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jueves, 20 de julio de 2017

Orphaned Land - All Is One (2013)


Folk-Metal-Prog israelí en otra muestra de todo lo que se hace por esas tierras tempestuosas, uno de los grupos más comprometidos por la paz, con su folk a la cabeza derrotando a su primer estilo que fue el metal extremo, con su compromiso político a favor de la unión de los pueblos israelíes y palestinos al mismo nivel que su música, lo que siempre ha estado presente en la obra de Orphaned Land es su compromiso por la paz entre dos pueblos históricamente enfrentados y cuyas disputas les tocan muy de cerca (ya desde la portada nos encontramos con los símbolos de la religió cristiana, musulmana y judía). Y su medio de expresión es un rockandroll de puta madre, diciendo en todos sus discos que los pueblos palestino e israelí son hermanos y que no tienen motivos para mantener una guerra que lleva ya demasiados años y demasiadas vidas. Un disco tremendo, potente, enérgico, lleno de mil matices de músicas orientales, pasajes árabes y folclore judío. Tal como otrora hiciera John Coltrane, con otras formas, otro estilo, otro contexto pero una problemática similar y un espíritu de unión que rompe cualquier barrera. Al menos lo podemos hacer desde el arte, algún día lo podremos llevar a lo político y social, pero siempre por algún lado hay que empezar... ¿qué mejor que hacerlo por un gran disco como éste?

Artista: Orphaned Land
Álbum: All Is One
Año: 2013
Estilo: Metal progresivo folk-oriental
Duración: 54:25
Nacionalidad: Israel

Ya hemos hablado de la calidad de la música que se hace en israel, y en este caso viene de la mano de la política y los reclamos de hermandad, y tambièn bastante provocación a los dogmas religiosos y más de una polémica. Concomitancias entre árabes y judíos, efectivamente, si a los poderosos no les interesa unir a ambos pueblos, al maravilloso mundo de la música sí. Musicalmente, durante toda su discografía la evolución de la banda ha sido constante en cuanto a su música, pues si bien al principio radicalizaron su propuesta, de aquel death hoy apenas queda alguna reminiscencia en algún tema contado, habiendo conseguido toda una composición de sonidos progresivos, folclóricos (en gran medida árabes) sin abandonar, eso sí, el metal como punto de unión de todas sus influencias y tonalidades. Metal progresivo lleno de mil matices y folclore, mayormente árabe y con influencias muy variadas de todas y cada una de las culturas que abrazan a los miembros de la banda.

"Las personas deben ser juzgadas por su corazón y la sinceridad interior, no por sus creencias religiosas".
Orphaned Land - All is one.

En 2013 nos han regalado este "All is one", quizás el mejor disco en la larga historia de la banda. Durante sus once temas del dico nos cuenta una historia que se relaciona con lo que sucede en sus recitales: el 24 de diciembre de 1914, en plena primera guerra mundial, ingleses y alemanes, al oír melodías que evocaban la Navidad, se pusieron de acuerdo y durante apenas unas horas celebraron una fiesta en la que intercambiaron cigarrillos y bebidas; aunque los mandos, al ver que la muchachada la estaba pasando bomba, todos juntos y sin un tiro, ordenaron volver a las trincheras y continuar con la guerra. Sin embargo, durante aquellas pocas horas los soldados de ambos frentes estuvieron unidos y hermanados.
Un disco lleno de arte, de compromiso, de magia, de sentimiento, de emoción, de rabia contenida y de mucha calidad. Un bello y poderoso canto contra la inmundicia que supone la existencia de las guerras y la marginalidad a la que quedan abocados todos aquellos que las sufren.
Gran trabajo, gran mensaje, gran musicalidad, gran banda... ¿qué más pueden pedir?








