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jueves, 6 de abril de 2017

Mike Oldfield - Exposed (1980)


Super recomendado para cerrar la ecuación Oldfield con sus mejores trabajos, el Mago Alberto se encarga de completar los mejores discos de Oldfield, esta vez en un registro en vivo acompañado de músicos de lujo (si no conocen a quienes lo acompañan, pueden googlear a cada uno y se darán cuenta de el dream team formado para la ocasión) forman un trabajo excepcional, otra de las genialidades sonoras que compartimos en nuestro pequeño espacio para alegría de sus oídos y también de su espíritu con el único directo oficial en CD de el músico inglés.

Artista: Mike Oldfield
Álbum: Exposed
Año: 1980
Género: Progresivo Crossover / Progresivo Sinfónico
Nacionalidad: Inglaterra


Lista de Temas:
Disc 1
1. Incantations (Part 1, 2)
2. Incantations (Part 3, 4)

Disc 2
1. Tubular Bells Part 1
2. Tubular Bells Part 2
3. Guilty

Alineación:
- Mike Oldfield / bass, guitar, percussion, arranger, keyboards, producer
- Maddy Prior / vocals
- Pekka Pohjola / bass, guitar (bass)
- Pierre Moerlen / percussion, drums, vocals (background)
- Pete Lemer / keyboards
- Tim Cross / keyboards
- Phil Beer / guitar, vocals
- Ringo McDonough / bodhran
- Joe Kirby / bass
- Nico Ramsden / bass, guitar
- Nick Worters / bass
- David Bedford / percussion, string arrangements
- Mike Frye / percussion
- Benoit Moerlen / percussion
- Nigel Warren-Green, Vanessa Park / cello/celli
- David Bucknall, Jessica Ford / celli
- Pauline Mack, Donald McVay, Liz Butler, Ross Cohen, Danny Daggers, Melinda Daggers / viola
- Ben Cruft, Liz Edwards, Jonathan Kahan, Dick Studt, Jane Price, Nicola Hurton / violins
- Emma Smith, Marigo Acheson, Debra Bronstein, Diane Coulson, Mary Creed, Mary Elliott, Emma Freud, Clara Harris, Cecily Hazell, Wendy Lampitt, Catherine Loewe / vocals, choir
- Chris Nicholls, Sebastian Bell / trumpet
- Ray Gay, Ralph Izen, Collins Moore, Simon Salminen / trumpet & flute




Vamos directamente con el comentario del Mago Alberto, y luego unos tremendos comentarios del disco, y vamos, que con estos comentarios yo no me animo a escribir una sola línea...


Para completar con las mejores producciones de Mike Oldfield, vamos con Exposed de 1979, álbum grabado en vivo, con el acompañamiento de algunos nenes precoces (ver en los créditos) con caños y los arreglos de cuerdas de David Bedford. Album doble donde podemos escuchar por ejemplo la versión de Tubullar Bells con una polenta increíble, donde los caños y cuerdas le dan un toque muy especial y super rockero.
En aquellos años el público en general se preguntaba cómo sería llevar al vivo una obra tan particular y compleja como Tubullar Bells, y no ajeno al clamor MO editó este trabajo donde su público se sacó de dudas de cómo iba a sonar aquel monumental trabajo.
Esta versión remasterizada es quizás la mejor que esta circulando por la red, y aquí está para el disfrute cabezón. Este show está íntegro en youtube cosa que recomiendo ver y escuchar.
Exposed quizás sea el punto más alto a nivel artístico de Oldfield, luego vinieron otras cosas no tan buenas y algunas muy reiterativas, hasta que se encargó de revivir su propia esencia en el Return To Ommadawn que es una producción realmente muy pero muy buena.
Para los nostálgicos para aquellos que descorchan de vez en cuando algun licor y ponen al palo cosas de este tipo. Super recomendado para cerrar la ecuación Oldfield.




