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miércoles, 2 de agosto de 2017

Nexus - En el Comienzo de los Topos Uranos (2017)

Excelente disco de Nexus, otro excelente disco del 2017. Un concepto tomado de la filosofía de Platón toma forma en un disco instrumental de gran calidad. Sonidos cinematográficos, teclados y Hammonds pesados y dinámicos muy al estilo Emerson, un elaborado y sutil trabajo de guitarra y una poderosa base de bajo y batería dan forma a un progresivo sinfónico caliente y denso, una hora de placer intenso. Quizás Nexus sea una de esas bandas que no sorprenden demasiado, se mueven en un patrón bastante delimitado, pero lo que hacen es de una calidad excelente y por ello se han hechos conocidos en todo el mundo. Presentamos un disco que salió hace sólo días y ya se agotó. Con ustedes, nuestro comentario del último, reciente y excelente disco de Nexus.

Artista: Nexus
Álbum: En el Comienzo de los Topos Uranos
Año: 2017
Género: Rock sinfónico
Duración: 55:41
Nacionalidad: Argentina

Las almas humanas, antes de vivir en este mundo y de alojarse cada una de ellas en un cuerpo de hombre, vivieron en otro mundo, vivieron en el mundo en donde no hay hombres, ni cosas sólidas, ni colores, ni olores, ni nada que transite y cambie, nada que fluya en el tiempo y en el espacio.
Vivieron en un mundo de puras esencias intelectuales, en el mundo de las ideas. Ese mundo está en un lugar llamado "lugar celeste", topos uranos. Allí viven las almas en perpetua contemplación de las bellezas inmarcesibles de las ideas, conociendo la verdad sin esfuerzo alguno porque la tienen intuitivamente delante, sin nacer ni morir, en pura eternidad.
Pero esas almas, de vez en cuando, vienen a la tierra y se alojan en un cuerpo humano, dándole vida. Al estar en la tierra, naturalmente, tienen que someterse a las condiciones en que se desenvuelve la vida terrenal, a las condiciones de la espacialidad, de la temporalidad, del nacer y del morir, del dolor y del sufrimiento, de la insuficiencia de los esfuerzos, de la brevedad de la vida, de los desengaños, de la ignorancia y del olvido.
Estas almas olvidan, "olvidan" las ideas que conocieron cuando vivían o estaban en el topos uranos, donde están las ideas. Bastará algún esfuerzo bien dirigido, bastarán algunas preguntas bien hechas para que del fondo del olvido, por medio de la reminiscencia, atisben algún vago recuerdo de esas ideas. Quizás este disco tiene que ver con ello, utilizando esta vez pensamiento y emociones que derivan de lo sagrado de los sonidos...
Platón (siglo IV a.de C.) sostiene que mientras el mundo de la realidad sensible es apariencia, el mundo de las ideas es la única existencia auténtica y verdadera; es el mundo de las existencias ideales, de las creencias puras sin espacio ni tiempo de los arquetipos perfectos y paradigmas únicos de la realidad, de las entidades incorpóreas, absolutas y eternas; el lugar más allá del cielo (hyperuránion tópon) y por lo tanto del tiempo y el espacio, residencia inmarcesible de la eternidad. En él las ideas existen jerarquizadas desde las más simples a las más elevadas y perfectas.
Más tardíamente para la palabra griega Hyperuranion, y sobre todo en la época Edad Media Occidental se ha usado la latinización con la forma topus uranus (con el significado de lugar celestial) concepto que describe a Dios en el empíreo, más allá de los cielos y desde donde domina todo como su primer motor.
Wikipedia

Para aquellos colgados que no conocen a Nexus les cuento que es la formación argentina que nos ofrece un rock sinfónico con mucho teclado, mucha onda Emerson pero también con bastante peresonalidad y buen gusto. Desde el primer álbum lanzado en 1999 "Detras del Umbral", el grupo se destacó por la calidad de sus composiciones con influencias de los años setenta.
Antes de seguir, les comento que si les interesa tener este disco y disfrutarlo entero, quizás puedan obtener alguna copia de la segunda o tercer tirada en el espacio de Viajero Inmóvil Records, lo pueden escuchar o comprar en digital, pero también tienen la opción de comprar el CD físico escribiendo a info@viajeroinmovil.com. Y los invito a revisar el catálogo completo de dicho sello porque tiene exquisiteces más que interesantes.