Su mensaje es crucial para entender la idiosincrasia de la banda, su fusión de sonidos étnicos, ritmos progresivos, aderezado todo ello con hasta cuarenta músicos de sesión, coristas, violines, violas y chelos, todo ello tiene un significado. Quizás la propuesta de Orphaned Land no sea fácil de digerir, imagino que sí para nosotros, acostumbrado a estas rarezas, pero la gente común que escucha sólo música de radio incluso puede resultar exasperada en momentos puntuales donde resalta tanto matiz étnico, pero su mensaje vale para todo el mundo.


Musicalmente, son brillantes, evolucionan a cada disco, te hacen "sentir" su música, y eso es mucho. Inténtalo, yo te recomiendo que escuches este disquito, los que no conocen a la banda se van a sorprender. Los que la conocen, ya saben que la van a disfrutar mucho.



Les dejo varios comentarios de terceros, creo que yo ya dije todo lo que tenia para decir. Disfrútenlo.

Un fantástico álbum, sin más, que tendrá la mala suerte de estar siempre a la sombra de un mítico 'The Never Ending Way of ORWarriOR', disco de 2010 que supuso 3 años de trabajo, ya que se grabó entre los años 2007 y 2009 y contó con la inestimable colaboración de Steven Wilson como mecenas, defensor, teclista de apoyo y productor.
Bajo ese aval era fácil llegar a donde llegaron. El tema es que ahora con 'All is One' lo que han hecho es un estupendísimo trabajo que sufre de esas comparaciones con el pasado, que llega de sobra al nivel de 'Mabool' (2004), si incluso no lo supera, y que en realidad es un paso adelante para Orphaned Land, sin duda.
Lo que ocurre es que algunos echarán de menos el tono progresivo del anterior disco, así como el cariz deathmetalero, que ahora está netamente controlado, hasta llegar a firmar un álbum que para ser justos debería clasificarse con una etiqueta más cercana al metal oriental que al death progresivo. Y es que el tono folk del disco es la esencia fundamental y el ingrediente principal, por encima de otras búsquedas más elevadas musicalmente hablando.
Por supuesto, siempre están las palabras de promo llenas de maravillas, que pueden llegar a confundir. Antes del lanzamiento, nos decía su carismático vocalista Kobi Farhi que el disco era su "mejor disco hasta la fecha". Y aseguraba también: "He sentido que toca cosas que nos llevan a otro nivel: en la manera de componer, de hacer los arreglos, de interpretarlo y de producirlo. No podemos parar de escucharlo". Por último, comenta que "musicalmente hablando es mucho más complejo y rico en su sonido, con más de 40 personas que participan entre coristas, violinistas y otros instrumentos tradicionales".
La realidad, amigos, es otra. Menos denso, más directo y más folk, se trata de un gran ejercicio de metal oriental que engancha por su encanto de música étnica, con melodías realmente contundentes y una producción bastante sobresaliente, aunque en comparación pierde con el ya de sobra mencionado 'The Never Ending...'. También era lógico esperar una serie de cambios, tras las novedades en la formación: el guitarrista Matti Svatitzki dejó su puesto a Chen Balbus.
Chocan algunos temas, como el de apertura, 'All is One', quizás no digno de llevar el nombre del disco. Pero hay un puñado de cortes que realmente son de nivel sublime. Destacan sobre el resto 'Let The Truce Be Known', 'Through Fire And Water', 'Fail', 'Freedom' y 'Children', que a continuación describimos.
'Let The Truce Be Known' es un melancólico tema con arreglos que suenan lo más árabe desde el punto de vista arquetípico que tenemos en Occidente al respecto de cómo suena su música. Arabescos, coros y arreglos que nos llevan a una peli en el desierto, con unas guitarras distorsionadas que acuchillan su música para hacerla metalera, pero no por ello sin perder su esencia folk.
