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lunes, 5 de marzo de 2018

The Flower Kings - Stardust We Are (1997)

En su tercer álbum, los Flower Kings se lanzan a un proyecto ambicioso, con un doble de más de dos horas de duración. Con la versatilidad que los caracteriza, siguen rindiendo homenajes al prog de los setenta, sin perder una personalidad propia, aunque. ¿quizás es demasiado largo?

Artista: The Flower Kings
Álbum: Stardust We Are
Año: 1997
Género: Prog sinfónico, neoprog, crossover
Duración: 2:10:14 (2cds)
Nacionalidad: Suecia


Se unieron para acompañar a Roine Stolt y se convirtieron en una banda imprescindible del prog nórdico. Para su tercer álbum de estudio sacan todo lo que estaba en el cajón y lanzan un doble que para algunos fans y críticos ha resultado demasiado largo. Pero ahí está la personalidad de los Reyes de la Flor, en esta ocasión con más presencia del genial tecladista Roine Stolt y su teatro de antiguallas (Mellotron, Hammond, Rhodes y ¡hasta un órgano de caños!), y la incursión en sonidos de la llamada world music para los momentos space. Un buen disco para seguir conociendo a los Reyes de la Flor en el blog cabezón.






El tercer álbum de estudio de The Flower Kings es un esfuerzo ambicioso. Más de dos horas de música en dos cds, en las que encontramos variedad, virtuosismo y muchísima creatividad, aunque quizás también cierta autocondescendencia porque, francamente, hay elementos que podrían haber quedado fuera. Es decir, podría haber sido un disco extraordinario de una hora; es un disco variopinto de dos. Tiene temas estupendos, incluso algunas canciones de corte pop, género que en las manos de estos músicos es filigrana.

Pero algo sobra. Aunque en muchos de los temas hay variaciones y subtemas que podríamos considerar “partes”, destacan tres que, por su longitud, serían como suites de rock sinfónico: “In the Eyes of the World” (que abre el disco), “Circus Brimstone” (tremendo tour de force instrumental) y “Stardust We Are”, el cierre. Especialmente esta última, de 25 minutos, parece tener sobrantes. Es como si se hubiesen forzado a cumplir ese tiempo y, por tanto, se vuelve cansado de oír.

La alineación es la misma que aparece en el álbum anterior, el genial Retropolis, incluyendo al sax invitado de Ulf Wallander y con la adición de otra voz, más aguda que la de Stolt (Hans Fröberg), y de sitar y tabla en “Don of the Universe”. A lo largo de todo el disco, la presencia de Tomas Bodin y sus teclados que suenan a prog “retro” (mucho mellotron y mucho Hammond) es mucho más activa que en las entregas anteriores y escuchamos una batería muy asentada, siempre precisa de Jaime Salazar.


Muchos de los temas tienen una aspiración épica, lo que afirma lo ambicioso de este trabajo. Hay elementos corales, un casi permanente desborde del espacio sonoro, como si no hubiese lugar para el silencio. Esto se contrarresta con la mesura, pues los distintos elementos estridentes o saturados se intercalan sistemáticamente con pasajes pianissimo, casi ambientales. La inteligencia melódica de Stolt está presente todo el tiempo a través de la voz tanto como de los solos y riffs de guitarra; muchos críticos lo han comparado con Andy Latimer de Camel, otros con Fripp, pero yo creo que su guitarra tiene una personalidad propia, ni tan apasionada como la de Latimer ni tan avanzada técnicamente como la de Fripp. Hay que escuchar “Poor Mr. Rain’s Ordinary Guitar”, una hermosa pieza breve para guitarra acústica.

Es quizá la voz de Stolt lo que no termina de calzar. Cierto que tiene un timbre similar al de John Wetton, pero no tiene su dramatismo. Por ello, Stolt tiende a sobreactuar las canciones (recordemos que el inglés no es su lengua materna), exagerando los suspiros y aires sueltos, como si fuera a toser al final de cada frase; una voz como cansada.

En cuanto a las letras, aunque el Rey de la Flor ya no aparece (ni en los gráficos, que esta vez están dedicados a la banda con un tratamiento neopsicodélico), las preocupaciones hippies y religiosas de Stolt siguen guiando su composición: el amor y la solidaridad siempre del lado bueno, la avaricia al otro lado, y un acercamiento poético surrealista que fortalece el mensaje psicodélico.

La suma de estos factores hace de Stardust We Are un disco con ciertas limitaciones. No por ello menos interesante: tiene momentos llenos de música emocionante y muestra una versatilidad abundante, desde el prog más clásico y el pop casi ligero, hasta momentos alucinados de space rock, jazz rock y hasta improvisaciones tipo free jazz, siempre a través de una ejecución de excelencia.



Lista de temas
CD1:
1. In the Eyes of the World
2. A Room With a View
3. Just This Once
4. Church of Your Heart
5. Poor Mr. Rain’s Ordinary Guitar
6. The Man Who Walked With Kings
7. Circus Brimstone
8. Crying Clown
9. Compassion
CD2: 
1. Pipes of Peace
2. The End of Innocence
3. The Merrygoround
4. Don of the Universe
5. A Day at the Mall
6. Different People
7. Kingdom of Lies
8. If 28
9. Ghost of the Red Cloud
10. Hotel Nirvana
11. Stardust We Are

Alineación: 
- Roine Stolt / Guitarras acústicas y eléctricas, voz líder, teclados
- Tomas Bodin / pianos, teclados, (Waldorf, Hammond, Mellotron, Rhodes, Optigan), acordeón, efectos
- Michael Stolt / Bajo
- Jaime Salazar / Batería
- Hasse Bruniusson / Percusiones
- Hans Fröberg / Voz principal, coros
Invitados:
- Ulf Wallander / Sax soprano
- Håkan Almqkvist / Sitar, tabla






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