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sábado, 11 de marzo de 2017

El Fin de la Privacidad I. Estado Fascista 2.0


La nueva jugada del sitio de filtraciones de gobiernos y grandes empresas WikiLeaks sacudió el tablero global. No sólo la revelación este miércoles de miles de documentos secretos de la CIA, algo inédito en la historia de la agencia. También por lo que los documentos mostraron: la CIA puede espiar cualquier dispositivo que este conectado a internet. Y más aún por las derivaciones políticas de caso, que recién empiezan (y que me llama la atención que aquí en Argentina los medios no le den importancia, cosa que me genera suspicacias varias). En este contexto, hacemos un pequeño estudio sobre la falta de privacidad y la manipulación en el mundo de hoy; su utilización política y económica, el valor y poder del "Big Data" o el Gran Hermano del mundo de hoy.

Se trata de una seria de instructivos, escritos en clave informática, con programas de virus y troyanos para pinchar con la última tecnología todo tipo de teléfono, computadora y televisor inteligente, incluyendo comunicaciones justo antes y después de ser encriptadas en smartphones de iPhone y Android por personas que pensaban que sus comunicaciones eran seguras precisamente porque eran encriptadas. Lo mismo que los usuarios de Whatsapp y Signal, que también pesaban que sus comunicaciones eran seguras.


WikiLeaks borró el código de los programas invasivos de sus publicaciones y ofreció públicamente compartirlos con las empresas de Silicon Valley para que puedan reparar las vulnerabilidades de su sistemas de seguridad. El gobierno de EEUU acusó el golpe y en un mensaje de características netamente mafiosas amenazó a quienes quieran crear vacunas contra sus virus: "Cualquiera que esté pensando en trabajar con el señor Assange debería chequear primero con el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre las repercusiones legales de proceder en esa dirección". Recordamos que Assange es un viejo crítico de la connivencia entre Silicon Valley y el Pentágono y le ha dedicado un libro al tema: "Cuando Google encontró a WikiLeaks", donde el autor señala, por ejemplo, que Google Maps es un desarrollo original de la Marina (Navy) estadounidense. Hasta ahora, Apple, Google, Microsoft y Samsung, entre otros, callaron o contestaron con evasivas. Pero recordemos que varias de estas empresas fueron oportunamente demandadas por espiar a sus clientes.


Así empezamos con una serie de notas referidas a la privacidad (o la falta de ella) en el mundo moderno, mientras nos van preparando para el gobierno definitivo del Gran Hermano y el fin de toda subjetividad.


Bajo la premisa de que todo aparato conectado es susceptible de ser espiado, la CIA ha tenido en el punto de mira cualquier punto de acceso a Internet. El ataque también confirma uno de los peores temores del Internet de las Cosas, la capacidad de usarse para controlar a sus usuarios. Si un televisor escucha órdenes, también puede escuchar conversaciones privadas. Móviles, tabletas, programas de mensajería y PCs son usados para acceder a tu información, tanto documentos, comunicaciones y localización en el mundo real.
Samsung, pionera en este campo de Smartv, incluye una advertencia a los consumidores, si no quieren que su voz (y lo que digan) quede registrado en los servidores de la empresa, es mejor que quiten esa opción. Los de Assange detallan que el sistema de escucha y grabación de las televisiones de Samsung se hizo en colaboración con el MI5, el servicio de inteligencia del Reino Unido. Crearon una falsa sensación de apagado del modo de escucha, de manera que aunque supuestamente no estaba en funcionamiento, sí se registraba lo que se hablase en la habitación dónde estuviera el aparato y enviarlo a los servidores de la CIA. Algunos háckers también han publicado investigaciones en las que no se limitan a grabar sonido, sino también vídeo con estos televisores.
Entre los productos afectados se encuentrarían desde el iPhone de Apple a los móviles de Android y Microsoft, así como los televisores de Samsung. También los iPads, módems de conexión a Internet. En el caso de los móviles usaron técnicas para inicialmente acceder, después infectar con falsos programas y, por último, controlar las comunicaciones del móvil. Las redes sociales tampoco quedan al margen de este grupo de piratas informáticos de la CIA. Wikileaks asegura que llegaron a tomar el control del Twitter presidencial, pero no concreta hasta qué punto o situación.