Antes que nada, antes de que comiencen a leer los textos que siguen, les recomiendo que le den play a la siguiente entrevista a los Nexus, por demás interesante, realizada en el programa radial Tiempos Violentos, que no tiene desperdicio. Mientras van escuchando la nota, los invito, ahora sí, a que lean nuestro comentario del disco.


Nexus está de vuelta después de una ausencia de 5 años. El último disco "Aire" data del 2012 y había sido un muy buen disco, pero ahora están de vuelta con un nuevo "En el Comienzo Del Topos Uranos". Rock progresivo sinfónico en gran medida instrumental, su música está siempre en la misma línea y lo podemos notar con temas como "Un Cristal Bajo El Agua", un tema sublime en la pura tradición ELP (piano, órgano Hammond, Mellotron), o "En El Tercer Planeta" cambien bastante su estilo pero está igualmente excelente y donde la guitarra de Carlos Lucena le roba el protagonismo de Lalo con un agradable descanso al final con esas cautivantes líneas de teclados, con un Lalo Huber que sigue siendo eficaz detrás de sus instrumentos, y nos lleva a donde quiere ir con sus instrumentos y múltiples sonidos que fluyen, y que nos llevan a distintos momentos sinfónicos especialmente majestuosos y de gran belleza. "Huellos" es una hermosa canción de guitarra exótica y acústica bien situada en el medio del álbum. Lo que me lleva al último tema antes de los tres bonus tracks titulado "Soplo De Vida", con una buena introducción de piano y Mellotron, acompañado por una guitarra interpretado por Carlos Lucena manera muy en la onda Camel y donde la guitarra de Carlos Lucena le vuelve a robar el protagonismo de Lalo, pasando a través de una atmósfera Genesis y King Crimson pero con los sonidos de teclado de ELP. Esta ia intensidad va aumentando hasta el final y todo termina abruptamente como una famosa obra de los Beatles. excelente final para los 35 minutos que dura el disco, al que hay que sumarle los bonus que sinceramente no pueden quedar afuera.


"El Color Que Cayo Del Cielo" es otra gran canción y un cambio en el estado de ánimo, mientras que "Los Sacerdotes Malignos" presentan algunos efectos especiales interesantes y algunas líneas de melodía eficaces de nuevo para cerrar este bonito álbum. Y... yo me pregunto ¿esta banda puede realmente hacer un mal álbum? Yo creo que no, y ojo que esto no es solamente su parte positiva sino también su parte negativa y ahora me voy a explicar. Pero los músicos tienen un innato talento para escribir canciones de naturaleza y raíz bombástica, y como hablaba cierta vez con un amigo, los Nexus son ese tipo de bandas que uno ya sabe lo que espera de ellas, porque no espera ninguna sorpresa, ellos saben muy bien qué es lo que hacen y cual es su estilo y eso no puede ofender a ningún fanático del rock prog, ya que todo el mundo sabe cual es el estilo que se espera de ellos, y ellos son los primeros en saberlo. Los Nexus se mueven siempre en su carril y no tratan de hacer locuras y dar sorpresas, hacen "siempre lo mismo" (ojo, entre comillas porque no debe tomarse literalmente) pero lo que hacen lo hacen de manera fantástica. Y eso es lo mejor y lo peor que tienen: siempre van a sacar álbums muy bueno y hasta excelentes, pero nunca nos van a sorprender con una locura que nos queme la cabeza... ¿y eso está mal? claro que no! simplemente se trata de una de las características de la banda, que continúa con su estilo de una gran música sinfónica dominada por los teclados de Lalo Huber que definen el sonido especial de Nexus , con ese especial sonido en las teclas que da un ambiente medianamente alegre a su música, el hombre lleva su melodía dramáticamente como algunas viejas bandas de los años 70 pero en la manera única de Nexus, que además refleja su influencia de origen Argentina, su música puede llegar a tener algún momento más oscuro y sombrío, pero generalmente no se alargan demasiado esos momentos.