Por su parte, 'Through Fire And Water' es un extremo tema folk que nos lleva a una peli bíblica, con músicas que conocimos gracias al gran Peter Gabriel en 'Passion', donde recogía el folk de la zona donde se recrea la vida de Jesucristo, la antigua Palestina. El tema va evolucionando hasta alcanzar un climax rockero que acaba en unos geniales acompañamientos de coros femeninos. Sublime.
Pero no es hasta 'Fail' que encontremos algo de metal extremo y más cercano al death que nos dejaron disfrutar en su música en los últimos tiempos. La fusión de ritmos orientales con unas bases duras de hardcore y death metal vuelven a alcanzar los niveles de gloria pasados. Se trata sin duda del mejor tema del álbum y no defraudará a nadie. Bueno sí, a esos que dicen que poner esas voces guturales es invocar a demonio y demás patochadas reaccionarias.
Compite, quizás, en excelencia, 'Freedom', que también es de lo mejor del presente disco. Su ritmo es sencillamente genial, como una música para hipnotizar a las bestias, con un rollito progresivo setentero en las guitarras que combina a la perfección con los arreglos propios de instrumentos típicos de la música local (oud, saz, bouzouki, chumbush...). Si el final no te atrapa y te lleva a bailar la danza del vientre, es que esto no es lo tuyo...
Por último, entre los temas estelares de este 'All is One' encontramos la joya 'Children', un trágico tema que suena épico y fantasioso, homenajeando el mejor rock sinfónico setentero sin perder en ningún instante su esencia árabe en la construcción de las armonías y en la materia pura y dura de la instrumentación. Pero seguro que muchos verán aquí esencias clásicas de grandes formaciones de todos los tiempos. 'Children', con sus más de 7 minutos, es la composición más larga del álbum y un final antológico, dejándonos con ganas de mucho más.
Land
Entre medias vemos temas que la verdad no llegan a la altura y que son los que hacen que este buen disco no llegue a la altura esperada por algunos. No es tanto que flojeen en calidad, sino que abusan de una fórmula antes descrita como rock y metal árabe sin más, ausente de toda esencia progresiva. Estos temas folk son la propia 'All is One', algo saturada por esos coros pretenciosos femeninos.
Lo mismo para 'The Simple Man', que nos recuerda a riffs, acordes y arreglos típicos del heavy clásicos, rasgados y distorsionados, sin más pretensión que sonar atractivo junto a melodías folk de buen gusto, pero que carecen de esa chispa especial que tanto nos da la música progresiva. Con 'Brother' pasa más de lo mismo: buen tema folk que quedaría maravilloso en una banda sonora, pero que no llega a lo que Orphaned Land son capaces de dar.
Tras ese bloque antes mencionado de 5 temas prodigiosos, acaba con la racha 'Shama'im', otro tema folk que suena algo flojo aunque sin duda está lleno de calidad dentro de las esencias y raíces árabes, israelíes y demás músicas locales. 'Ya Benaye' no cambia mucho este asunto y vuelve a ofrecernos una sesión de música étnica que no suena nada mal, pero que sigue decayendo en ingredientes progresivos e incluso rockeros, por no hablar de metaleros.
Antes de cerrar el disco con la increíble 'Children', los de la tierra de huérfanos nos regalan 'Our Own Messiah', que no es ninguna canción a la que despreciar, pero tampoco convence en su construcción. Por lo tanto, como venía argumentando en anteriores comentarios, este 'All is One' es un notabilísimo trabajo que ofrece algunos cortes de ensueño, pero que no termina de cuadrar el círculo, como se suele decir, y ni mucho menos nos convence como un paso adelante mejorado respecto al disco anterior. Ojo, que no decimos que Orphaned Land hayan defraudado a nadie con este álbum, ni mucho menos, pero se esperaba aún más candela.
Calificación: 8/10
Pablo M. Beleña