Sigamos esa línea. Y ya que hoy me llegó un mail del ANSES que dice:

Tu opinión es muy valiosa!
Por favor, dedicá unos minutos para completar esta pequeña encuesta sobre los centros de pago de ANSES.
Tus respuestas serán tratadas de forma confidencial y serán utilizadas únicamente para mejorar el servicio que ANSES brinda.
¡Muchas gracias por tu tiempo! 
Ya se había filtrado la información de que el Gobierno de Marioneta Macri pensaba usar bases de datos de la ANSES, el PAMI y otros organismos para afinar su estrategia de comunicación con foco en las redes sociales. Ya sabemos que el marketing político es una de sus principales fortalezas (quizás la única). Podemos pensar que el Corporación Cambiemos S.A. ganó porque dijo lo que "la gente" quería escuchar. Pero ¿cómo lo supieron? Gracias al análisis de encuestas, pero más que nada de lo que se llama "Big Data". El Big Data se basa en que todas las acciones que hacemos online y offline dejan un rastro digital: cada compra con tarjeta de crédito, cada búsqueda en Google, cada desplazamiento que hacemos con un smartphone en el bolsillo, cada "Me gusta" en las redes sociales. Toda esa información es cuidadosamente guardada, luego vendida y utilizada.

Por ejemplo; un grupo de investigadores de las universidades de Cambridge y Stanford creó un modelo computacional que analizó los "Me gusta" en Facebook de 86 mil voluntarios, lo cruzaron con un cuestionario de 10 preguntas a familiares y amigos de estas personas y llegaron a la conclusión de que el modelo creado en la computadora podía predecir mucho mejor la personalidad humana que su familia y sus amigos. También demostraron que analizando 68 "Me gusta" de un usuario de Facebook, podían predecir su color de piel (con 95% de precisión), su orientación sexual (88% de precisión) y su afiliación al Partido Demócrata o Republicano (85%).
Este estudio se hizo en Cambridge, después un empresario creó "Cambridge Analytica "y Trump contrató a Cambridge Analytica para la elección.
Trump usó el Big Data de Cambridge Analytics en 2016. Y también lo usó Hillary Clinton (junto con otras agencias). Obama lo había usado ya en 2008. Lo mismo que el que fue su rival entonces, John Mc Cain. El Big Data, o "data crunching" son buenas herramientas de manipulación, y las puede usar cualquiera que las pague, aunque no garantizan el éxito. Pero tampoco son las únicas herramientas de manipulación.
Trump usó esa base de datos y esa metodología para crear los perfiles de cada ciudadano registrado para votar. Casi 250 millones de perfiles. Y una vez que clasificaron a cada individuo, lo empezaron a atacar. Por ejemplo, en el tercer debate con Clinton, Trump planteó un argumento, y los algoritmos crearon 175 mil versiones de este mensaje –con variaciones en la imagen, el subtítulo, el color, la explicación, etc.– y lo mandaron de manera personalizada. Cuando Trump dijo "estoy por el derecho a tener armas", algunos recibieron esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque era gente más miedosa, y otros que eran más patriotas la recibieron con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo. Sobre la misma frase de Trump crearon 175 mil versiones personalizadas. Claro, esto no tiene nada que ver con la democracia. Es populismo puro, te dicen exactamente lo que querés escuchar. Y no sólo te mandan el mensaje como más te va a gustar, también pueden mostrarte sólo aquello con lo que vas a estar de acuerdo.

La sociedad contemporánea ha ido diluyendo la noción de la intimidad, se filtran y recolectan tus datos y arman tu perfil, de ahí a manipularte hay un paso muy pequeño. Todos y cada uno de nosotros contribuimos a que sea así. Nuestras vidas se encuentran expuestas en las redes sociales, donde comentamos gustos, penas y alegrías y compartimos las imágenes de nuestros familiares, para que un número indeterminados de extraños accedan a esa información.