Así llegamos a un disco donde la exuberancia de los sonidos nos brindan todo el brío, la lucidez y la musicalidad que una banda que desde hace años está en su mejor momento, que pulen su propio estilo y que aunque no nos sorprendan con nada de lo que hacen, lo que hacen lo hacen de manera maravillosa y cada vez mejor.


Por algo los tipos venden tantos discos. Por algo son conocidos en todo el mundo. Por algo se agotó este disco apenas salió al mercado.
Para terminar, les dejo un comentario de terceros, que además tiene una jugosa entrevista que se complementa con el audio del reportaje que les dejé al principio.

El nuevo álbum de Nexus (En el comienzo del Topos Uranos), editado el pasado 4 de abril, es un extraordinario álbum instrumental de rock progresivo clásico, de la vieja escuela sinfónica. Como resultado de esto ha tenido un éxito rotundo, ya que se ha agotado la primera tanda de la edición en vinilo, a pocos días de salir a la calle. También hay una edición en cd, con tres bonus tracks, editada por Record Runner, y distribuida en Argentina por Melopea Discos.
Nexus es un grupo de rock progresivo argentino, formado a mediados de los 70 en Morón, en el Oeste del Gran Buenos Aires, y que, desde fines de los noventa ha desarrollado una discografía sostenida y consecuente con el clásico rock progresivo, con influencias que van desde Emerson, Lake & Palmer hasta el recordado grupo argentino Crucis, todo matizado en álbumes conceptuales que dan cuenta de un profundo mensaje que apunta al conocimiento holístico de la experiencia humana, la mente, el aprendizaje y la superación. Ahora, en este 2017, a más de cuatro décadas de empezar a tocar, Nexus sigue adelante con sus tres miembros originales de siempre –Luis Nakamura (batería), Lalo Huber (teclados) y Carlos Lucena (guitarras)- junto al bajista Jorge Mariño Martínez. Estos son los músicos que llevaron adelante la grabación de este octavo álbum del grupo (el primero editado en vinilo). Una producción de Rock Progresivo con mayúsculas, sin añadidos ni fusiones electrónicas superfluas, de aquel que no necesita etiquetas infantiles como “verdadero” o “tradicional”, ni mucho menos coritos de enanitos eunucos o cantantes neurasténicos… Rock Progresivo de verdad, ese que desde comienzos de los setentas hasta mediados de esa década tuvo su máximo esplendor, marcando el pulso del rock concebido como arte a nivel mundial.
En esta nota, Lalo Huber nos cuenta algunas de las claves de En el comienzo del Topos Uranos.
ENTREVISTA> ¿Cómo fue para ustedes sacar su primer álbum editado en vinilo?
Es el desafío máximo que teníamos con Nexus, desde hace tres años. El vinilo es un formato ideal para un grupo de rock progresivo como el nuestro, porque es sabido que tiene mayor fidelidad, además de tener la ventaja de que -al ser mucho más grande la tapa que en el cd- el arte de las portadas pasa a ser fundamental. Siempre recuerdo que mis comienzos con la música fueron escuchando vinilos, y gran parte de ese ritual de la escucha pasaba por mirar las tapas, leer las letras de las canciones –que, aparte, se leen mejor que en un cd- y demás. Todo eso es muy valioso para los melómanos, y, además, si realmente el formato vinilo vuelve a tener vigencia, éste será un regreso a la industria discográfica, porque el vinilo no se puede bajar, hay que comprarlo. Y es un objeto más tangible, tanto en música como en arte, en dibujo y poesía.
¿Cómo es el estilo de música que incluyeron en este disco?
La música de este nuevo álbum es instrumental. Nuestra idea era volver a la esencia de nuestra música, a nuestros inicios, con temas bien progresivos, a un estilo que creo que aún no habíamos grabado en ninguno de nuestros discos previos. Estamos volviendo a un estilo progresivo más loco, más libre; es como volver a las fuentes. Incluso, el nombre, En el Comienzo del Topos Uranos, trata de resumir esa idea. Básicamente, nuestra música busca excitar emociones, generar emociones variables. Que es distinto a lo que pasa con la música estándar. La música popular estándar se caracteriza porque cada canción es una emoción. Una canción puede ser alegre, triste o melancólica; es un blues o una balada o es romántica o bailable; pero toda la canción es igual. Es como que toda canción tiene un único color. Y eso hace que toda la música popular sea más fácil de procesar. En cambio, nuestra música –como la del rock progresivo en general- busca la variación emocional. O sea, un viaje emocional. Similar al que ocurría en la música clásica o con los temas en los álbumes clásicos de Yes o Genesis.