Puede sonar raro pero lo cierto es que hasta hace poco tiempo, sólo existía un disco en directo publicado por Mike Oldfield. Ignoramos los motivos pero no será ni por falta de giras (el músico hizo varias, especialmente a comienzos de los ochenta) ni de acogida comercial del posible lanzamiento (“Exposed” agotó pronto la primera edición).
Ya comentamos en alguna ocasión cómo a finales de los años setenta, Oldfield experimentó un importante cambio convirtiéndose en una persona mucho más abierta y expansiva. Quizá por ello, el lanzamiento de “Incantations” se vio secundado por la primera gran gira del músico por varios países europeos. Siempre que hablamos de grandes giras de figuras del rock progresivo nos encontramos una serie de lugares comunes que se repiten en el caso del tour de Oldfield y compañía: éxito absoluto en términos artísticos, llenos casi continuos y descalabro económico como resultado final de todo el invento. Cuesta creer que todos los managers y promotores de conciertos de la época tuvieran problemas con las matemáticas más básicas pero si hemos de fiarnos de las leyendas, todos y cada uno de los grandes del progresivo se dieron algún batacazo económico tras conciertos o giras en los que se agotaban los billetes. La lista es larga y abarca desde Rick Wakeman y su concierto en una pista de hielo con ocasión del lanzamiento de su disco sobre los mitos artúricos en 1975 hasta la deficitaria gira de Pink Floyd centrada en “The Wall”. Raro es el grupo que no cuente con una gira ruinosa en su haber.
Sea como fuere, Oldfield no reparó en gastos para la gira buscando siempre conseguir un sonido lo más cercano al del disco sin recurrir a partes pregrabadas como empezaba a ser habitual en los conciertos de la época. De este modo, se reunió una banda formada por el propio Oldfield (bajo, guitarras), Nico Ramsden (bajo, guitarras), Phil Beer (guitarra y voces), Pierre Moerlen (batería, percusiones), Mike Frye (percusión), Benoit Moerlen (percusión), David Bedford (percusión), Ringo McDonough (bodhran), Pete Lemer (teclados), Tim Cross (teclados), Maddy Prior (voz) además de una sección de cuerda de 18 músicos, un coro de 16 cantantes (habituales colaboradores de David Bedford), cuatro trompetistas y dos flautistas. El repertorio iba a estar centrado en “Incantations” y se completaría con la interpretación íntegra, ¿cómo no? De “Tubular Bells”. De regalo, el single “Guilty” aparecido en las fechas previas al comienzo de la gira que dio inicio en Madrid, continuó en Barcelona y de ahí partió hacia Bélgica, Francia, Holanda y Alemania (si hacemos caso a las notas de la edición en CD del disco del año 2000) aunque también pasaría por Dinamarca y el Reino Unido. Sospechamos que el hecho de que no se mencionen estos dos últimos países puede tener que ver con que no se utilizara ninguno de los conciertos celebrados en ellos para la confección del doble LP.
“Incantations (Parts 1 & 2)” – Por algún motivo, en el disco se decidió “unir” estas dos partes así como las dos siguientes en sendas piezas únicas, en lugar de respetar su separación original. Como suele ser común en los discos en directo, las versiones en ellos incluidas son extractos editados de los conciertos originales, habitualmente de mucha menor duración. Así, nos encontramos las dos primeras partes de “Incantations” reducidas a una longitud apenas superior a los 25 minutos en contraste con los casi 40 del original. Sin embargo, la grabación no se resiente y es que la versión ofrecida por Oldfield y su banda de un disco tan complicado de trasladar al directo, es extremadamente fiel a la vez que incorpora hallazgos notables, especialmente en forma de arreglos de piano al final de una primera parte, por todo lo demás, muy dinámica y con un ritmo mucho más vivo que el disco original. Lo que en los primeros minutos suena como una versión “acelerada”, termina por mostrarse como una revisión muy acertada. La segunda parte de “Incantations” vuelve al ritmo reposado de un disco al que respeta enormemente aunque incorpora alguna novedad brillante como las cuerdas que acompañan a la luminosa progresión de la flauta que aparece en la parte central. Los últimos instantes del corte nos muestran la magnífica voz de Maddy Prior interpretando la preciosa canción con la que concluye el primero de los discos que componían “Incantations” y la primera cara de este doble disco que era “Exposed”.
