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jueves, 18 de mayo de 2017

Kozmic Muffin - Nautilus (1994)


Este disco es una de esas "rara avis" del prog hispano, sin duda una de las grandes cimas del rock progresivo español, nacido como álbum de culto, donde la versión LP en vinilo es hoy en día un elemento de colección. Con música cósmica y psicodélica que se une al Canterbury y al hard rock, unos gallegos cantando en inglés, con un resultado muy eficaz y apto para ser descubierto para los nuevos exploradores cósmicos que siempre deambulan por el blog cabezón.

Artista: Kozmic Muffin
Álbum: Nautilus
Año: 1994
Género: Rock psicodélico
Duración: 46:56
Nacionalidad: España


Lista de Temas:
1. Andrew
2. Sun, Glass & Vacuum
3. Kozmic Muffin
4. Bedlam
5. Open Minds
6. Eleusis

Alineación:
- Enrique Otero / Hammond organ
- Patxi Valera / drums
- Javier Vaamonde / bass guitar
- Pablo Rega / guitar
- Pedro Granell / guitar, vocals
Guest:
Hosanna Fernández / chorus (4)
Julio González / vocals (4)




La banda fue formada en 1992 desde la Ciudad de A Coruña, Galicia, en España, que lanzó dos álbumes en los años 90 aunque no escuché el segundo, "Nautilus" fue su debut y fue lanzada a mediados de los años 90 y que fue pasado por alto en su momento pero que ganó elogios a medida que pasó el tiempo, como sucede con las obras realmente buenas. Una mezcla de progresivo psicodélico con toques de hard rock, presentadas en seis largos temas. La musicalidad tiene un intenso sonido retro basado en las guitarras hipnóticas y el monstruoso órgano, con un sonido que se vuelve más agresivo a medida que las guitarras, órganos y voces explotan,
La música de este disco está orientada principalmente a recuperar las viejas bandas y sonidos del rock progresivo psicodélico de finales de los años 60, aunque la música de este disco no es sólo se basa en el estilo de las glorias pasadas sino que también es un buen ejemplo de creatividad, siempre y cuando se tenga en cuenta que el fondo instrumental no es nada novedoso.




Diversos estados de ánimo nos dejarán una sensación de divertida vaguedad, partes intrincadas se combinan con otras más directas, pero siempre en un marco lisérgico que encaja perfectamente con la intención del disco en general: música cósmica y psicodélica que se une al Canterbury y al hard rock en una progresión real del disco en su totalidad, desde su comienzo casi atmosférico hasta el final frenético.
Como anécdota, les comento que este disco lo conocí gracias a un amigo español con el que participaba de un foro donde también han andado (y han salido) algunos de quienes han pasado por este espacio, al igual que el venezolano Lino y muchos de los rusos que han publicado y participado varios años atrás. Resulta que el español estaba desesperado buscando este disco en buena calidad, porque no estaba por absoltamente ningún lado, hasta que alguien lo consiguió y compartió. Ya que el disco venía con tantas loas, también me hice con él y ahora se los doy a conocer. La verdad que está interesante y lo escucho de vez en cuando desde hace años, así que por algo debe ser...

Pero veamos qué es lo que nos dicen los críticos especializados, y de verdad hay algunos comentarios muy interesantes.


"El espacio no es oscuro. Ella lo ilumina.
Brillaba, refulgía. Me atraía como un imán,
no lo podía creer, era algo más,
era nada menos que:
¡¡La magdalena cósmica!!
¡El hogar de la magdalena cósmica!"