Corría el año 1998 cuando, el viejuno de mi clase en bachiller, aquel que se lucraba gracias a nuestra adicción a las bebidas espirituosas y al atractivo de hacer cosas prohibidas para nuestra edad, me pasó una cinta de un grupo israelí cuyo disco se llamaba The Beloved’s Cry. ‘Son un estilo a Nile aunque quizás más étnicos aún’, me dijo, pero la pésima calidad de la grabación y que el Death Metal no era ni es lo mío hizo que me tomase a los autores del disco, los ahora archifamosos Orphaned Land, más como una curiosidad que como una banda a seguir en años venideros.
Nada supe de Kobi Farhi y compañía hasta bien entrado el año 2008 cuando, de casualidad, volvieron a cruzarse en mi camino, esta vez con su ya aclamado Mabool. Como os podréis imaginar, la impresión que me causaron en el reencuentro fue diametralmente opuesta a la anterior: sin alcanzar la veneración por la banda israelí que muchos de mi círculo profesaron, sí que acabé anotándolos como una banda a seguir en el futuro. Poco, muy poco después tendría la oportunidad de asistir, ‘en directo’, al lanzamiento de un álbum de Orphaned Land ya como seguidor de la banda, aunque con The Never Ending Way of ORwarriOR se me volverían a caer un poco: a pesar de moverse, a priori, por unos derroteros que normalmente me suelen resultar más cómodos, fue un disco que, por la dispersión subyacente a un intento de sonar inmensos y globales, se me hizo bastante cuesta arriba y con el que me costó muchísimo conectar.
Sin embargo, fruto de un reencuentro el cual, con el paso de los años, se ha ido volviendo cada vez más trascendente, no arrojé la toalla con Orphaned Land y he permanecido muy atento en los últimos meses a los preparativos de su nuevo álbum All Is One. Y esta vez, la expectación ha tenido premio, pues me atrevo a afirmar que lo nuevo de los israelíes es el mejor álbum que han lanzado hasta la fecha.
Con la paz entre pueblos como premisa
Si tuviese que describir la obra artística de Orphaned Land a alguien que no la conociese, cosa complicada gracias a la fama adquirida por los israelíes en los últimos años, de forma ineludible tendría que hacer referencia al aspecto letrístico de la banda, pues, a mi entender, es el factor que les ha acabado convirtiendo en una banda única a nivel mundial, es el verdadero factor definitorio de su propuesta.
A pesar de que en su más de 20 años de andadura han recorrido estilísticamente terrenos que van desde el Death Metal hasta el Folk de su tierra pasando por el Rock y el Metal Progresivo, lo que siempre ha estado presente en la obra de Orphaned Land es su compromiso por la paz entre dos pueblos históricamente enfrentados y cuyas disputas les tocan muy de cerca. Defendiendo en todo y cada uno de sus discos que los pueblos palestino e israelí son hermanos y que no tienen motivos para mantener una guerra que lleva en pie desde hace más de 50 años, Kobi Fari y compañía se han erigido en una de las bandas más comprometidas del planeta, llegando a hacer más por el fin del conflicto palestino-israelí que todos los políticos de cada uno de los bandos juntos.
To the desert you left, towards the unknown
I reckon you were so alone
God will hear you oh, my blood
For the years you roamed in dirt and mud
Forsaken like a nomad, deserted in the flood
Forgive me, brother
Y como es evidente, al tener tanta importancia el componente letrístico en la obra de los músicos de origen judío, el mismo acaba ‘condicionando’ sustancialmente el aspecto musical, reforzándose ese mestizaje y hermanamiento intercultural que proponen también ahí, habiéndose visto que la evolución en el área meramente instrumental no habría sido posible sin el creciente compromiso de la banda, basado en una ‘promoción’ de la diversidad cultural y folklórica procedente de la zona de la que son oriundos y demostrando que el mestizaje cultural que proponen puede ser un factor fundamental para afianzar una solución política al conflicto existente.
All Is One: más breve, más conciso y mucho más concentrado
Como apuntaba unos párrafos más arriba, me costó horrores conectar con el anterior disco de Orphaned Land. A pesar de que los israelíes habían suavizado su sonido y lo habían dotado de mayor carácter folklórico, o precisamente por ello, The Never Ending Way of ORwarriOR me pareció un disco que no estaba bien rematado, tanto globalmente como en muchas de las canciones que lo compusieron.