Eso en un contexto donde ya es común ver las cámaras por toda tu ciudad, en el barrio, en la puerta de tu casa, en el colegio de tus hijos, en el trabajo, en el tren y subte y por cualquier lugar que frecuentes habitualmente. Los datos que nosotros mismos no entregamos en las redes sociales, lo entregarán las cámaras que te vigilan. Graban tu vida entera, pero claro, es solo por tu seguridad. Ese es el mensaje: por suguridad cedemos privacidad. El mundo es un lugar peligroso según dice la TV, y en tiempos de crisis la delincuencia crece, pero con las cámaras del Gran Hermano las calles serán más seguras y podrás vivir tranquilo. Y en nuestro país tenemos una lamentable tradición de intromisión en la intimidad de las personas que ha permitido el ejercicio de la violencia y la arbitrariedad. Y hoy se renuevan y multiplican.



Seguro que en un futuro no muy lejano, buscarán de aprobar esta ley de seguridad en el hogar, siempre diciendo que es exclusivamente por nuestra tranquilidad. Será un mero trámite, dispositivos diminutos, ni lo notaremos en el día y a día y encima dirán que crearán empleos. Ni se te ocurra pedir que no se implanten o se eliminen, sería muy sospechoso. Solo los violadores, terroristas o delincuentes temen a las cámaras del Gran Hermano tecnológico. Dirán que la mayoría de delincuentes planean ahora sus delitos en el hogar, último reducto que escapa al control de la ley, allí se organizan, dirán que son más peligrosos que antes y deben hacer algo para garantizar tu seguridad, ocultando que quienes cometen los mayores actos ilícitos e incumplimiento de leyes son precisamente los que estarán tras las cámaras observando.

Lea la siguiente historia con cuidado porque aunque no sea usted la víctima podría tocarle (si es que no le ha tocado ya y no lo advirtió) en un futuro muy cercano.



¿Es el fin de la privacidad y del anonimato?

Usted está enviando señales constantemente sobre esa ubicación (la suya). Revisando esos datos, alguien interesado podría determinar los lugares en los que usted estuvo instante por instante. No solamente eso: podría exhibir los caminos que utiliza a diario, dónde vive (o donde pasa las noches), dónde trabaja, los lugares que visita, los restaurantes en los que come, los negocios en donde hace sus compras, etc.

Es posible que usted tenga un teléfono celular o una laptop o una computadora de escritorio. Es también posible que usted tenga acceso a internet y, desde hace un tiempo, la tecnología le haya cambiado la vida. De hecho, ahora se puede comprar sin salir de la casa, sin siquiera haber “tocado” la mercadería que elige, pagar por servicios, impuestos, pasajes… estudiar, investigar, aprender… El correo se usa solamente para lo imprescindible. Hoy por hoy: ¿quién escribe una carta? Es posible hablar por teléfono “viéndose” mutuamente con la otra persona, mensajes de texto, fotos, Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, Skype, etc, etc, etc… Creo que la idea está clara.

Pasaron más de 200.000 años para que la población mundial llegara desde cero a mil millones, pero alcanzaron 200 para que superáramos los siete mil (millones). Los primeros teléfonos aparecieron sobre el final del siglo diecinueve, radios a transistores empezaron a producirse en 1947, pero se popularizaron entre 1960 y 1970 cuando ya había hecho su ingreso la televisión. Como usted advierte, los “saltos cualitativos y revolucionarios” se producían, sí, pero con varias décadas en el medio.