Éste es, sin duda, uno de los mejores discos de rock psicodélico y progresivo que se hayan grabado en España. Sin embargo, pese a la saturación de información de que disponemos hoy en día gracias a internet, o quizás precisamente debido a ella, posiblemente sea todavía bastante desconocido para parte del público aficionado a estos sonidos. Su edición original, así como la reedición fueron muy cortas y las copias disponibles en Vinilo y CD subieron de precio como la espuma. Pero, dejando a un lado la especulación y demás fullerías del mundillo del coleccionismo, este disco tiene un valor musical genuino.
Aparte de su evidente calidad, lo más curioso y sorprendente de Nautilus es que se hiciera en mitad de los años 90 -editado por el sello gallego Man Records con una pequeña tirada de 500 lp's y CD's- y que pese a ocurrir en plena vorágine de la música indie el grupo consiguiera un regusto tan propio de los años 70 y a la vez no dejaran de sonar modernos. En mi opinión, Nautilus, junto a la discografía de los madrileños Soul Bisontes, merece ser considerado uno de los discos más originales y personales, dentro de la psicodelia o el progresivo, hechos en España desde los 70.
Mitad rock progresivo, mitad psicodelia (bastante guitarrera), también mucho de rock espacial, por momentos Kozmic muffin suenan igualmente a los primeros Pink Floyd, que a los Hankwind, que los Sun Dial del Other way out o como si fueran algún oscuro y perdido grupo alemán de principios de los 70. La voz de Pedro Granell incluso puede recordar a veces a Syd barret. Sin embargo en ningún momento dejan de ser ellos mismos. Por lo cual, más allá de referencias y odiosas comparaciones, el disco resulta verdaderamente original, con un sonido que puede variar repentinamente de lo más suave a lo tormentoso en cambios de ritmos muy elaborados y ejecutados con total efectividad. En general puede decirse que es un trabajo ambicioso en composición y en producción, con temas largos y tortuosos, repletos de diferentes secciones. Aun así, no deja de ser un disco muy dinámico y rockero, adictivo desde las primeras escuchas. Extraordinaria la labor de Pablo Rega y Granell con unas guitarras muy ácidas, apoyadas por una base rítmica más que efectiva, que igual suena contundente que delicada, y un órgano Hammond que sin tener demasiado protagonismo envuelve de una forma muy sutil todo el disco aportando un ambiente muy cósmico.
El disco cuenta con seis temas bastantes largos:
"Andrew", que es la extraordinaria apertura del disco, quizás el corte más directo y rockero de todos. Comienza con un toque de guitarra precioso, una introducción que después se hace inolvidable. Pronto toda la banda al completo te lanza un verdadero pildorazo anfetamínico a la vez que lisérgico. Muy destacable el órgano de Enrique Otero.
“Sun, Glass & vacuum”, es un tema que empieza con una melodía que casi podríamos identificar como fúnebre. Granell acrecenta con su voz esta atmosfera triste. Poco a poco el tema va desarrollándose, las guitarras suenan con eco y preciosismo por el fondo, el órgano incrementa la melancolía. La segunda mitad del tema es casi todo un instrumental de una grandísima calidad y sensibilidad.
"Kozmic muffin", es un pieza de más de diez minutos y con evidencia el tema vertebral del disco. De muy sinuoso y cambiante desarrollo, siempre sujeto por una gran base rítmica, es magistral el trabajo de Patxi Valera a la batería, que durante todo el tema nos regala un gran recital. El tema cuenta con un increible trabajo de guitarra a dos en su parte central. Es esta una verdadera maravilla de canción que se marcan los Kozmin muffin como si tal cosa.
“Bedlam”, un tema muy bonito, mucho más tranquilo y contenido que los demás, y quizás el que suena más noventero del disco, con un cierto aire a grupos como Screaming Trees o Pearl Jam (recordemos que fue grabado entre 1993 y 1994). Un mero descanso para lo que llega después.
"Open minds", obra maestra de psicodelia guitarrera. Con un comienzo a lo puro Hankwind con un bajo estupendo y efectos de guitarra. Esta canción resulta realmente emocionante. Va acumulando energía para romper a los dos minutos con los gritos desgarradores de Granell, que como en el resto del disco canta realmente bien. Una sección central instrumental de wah-wah, órgano y grandes punteos de guitarra. Este tema es también increiblemente bueno y a la altura de los grandes.
"Eleusis" es el cierre del disco, también de más de diez minutos. Se trata de un ácido instrumental de genial y progresivo crescendo, descomunal trabajo de todos los músicos que sin darnos cuenta nos sumergen de golpe en un potentísma y desbordante orgía de distorsión, con una guitarra empapada en wah-wah y efectos propios del mejor space rock de los primeros setenta. Otra maravilla dentro de un disco que es simple y llanamente imprescindible.
Después de este disco Granell abandonó el grupo, aunque el resto de la formación decidió seguir y tomar una trayectoria más progresiva, también muy interesante, pero creo que sin llegar el nivel de este primera etapa. En todo caso, Nautilus queda ahí para ser descubierto para nuevos exploradores cósmicos.
Antonio Ramírez