Compuesto por composiciones un tanto dispersas y bastante irregulares, careciendo la mayoría de las canciones del gancho necesario para llamarnos a regresar una y otra vez a las mismas, el anterior disco de Orphaned Land supuso una cuesta demasiado empinada para lo que, en principio, debería ser un disco de los israelíes. Aparte de esto, debo reconocer que la labor de Steven Wilson a la producción no estuvo lo afinada que uno supondría a un trabajo realizado por el gurú, siendo el músico inglés incapaz de solucionar la dispersión en el área compositiva y haciendo su trabajo que el anterior disco sonase excesivamente frío y, desde mi punto de vista, impersonal, siendo eso un problema serio en el caso de un disco con un alto componente folk.
No sé si conscientes de estos problemas o simplemente por la intención de sonar de otra manera, para este All Is One la banda de Kobi Farhi ha decidido trabajar con Jens Bogren, productor que en los últimos tiempos ya ha hecho un magnífico trabajo con bandas como Dark Tranquility, Paradise Lost, Katatonia o Ihsahn, siendo ésta una decisión que se torna más que acertada nada más iniciamos la escucha del álbum. Dotados al fin de un sonido cohesionado y tan cálido como los desiertos que el pueblo judío recorrió en su diáspora, los israelíes lo han tenido fácil para presentar su disco más mestizo hasta la fecha, contando para ello con la ayuda de un coro conformado por 25 vocales y 8 músicos de cámara armados de violines, celos y violas.
Desde el festivo inicio con ‘All Is One’ hasta la mucho más instrospectiva ‘Brother’, para mí candidata a mejor canción del año, lo nuevo de Orphaned Land tiene un inicio de esos que quitan el hipo, demostrando los israelíes que se encuentran en el mejor momento de su carrera aunque hayan tenido que sustituir a uno de sus guitarristas muy recientemente.
A pesar de que el aumento del folk nunca ha sido incompatible con las raíces Death Metal de la música de los israelíes, ha sido en éste, su disco más mestizo, más árabe de su discografía, el álbum en el que la música extrema ha sido desterrada, aunque ello no signifique en ningún momento que lo nuevo de Orphaned Land carezca de garra o potencia sino todo lo contrario, siendo esta su obra más directa, efectiva y, desde mi punto de vista, más disfrutable.
Cuando el Folk derrotó al Metal Extremo
Obviamente, el inicio fulgurante con el que cuenta All Is One dificulta que todo el álbum logre mantener el mismo nivel, aunque en ningún momento el álbum se viene abajo. Conforme va avanzando el disco, los temas se tornan menos directos y más introspectivos, aunque ello no signifique en ningún momento una bajada importante de calidad ni nos lleve a desconectar con lo mostrado, lo cual nos aleja de la experiencia que significó el acercamiento a The Never Ending Way of ORwarriOR.
Temas como ‘Through Fire and Water’, ‘Freedom’ son la constatación de que el paso que Orphaned Land han dado hacia un sonido más sinfónico y ornamentado es otro de los grandes aciertos del disco, llevándonos a pensar que éste y no otro es el camino que los israelíes estaban predestinados a recorrer, convirtiéndose sus más de 20 años de carrera en la búsqueda de un sonido con el que se sintiesen verdaderamente cómodos y que les sirviese efectivamente para dotar de fuerza y difusión a su comprometido mensaje, en una búsqueda de la Tierra Prometida, la cual, finalmente han encontrado.
Puede que algunos se sientan decepcionados por el desplazamiento de las voces guturales a un solo tema de carácter testimonial como es ‘Fail’ y por la desaparición total de la música extrema pero, supongo, algún día comprenderán que Orphaned Land han logrado hacerse globales definitivamente en este disco, y ante eso la desaparición de ciertos elementos debe ser una cuestión accesoria, hasta para los más trves del lugar.
8.5/10
Solamente la presencia de un tema de la envergadura de ‘Brother’ ya debería ser motivo suficiente como para erigir a All Is One en uno de los discos imprescindibles de este 2013. Sin embargo, Brother no es un oasis en el desierto sino que forma parte de un conjunto que debería convertir Orphaned Land en una de las bandas más importantes de la actualidad, por el impacto de su música y por la honestidad y compromiso de su mensaje. Probablemente no lo logren, pero ahí estaré yo para no volver a dudar de ellos.
Hipersónica