¿Cómo germinó la idea de esta nueva obra?
El origen de la idea surge luego de haber editado Aire y Magna Fabulis, nuestros dos últimos álbumes. Aire (editado en 2012 por Fonocal en Argentina y Record Runner en el resto del mundo) era un disco de nueva música y canciones compuestas específicamente para el trabajo, mientras que Magna Fabulis (2012, Record Runner) reunía, a modo de compilado, las colaboraciones que la banda había realizado para las ediciones del sello Musea, de Francia, quienes junto a la revista finlandesa Colossus, se encargaban de armar álbumes de varios artistas progresivos, basados en grandes obras de la literatura universal. Los discos se vendieron bien, a pesar del cambio de paradigma, respecto de cómo la gente busca, encuentra, recibe y consigue la música, que sin dudas influye en el mundo de las ediciones discográficas. La respuesta del público fue la esperada y ambos trabajos nos dejaron muy conformes. Ahora, luego de siete álbumes, nos tocaba pensar en el próximo, por lo cual comenzamos temprano con la idea de crear nueva música, aunque sabíamos que queríamos encontrarle una vuelta de tuerca al tema de la edición de un nuevo disco. Comenzamos a grabar zapadas en el estudio en el invierno de 2014 (largas improvisaciones sin estructurar, como solemos hacer en algunos ensayos, pero que esta vez iban a ser registradas para su posterior escucha y evaluación) y la práctica se extendió hasta fines de ese año. Generalmente se trataba de zapadas de teclados y batería, algunas de ellas con guitarras, en las cuales una idea disparaba a la otra sin pensar aun en canciones. Muchas de las ideas fueron determinadas por la búsqueda rítmica en las baterías, y de ahí continuábamos con el agregado de riffs y armonías con absoluta libertad. Las melodías aparecieron bastante tiempo después. Sabíamos lo que buscábamos, pero no teníamos idea de cómo llegar al objetivo. Componer un álbum lleva mucho tiempo. Aprender los temas, estructurarlos, arreglarlos y ensayarlos para luego plasmarlos en la grabación, es un trabajo descomunal que muchas veces desvirtúa la idea inspiracional original. Por eso esta vez buscábamos más frescura y dejarnos sorprender por la música misma. Después de todo, las ideas pertenecerían a las mismas personas, pero trabajando desde otras aristas. Con una modalidad diferente y más librada al azar. Esas zapadas fueron guardadas sin escuchar durante la primera mitad del 2015 y en junio de ese año, comenzamos a escuchar los resultados. Nos sorprendimos porque había un álbum (o más, en realidad, pero debíamos pensar en sólo uno en ese momento) escondido entre toda esa música casual y espontánea. Ahí es cuando aparece Alberto Vanasco, de Record Runner, nuestro productor discográfico y quien llevó a Nexus hasta rincones que jamás hubiéramos imaginado (tanto en discos como personalmente y en vivo), con la idea de hacer un vinilo. Él había realizado los contactos pertinentes para que un sello europeo se interesara en editar los anteriores discos de la banda en vinilo (algunos de ellos, deberían ser dobles, por su duración), pero como condición nos pedían un nuevo álbum de música original. Ya tenía sentido lo que estábamos haciendo y la vuelta de tuerca o la idea no tardó en llegar. Nos pareció una idea divertida y diferente, por lo cual nos pusimos a trabajar en la preproducción específica de ese nuevo disco. A diferencia de los álbumes anteriores, el formato nos limitaba respecto del tiempo esta vez, pero consideramos que sería una buena movida tener que condensar la idea en los 40 / 45 minutos que permite un vinilo para sonar con buena