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martes, 23 de enero de 2018

Antimatter - The Judas Table (2015)

Rock melancólico es quizás la definición más común del estilo musical de Antimatter, experimentada banda inglesa que nunca ha logrado cierta popularidad aunque siempre es muy bien referenciada, sobretodo para los amantes del dark rock con destellos progresivos, metaleros y de post metal al estilo Anathema (incluso estas bandas están emparentadas) o Katatonia, a veces bastante ambiental y climático. Y para presentarlos en el blog, ¿qué mejor que el último disco? Quizás no sea su mejor trabajo (aunque hay quein dice que sí lo es), quizás no sorprendan (o al menos no lo buscan, aunque algún desprevenido se puede sorprender por la calidad de su rock directo pero bien elaborado), lo cierto es que es lo suficientemente interesante como para presentarlo en el blog cabezón. Con ustedes, lo último de Antimatter, aunque si me lo piden puede haber más...

Artista: Antimatter
Álbum: The Judas Table
Año: 2015
Género: Art rock / Post Metal
Duración: 55:45
Nacionalidad: Inglaterra



Antimatter es una banda no muy conocida pero de extensa carrera, siendo como es una de las mejores bandas de dark rock actual. El estilo de la banda ha evolucionado mucho desde sus comienzos y su época con Duncan Patterson (ex Anathema).
Cuando una banda llega a través de los años a un punto de madurez musical como la de estos ingleses, los oyentes de rock progresivo tenemos la oportunidad de acceder a productos de acabada fineza y calidad como los que encontramos en este disco. El grupo inició su actividad a fines de la década de los 90 (1998), acumulando varios trabajos en el transcurso de su carrera. Hoy están desembocando en este ¨The Judas Table´ del 2015, un álbum que revela todo el profesionalismo de los integrantes de Antimatter. Su estilo denso, compacto, personal, deja una sensación similar a la de un buen vino madurado por el tiempo. Parecería que aquí redondean su trayectoria, llegando a su mejor momento con esta realización. Una música fuerte, bien vocalizada, dura y sombría, es lo que nos acerca esta agrupación inglesa guiada por Mick Moss. Una obra imperdible que merece ser escuchada con atención. Es muy buena música.
ConOpus

La trayectoria de Antimatter nunca ha sido un camino luminoso, ni siquiera con algún destello de esperanza. Sus trabajos siempre han destacado por su profunda melancolía, sus melodías tristes y sus letras casi dolorosas. Pues bien, desde que Duncan Patterson dejó la banda en 2005 ha quedado más que patente que el lado más oscuro de la banda provenía de Mick Moss, porque desde entonces la cosa no ha hecho más que oscurecerse aún más.
The Judas Table no va a ser una excepción. Black Eyed Man ya da comienzo de una forma que nos obliga prácticamente a postergar la escucha hasta una tarde lluviosa por aquello de no amargarnos un día soleado. La cuestión es que Moss, que ha mantenido siempre un frío atroz sus composiciones, parece haber llegado a un punto en cada vez le hacen menos falta los arreglos. El esqueleto armónico de temas Killer, Little Piggy o Can of Worms hace que muchas de las canciones de su disco anterior nos resulten sobreproducidas.
No es un trabajo para escuchar de continuo o, al menos, no para quienes sigan ejerciendo ese saludable hábito de escuchar música sin hacer otra cosa al mismo tiempo. The Judas Table es depresivo, trágico y contiene algunas de las mejores composiciones que Mick Moss ha hecho en su vida. Eso sí, si esto es un reflejo de su vida personal le compadezco.
J. M. Vilches

Con tintes depresivos y metaleros, han creado su propia atmósfera y estilo, su sexto disco es un álbum conceptual basado en el engaño, la traición, la falsedad y la hipocresía. Sentimientos con los que todos podemos identificarnos y que se reflejan en las letras, la música y en las sensaciones que produce en cada tramo del trabajo.






Nos encontramos ante uno de los mejores discos de Antimatter hasta la fecha, en la línea de “Fear of a Unique identity”, aunque quizás más melancólico, y cercano al estilo y al sonido del fantástico “Leaving Eden”.
Comienza el disco y los primeros acordes ya llevan el sello característico de Antimatter; “Black Eyed Man”, con voz profunda sobre oscuras melodías, es un gran comienzo de álbum, ya que contiene todos los elementos que definen hoy en día a Antimatter.
Destaca “Comrades”, con Mick Moss en esencia pura, sirviéndose de su voz y su guitarra acústica. Con cambios dinámicos y un tono de voz especialmente sombrío, es absolutamente emotiva, y está a la altura de sus mejores temas.
Destacables también “Stillborn Empires” y “Killer”, siendo la primera de ellas una de las mejores composiciones del álbum, moviéndose desde un comienzo melancólico hacia un final pesado y trepidante. “Can of Worms” con un gran solo, y “Holes”, son otras joyas.
En definitiva, melodías de piano y guitarras que crean una atmósfera envolvente, ritmos de batería contundentes, coros que encajan a la perfección… Mick Moss ha formado un conjunto sólido.
Disco con más ritmo; más progresivo y experimental, que saca lo mejor del inconfundible carácter de la voz de Moss. La dulzura, pasión y melancolía que transmite hacen de él un artista único.