Interesante trabajo éste que nos proponen ORPHANED LAND, marcado por una clara y constante evolución en su carrera discográfica, aunque para el presente "All is One", han decidido destacar su vertiente folk por encima del resto de componentes que ha caracterizado a una de las bandas más originales de nuestra escena metálica. Se sacrifica la faceta más extrema, limitando el uso de guturales –que sólo aparecen en una canción- e incluso el enrevesamiento propio del metal progresivo en cuanto a estructura, pues los arreglos, orquestaciones e inclusión de instrumentos de arraigo folclórico son tan exquisitos como elaborados.
Estamos además ante toda una lección de positividad y, sobre todo unión entre culturas que nos dice mucho viniendo de una banda de procedencia israelí (qué distinto podría ser todo si la tónica predominante en Oriente Medio fuera esta), fusionando melodías de diversos lugares y dando forma a un inspiradísimo trabajo de composición.
Todo lo que nos vamos a encontrar en el disco ya lo descubriremos gracias a breves pinceladas dibujadas en el tema título (aunque todos los elementos luego se vayan desarrollando más propiamente en cada canción), usado sabiamente como apertura del mismo, con una entrada de guitarras y laúdes que rápidamente se fusionan con el metal en un tema que se me antoja perfecto también para iniciar los conciertos de la inminente gira. Confieso que estoy enamorado del siguiente corte, "The Simple Man" con unas geniales melodías orquestadas dibujadas sobre los entrecortados riffs y ritmos de batería y un estribillo precioso cantado con delicadeza por parte de Kobi donde el coro está enorme al final del mismo. Aunque si de delicadeza hablamos, lo de "Brother" es de otro mundo, puro sentimiento gracias a una hermosa letra cantada con cariño y una preciosa melodía conductora interpretada con violines y chelos, resultando uno de los puntos fuertes de este "All is One". "Let the Truce be Known" no se queda atrás en otro de esos ejercicios de belleza musical tomándose sus pausas cuando así lo requieren las melodías y creciendo, poco a poco, hasta otro de los iconos de este nuevo trabajo de ORPHANED LAND.
"Through Fire and Water" nos transporta desde sus sonoridades a la tierra de las Mil y Una Noches cantado a dúo con voz femenina, dando paso a la alucinante "Fail", único momento en el que oiremos voces guturales durante todo el disco, mezclando la narración de las estrofas y un precioso estribillo en todo un ejercicio de crítica (y autocrítica) por la futilidad de matarse unos a otros en defensa de unos ideales o creencias supuestamente superiores al del contrario.
Llegamos al bloque de canciones donde ORPHANED LAND sacan lo más arraigado de su tierra. Tras los tres minutos de la instrumental "Freedom" con unas geniales guitarras españolas mezcladas con riffs eléctricos, "Shama’Im" es una pasada donde Kobi está sublime cantando en hebreo apoyado por un coro femenino. "Ya Benaye", que de hecho si le quitamos las guitarras eléctricas es una rumba en toda regla, de nuevo muestra esa faceta folclórica pero a la vez original a la hora de mezclar diferentes elementos autóctonos con la música metal, algo para lo que la banda, sin duda, tiene un don.
"Our Own Messiah" es lo más cercano a su pasado dentro del metal progresivo, un elaboradísimo tema donde además no cabe sino quitarse el sombrero ante la creatividad del batería Matan Shmuely. "Children" es la alargada pieza final a medio tiempo donde la intensidad adquiere sus cotas más altas con un Yossi realizando maravillas con los solos de las guitarras españolas y unos violines realzando la melodía orquestal mientras Kobi saca el resto en forma de sentimiento.
Tres años separan este lanzamiento del anterior y las diferencias son significativas, aunque siempre marcadas por la lógica evolución, que luego ya gustará más o menos en función de las preferencias de cada uno, pero sin duda estamos ante un disco elaboradísimo y trabajado al detalle donde cada elemento está estudiado al detalle, resaltado por una pulcra producción donde toda la amplia gama tonos musicales tienen su porción de terreno perfectamente diferenciada del resto pero siendo a la vez parte determinante del sonido general; por lo tanto, podemos aplicar también al trabajo técnico en el estudio la máxima: "todo es uno".
J. José Jiménez