Pero, ¿adónde quiero llegar? Téngame un poquitito más de paciencia. Una pregunta: ¿es gratis todo esto? Es decir, me doy cuenta que la respuesta obvia es que no, que gratis no es… pero, si uno analiza la cantidad de tiempo que uno ahorra, más la facilidad y celeridad en el acceso a la información (para los privilegiados como yo, sin ninguna duda), uno supondría que la cuota mensual a pagar tendría que ser abrumadora y/o prohibitiva. Sin embargo, aun teniendo en cuenta las diferencias en los potenciales planes y velocidades de transferencia de datos, hay algo que no cierra. Por ejemplo, ¿dónde está el negocio de Google? ¿Cómo es posible que uno pueda contestarse preguntas que ni siquiera se hizo ni sabía que eran posibles de formular, y todo en un milisegundo? ¿Qué ganan empresas como Facebook, Instagram (por poner algunos ejemplos)? ¿Cómo puede ser que uno no tenga que pagar nada para abrir una cuenta de correo electrónico en Hotmail o Gmail… o agregue acá el proveedor que más le convenga? ¿Cuál es el negocio? ¿Desde cuándo en el mundo capitalista alguien regala algo?

Ahora sí, la historia que le prometí al principio.

Target, es el nombre de una de las cadenas de supermercados más grandes de Estados Unidos y del mundo. Al día de hoy, tiene 1803 (mil ochocientos tres) sucursales. Su base está en Minneapolis pero también opera en la India. En algún sentido, es la gran competidora de Wal-Mart.
Una tarde cualquiera, un hombre que vivía en las afueras de Minneapolis entró a la sucursal de Target que tenía más cerca visiblemente enfurecido. En la mano derecha, sostenía varios papeles que parecían recién impresos y pidió… o mejor dicho… demandó hablar con el gerente del local.

Pocos minutos después, ya en una oficina, desparramó los papeles que había traído: eran cupones con descuentos que Target le había enviado a la cuenta de correo electrónico de la hija: “¿Están locos ustedes? ¡Mi hija tiene 14 años! ¡Recién empezó el colegio secundario y ustedes le envían cupones con descuentos para ropa de bebé, pañales y cunitas! ¿Qué es lo que quieren: estimularla para que quede embarazada?”

El gerente le pidió los cupones, los revisó y consultó con el departamento que Target tiene destinado a promociones. Quería asegurarse que ese correo hubiera sido enviado por la empresa. Y sí. Después de esperar unos minutos, la voz del otro lado del teléfono le confirmó lo que le había dicho el señor que tenía adelante.
El gerente pidió disculpas de todas las formas imaginables y pensó que todo terminaba allí….. Pero no.
Estimulado por un superior, quien entendía la promoción negativa que podía tener Target si el episodio tomaba estado público, llamaron a la casa del padre de la joven con la idea de reiterar y enfatizar las disculpas. De paso, el llamado serviría también para garantizar que la empresa tomaría el ejemplo para no incurrir en futuros errores.

El padre escuchó unos instantes y con un tono de voz sombrío dijo: “Vea. Tuve una conversación con mi hija y después de una larga charla es evidente que en mi casa se produjeron algunas actividades de las que yo no tenía idea. El bebé debería nacer en agosto. El que tiene que pedirles disculpas soy yo”.

Aquí, una pausa. No sé si usted se imaginó desde el comienzo que la historia apuntaba en esa dirección. No importa. En todo caso, lo que sí importa es que Target –que es solamente un ejemplo– supo antes que los padres que la niña estaba embarazada. La compañía, a través de su sector de “Analytics”[1], le asigna a cada mujer un “índice de potencial embarazo o de preñez”, y lo hace recopilando la información sobre cuáles son sus patrones de compra.

De acuerdo con lo que se hizo público, la empresa pudo detectar que una gran mayoría de las mujeres que incrementan fuertemente la cantidad de loción sin perfume que compran, terminaba teniendo un bebé seis meses después.

Más aún. Esas mismas mujeres aumentan -habitualmente– la ingesta de suplementos medicinales que contuvieran magnesio, zinc y calcio, y esos son datos que a Target le sirven para aumentar fuertemente la probabilidad de embarazo. A partir de ese momento, como las consideran muy buenas candidatas a tener un bebé en un futuro cercano y con la idea de capturarlas como clientes, comienzan a enviarles cupones con descuentos sobre determinados productos relacionados con una futura mamá.