“Incantations (Parts 3 & 4)” – Si se le puede poner algún “pero” a la versión en directo de “Incantations”, tendríamos que situarlo justo en la que es, a nuestro juicio, la parte más brillante del disco original: la fanfarria que abre la “parte 3”. En su revisión en directo pierde buena parte de la energía que mostraba en el disco y el sonido de piano eléctrico utilizado en la gira no le hace ningún favor. Hecho este comentario, lo cierto es que a partir de ese instante, la cosa gana muchos enteros y los arreglos de la siguiente sección se cuentan entre los más interesantes de todo el disco con una guitarra mucho más dura y momentos que se acercan al rock duro, destacando la intervención de Moerlen a la batería, justo antes de llegar a la sección de cuerda que anticipa su paso al vibráfono, instrumento en el que el malogrado Moerlen era un consumado maestro, para hacer una breve intervención, preludio de lo que llegará después. Oldfield decide aquí hacer un salto eliminando de “Exposed” una de las secciones más largas del disco original con buen criterio ya que podría resultar algo pesada en directo por las continuas repeticiones y su aire minimalista para pasar directamente a la parte final de “Incantations”, la más hipnótica y hechizante (valga la redundancia) de todo el disco y aquella en la que el vibráfono tiene un papel más destacado marcando un ritmo continuo sobre el que bajo, guitarra y demás instrumentos preparan el canto final a cargo del coro.
“Tubular Bells (part 1)” – La gran sorpresa de los conciertos iba a ser la interpretación de “Tubular Bells” por lo de rompedora y original que tenía la nueva versión del clásico. El inicio era todo lo convencional y ajustado a la versión conocida por todos que podía esperarse pero enseguida escuchamos unos primeros arabescos de guitarra que nos ponen sobre aviso de que algo distinto estaba a punto de pasar. Y así era, la aparición de la batería y el bajo acompañándonos durante varios minutos con un ritmo casi funk con gotas de música disco anticipaban esta novedad. Los violines y la flauta se encargarían del segmento melódico que sigue a la introducción, lo que no es anecdótico si tenemos en cuenta que ninguno de esos instrumentos aparecía en el disco de 1973. La siguiente etapa tiene muchos más elementos rockeros que el original y la conjunción de guitarra y batería no tiene mucho que envidiar a los momentos más clásicos del rock progresivo, género al que esta adaptación al directo se acerca más si cabe que cualquiera de las revisiones anteriores o posteriores del disco. Desde aquí hasta los momentos finales, no hay muchas novedades pero llegando al final de esta parte encontramos los momentos más memorables del disco con unos arreglos absolutamente fastuosos y la banda tocando mejor que nunca. A falta de narrador que introduzca los distintos instrumentos, tenemos un guitarra absolutamente funky marcando un ritmo continuo como el que suele acompañar a la presentación de los músicos en un concierto pero sin una voz que haga las veces de maestro de ceremonias. A partir de ahí, tenemos un final apoteósico con los metales y las percusiones acompañando la aparición estelar de las campanas tubulares.
“Tubular Bells (part 2)” – La segunda parte de “Tubular Bells” es recortada de forma dramática de manera que comienza en la conocida parte del “hombre de las cavernas”. Sin embargo, igual que los minutos finales de la parte anterior revelaban la ausencia de narrador, aquí tampoco habría troglodita alguno. La sorpresa es que, para suplirlo, Oldfield recurre al bonito arreglo que Bedford hizo de ese fragmento concreto para la versión orquestal de “Tubular Bells” y que era uno de los momentos más destacados de aquella adaptación. Tras este fragmento, tenemos una larga pieza rock muy diferente de lo que sonaba en el disco del 73 pero que merece mucho la pena. Cerrando este breve fragmento en el que se condensa la cara B de “Tubular Bells” tenemos una encantadora versión de “The Sailor’s Hornpipe” con las tradicionales cucharas irlandesas como percusión y desenfrenados solos de violín en un acertado final. Podeis ver un fragmento del concierto de Londres, distinto del recogido en el doble CD.
“Guilty” – El último corte de “Exposed” es la versión en directo de “Guilty”, el single discotequero que apareció poco antes del inicio de la gira y que se revela perfecto para que los músicos puedan explayarse a sus anchas. Una vez más, Pierre Moerlen da una auténtica lección al vibráfono y el propio Oldfield se guarda un buen sólo de guitarra cerca del final, que llega enlazando la rítmica pieza con la melodía del final de la cara B de “Tubular Bells” a ritmo disco poniendo un simpático broche final al trabajo.
“Exposed” fue durante mucho tiempo el único disco en directo publicado por Oldfield. Muchos años después se publicó un segundo con el concierto del milenio en Berlín pero desde un punto de vista artístico, no hay comparación posible entre ambos. También existe un DVD con el mismo título de “Exposed” con la diferencia de que el contenido no procedía de distintos momentos de la gira del 79 sino que recogía un concierto concreto. Los incondicionales de Oldfield deberían tenerlo en sus estanterías al igual que el doble CD. Para ponerles las cosas más fáciles, dejamos los siguientes enlaces:
cduniverse.com
amazon.co.uk
"Guilty" en directo en el Wembley Conference Center, 1979.
Mike Shooter




