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lunes, 10 de abril de 2017

Gazpacho - March of Ghosts (2012)


Otra vez vuelven los noruegos con toda su carga de emociones y climas, ahora con un disco que si bien no es lo mejor que han sacado a la luz, les alcanzó para ser uno de los mejores discos del 2012 (excelente cosecha la de ese año!) en un disco que se concibió en un solo día de "orgía compositiva", cada uno de sus temas son una experiencia emocional que te alejará del tiempo y el espacio. Seguramente más de un cabezón querrá que completemos su discografía, y vamos hacía allí aunque aún nos falten reseñar varios discos.

Artista: Gazpacho
Álbum: March of Ghosts
Año: 2012
Género: Crossover Prog
Duración: 50:17
Nacionalidad: Noruega


Lista de Temas:
1. Monument
2. Hell Freezes Over I
3. Hell Freezes Over II
4. Black Lily
5. Gold Star
6. Hell Freezes Over III
7. Mary Celeste
8. What Did I Do?
9. Golem
10. The Dumb
11. Hell Freezes Over IV

Alineación:
- Jan-Henrik Ohme / vocals
- Jon-Arne Vilbo / guitars
- Thomas Andersen / keyboards
- Mikael Krømer / violins, mandolin
- Kristian Torp / bass
- Lars Erik Asp / drums
With:
Kristian Skedsmo / tenor & 5-string banjos, accordion, octave mandola, mandriola, flute, whistles





Sus ambientes tienden a dar la sensación de estar hipnotizado y que solo puedes despertar al acabar el disco. "March Of Ghosts" es su séptimo álbum de estudio, y tiene todos los elementos de la banda: elegante, sobrio, climático, melódico, bello, y tambièn algunos elementos novedosos que se van mechando aquí y allá.
Este álbum no es un disco conceptual puro, sino más bien una colección de historias que, como sugiere el título, giran en torno a encuentros con fantasmas. Al igual que con los lanzamientos anteriores, la banda reúne temas con brillantez, y éste álbum se desarrolla alrededor de cuatro temas llamadas "Hell Freezes Over", de la misma manera que Marillion hizo con "Marble"s, que no era, contrariamente a la opinión popular, un álbum conceptual.
Por supuesto, se notan las similitudes entre Marillion de la etapa Hogarth y esta banda, un hecho abierta y agudamente reconocido por Gazpacho salvo en que no hay similitud entre la voz de Jan Henrik Ohme y Steve Hogarth.
Ellos son capaces de manejar ese truco tan difícil (y que tan pocos lo logran hacer) que es hacer que la propia música transmita las mismas intensas emociones que transmiten las voces y letras. Este es claramente el sonido de una banda con una extrema confianza llevando adelante sus influencias, escribiendo y realizando experiencia, y fusionando todo en algo único. Este es un álbum que suena como Gazpacho, una banda que no copia a nadie aunque tenga en claro sus influencias.