Creo que no hace falta que siga con el ejemplo. Lo extraordinario (o increíble) es que el algoritmo ¡no había fallado! Target supo antes que los padres de la niña lo que estaba sucediendo con ella.

Ahora, unos párrafos sobre la privacidad. Cuando usted utiliza su GPS para decidir cómo llegar a su destino, está claro que usted tiene que enviar los datos de su ubicación. Y uno lo hace tranquilo porque el servicio que recibe como devolución es verdaderamente extraordinario. En algún sentido, es como si todos estuviéramos manejando un avión y no un auto. No hace falta saber nada. Uno pone el lugar al que quiere llegar… ¡y listo! El algoritmo detecta la posición de su teléfono y hace el resto sin su intervención.

Por supuesto, la tecnología del GPS es muy potente, pero funciona en una avenida de doble mano: uno aprende cómo ir… pero, al mismo tiempo, uno está dejando una huella sobre el camino que está eligiendo y desde dónde empieza a recorrerlo.

Esa es la parte que uno no ve, o no considera. Usted está enviando señales constantemente sobre esa ubicación (la suya). Revisando esos datos, alguien interesado podría determinar los lugares en los que usted estuvo instante por instante. No solamente eso: podría exhibir los caminos que utiliza a diario, dónde vive (o donde pasa las noches), dónde trabaja, los lugares que visita, los restaurantes en los que come, los negocios en donde hace sus compras, las canchas a las que concurre, su colegio, universidad, trabajo, oficina, fábrica o los cines, o los teatros… Sabe dónde viven sus familiares y amigos (ya que uno –en general– entra con su teléfono celular mientras hace sus visitas) y cuánto tiempo se queda en cada lugar. ¡Y listo: paro acá!

Un último dato que le propongo que piense: si una persona tuviera acceso a las páginas que usted visitó en -digamos– la última semana, tanto en su computadora/teléfono/tableta, etc… ¿No cree que eso terminaría identificándola? O sea, ¿cuántas personas habrán depositado su interés en exactamente los mismos lugares que usted? En algún sentido, es un equivalente de ¡otro ADN! Es un ADN digital. Uno termina auto definiéndose por los sitios que visita. Y si me permite, quiero aventurar algo más: todos estos datos permiten no solo saber dónde estuvo… ¡sino también para predecir o estimar dónde va a estar! Lo mismo que quienes tengan los datos de su GPS.

Por último: hace cuatro días, uno de mis amigos españoles, el genial periodista del diario El País de España, Ramón Besa, me preguntó: ¿podremos ser anónimos otra vez?

Mi respuesta: ¡no! Es demasiado tarde. Hemos dejado demasiadas señales en el trayecto. No hay manera de volver atrás. Eso sí, de lo que estoy seguro es que ahora estoy en condiciones de dar la respuesta que me había formulado más arriba: ¿Gratis? ¡No…! Seguro que gratis no es.

[1] Me resulta difícil encontrar una palabra en español que incluya todo lo que se entiende por el departamento de “Analytics”. Podría decir que es el que se dedica a analizar estadísticas y patrones de compra. O descubrirlos. Pero también se trata de predecir y de allí el valor del análisis.
Adrián Paenza