Pasan los años y la elegante melancolía de Mick Moss no parece erosionarse con el paso de los años, manteniendo una increíble capacidad de firmar piezas exquisitas de rock progresivo con una muy acertada combinación con elementos ambientales. Aunque a nivel de popularidad no hayan podido competir con Anathema estos últimos años, la calidad de los discos de Antimatter no ha ido demasiado dispar de la de los discos de los hermanos Cavanagh, siendo además la trayectoria de este último proyecto bastante estable con cada lanzamiento.
Cierto es que seguir estableciendo paralelismos entre ambos grupos resulta algo forzado teniendo en cuenta que hace casi una década de la marcha de Duncan Patterson de Antimatter. Pasemos mejor a lo que importa, la enésima prueba de que la calidad de este proyecto sigue rayando a un nivel más que notable. The Judas Table (Prophecy, 2015) se presenta como un álbum rico en matices, con canciones emotivas y seductoras para el amante del rock progresivo. No raya al nivel de las obras maestras del proyecto, pero cuenta con unas cuantas joyas de calidad que hacen que me quede con la boca abierta, véase ‘Killer’, ‘Stillborn Empires’ o ‘Can of Worms’. Su elegancia no se desgasta por muchos discos que pasen y brindemos porque siga siendo así durante mucho tiempo.
7.6/10
Hipersónica

Diecisiete años de carrera discográfica, 10 discos en el mercado y giras por medio mundo no consiguieron en nuestro país que el nombre de ANTIMATTER calara entre el gran público. Limitadas sus apariciones por estas tierras a algunos conciertos en formato acústico y por lo general en locales intimistas, el nombre de esta "one-man-band" británica alcanzaba seguramente su cota máxima de popularidad con su descarga en la pasada edición del Be Prog My Friend!. Pese a lo temprano de su aparición, el calor y que el formato de concierto no tuviera nada que ver con el acústico al que nos tienen acostumbrados y con el que más cómodos se encuentran, el compartir cartel con nombres como ALCEST, PAIN OF SALVATION, OPETH o TESSERACT les puso definitivamente en la órbita del rock y el progresivo, aunque poco o nada tengan que ver con esta última etiqueta. Sea como fuere, la banda del multinstrumentista Mick Moss está de vuelta, y lo hace con "The Judas Table", un trabajo especialmente a celebrar por los fans del rock alternativo británico y que bien merece unas líneas aquí, en RafaBasa.com
El bueno de Mick Moss ya trabajaba en sus propias composiciones para cuando Duncan Patterson abandonaba ANATHEMA tras la edición del mítico "Alternative 4" en 1998. Cuatro discos después, el que fuera el gran apoyo de los hermanos Cavanagh decidía emprender carrera por su cuenta, y sería precisamente en la figura de Mick donde encontraría coincidencias estilísticas suficientes como para iniciar algo juntos. Así nacía ANTIMATTER, y de las mentes de sus creadores tendrían lugar nada menos que tres LP’s y un live album. Con un formato musical intimista y evocador, llevado a cabo de manera electro-acústica y mediante composiciones en las que las letras pesan más que la instrumentación, en 2004 Duncan, seguramente cansado de un modus operandi basado en la puesta en común de temas por las dos partes para la edición de los mismos, decidiría abandonar el combo para retornar a un formato de banda más acorde con sus ideas, menos individualista y más colaborativo. Así nacerían ION y ALTERNATIVE 4, años después. El músico de Liverpool mantendría una buena amistad con Mick, juntándose de vez en cuando para pequeñas giras memorables por clubs de toda Europa e incluso alguna grabación posterior, caso de "Alternative Matter" en 2008.
Ya con Mick en solitario al frente de la máquina, las influencias ANATHEMA, KATATONIA o lo que podrían ser unos OPETH del "Damnation" poco a poco irán siendo menos evidentes. Mayor peso de la voz sobre el conjunto musical y la sensación constante de estar ante versos e historias "musicados". Ahí reside principalmente el gran pero del LP, no dar más trascendencia a la instrumentación que, cuando aparece, te invita a cerrar los ojos y dejar volar la imaginación tanto o más que con las propias letras. Sin embargo, para la edición de este "The Judas Table" (sexto disco para la banda), recuperamos elementos más que atribuibles a la obra de los ANATHEMA de los 90’s, como si el propio Duncan hubiera participado en la composición del álbum. Afinaciones de guitarra en momentos puntuales, atmósferas y arreglos electro-acústicos varios hacen que especialmente en temas como "The Killer" bien pudieran haber sido editados por los hermanos Cavanagh por aquel entonces, con esos aires goth/doom. A su vez, los clásicos temas de punteos acústicos y letras desgarradoras con la intensa voz de Mick siguen pesando por encima del resto, temas como "Little Piggy", "Stillborn Empires" o "Integrity" dan fe de ello.
Les gusta llamarlo "art rock". Más allá de etiquetas y, considerando arte cualquier expresión que lleve la coletilla "rock", lo que ANTIMATTER crean con sus composiciones es algo único y casi mágico. Puede que no esté a la altura de discos como "Planetart Confinement" o "Leaving Eden", sin embargo, todavía mantiene esa capacidad para hacernos volar la imaginación que tan suya es. En cualquier caso, una gran excusa para tenerlos de vuelta por nuestro país en su formato habitual, algo imperdible. A mí todavía me dura el subidón de verles en Lisboa, y de eso hace ya siete años...
Raúl del Amo