Tres años han transcurrido entre la edición de “The Never Ending Way of ORwarriOR” y “All Is One” el nuevo embrión de los israelíes ORPHANED LAND. La banda comandada por el vocalista Kobi Farhi ha tardado menos de lo esperado en dar forma a su nueva obra musical. Preocupante por un lado, si atendemos a los años que hizo falta para dar forma a “Mabool” y “The Never Ending Way or OrwarriOR” dos de los trabajos más influyentes de la escena de Middle Eastern Folk Metal de la cual ORPHANED LAND son principales influyentes y una de las formaciones que más ha crecido en popularidad en los últimos años.
Como curiosidad, debido al poco tiempo de elaboración de “All Is One”, llama la atención la corta duración de los temas, ya que anteriormente duraban en torno a 7 y 9 minutos. Sin embargo, la calidad del disco no ha bajado y ORPHANED LAND sigue en la cresta de la ola. A pesar de haber depurado algunos esquemas en la composición de las canciones, su nueva obra suena más accesible y fácil de digerir que “The Never Ending Way of ORwarriOR”. Otra cosa que resalta a la vista es que se han eliminado casi todos los guturales, salvo los de la canción “Fail”, uno de los cortes más apoteósicos del plástico, llevado por una ejecución magistral repleta de giros y unas atmósferas orientales de la más alta calidad que uno se puede llegar a imaginar. Cuando se entremezclan las seis cuerdas junto con los elementos orquestales, estos quedan como meros acompañantes debido a la fuerza de los guturales y la interpretación vocal, de un calado enorme y una emotividad de otra dimensión.
Uno de los culpables de que el disco suene así, es el amigo Jens Bogren, que ha hecho maravillas para dotar al sonido de ORPHANED LAND de ese toque genuino en cada composición. El disco se ha grabado a caballo entre Israel, Turquía y Suecia. A pesar de lo que pueda suponer grabar un trabajo de estas características, exceptuando el concepto de las letras; el disco cuenta con cuarenta músicos de sesión, veinticinco coristas y los ocho intérpretes de cuerda (violín, viola y chelo) (tal y como se anuncia en los créditos del libreto, nombrando a cada uno y dejando clara su participación en el mismo) un esfuerzo por parte de ORPHANED LAND para hacer de su música algo más plausible y grandioso, sin olvidar esos rasgos de humildad que siempre promueven en sus conciertos, llevando su mensaje de PAZ a todos los pueblos y religiones, sean musulmanes o judíos, con la difícil tarea de unir al mundo (por encima de la política o la hostilidades de su propio país) a través de su música.
“All Is One” promueve la unión entre los diferentes pueblos, tal y como se puede ver en la portada (obra de Metastazis), unificando las distintas creencias en una sola por medio de los tres símbolos de las tres grandes religiones, la estrella de David, la cruz y la media luna, sujetados por el triángulo central que representa a Dios. El concepto lírico lejos de adentrarse en las raíces bíblicas que promovieron con “Mabool” o “The Neverending Way Of OrwarriOr”, nos presenta once canciones (a cada cual más excelsa) que reflejan el conflicto actual de oriente medio; todas las canciones están representadas por personajes reales. Aunque las referencias bíblicas no se han perdido del todo, en “Brother” podremos verlo, uno de esos cortes “calmados” con un precioso vaivén orquestal y una letra que nos narra una carta de Isaac a Ismael, denotando el toque más emotivo.