Grabar un álbum de temática prog/psych en la década de los 90 era una tocadura de huevos. En la década de Nirvana, las Spice Girls o Paco Pil, era una forma de mostrar al mundo que otra forma musical más sana era posible. Era de locos. Se te reían. Lo sé de buena tinta. Primero en el fanzine Lunar Suite del amigo Torro, y luego en el mío, Atropos, las chuflas estaban a la orden del día. Nos tomaban por una secta, eso en el mejor de los casos.
Pero como en el caso de Kozmic Muffin, el tiempo nos dio la razón. Hoy "todo es progresivo". Es una palabra cool, guai.
Éramos unos visionarios o unos nostálgicos? Pues un poco las dos cosas. Pero también estábamos mejor informados que el resto del paleto panorama musical de Españistan.
Nuevas generaciones estaban descubriendo los viejos vinilos de sus padres o hermanos mayores. Esos mismos que los arrinconaron, cuando no vendieron, en el momento que la asamblea de majaras rock critics decidieron que lo progresivo era una "dirty word" y tabú absoluto. Los chavales no estaban intoxicados por las tontadas de la vieja y rancia prensa. Y de ahí salió Kozmic Muffin. En La Coruña. De la idea de Pedro Granell y sus gustos no manipulados, por Satie, Mussorgsky, King Crimson, Hawkwind, Soft Machine, Pink Floyd o Manfred Mann.
Había estado en una formación garage llamada Eskizos (con dos EPs). Y cantaba, componía y tocaba guitarra. De su entorno encontró a Javier Vaamonde (bajo). Pablo Rega (guitarra solista). Enrique Otero (Hammond) y Patxi Valera (batería ). Dan forma al grupo en el 92. Ensayan. Trabajan. Se curten. En 1994 "emerge Nautilus en la playa de Mazorgan, Cabo Ortegal, tras diecisiete meses de navegación ". Dice el inserto. No sabemos cómo, Pero desde su primera edición, Se convirtió en un disco mítico. 500 copias en vinilo vendidas en un suspiro. Otra segunda edición, sóld out. Interés del mercado coleccionista desde todas partes del mundo. Alemania, Japón, Italia, Canadá, Sudamérica, California y toda España. Hoy un primera edición vale una pasta. Ahí estuve ágil para hacerme con la mía. Justo saco mi copia, e indago. Porque tengo la enfermiza costumbre de esconder cosas en las carpetas de los discos, y luego ni me acuerdo qué diablos he metido. Sorpresa. Me sale una entrevista contestada escrita a mano que le mandé a Pablo Rega en aquellos días de Atropos. "Pero nadie nos ha sacado de aquí aunque ha habido intentos que por unas causas u otras razones se han venido abajo". No eran los 70, eran los 90. The song remains the same. Hijos del Agobio.
Es "Nautilus" tan bueno? Se merece lo que vale? Tiene bien merecida su mítica reputación? Sí. Personalmente creo que hubo algo de suerte para dar con ese genuino sonido a sótano húmedo. A puro underground 70s que transpira el álbum. A pura psicodelia kraut. En los idiotas 90, absolutamente bienvenido.
Así lo demuestra "Andrew" (3'47). Con su swirl Hammond y ondulante wah wah, sección de ritmo cameliana y explosión multicolor de sentimiento. "Sun, Glass &Vacuum" (6'24) podría estar en cualquiera de los ilustres álbumes del sello Brain, Ohr, Bacillus o Vértigo. Aunque el classic Pink Floyd sea su principal patrón estilístico.
"Kozmic Muffin" (10'22) incorpora hard rock a unas premisas paralelas a Jane o Eloy.
En la cara b, "Bedlam" (8'46) nos lleva al "A Saucerful of Secrets" con naturalidad y excelencia compositiva.
"Open Minds" (7'11) con su stoned voice e instrumentación lisergica, sigue cerca de Pompeya. También de Cressida, Bodkin o Julian's Treatment. Por poner ejemplos.
"Eleusis" (10'08) remata la faena en plan chulo. Grabada live en el estudio a la vieja usanza, que es la mejor. Psicotropica, psicópata, psicodélica. .....PSICO. Instrumental de múltiples ángulos y laberinticos recovecos.
Excelente. Inolvidable.
Tras tal exhibición mental de demencia, surgen malos rollos. Pedro Granell se va y entra Julio González. Que estuvo como invitado en "Nautilus".
En el 97 editan "Space Between Grief and Comfort ". Otra suculenta bacanal de sonidos más cercanos al progresivo, y prudentemente alejados del psych sound que dominó el monstruo anterior. Otro sobresaliente.
Se lanzan a las performances multimedia, al jazz rock canterburyano, a la improvisación y al desmadre zappero.
Para desaparecer como vinieron.
Todavía muchos recordamos su efímera obra. Esperando que la magdalena vuelva a surcar el cosmos para apetito de alienígenas con buen y refinado gusto
rockliquias