Estás en su Base de Datos

No sé si recuerdan. Para la alegría de Durán Barba, la ANSES convino entregar al departamento de Trolls de Marcos Peña no una sino tres bases de datos de código abierto, la información que contienen y las fórmulas de cálculo que las interrelacionan y que en la jerga previsional se conocen con el horrible nombre de "Reglas de Negocios", contiene datos personales sensibles que exceden cualquier necesidad de comunicación oficial para "mantener informada a la población", según la cándida fórmula utilizada por la Secretaría de Comunicación Pública, y las aprovecharían para tareas de propaganda política y negocios y cuya vinculación con el gobierno no sería fácil de probar, de modo que el cínico jefe de gabinete Marcos Peña pudiera continuar pregonando con cara de ángel que "no hay vocación de utilización política" de esos datos. Vale recordar el episodio ocurrido durante las elecciones porteñas de 2011, cuando una pretendida encuesta telefónica en realidad fue el instrumento para instalar una falsa vinculación entre el padre de Daniel Filmus y Sergio Schoklender, a raíz de lo cual en 2012 fue procesado el consultor de Felino Macrì, un tal Jaime Duran Barba.
El Convenio afirma que la información consistirá en nombre y apellido, DNI, CUIT/CUIL, domicilio, teléfonos, correo electrónico, fecha de nacimiento, estado civil y estudios. Pero las bases de datos de la Anses son más detalladas. A partir de 2004 se emprendió una tarea de actualización y expansión, que se mantiene al día con cada nuevo expediente iniciado en cualquier punto del país, cuyos datos se incorporan en tiempo real. Incluye datos comprobados y datos a verificar. La primera base es la del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP), la controla la Administración Federal de Ingresos Públicos y contiene todo lo relacionado a la recaudación: CUIT/CUIL, relación de trabajo autónomo o en relación de dependencia; salario o aporte; empleador o actividad; remuneraciones, etc. La segunda es la Base Única de Personas, que contiene no sólo los datos que menciona el convenio, sino también si la persona tiene trabajo o está desocupada, su antigüedad en el empleo y sus relaciones familiares: matrimonios, concubinatos, nacimientos, adopciones, patria potestad, discapacidades. La tercera es la Base de Beneficiarios, que se limita a los jubilados y pensionados y las sumas que perciben de la Anses por esos conceptos. Esta es la más codiciada por las empresas, porque les sirve para ofrecer ventas a crédito. El decreto que legalizó el Convenio dice que contó con dictamen favorable de la Dirección de Protección de Datos Personales. 

Otros convenios similares, mellizo al del ANSES, es el que el gobierno firmó para apoderarse de la base de datos de la Obra Social de los jubilados, PAMI, de la AFIP y el Renaper. Pero además, también los datos sensibles podrán ser entregados a la jefatura "para ser tratados con fines científicos o estadísticos". Nada menos.




Los datos, el petróleo del siglo XXI

La observación y recolección de datos han sido la base principal del método aplicado por la ciencia. Lo que ha cambiado y exponencialmente es la cantidad de información que se produce. La abundancia de datos ha llevado al desarrollo de complejos sistemas de almacenamiento y análisis. El escenario digital ha impactado principalmente en el aumento hasta límites inimaginables en la capacidad de analizar, cruzar datos, establecer relaciones y a partir de ahí actuar, como consecuencia de ello la protección de datos personales se encuentra en su punto más crítico desde el surgimiento de las redes sociales. El premiado documental Citizenfours nos pone en la piel de Edward Snowden en el momento de hacer la denuncia de los sistemas de observación y recolección de datos por las agencias de seguridad de los EEUU.


Por ejemplo, el Grupo de Trabajo sobre la Protección de Datos Personales de la Unión Europea (órgano consultivo independiente integrado por las Autoridades de Protección de Datos) ha expuesto sus reservas sobre la posible recolección y acceso de datos personales de los ciudadanos de la UE por parte de las autoridades norteamericanas. Es que en el 2000 se había establecido un pacto permitía a las empresas estadounidenses con sede en países de la Unión Europea el movimiento internacional de datos sin espera salteando la autorización necesaria de los organismos de cada país, de manera de almacenar, cruzar y procesar esa información en provecho de sus negocios.
En este contexto internacional el Gobierno Nacional intentó avanzar silenciosamente sobre los datos personales de los ciudadanos almacenados en distintos organismos del Estado. La filtración de esos planes puso el tema en la agenda pública encendiendo una luz de alerta sobre la cesión y su posible utilización indebida.
Teóricamente y a raíz de el malestar producido en la opinión pública, no se estarían utilizando los datos de estos organismos para la difusión de propaanda neoliberal Pro, pero teneindo en cuenta lo cínico y psicópatas de estos gobernantes-delincuentes ¿quien asegura que no la estén utilizando sin que lo sepamos?