calidad. Además de la duración nos asaltó otra inquietud. Sabíamos de mucha gente que estaba editando en formato vinilo, pero ¿qué sentido tendría grabar digitalmente (como se estila en los últimos años) para luego editar en un formato analógico? Si bien al principio nos pareció una idea algo alocada, decidimos jugarnos la carta de grabar el nuevo álbum de manera absolutamente analógica, como deber ser realmente para editar luego en vinilo. Sin ningún proceso de digitalización ni edición en post producción. Directo a la cinta y de ahí a la mezcla y mastering en el mismo formato. De ese modo comienza este viaje.
¿Con qué equipos lo grabaron?
Ok, el equipamiento de grabación… Si bien el primer álbum de Nexus (Detrás del Umbral, 1997) fue grabado en cinta, mezclado a Dat y masterizado digitalmente, resultaba extraño prescindir del mundo digital en esta oportunidad. Nada de secuenciadores ni ediciones, ningún monitor de computadora en el cual «mirar» la música. Sólo sonido saliendo de los monitores y la consola frente a nosotros, como en los buenos viejos tiempos. Y tomas más directas, tocando para que sea definitivo, lo cual requiere mucha concentración en los músicos, pero conserva la espontaneidad de la interpretación real. Era extraño pero gratificante para una banda con tantos años de carrera, porque significaba un nuevo e interesante desafío de volver a las fuentes y confiar únicamente en el aire en movimiento. Teníamos en el estudio un grabador Fostex de ocho canales, aunque consideramos que no sería suficiente. Intentamos comprar una máquina más grande, pero no había en el mercado en ese momento nada disponible que funcionara perfectamente. De ese modo, la opción valedera era alquilar equipamiento de grabación analógico. Nos decantamos por un grabador multipista Otari MX80 de 24 canales en dos pulgadas para las tomas y overdubs y un Studer A 807 para bajar la mezcla y luego hacer el master, el cual sería enviado en cinta a la compañía discográfica, junto a una masterización digital para ser distribuida a través de internet. El proceso de mastering para vinilo difiere notoriamente del que se realiza para obtener un master digital. Por lo tanto, ese trabajo debería hacerse dos veces. Conseguimos varias cintas sin usar de la marca Maxell y 3M, gracias a un amigo que vive hace años en Europa. Utilizamos una consola analógica Yamaha GA32/12 y algunos pre externos Avalon (se usaron bastante los pre de la misma consola), compresores Alesis, DBX y AudioLogic, ecualizadores, reverbs y delays de rack.
Para realizar las tomas y sesiones de grabación, tomamos (ocupamos) el estudio de Morón Norte, el cual dejó de usarse para producir otros artistas, con el único fin de plasmar los discos de la banda y diferentes proyectos de los integrantes. Las tomas de bases se realizaron con todos los músicos tocando en vivo (la única manera de lograr la dinámica de ensayo), con la batería microfoneada en la cabina (overheads, bombo, snare top, hi hat, tres toms, room, apenas nueve micrófonos) y los demás músicos tocando las referencias en el control. La grabación completa se extendió por el término de cuatro meses y, al tratarse de un álbum instrumental, la mezcla se presentaba como una tarea mucho más fácil de llevar que en situaciones anteriores, debido a que las tomas elegidas fueron las más satisfactorias a nivel ejecución (se grabaron como máximo tres tomas por tema).
¿No es un poco jugado hacer en la actualidad un disco todo instrumental, pensando que ahora hay mucha menos gente que se sienta a escuchar un disco entero, como ocurría en décadas anteriores?
