento del de otras bandas contemporáneas que sí ha perdurado con más fuerza. No sabría decir si la versión que Medina Azahara hicieron de su tema más famoso, ‘Todo tiene su fin’, es una de las causas directas, pero es obvio que dejar este hecho fuera de la ecuación sería un grave error, ya que no son pocos los oyentes que piensan que el tema pertenece a los cordobeses. Obviamente es errado reducir la trascendencia de una banda a lo que ha significado una versión de su tema insignia, pero atendiendo a los hechos, este asunto no deja de tener importancia.

Maquina!

Paralelamente a todo lo que venía sucediendo en la capital del estado, en la mucho más moderna Barcelona se venía gestando un disco que debería haber cambiado a la música española para siempre. Las circunstancias que rodean a la creación de una banda como Maquina! fueron bastante similares a lo acontecido con Módulos, por mucho que musicalmente ambas bandas no se parecieran en exceso por el prisma distinto desde el que miraban al rock.
Mientras que los jóvenes madrileños tenían que acudir al mercado negro para poder acceder a las obras que se venían editando en las islas británicas y al otro lado del Atlántico, en Cataluña comenzó a producirse una peregrinación juvenil hacia Andorra, donde tenían la posibilidad de disfrutar de música en directo e incluso adquirir discos para luego introducirlos en territorio español. Así fue como poco a poco se fue generando una interesante pero reducida y casi clandestina escena rockera en Barcelona, de la cual saldrían, a inicios de los años 70, parte de las bandas más interesantes de todo el estado.
Una de ellas fue Maquina! proyecto fundamental no sólo para valorar el esfuerzo musical de la juventud catalana, sino también para comprender realmente el auge cultural de una ciudad que nunca dejó de liderar la creación artística española logrando superar el esfuerzo represivo proveniente del Palacio del Pardo, el cual, por motivos políticos, fue más crudo que en el resto del país.

La banda de Enric Herrera y Jordi Batiste se presentó ante el público barcelonés con el single ‘Lands of Perfection/Let’s Get Smashed’ en el verano de 1969, el cual obtuvo una gran acogida por parte de la crítica debido a su buena factura y la sorpresa generada por los derroteros en los que se movía, jazz, blues, psicodelia y letras cantadas en inglés. Sin embargo, esta favorable recepción se centró en la zona de la que Maquina! eran orihundos, pues su impacto en el resto del país fue bastante limitado en un primer momento. No se sabe si por ser catalanes, si por su estilo, o por cantar en inglés, estuvieron a punto de ser linchados en su primer concierto en la oscura Madrid de 1969, aunque una combinación de las tres posibles causas puede ser la respuesta más encaminada.
Ya de regreso en Barcelona tras la gira comenzaron a preparar Why?, uno de los discos más ambiciosos jamás editados en España y el cual les catapultaría a la fama, aunque realmente fue apreciado en toda su magnitud al menos una década después de su lanzamiento (1970). En Why? continuaron con todo lo anunciado en su single de debut pero potenciando aún más la presencia de sonidos puramente anglosajones, totalmente deudores de los Beatles pero añadiendo a la ecuación frenéticas jams instrumentales donde los duelos entre hammond, instrumentos de viento y los solos de guitarra eran los protagonistas. Destaca el tema homónimo el cual apareció dividido en las dos caras del vinilo y cuya duración era de 23 minutos, todo un hito dentro de la música española, caracterizada hasta el momento por la inmediatez propia del pop que lo dominaba todo.

A pesar del éxito logrado por primer larga duración, el cual fue admirado hasta por el mismísimo Salvador Dalí (quien quedó prendado por la portada del reloj y el croissant), la banda no pudo asentarse y el ir y venir de miembros se hizo la tónica dominante ya desde el mismo lanzamiento de su primer disco. Divisiones, salidas e incluso peleas judiciales por el nombre de la banda fueron la tónica hasta que en 1972 la banda se desintegró definitivamente, habiendo pisado terrenos estilísticos en esta deriva que fueron desde el jazz al blues pero siempre manteniendo su importancia la psicodelia y las jams instrumentales.
Afortunadamente, el impacto de Máquina! y su trascendencia ha sido mayor que el representado por los madrileños Módulos, fruto de ello han sido las contínuas reediciones de Why? o la edición de …Funciona en 2004, disco en el que se recopila todo el material grabado por los barceloneses y del cual soy un orgulloso poseedor en su edición en vinilo.