Nominación manticorniana como Mejor Álbum Extranjero.
7mo álbum oficial de estudio (^) de GAZPACHO, grupo noruego que se alinea con Jan H. OHME (canto), Jon-Arne VILBO (guitarras), Thomas ANDERSEN (teclados), Mikael KRØMER (violín, bajo) y Lars E. ASP (batería), quienes prescinden de Kristian TORP que en "Missa Atropos" estuviera a cargo del bajo. "March of Ghosts" «Marcha de Fantasmas» es una colección de historias cortas, donde la idea se trata de un personaje principal que pasa la noche viendo desfilar frente a él fantasmas (muertos y vivos) que le cuentan sus historias. Los fantasmas incluyen criminales de guerra haitianos, el personal del Marie Celeste, un soladado gringo de la primera guerra mundial y un guionista de comedias inglés acusado erróneamente de traición (1).
GAZPACHO pertenece al grupo de bandas dedicadas a hacer rock progresivo con una fuerte inclinación al rock alternativo. En este grupo están, por ejemplo, grupos como AIRBAG, BIG BIG TRAIN, METAPHOR y el más reconocido de todos, PORCUPINE TREE. De hecho, si me preguntas te diré que a PT y a GAZPACHO los ubico en líneas paralelas muy cercanas una de otra, con la lejanía suficiente para distinguir de cuál se trata pero lo suficientemente circundantes como para darse cuenta que se mueven en la misma dirección. Tal vez la característica más notable de ésta (la dirección) sean las construcciones musicales influenciadas por el sinfónico, tanto rock como de música formal. A este disco le falta poco para estar más dedicado a este subgénero del progresivo, y ese poco lo acerca peligrosamente incluso al rock neo progresivo, sin embargo manteniéndose en la línea alternativa. Parte del sonido que mantiene a "March of Ghosts" lejano de considerarse neo son las músicas del mundo que se ocupan en determinados tiempos de la música, por cierto muy bien, pero lo que jala al disco a colocarle esta etiqueta es el irremediable (mas afortunadamente moderado) tinte comercial que el grupo vive y ha vivido para su solaz en cada uno de sus discos.
Para concluir diré que éste es el disco de GAZPACHO que más me ha gustado hasta ahora, y que es muy probable que se vuelva uno de mis 100 álbumes favoritos. Más escuchas lo decidirá. Bienvenido este durísimo contendiente para lo mejor del 2012 y que el jurado de los ProgAwards, los que participen en el foro de los mismos, más tu opinión y voto en Manticornio, decidamos si este álbum se hará de la mención al Mejor Álbum Extranjero.
Alfredo Tapia-Carreto

Hay algunos sonidos celtas muy bonitos inmersos en el disco, y en general, la sensación del álbum es, a pesar del título y el tema, una oferta bastante edificante. Las actuaciones de los músicos son excelentes, y la producción es justo lo que podemos esperar de esta banda: excelente y cristalina.
No será lo mejor de Gazpacho, pero no deja de ser un gran trabajo y por eso lo traemos al blog cabezón. Los dejo con algunos otros comentarios...