Kozmic Muffin es un grupo gallego formado a principios de los anos 90. Su vocalista y compositor principal, Pedro Granell, venia de una banda de regusto psicodelico llamada Los Eskizos, con quienes firmaria dos EPs. Esta base se notara mucho en el sonido del grupo en este su primer disco, "Nautilus", en donde hay claros referentes como Pink Floyd en diversas epocas (tanto en la de Syd Barrett, como en la de Dark Side of The Moon o la mas teatral de The Wall), Camel (en la seccion ritmica), King Crimson (y su gusto por la disonancia pesada), o Van der Graaf Generator, Lou Reed y Velvet Underground (en alguno de los registros vocales), todo ello aderezado con un sonido que estaba patente en muchos grupos de comienzos de la decada (que traian esteticas del sonido de Seattle, noise pop o post-rockeras de fines de los 80's y principios de los 90's). Tras la grabacion de este disco, Granell se marcharia del grupo siendo reemplazado en el papel de voz principal y guitarra por Julio Gonzalez, con quien registrarian un interesante segundo trabajo: "Space between grif and comfort" en 1997.
Segun se recoge en la pagina web de Pedro Granell (http://www.pedrogranell.com), el grupo se paso una temporada en un pueblecito de la Costa da Morte gallega para grabar este disco, periodo en el cual, segun se dice, el grupo dio bastantes conciertos muy recordados. El resultado de esos dias intensos se refleja en este album, que obtuvo muy buenas criticas dentro y fuera del pais, llegando a estar en boca de muchos conocedores de rock progresivo europeos. En "Nautilus", el grupo recoge una clara influencia del sonido de los anos 70's, sobre todo en cuanto a ideas musicales (muy marcadas por la estetica que buscaban), pero a traves de la reinterpretacion, experiencia y los medios de la decada de los 90's. Las letras y los titulos son en ingles.
La obra se abre con el sonido de una puerta, que conduce a la primera pieza, "Andrew". Es el tema mas corto del album, pero refleja mucha intensidad ritmica, con abundantes giros instrumentales (como su preludio y la parte central) y la presencia de la voz particular de Granell (con ecos de Hammill, Waters, Barrett y Reed).
"Sun, glass & vacuum" nos envuelve en una especie de atmosfera melancolica que me recuerda mucho al primer album de Camel de 1973 (y a algunos temas como "Mystic Queen"), con un muy buen trabajo del grupo acompanando la voz de Granell y momentos muy sentidos como las partes de guitarras en los solos centrales, incluyendo algunas armonizaciones de las mismas.