Mis dos primeros conciertos fueron, con una semana de diferencia, Mike Oldfield y los Ramones. El de Mike Oldfield fue un concierto maravilloso. Curiosamente, mucho más tarde, supe que fue el concierto-milagro que se pudo dar después de que el avión de Oldfield fuese dado por perdido en el Pirineo durante 5 millas. Para mí, simplemente fue el concierto que marco mi devenir musical y que me hizo comprender que la música sería algo esencial en mi vida.
Del de Ramones, no diré nada. Tan solo que también “marcó” mi devenir musical. No los he vuelto a escuchar.
Tenía por entonces Ommadawn y Hergest Ridge comprados de segunda mano. Exposed fue mi primer disco comprado nuevo. Cubría mi necesidad de completar la discografía inicial de Oldfield pues integraba el doble Incantations y el mítico Tubullar Bells. Y además era en directo, algo que entonces valoraba mucho.
La gira de 1979 fue realmente la primera de Oldfield. Hasta entonces había habido algún concierto, pero nunca una gira como tal. Curiosamente empezó en Barcelona y Madrid, y el perfeccionismo de Mike le empujó a acompañarse de un nutrido grupo con grandes músicos de rock y folk, y de una orquesta con coros de hasta 50 integrantes. Además había que añadir 25 técnicos.
Entre los músicos destacaban gente como el malogrado Pierre Moerlen (uno de los puntales de Gong) y su hermano Benoit en la parte percusiva; el elegantísimo bajista nórdico Pekka Pohjola; la maravillosa voz de la Steeleye Span, Maddy Prior ; o David Bedford que realizó las tareas de orquestación. También otros músicos que siguieron colaborando largamente con Oldfield.
Dicen las malas lenguas que Mike grabó la gira sin comunicárselo a los músicos para, de esta manera, ahorrarse un incremento en las tarifas de éstos. A pesar de ello, de las buenas críticas y de la masiva asistencia de público, la mastodóntica gira fue económicamente ruinosa. Afortunadamente, no se puede decir lo mismo de las ventas del disco. La primera tirada de 100.000 copias, pronto se quedó pequeña.
La grabación de audio no indica donde fue grabado cada tema indicando, genéricamente, “Spain, Germany, Belgium, the Netherlands, Denmark and England”. Por su lado, la edición en DVD corresponde a uno de los dos conciertos de abril de 1979 en el Wembley Conference Centre de Londres, por lo que ambas grabaciones son similares pero distintas.
Las versiones aquí recogidas presentan pequeñas reducciones de tiempo para lo cual se eliminaron diferentes partes de Incantations (como parte del principio de la tercera parte y del final de la cuarta) y el principio de la segunda parte de TB.
El sonido de ambas, con respecto a las versiones de estudio es más contundente y frontal. En especial, Tubullar Bells suena pletórico, más homogéneo, más rítmico y percusivo. Realmente el sonido es brillante, y más aún para una grabación en directo. Con una viveza que no puede alcanzar la grabación por pistas.
La parte 2 de Tubullar Bells, por ejemplo, salta de una orquestación de carácter casi clásico a un sonido duro y de éste a un final cuasi-festivo con una facilidad realmente pasmosa. Progresivo en estado puro.
La grabación se cierra con Guilty, un tema un tanto anodino que anticipa futuras estéticas en la música de Mike. Sus melodías se acercan a las de Incantations y, en esta ocasión, incluye una coda con un guiño a Tubular Bells. Sin duda en directo funciona como resumen y colofón festivo.
El disco es fantástico, aunque quizás, viendo el vídeo, se atisbe cierto encorsetamiento en la interpretación. Algo inevitable para llevar a buen puerto una tarea con un grupo tan nutrido.
Y por cierto, a día de hoy, sigue siendo el único directo oficial en CD.
jajani