El disco está repleto de variedad, y aunque han hecho más hincapié en las distintas melodías y elementos de cuerda, los coros han ganado en apariencia, sonando grandiosos y forjando uno de los estribillos más apoteósicos como se puede ver en “All Is One”, donde Yossi Sassi y su arraigo étnico, enriquecen dicha mezcla con todo tipo de instrumentos como se puede ver en el inicio de la reflexiva “The Simple Man” que cuenta con uno de los aportes vocales más cuidados del álbum, unos arraigos de cuerda espectaculares con la caracterización vocal de Kobi Farhi, mirada con lupa y con sabor a la antigua Persia.
“Let The Truce Be Known” nos da la bienvenida con unas armonías más tranquilas donde se ve el aporte del bajo de Uri Zelcha que realiza otra labor maquiavélica en todo el disco junto al baterista Matan Shmuely. La opulencia llega con un intermedio protagonizado por el piano y los violines, enmarcando otra actuación estelar y una letra bastante cruda que habla sobre los niños y el arte de la guerra.
Una de las letras más duras es la de “Through Fire And Water”, una canción que es cantada (en hebreo) entre Farhi y Mira Awad que participa también en “All Is One” y “Children” otra pieza sublime con uno de los inicios más sensibles y melancólicos del álbum, retratando en primera plana la soledad de un niño huérfano y el mañana tan desolador que le espera. Se trata de una canción lenta muy melodiosa (con infinidad de arreglos y un Farhi muy metido en su papel) que incluye algunas de las partes vocales e instrumentales más estremecedoras y sentidas del álbum.
Volviendo para atrás tenemos a “Our Own Messiah” uno de los temas más pesados del álbum que pone de manifiesto la parte técnica del disco, además de incluir algo de progresividad, tempos lentos y un desarrollo exquisito con un Kobi tarareando la armonía principal de la canción. “Freedom” es la guinda del pastel, un corte instrumental con una base rítmica muy trabajada y unas guitarras acústicas muy bien planteadas. No obstante, “Shama’im” y “Ya Benaye” no solo ilustran el grado lingüístico de la banda, en la primera se recrea el nivel ampuloso del disco con una coral de infarto. La segunda es algo más sofisticada y hace uso de la letra y melodías árabes para conducir la sinfonía.
Un disco que debe ser escuchado. No hay más. El tiempo dirá si es mejor o no que sus anteriores trabajos. “All Is One” tiene un toque de evolución que con seguridad será del agrado de todos aquellos que se acerquen a la banda por su lado más progresivo. Quizás un peldaño por debajo de sus anteriores propuestas, pero el hecho de innovar y de hacerlo con la máxima calidad posible, los hace merecedores del éxito que han cosechado todos estos años.
Francisco J. Román

Lista de Temas:
1. All Is One
2. The Simple Man
3. Brother
4. Let The Truth Be Known
5. Through Fire And Water
6. Fail
7. Freedom
8. Shama’im
9. Ya Benaye
10. Our Own Messiah
11. Children


Alineación:
- Kobi Farhi / vocals
- Yossi "Sassi" Saharon / electric, acoustic & nylon guitars, bouzouki, chumbush
- Chen Balbus / electric guitar, keyboards, glockenspiel, programming
- Uri Zelha / bass
- Matan Shmuely / drums
With:
Mira Awad / vocals (1,5,11,14)
Elram Amram / vocals (9)
Sharar Amram / vocals (9)
Nalan Tarhan/ vocals (13)
Vuslat Koçak/ vocals (13)
Moran Magal / piano
Mumin Selser / kanu, strings arrangements (Turkish ensemble)
Tarkan Bergamali / viola
Gem Olgun, Levent Duzagar, Saban Golge, Salih Kemanci, Tuncay Duzagar & Umut Senyaylar / violin
Ugurcan Sesler / cello
Itzhak Ventura / flute
Gila Brill / choir orchestration & conducting
Shahar choir / alto, bass, soprano & tenor chorus vocals
Roei Fridman / percussion




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