Smash

Andalucía no quería ser menos y también vivió, paralelamente a Madrid y Barcelona, la gestación de una escena basada en psicodelia y Rock Progresivo, aunque la misma viviría su momento de esplendor ya avanzada la década de los 70. Sin embargo, el origen también se sitúa a finales de los años 60 y la misma también dependió en gran parte de la cercanía con Gibraltar, puerta de entrada para discos prohibidos a inicios de la década.
Tal y como sucedió en el caso catalán, una banda pionera abriría una senda que finalmente seguirían un gran número de bandas, las cuales, en el caso andaluz, acabarían dando pie a un género único que solamente se desarrollaría en tierras españolas. Esta banda es Smash y el género del que os hablo es el Rock Andaluz, del cual hablaremos en una posterior entrega de este especial.
Si en el caso de Módulos la figura de José Robles fue esencial, en el caso de los sevillanos Smash el icono fue Gualberto García, músico que es conocido no solamente por su trabajo en esta banda sino por una prolífica carrera en solitario y su colaboración con músicos de la envergadura de Camarón de la Isla o Kiko Veneno.

Smash se gestaron en el año 1967 como un proyecto del batería Antonio Smash y de Gualberto, quien ocupó el lugar de guitarrista y principal compositor. En un inicio se centraron en desarrollar un blues psicodélico bastante prototípico desde un punto de vista internacionalizado, el cual, a pesar de no contar con una gran repercusión en ventas con su álbum de debut, les permitió girar por todo el país. Sin embargo, un viaje a Estados Unidos y problemas con su compañía discográfica de entonces lo cambiaría todo.
Enrabietados porque consideraban que el apoyo recibido no se correspondía ni con la calidad que ellos entendían que atesoraban ni con el esfuerzo que realizaban, Smash estaban dispuestos a abandonar a Phillips para poder trabajar con plena libertad. Las negociaciones con la compañía para poder obtener su libertad de forma inmediata no fructificaron pero lograron acordar quedar libres tras la edición de su segundo disco. El nombre del mismo no era más que un presagio de lo que se avecinaba We come to Smash this Time (venimos a golpear esta vez), y el aspecto musical se encargó de refrendar tal hecho.
En vez del blues añejo que habían desarrollado en su debut, para esta ocasión su contraataque se basó en la inclusión de elementos progresivos y psicodélicos a su sonido, y todo ello aderezado, esta vez sí, con sonidos tradicionales andaluces y árabes, de entre los que destacó sin lugar a dudas el sitar de Gualberto y los ‘quejíos’ de Juan el Lebrijano. En una escucha, 40 años después del lanzamiento del álbum, es normal no sorprenderse tras la escucha de ‘Behind the Stars’, pero analizando contextualizada, no es difícil darse cuenta de que se trata de un tema fundacional, de un tema que acabaría creando un género, el Rock Andaluz.
Sin embargo, las sorpresas no quedaron ahí, ya que a la fusión entre Rock y Flamenco de ‘Behind the Stars’ hay que unir la jam psicodélica de ‘Fail Safe’ y sus voces distorsionadas o el claro ejercicio prog de ‘First Movement’ y un brillante clavicordio.
Se hace complicado explicar con palabras la trascendencia de una banda como Smash y de un disco como We come to Smash this Time, afortunadamente contamos con la posibilidad de escuchar el álbum y de valorar la carrera posterior de Gualberto, desarrollando operas rock en Estados Unidos o como embajador de Andalucía por el mundo entero. Y todo esto, sin tener en cuenta que Smash son además el germen del que proceden Lole y Manuel, una de las bandas más interesantes del flamenco contemporáneo.
Esta es la primera parte de este especial sobre los momentos más destacados del Rock Progresivo español. En la próxima entrega hablaremos de los herederos de Máquina! y la escena catalana, encabezada por gente como Pau Riba o Lone Star.
Hipersónica




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