Tras el regreso de sus famosas terapias de personalidad y con motivo del lanzamiento de su último disco Incantations (1978), Mike Oldfield quiso abrirse al mundo y buscó el contacto directo con el público mediante una serie de conciertos. Pero resulta que Mike era un tipo tan obseso de la perfección y estaba tan eufórico por su nueva situación personal que no pretendía contentarse con cualquier cosa. Su intención quedó clara en cuanto se abrió el telón por primera vez en su gira de 1979: reproducir tal cual su característico sonido de los '70, el de sus obras épicas Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn e Incantations, para lo que iba a ser necesaria una enorme cantidad de músicos que se encargasen de los múltiples instrumentos propios del rock progresivo, mas un coro y una pequeña orquesta clásicos (50 componentes en estos últimos) y un equipo técnico a la altura de las exigencias: entre otros estaban Pierre y Benoit Moerlen, que se encargaban de las percusiones; Nico Ramsden y Phil Beer de las guitarras junto al propio Mike; y las del coro venían del Queen's College. Los llamados "Tubular Shows" llevaron a Mike y los suyos por Europa interpretando Tubular Bells, Incantations y el reciente single Guilty, en una serie de 15 espectaculares conciertos que, pese a la gran afluencia de público y al beneplácito de la crítica, casi dejó al músico en la bancarrota. Y eso teniendo en cuenta que, previsor él, Mike Oldfield no pagó a los músicos en base a que sus interpretaciones pudiesen ser grabadas, sino únicamente por sus actuaciones puntuales.
Buscando engrosar sus ingresos, Oldfield y la compañía Virgin lanzaron el doble vinilo Exposed en una edición limitada de 100.000 copias que más tarde se ampliaría indefinidamente al llegar el formato CD. Exposed recoge grabaciones de la gira (que comenzó, por cierto, con dos shows en Madrid), reconstruyendo a pedazos lo que sería uno de los conciertos al completo. Tampoco terminó de cuajar el invento a nivel de ventas, pero ha quedado no solo como el único álbum en vivo -oficial- de Mike Oldfield, sino como uno de los mejores jamás realizados de este tipo, muy recordado y admirado por los aficionados.
Exposed propone, por un lado, una revisión fiel de Incantations, muy lograda pese a los teóricos puntos flacos de todo lo hecho en directo y a que se suprimen algunas de las mejores partes, como el tema que sigue a la fanfarria inicial de la tercera parte, o al tremendo pasaje de guitarra y bajos que al final de la cuarta, justo antes del cántico final. No entiendo muy bien, sin embargo, la necesidad de unir las partes 1 y 2 en un solo corte del CD, y las 3 y 4 en otro, cuando habría sido igual de fácil y más correcto separar cada tema en un corte.
El plato fuerte es, sin embargo, Tubular Bells. Y no se trata solamente de que sea la obra cumbre de Oldfield, sino de que aquí es él mismo quien realiza la versión más ocurrente jamás realizada de la misma. Tubular Bells Part One es interpretado en plan "big band", con un tono muy popero y rítmico, no sólo demostrando el creciente aperturismo del músico británico, sino también demostrando la versatilidad de una composición que a veces es calificada -equivocadamente- como misteriosa o inquietante en términos generales. Aquí es pura algarabía, color y nervio, con un inicio vibrante y una parte final (la del maestro de ceremonias) de antología, con trompetas y todo.