Sí, es bastante jugado. Pero siempre nuestro criterio fue hacer la música que teníamos ganas de hacer. Eso es algo que hicimos toda la vida. Incluso, si querés, hasta se podría decir que nuestra historia es un tanto enfermiza. Porque nosotros empezamos a tocar en el año 1974 y grabamos nuestro primer disco recién en 1997. O sea que pasamos 23 años, tocando y tocando, pero sin grabar nada, y sin ninguna necesidad, porque podríamos haber grabado. Teníamos los medios –a pesar de que ninguno de nosotros es millonario, ni mucho menos-, pero no lo hicimos. De hecho, muchos de los temas de la primera etapa de Nexus quedaron en la nebulosa de los tiempos, porque no los grabamos y no los recordamos. Es increíble cómo no se nos pasó antes por la cabeza grabar un disco. Empezar antes nuestra carrera discográfica. Para nosotros, entonces, todo era ensayar y tocar en vivo, nada más. Pero, bueno, esa fue siempre nuestra filosofía de la música. Es decir, hacer música por el placer mismo de hacerla, sin perseguir el lado económico del asunto. Nunca pusimos el foco en eso, pero sí siempre pusimos el foco en la parte artística y en explorar. Es como que aún hoy, en este álbum nuevo todo instrumental, estamos manteniendo ese criterio “infantil”, digamos.
¿Este nuevo álbum recibió influencias del material clásico del rock progresivo?
No, tiene influencias propias de nuestra música. De los siete temas que incluimos en el vinilo, hay algunos bien elaborados, en el estilo de Metanoia (1999), nuestro segundo álbum. Esa sería una buena referencia acerca de la música que tienen un par de temas de este nuevo álbum. En resumen: tratamos de hacer lo que más nos gusta. Es decir, delirar instrumentalmente. Sacando uno o dos temas que son más armónicos, o más clásicos. Hay uno que es todo en piano, casi de música clásica, una especie de “Claro de luna”, pero los otros temas son más enérgicos. Hay un tema medio “cruciano” (sic), en un estilo similar al de Crucis. Y después, claro, las influencias de la música que nos gusta de toda la vida: Emerson, Lake & Palmer, y algo del Genesis más sinfónico. Pero todo procesado por el filtro de nuestra propia música. Además, utilizamos todos instrumentos vintage, utilizando todos elementos lo más analógicos posibles, grabando en cinta, como se hacía antes. Por ejemplo, la batería está grabada como antes, o sea, sin 83 micrófonos, sino una batería grabada al natural. Utilizamos muchos órganos Hammond, mellotrones, etc. Todos sonidos clásicos. Nuestro objetivo era que no apareciera ningún sonido polifónico digital, tipo DX7 y todos los que vinieron después. Teclados que no tienen ni la décima parte de un sintetizador clásico monofónico, como los Minimoog o los ARP. Por eso siempre me interesó no apartarme de ese sonido clásico que siempre admiré, el de los sintetizadores clásicos de los 70, que te volaban la cabeza. Eso es algo que en Nexus nunca perdimos.
En la actualidad, ¿Cómo es la venta de discos para un grupo progresivo como ustedes?
Hoy en día se venden muy pocos cds. Ahora ya estamos vendiendo de manera digital. Por eso hacemos tiradas chicas, de 1000, 1500, 2000 cds; que después ya quedan en el mundo digital. En ese momento pasa a venderse por canción, por streaming, etcétera. Lo importante, más allá del rédito económico, es dejar obra que quede para la posteridad, que es lo que más nos interesa. De hecho, si hoy nos muriésemos todos, los discos nos van a sobrevivir, y van a poder ser escuchados de por vida por quien quiera.
Emiliano Acevedo


Lista de Temas:
1. El Ultimo Dia
2. La Casa Del Invierno
3. Un Cristal Bajo El Agua
4. En El Tercer Planeta
5. Huellos
6. Soplo De Vida
7. El Color Que Cayo Del Cielo (Bonus Track)
8. Heliotropo (Bonus Track)
9. Los Sacerdotes Malignos (Bonus Track)

Alineación:
- Carlos Lucena / guitars, backing vocals
- Lalo Huber / keyboards, vocals
- Jorge Mariño Martinez / bass
- Luis Nakamura / drums
With:
Roxana Truccolo / vocals (2)



2 comentarios:

  1. Muchas felicidades por el posteo Vampiro! Cómo lo habíamos platicado antes, coincidimos con pluma en mano intentando escribir sobre este álbum. Pero la verdad no hubiera hecho mejor. Me encanto tu posteo! Recomiendo este álbum a toda la comunidad Cabezona! Saludos a todos!

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    Respuestas
    1. Gracias sir! y no nos pidan ningún link, aclaro antes de que aparezcan los comentarios, aquí no hay más links y menos si los artistas se niegan como es el caso de Nexus. Así que si lo quieren escuchar lo tienen que comprar.

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