Comenzar una crítica diciendo el resultado global de las sensaciones que me despierta lo nuevo de Gazpacho puede ser un problema, porque debo hablar de un poco de decepción. Por eso, inmediatamente, tengo que añadir que el hecho de que Gazpacho bajen el listón respecto a sus últimos discos no representa en verdad un gran problema. Era de esperar. Y es que también es cierto que hay condicionantes que llevan a este resultado.
El grupo reconoció que este álbum, inspirado o no, se concibió en un solo día de "orgía compositiva" dijeron. La anterior gira les dio "muchísima dosis de inspiración" para componerlo y la semana posterior al regreso de la misma fueron "directos al estudio para capturar todo lo que nos venía a la cabeza", comentaron. Eso siempre está bien y lleva a grandes composiciones. Pero reveló también el guitarrista Jon-Arne Vilbo que la mayoría del contenido del álbum "fue escrito en una orgía compositiva de un solo día en la que Mikael, Thomas y yo estuvimos juntos e improvisamos durante un día y una noche completos".
A veces eso se nota, y no para bien, quizás. El caso es que este 'March of Ghosts', algo así como una procesión de muertos, como las de las leyendas de la Galicia más mística, no es otra cosa que un compendio de canciones sueltas menos hiladas que en otros discos. Y es imposible que se nos venga a la cabeza sus discos cumbre, 'Night' y 'Missa Atropos' (2010), conceptuales y a la vista, insuperables. También me encantó 'Tick Tock' (2009), en el que demostraron la capacidad compositiva que tenían.
Que nadie se engañe, en 'March of Ghosts' siguen luciendo esa capacidad, talento y belleza formal que sus trabajos llevan año demostrando, desde que dejaron de ser una copia de Marillion y U2 fusionada para dar pie luego a su 'Firebird' y demás discos progresivo-sinfónicos. De hecho, hay temas en este disco que podrían estar en su 'top 10', como las bellas y deliciosas 'What Did I Do?' (una delicada canción con cadencia de blues negro, pero con otras texturas sonoras), o la magistral 'The Dumb' (que recuerda mucho a las mejores líneas composicionales épicas y trágicas de 'Missa Atropos').
Como es sabido, el disco 'March of Ghosts', es una clara referencia por su título a su contenido: a lo largo del verano y el otoño de 2011 la banda dio forma a una temática que trata la vivencia de un personaje protagonista que pasa una noche entera con fantasmas, muertos y vivos, que desfilan ante él para contar sus historias. Los personajes de las canciones son criminales de guerra haitianos, la tripulación del navío Mary Celeste, un marine que regresa de la guerra y se encuentra en 2012 y el fantasma de un escritor de comedias inglés, acusado injustamente de alta traición y que escucha eternamente en su gramófono las grabaciones que hizo para una radio del bando enemigo.
Bajo esa premisa, hay una línea argumental que no se refleja con el talento habitual de Gazpacho en la música. Es así. Por ejemplo, para ponerse a servicio de la historia, aquí los noruegos echan mano de mucha música celta, con gaitas que dejan un poco sorprendido al oyente, nada acostumbrado, claro, a que los nórdicos nos pongan a escuchar estos instrumentos más británicos, escoceses, irlandeses... Ahora bien, que nadie piense que las gaitas son el 'leit motiv' de sonido para el disco. No es así.
El álbum arranca con una instrumental bella a más no poder, con el cello y el gusto siempre de Mikael Krømer, llamada 'Monument', que parece una canción escrita para un muerto, un réquiem. De ahí lo de los fantasmas, claro. Dos minutos deliciosos donde los teclados dan la mejor respuesta posible a las cuerdas de Krømer y un último tramo avisa de que habrá gaitas en el sonido del disco. A continuación llegan las dos primeras partes de 'Hell Freezes Over', que son los temas que se van repartiendo por el disco a modo de hilo conductor de la historia. Muy buenas y prácticas, estos dos temas van engañando un poco al oyente porque son una continuación clara del sonido de 'Missa Atropos', con ese sinfonismo trágico y melancólico de cuerdas que nos dejó como sabor el anterior trabajo. Hace una idea algo equivocada de inmediato, porque luego habrá otro álbum muy diferente.
Le sigue el single de presentación del disco, 'Black Lily', cuyo disco impresionante han regalado para los fans en Youtube, y donde se puede ver el universo creativo del artista Antonio Seijas, también autor del concepto gráfico de la portada (increíble, por cierto). Pero hablado de 'Black Lily', es un tema en la eterna sensibilidad tranquila de Gazpacho, con melodías dulces y guitarras de texturas suaves al mismo tiempo que muy expresivas. El estribillo es muy convincente, aunque, la verdad, parece que escucháramos cualquier canción más de 'Tick Tock' o 'Missa Atropos'.
Hasta aquí, pocas novedades de Gazpacho en 'March of Ghosts', que no es otra cosa que la continuación sonora del anterior trabajo, casi como si hubiera tenido un segundo CD y lo hubiéramos puesto a continuación del anterior para escucharlo. Lo nuevo realmente empieza con 'Gold Star', 15 minutos ya después de arrancar el álbum. Gaitas y percusión militar nos introducen a otro universo ya con otros sonidos y cadencias.
Le sigue 'Hell Freezes Over III', que a modo de breve ritmo de vals, nos inunda de un mar de melodía clasicista, nos conduce directamente a la siguiente historia de fantasmas, 'Mary Celeste', que relata la antes citada historia de la tripulación del fantasmal navío botado en Nueva Escocia en 1861. Está considerado por la leyenda como un buque fantasma, ya que fue encontrado en pleno Océano Atlántico, navegando a toda vela y sin tripulación, rumbo a Gibraltar. El novelista Arthur Conan Doyle, creador del personaje de Sherlock Holmes, escribió una historia sobre el asunto, historia que levantó gran revuelo en su día, siendo juzgada como verídica por algunos periódicos. De nuevo volviendo a lo musical, hay que decir que la canción no está a la altura de la leyenda. Es una canción bastante flojita, que se sustenta gracias a la capacidad instrumental y preciosista del grupo para dar una belleza formal al tema, incluso con violines mágicos, pero superficial. Hay poco detrás de esta composición.
Entre las antes citadas como posibles mejores canciones del disco, 'What Did I Do?' y 'The Dumb', está la también buena 'Golem', una orgía celta que disfruta de aires más guitarreros hacia la mitad del tema, pero que quiere unir tantas sensibilidades musicales y ritmos que termina siendo algo confusa. No por ello, la verdad, mala.
Tras la antes descrita como contundente 'The Dumb', despide el disco la cuarta parte de 'Hell Freezes Over', que de nuevo juega con percusiones militares y de alta capacidad de descripción, aunque no es un cierre muy digno para el disco. Así que, lamentándolo mucho, por una vez Gazpacho me han dejado algo decepcionado. Buen disco, sin más, pero que no será uno de los preferidos del grupo a la hora de elegir álbum que te acompañe durante una tarde de invierno.
Puntuación: 7,5/10
Pablo M. Beleña