Tubular Bells Part Two elimina la primera mitad de sus movimientos, yendo directamente a la parte llamada "Piltdown Man" que en el disco original era cantada por una voz de cavernícola. Es la orquesta clásica la que abre este tema, pareciéndose al principio a aquel The Orchestral Tubular Bells para pasar en seguida y por sorpresa al estilo "big band" antes comentado, con momentos de rock duro bastante intensos. Genial es también la tonadilla marinera del final, en la línea habitual de las filigranas que sobre ella haría Mike en conciertos posteriores (lo del concierto en Montreux tocando este tema es simplemente inhumano: Mike parece tener siete u ocho dedos en cada mano, y su guitarra veinte cuerdas). El tema Guilty, algo insípido para mi gusto, es mezclado aquí con la parte final de Tubular Bells Part One, y el engendro queda bastante bien como propina, y de paso como single promocional.
Vamos, que Exposed es una gozada de las que solamente en aquellos años salían a la luz, dignísimo canto del cisne de la era de los dinosaurios (con permiso de Pink Floyd y su contemporáneo The Wall) y nexo -más definitivo aun que el propio Incantations- de lo que había sido Mike Oldfield con lo que todavía tendría que ser en los años ochenta. Recomiendo el visionado del DVD que se lanzó hace unos años, con opción multiángulo para ver distintas tomas del concierto como si fuésemos nosotros los encargados de su montaje. Incluye una escena, en el descanso del concierto, en la que Mike y su banda se enzarzan en una simpática guerra de aviones de papel con el público del auditorio, y en la que vemos a la estrella invitada de la gira, la artista folklórica británica Maddy Prior, corriendo como una loca mientras suena The Sailor's Hornpipe.
Viendo el concierto seleccionado para el DVD (en el Wembley Conference Centre) podemos darnos cuenta de cual es el sentido que Mike Oldfield da a su música. La disposición de los artistas en el escenario, los sencillos uniformes color crema, las abstractas y escuetas proyecciones del fondo... la música misma como lo mejor del espectáculo, con todos los intérpretes funcionando por y para ella, tocando toda clase de instrumentos y añadiendo los efectos pertinentes. No estoy en absoluto en contra de los fabulosos despliegues de pantallas gigantes y rayos láser que tanta fama han dado a los conciertos del mundo del rock, pero este concepto de espectáculo llama la atención mucho más por el contenido que por la forma, y eso es un punto muy grande a su favor.
Desde luego, no creo que un rompehielos del género como Mike Oldfield necesite más capotes por mi parte, así que me limitaré a recomendar Exposed a cualquiera que alguna vez tenga la oportunidad de verlo (está enterito en YouTube) u oírlo.
El Conde




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