"Kozmic Muffin" es uno de los temas mas desarrollados del album (tambien el mas largo). La voz de Granell cobra un timbre distinto, con mas fuerza y brillo, mientras que la musica tambien cobra un aire mas profundo, logrando transmitir multiples sensaciones de ida y vuelta. Tambien es aqui destacable el trabajo de la seccion ritmica, con abundantes fragmentos de aceleracion, retardo, crescendo, pausa... toda una sucesion de eventos que dan cohesion a un tema, verdaderamente, muy "progresivo". Muy destacable el solo de guitarra central, en el primer acelerando, y el recitado final de Granell durante el segundo, que acaba en gritos desgarradores. El final con la secuencia sustractiva de notas me recuerda a "By-Tor & The snow dog" de Rush ("Fly by night", 1975) dandole un caracter epico.
"Bedlam" marca un contrapunto en el disco, con la aparicion de Regas a la voz principal. Es un timbre totalmente diferente a Granell, mas ronco, pero con bastantes dotes dramaticas tambien. La pieza es mas introspectiva y calmada, tras la fuerza de la anterior. Tambien tiene impreso el caracter melancolico y juega con los crescendos expresivos. Musicalmente me recuerda mucho a momentos de "The Wall" (Pink Floyd, 1979) y del "Aqualung" (Jethro Tull, 1971) en el cambio de la parte central, la combinacion de esos crudos riffs, la armonia del Hammond y la melodia vocal de Regas.
"Open minds" vuelve otra vez a la atmosfera oscura de temas como "Kozmic Muffin", en donde se combinan los cambios bruscos de matices (muy acentuados por gritos de Granell a lo Lou Reed), y ritmicos (con una lograda parte central instrumental con toques progresivos y de funk). Los efectos de guitarra psicodelicos y la secuencia armonica del organo final ayudaran a envolvernos en un ambiente lugubre que nos guia a la conclusion.
"Eleusis", tema instrumental grabado "en directo" por el grupo, es decir, todos juntos en el estudio (lo que refleja la coordinacion del grupo y su potencial en vivo). Este gran final muestra diversas influencias, como la psicodelica introduccion, cubierta de diferentes efectos sonoros producidos por el grupo, hasta la superposicion de un vals interpretado por el organo, o los penetrantes riffs guitarreros (algunos de sabor "CRIMSONiaco", "RUSHiano" y hasta "METALLICo") y sus abruptos cambios de tempo. Cuando el caos llega al paroxismo, la puerta del principio del album se cierra de manera inesperada, oyendose la fuerte respiracion de aquel que sale de una especie de pesadilla placentera en la que se veia inmerso.
En resumen, "Nautilus" es un album muy recomendable dentro del panorama espanol de los anos 90's que permite ver como grupos como Kozmic Muffin, en este caso, son capaces de reinterpretar ideas y conceptos musicales de otro tiempo con bastante originalidad y buen gusto. Quiero darle las gracias al amigo Alberto Villarroya (bajista del grupo gallego Amoeba Split, que elabora un rock progresivo de sabor "canterburiano" y fuertemente jazzistico de alto nivel y que actualmente se encuentran grabando en estudio lo que sera su primer album) por darme a conocer a este grupo y sus dos interesantisimos albumes y a Juan Mellado por su apoyo.
Eduardo Garcia Saluena
Eduardo Garcia Saluena