Aunque su nombre es poco reconocido, son varios los años que los noruegos Gazpacho llevan tocando y profundizando su propuesta de rock progresivo. No obstante, con este disco, los nórdicos se alejan de las pretensiones sonoras del prog-rock más clásico y desarrollan una propuesta mucho más moderna que se asemeja, en particular, a lo hecho por Marillion en el último decenio.
Sus composiciones, llenas de detalles, encuentran ganchos llamativos entre arreglos de cuerdas y atmósferas. Esto se puede notar, claramente, en el inicio del disco, con el paso de ‘Monuments’, una introducción instrumental o en a ‘Hell Freezes Over I’, un corte que presenta el sonido contemporáneo que se describe antes.
El álbum sigue con ‘Hell Freezes Over II’. Pieza dividida en cuatro secciones, que se convierte en la columna vertebral de este registro. Esta segunda parte, es más reposada y da pie, para que Gazpacho presente uno de los mejores temas del disco, ‘Black Lily’. Se trata de una pieza de sensaciones oscuras y dramáticas, pero adornada con arreglos preciosistas. A ‘Black Lily’ le sigue ‘Gold Star’, otro surco en el que la voz de Jan-Henrik Ohme va dominando, al igual que en la tercera parte de ‘Hell Freezes Over’.
Hasta este punto, lo de Gazpacho si bien es valorable, cae un tanto en la autocomplacencia. No obstante, hay dos temas que quiebran esta suerte de monotonía y dan un matiz distinto a “March of Ghosts”: ‘What Did I Do?’, bello tema que mezcla algunos elementos de góspel con el rock más tradicional y ‘Golem’, composición que escapa a todo lo presentado en “March of Ghosts”.
El cierre del disco es mucho más tradicional. ‘The Dumb’ vuelve a traer los elementos característicos de la banda, que detonan en el final con ‘Hell Freezes Over IV’. Aquí, se conjugan las secciones más calmadas con un rock lleno de vitalidad, que viene a ser el corolario de la historia que se desarrolla en los cuatro capítulos de “March of Ghosts”.
Sin ser necesariamente un disco conceptual, Gazpacho desarrolla un interesante relato en las cuatro secciones de ‘Hell Freezes Over’, que, además, se complementan de buena forma, con los otros temas del elepé. Y si bien a veces el trabajo se vuelve algo predecible, esto no implica que “March of Ghosts” adolezca de cualidades para ser destacado entre uno de los buenos trabajos del progresivo actual.
Felipe Kraljevich M.

Gazpacho es un grupo al que no le pega el nombre. Ellos dicen que sí, porque el gazpacho es una sopa rara: se hace solo con verduras, se toma fría… vamos, que no es lo que uno espera de un cocido. Para colmo son noruegos, así que a saber qué gazpacho se han tomado éstos, pero eso es otro tema.
El caso es que donde uno espera encontrar un grupo que cante en castellano (hay una banda argentina, bastante mala, del mismo nombre), se encuentraa unos genios del art rock.
Tampoco necesitan mucha presentación si seguís el blog, porque ya les hemos hecho proselitismo a base de bien cuando sacaron el Missa Atropos.
Así que la única duda que teníamos era si la continuación sería igual de buena. Y ha llegado el momento de escucharla. Se llamara March of Ghosts y por una vez no es una sola historia narrada a través de todas las canciones del disco. Pero casi.
En esta obra de, atención, “classical post ambient nocturnal atmospheric neo-progressive folk world rock”, cuenta varias historias de fantasmas. Durante una noche, el protagonista de la historia recibe la visita de varios espíritus que le van contando sus vidas. El desfile incluye un criminal de guerra haitiano, un soldado de la Primera Guerra Mundial, un escritor inglés acusado de traición… solo de contarlo ya dan ganas de que mole.
Tanto la portada y el artwork del disco como el vídeo que traemos hoy son obra de Antonio Seijas, colaborador habitual de la banda.
Sin más preámbulos vamos a introducirnos en el mundo fantasmal que han creado para nosotros. Black Lily. Parece tierna, pero cuando tengamos la letra veréis que no lo es.
Antonio Seijas