Entender cómo piensan los directivos de McKinsey -consultora estadounidense que asesora al gobierno argentino-, puede ser útil para adelantarnos a lo que se trae el gobierno nacional. En su propio sitio se explica respecto del tratamiento de datos que lograr los resultados que se buscan requiere que los departamentos y agencias del Estado trabajen juntos en una forma que nunca se ha hecho antes.
En un extenso informe llamado "Big data: The next frontier for innovation, competition, and productivity" se pueden leer recomendaciones a los gobiernos que bien podrían ser aplicadas al argentino. Refieren la gran cantidad de información colectada, pero dispersa entre muchas agencias (pag. 19) y las trabas para sacarles provecho entre las que destacan las “barreras legales a las políticas de intercambio de datos” entre organismos que “habría que superar” (pag. 57). Seguramente la experiencia de esta consultora en el manejo de datos personales para la comunicación pública no es ajena a la decisión de contratarla. Tampoco el hecho de que de ella provienen dos de los más altos funcionarios del gabinete nacional, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.

Este año en Argentina hay elecciones y eso significa una nueva campaña. Tenemos que saber que hay mucha información disponible sobre cada uno de los argentinos que votan. No creo que la respuesta a esto sea volverse paranoico, abandonar los celulares, ni colgar posts en Facebook que digan que no autorizamos a que usen nuestra información (¡el miedo que les debe dar!). Se trata de saber que esa información existe y que en Corporación Cambiemos la están usando.
 

Cambia Corporación Cambiemos por otro partido si estás en otro país. Es lo mismo.
Desde cualquier propuesta alternativa hay que ser realistas y saber a quién se está enfrentando y con qué armas juegan. Es cierto que usar esos mismos elementos conlleva un debate ético sobre qué información se tiene derecho a usar (un debate para quienes tienen limites éticos, en Corporación Cambiemos S.A. ya lo tienen resuelto desde hace rato). 





Facebook, algo así como el "Estado fascista 2.0" que todo lo controla

Se convirtió en un fenómeno de unas dimensiones y un poder inimaginables, una especie de Estado Extraterritorial, gobernado por gente a la que nadie eligió pero que se siente cómoda en ese imaginario trono. ¿Se ha parado alguna vez a pensar cómo ha cambiado Facebook nuestras vidas? ¿Cómo ha influido en nuestra sociedad? ¿Y en el periodismo? ¿Y en la forma de hacer política?. Facebook cuenta con 1.790 millones de usuarios activos mensuales, una cuarta parte de la población mundial y más gente de la que vive en EE.UU. y China juntos. Y un archivo gigante de personas de las que sabe prácticamente todo, desde su número de tarjetas de crédito hasta el tamaño de sus viviendas.
Ya no es solo una red social dentro de Internet. Poco a poco, Facebook se está convirtiendo en Internet.

En aras de ofrecernos publicidad dirigida, Facebook utiliza casi un centenar de nuestras características, según recogió "The Washington Post", algunas de las cuales probablemente le sorprenderán. ¿Y cómo lo sabe? Según explica la propia red social, "tus preferencias de anuncios se basan en la información que compartiste con Facebook, las páginas que te gustan o en las que participas, los anuncios en los que haces clic, las aplicaciones que usas, los sitios web que visitas, y la información de nuestros proveedores de datos y anunciantes". En otras palabras, lo sabe porque Facebook cuenta con la ayuda de los mayores "brokers" de datos comerciales, que supuestamente les venden información sobre los gustos de sus usuarios. Estos datos son utilizados por la red para ganar dinero, ofreciendo a las compañías comerciales más oportunidades para encontrar internautas que podrían estar interesados en la publicidad de sus productos.