En 1994 se editó el primer disco de una banda gallega surgida de las cenizas de Los Eskizos y otros grupos locales, esta banda se llamaba Kozmic Muffin. El disco, Nautilus, se convirtió rapidamente en un acontecimiento para los contados pero apasionados aficionados al rock psicodélico y progresivo de todo el país. Poco despues, su fama también llegó al extranjero.
En ese momento, cuando en todas partes hacía furor una música que era amalgama de los estilos que en esos momentos nos llegaban de Seattle o Londres, en lo que se vino a llamar música indie, grunge, etc, algunos grupos habían decidido, por una razón u otra, hacer un rock que mamaba directamente de los 60/70: Strange Fruit, Blue Bus, The Stupid Baboons, Long Spiral Dreaming, Soul Bisontes, Doctor Explosion, etc. Por tanto, una banda como Kozmic Muffin, tan orientanda al rock psicodélico y progresivo, no era tan rara en esa época, lo que sí sorprendió fue la extrema calidad y originalidad de su primer disco. Con seguridad es de lo mejor grabado en este pais desde los viejos años 70.
Cuando publicamos por primera vez este dossier, a mediados de la década del 2000, el disco ya había alcanzado la categoría de mito, pero era poco accesible para muchos de los aficionados al género, algo debido a la falta de difusión de la banda en su momento. También tiene que ver que, no solo respecto a la edición original, incluso la reedición fue alcanzando precios prohibitivos. Ahora, otros 10 años más tarde, el disco se encuentra muy facilmente gracias a la red, pero eso no significa, seguramente, que sea mucho más conocido. En todo caso, creemos que está bien volver a publicar este dossier, porque una joya como Nautilus merece toda la promoción posible.
En su día entramos en contacto con el principal responsable de este milagro discográfico: Pedro Granell, fundador del grupo y autor de la práctica totalidad de los temas incluidos en el disco, y que además tocara la guitarra y cantara. Aunque hay que decir que en este trabajo el grupo entero demuestra un tremendo talento, ejecutando unos temas ambiciosos, densos y terriblemente evocadores. Y por mucho que nos resulte increible, fueron grabados con muy pocos medios.
Dice la layenda que para preparar la grabación del disco, el grupo se pasó un mes de primavera en un pueblito de la Costa da Morte, junto a la playa de Mazorgán. Ensayaban en un bar por el día y por la noche tocaban gratis. Al parecer fueron unos días intensos y mágicos, de experimentación musical y aventuras aderezadas con substancias psicotrópicas, que les llevó a dar recitales increibles (por desgracia no registrados) ante unas poquísimas personas, o a tocar con los instrumentos intercambiados con resultados sorprendentes. En este ambiente fue creado un disco que tal y como dice en la carpeta: “emerge en la playa de Mazorgán tras 17 meses de navegación".
Muy poco tiempo despues de grabar, Granell dejó el grupo y abandonó temporalmente la música (aunque siguiera componiendo y tocando privadamente). El resto del grupo llega a grabar un segundo disco, Space between grif and comfort (1997), que aunque recibe muy buenas críticas y de hecho es bien considerado en el mundillo del rock más progresivo, se aleja del carácter del primero, perdiendo en opinión del que escribe gran parte de su magia.
Tras un largo paréntesis, diez años despues, Granell regresó con Sils-María, un disco en solitario que se aleja de los parámetros de Nautilus, pero donde otra vez demostró su gran personalidad y originalidad. Fue poco después de editar este disoc que desde Mentes de ácido nos pusimos en contacto con él. Queremos agradecer nuevamente a Pedro la atención que tuvo con nosotros. Aunque ha pasado ya mucho tiempo desde aquello, creemos que la entrevista contiene muy valiosa información de primera mano que será de mucha utilidad para conocer la primera etapa de Kozmic Muffin. Se completa el dossier con una reseña de Nautilus.
mentesdeacido