Conocí a este grupo cuando me lo recomendaron buscando algo parecido al disco más acústico de Opeth, el Damnation. La verdad es que su nombre no me incitaba a probarlos, pero una vez librado de este tonto prejuicio inicial, he de decir que he descubierto una banda muy interesante. Rock, a secas, progresivo o ambiental, lo que destaca de Gazpacho es la capacidad para dibujar atmósferas melancólicas y amables. Nada de guturales ni riffs brutales. Fans de Porcupine Tree, Riverside, la versión tranquila de Opeth o Lunatic Soul disfrutarán de este March of Ghosts.
Cisne Negro

Servirá para que muchos ajenos descubran que en otras estanterías en las que nunca buscan se ocultan pequeñas delicias que libar con el deleite de los descubrimientos inesperados.
Los noruegos Gazpacho llevan ya diez años grabando discos y a lo largo de esta década han ido implementando a sus influencias iniciales, que les acaban por situar en la órbita del folk progresivo contemporáneo, muchas otras que han ido quizás atemperando su carácter, pero también germinando en ideas propias con, eso sí, muchos argumentos ajenos; resulta agradable comprobar que no se esconden y que lejos de escarbar en recoletos parajes nunca han ocultado su admiración por grandes multivendedores como U2, cultos bien asentados como los de Marillion y ahora incluso por bandas de éxito posterior a su generación, como My Chemical Romance.
Un grupo que escucha radiofórmulas, y no sólo de oldies, y saca sus propias conclusiones. ¡Inaudito! Y más cuando facturan un rock denso y trabajado, pero muy abierto al público masivo, aunque su recepción haya sido a lo largo de todos estos años menor. En las emisoras para la inmensa mayoría no solo suenan productos prefabricados, y mezclar esa escucha soterrada pero obvia para cualquier mortal con la experiencia de un músico con gustos propios y posiblemente más especializados, hace que con diez años de actividad este “March of ghosts” acabe por ser un disco bien que no revolucionario, pero sí más sincero y rico que los de muchas otras bandas similares que “podan” su sonido para evitar todo lo reconocible para el gran público, aunque ellos también lo hayan asimilado por el mismo proceso.
Gazpacho habían incidido en otras ocasiones en el carácter conceptual de sus obras, pero aquí han preferido detenerse en lo temático; todas las canciones están centradas en historias de ultratumba, con ciertos ecos de la escuela romántica del XIX en su concepción –más Cadalso y Becquer, o sus equivalentes noruegos, supongo, que Neil Gaiman– pero cada una “vive” independientemente de las otras, aunque en el mismo multiverso fantasmal. Historias melancólicas ambientadas musicalmente con una intención atmosférica y una reforzada pulsión folkie, más tirando a celta pero con algunos sorprendentes toques flamencos en muy determinadas ocasiones (por ahí les ha salido la ingesta de la sopa fría que les da nombre, digo yo).
“March of ghosts” es un disco que quizás les quede corto a sus acólitos pero que tal vez sirva para interesar a quienes los conocen desde extramuros de su nicho sonoro. Un álbum interesante, bien pertrechado musicalmente, abierto, franco y quizás algo inocuo pese a toda su carga sentimental, pero en cualquier caso interesante. Gazpacho han dado con la tecla quizás demasiado tarde para ser masivos, pero en otro tiempo, en otro lugar y con este álbum, se lo habrían merecido. No merece pasar inadvertido en cualquier caso y servirá para que muchos ajenos descubran que en otras estanterías en las que nunca buscan se ocultan pequeñas delicias que libar con el deleite de los descubrimientos inesperados.
Darío Vicco



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