Hay ciertos discos para escuchar toda una vida, pero también hay oportunidades en que una vida entera puede revelarse en un disco. Cada vez que una banda saca a la luz un nuevo proyecto, la novedad está siempre en el oyente, pero para el creador, hay ocasiones en que el material le ha acompañado por tanto tiempo, que es casi parte de su piel. En el caso de “The Judas Table”, el recién editado sexto trabajo de Antimatter, Mick Moss ha decidido dejar atrás el temor a expresarse (motivo de su anterior concepto, “Fear of a Unique Identity”, de 2012), y resumir en diez canciones 25 años de traición y sufrimiento.
Desde los primeros días de la banda, cuando Duncan Patterson aún era miembro, Moss había considerado la idea de hacer un disco conceptual sobre la traición, pero no fue hasta hace tres años atrás, que llevado al límite en su vida personal, decidió plasmarlo de forma concreta. Intentando cristalizar una guía de tipos psicológicos, a modo de una herramienta de superación personal, el álbum se enfoca en “menos de diez personas de los centenares con que hecho conexion en mi vida”. Canciones como ‘Comrades’ y ‘Hole’, provienen de los días de “Planetary Confinement” (2005), y eran parte de cinco canciones que Moss escribió para ser utilizadas en aquel disco, debido a la salida inminente de Patterson, que fue posteriormente aplazada. Ambas aportan la nota acústica en un disco encarnizado, duro, atestado de dolor y de rencor. Gente que le ha mentido en su propia cara (‘Black Eyed Man’, con un solo soberbio de Kevin Dunn), manipuladores a través de halagos y seducción (la drástica ‘Stillborn Empires’), oportunistas (‘Can of Worms’, que data de 2008), ladronas (‘Little Piggy’, una gema interpretada en una guitarra acústica del montón), y aquellos que le dieron la espalda cuando más derribado se encontraba (‘Hole’).
Un concepto tan inusitado como el daño que evoca, “The Judas Table” es una cena de Mick Moss con todos sus enemigos. Pero lo que se pretende tras la exacerbación del tormento es crear un espacio de identificación, donde otros puedan reconocer estas personalidades enfermas, y saber detener a tiempo su avance, antes de que formen parte de uno. Una fuerza destructiva que debe salir de alguna forma (‘Killer’), para no apisonarse en el alma, transformándose, tal como retrata el arte de Mario Sánchez, en una condena. “Ya casi te has ido”, gime Moss en ‘Goodbye’, diciendo adiós a aquellos espectros, en un canto de abandono, y a la vez, de nostalgia, como alzando una pregunta sin final. Es la visión más escalofriante de todas: cuando los enemigos han convivido tanto tiempo con nosotros, terminan siendo nuestros únicos amigos.
Nuno Veloso


https://antimatter-uk.bandcamp.com/album/the-judas-table


Lista de Temas:
1. Black Eyed Man
2. Killer
3. Comrades
4. Stillborn Empires
5. Little Piggy
6. Hole
7. Can Of Worms
8. Integrity
9. The Judas Table
10. Goodbye

Alineación:
- Jenny O'Connor / vocals
- Kirayel / vocals (5)
- Kevin Dunn / lead guitar (1,8)
- Glenn Bridge / lead guitar (2,7)
- Dave Hall / lead guitar (3)
- Rachel Brewster / violin
- Stephen Hughes / bass
- Liam Edwards / drums, tabla





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