Kozmic Muffin se forman a principios de los 90 en Coruña, fueron una banda de rock progresivo y sinfónico que como suele pasar en muchos de estos casos tuvo un mayor reconocimiento en el extranjero que en nuestro país. Las dos grabaciones que nos dejaron son hoy inencontrables y en los círculos de coleccionistas de vinilos se llegan a pagar grandes sumas por ellos.
Hablar de Kozmic Muffin es ante todo hablar de Pedro Granell –guitarra y voz-, una de las figuras menos reconocidas pero más importantes de la escena gallega a la hora de abarcar estilos con muy pocos referentes en ella. Primero convulsionó la escena local con Los Eskizos, una banda de garage con una gran cadencia psicodélica que sólo nos dejó dos EP´s. Esos tintes psicodélicos marcarían el desarrollo de Kozmic Muffin, sobre todo en su primera etapa. Con una formación que se completa con Enrique Otero –teclados-, Pablo Rega –guitarra-, Javier Vaamonde –bajo- y Patxi Valera –batería- comienzan a desarrollar un estilo propio marcado por bandas como Pink Floyd, King Crimson, Soft Machine, Van der Graaf Generator, la Velvet Underground –el registro vocal de Pedro en ocasiones se acerca mucho al de Lou Reed- y las bandas progresivas setenteras, todo ello sin olvidar la actualidad ni obviar los fenómenos musicales –escena noise, sonido Seattle- y los medios de los que disponían en los 90.
Lo cierto es que en estos primeros 90 en España hubo una pequeña pero muy interesante escena psicodélica liderada por bandas como Soul Bisontes, Long Spiral Dreaming o Strange Fruit. Incluso en Coruña se generó un pequeño circuito con grupos como Diluyana o A Nai Area que desgraciadamente no llegaron a grabar nada.
De entrada graban un primer largo con el sello MAN “Nautilius” (MAN, 1994) que es sin duda una de las grandes cimas del rock progresivo de este país. Tiene una gran acogida entre la prensa especializada tanto nacional como europea. Aunque el disco lleva el nombre de la banda, el gran responsable es Pedro Granell, que es el autor de las letras y prácticamente toda la composición de los cortes.
En una entrevista concedida al webzine Mentes de Ácido Pedro explicaba el porqué se levantó tanta expectación con su primer disco “Para mí fue una sorpresa que el Nautilus fuese tan considerado, y creo que hablo en nombre de todos, aunque realmente la mitificación del álbum se labró con el transcurso de los años y desde dentro. Puedo deciros que la discográfica tuvo mucho que ver en la manera en que fue recibido por la audiencia, se lanzó ya como pieza de coleccionista, a un precio alto que enseguida empezó a subir como la espuma. Una rareza en plenos ´90, cuando en la escena indie se triunfaba haciendo música de mierda, hay excepciones, claro está”.
Tras la grabación de este disco, Granell se marcharía ocupando su lugar a la guitarra y en la voz principal Julio González. Abandona el grupo que él fundó –hay que tener en cuenta que la mayoría de los cortes de su primer trabajo fueron composiciones que él realizó antes incluso de dar forma a la banda-, los motivos alegados fueron la falta de conexión con los restantes componentes y problemas con el reparto de los derechos de autor. Kozmic Muffin por tanto pierde el espíritu, pero continúa adelante. No vamos a entrar en detalles como si deberían haber cambiado el nombre y generar un nuevo repertorio pues realmente todo era ya otra cosa muy distinta a la original, pero la realidad es que sacan un segundo largo, “Space Between Grief And Comfort” (MAN, 1997), que poco tiene que ver ya con el primero.
Tras una etapa retirado en Londres, adentrándose en el estudio de la filosofía y ejerciendo una importante labor en la prensa musical nacional, en 2004 Granell lanza su primer trabajo en solitario, “Sils María” (Nothing Tolouse, 2004) –el título hace referencia a la morada en la que Nietzche formuló la teoría del eterno retorno-, cambiando de tercio para acercarse más al formato acústico y a Lou Reed.
Julio González y Javier Vaamonde montan Triceratops continuando por la senda del rock ácido y psicodélico perfilado a base de largas composiciones y complejos desarrollos instrumentales. Patxi Valera crea Parto en 1999 y se dedica a profundizar en el estudio de la forma y el sonido en la música experimental, Pablo Rega también participa en el proyecto.
Kozmic Muffin por su parte desparece de la escena sin hacer ruido, dejando un gran disco como “Nautilius” para el recuerdo y una continuación menos lograda pero cuanto menos interesante.
lafonoteca

Bueno, espero que disfruten este disco y esta banda de culto. Y creo que ella tampoco debe faltar en el blog cabezón.


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