Aparte de ser una de las principales plataformas de comunicación, Facebook se ha convertido en una de las herramientas más importantes de la distribución de noticias y decide qué informaciones llegarán a millones de personas. En este contexto, no es de extrañar el enorme impacto que ha tenido y sigue teniendo en el mundo del periodismo. Y es que, aunque el propio Zuckerberg insiste en que su compañía es tecnológica y no mediática, la verdad es que, hoy en día, está cumpliendo e incluso monopolizando algunas de las funciones tradicionales de los medios de comunicación. Cada vez son menos las personas que visitan las webs de los periódicos, y más las que reciben noticias directamente en esta red social.
Las ventajas parecen evidentes. Para los medios, Facebook facilitó la posibilidad de acceder a un mercado de una magnitud jamás vista. Para los usuarios, la de encontrar en un solo espacio toda la información que les interesa de todos los medios que les gustan, así como interactuar con estos medios. Sin embargo, no todo es tan positivo: para decidir qué noticias y cómo aparecen en el “News Feed (“Ultimas noticias”, en español), Facebook utiliza un complejo algoritmo informático que tiene en cuenta miles de factores y que se mantiene en secreto. Es por ello que muchas veces no nos enteramos de la existencia de muchos artículos de prensa o publicaciones de nuestros amigos. Un estudio realizado en 2015 por el propio Facebook confirma que su algoritmo muestra una imagen distorsionada, aunque los autores insisten en que la culpa es de los propios usuarios, que prefieren ver las noticias que coinciden con sus puntos de vista (un efecto conocido como "cámara de eco").
Los medios sociales no solo se han tragado al periodismo, lo han engullido todo. Se han comido campañas políticas, sistemas bancarios, historias personales, la industria del ocio, el comercio minorista, incluso el Gobierno y la seguridad.

Hasta aquí lo del algoritmo, pero la intervención humana, y por lo tanto, las decisiones editoriales, está en casi todas las etapas del proceso de decidir las cosas que se volverán importantes o no en Facebook. Por si fuera poco, varios ex empleados de Facebook denunciaron que durante su trabajo en la compañía eran instruidos para modificar artificialmente la popularidad de los artículos noticiosos del apartado "Tendencias". Así, aseguraron que se les obligaba a eliminar artículos de autores conservadores aún cuando estos eran muy populares entre los lectores, o por el contrario, "inyectar" historias seleccionadas en la lista de popularidad de Tendencias, incluso cuando estas no eran de interés para los usuarios. También revelaron que las noticias que involucraban directamente a Facebook eran tratadas aún con mayor cautela y eran sometidas a supervisión de gerentes de dos niveles superiores.

Resumiendo, tenemos a una empresa transnacional con un poder enorme que se está moviendo hacia un monopolio de distribución periodística, que afecta a la diversidad de la información y no nos permite ver otros puntos de vista. Todo el futuro del periodismo se está poniendo en manos de unos pocos que ahora controlan el destino de la mayoría.
Probablemente, una salida para el usuario sería tomar el control de la información que consume, salir de vez en cuando de la red y dirigirse a diversos medios, incluidos aquellos con una opinión política contraria a la suya. Algo que he comentado en mi nota titulada Las Puertas de la Percepción.

La red social ha transformado en muchos aspectos la manera de hacer política y formar la opinión respecto a sucesos y personalidades públicas. Ha permitido a los ciudadanos estar más "conectados" a la política que nunca. Política 2.0 que Durán Barba ha exprimido y exprime hasta el cansancio.
En las presidenciales de EE.UU. pusieron en el punto de mira el tema de la neutralidad de Facebook y su influencia en la política mediante la difusión de noticias e historias de dudoso contenido y procedencia por parte de medios de comunicación o internautas. Mark Zuckerberg reconoció la existencia de noticias falsas en su plataforma, pero negó que este factor hubiera influido en el resultado de las elecciones presidenciales: "Decir que unas noticias falsas en Facebook, que son una mínima cantidad del contenido, influyeran de alguna manera en el resultado de las elecciones, es una idea bastante loca", dijo Zuckerberg. Loca tu hermana.

La dirección de Facebook no niega que la red tiene un poder enorme: lo confirma. A mediados de febrero, Mark Zuckerberg publicó una especie del "Discurso del Estado de la Unión" dirigido a los usuarios de su red social. Un "post" que algunos medios no tardaron en bautizarlo como "El Manifiesto". Titulada "Construyendo una comunidad global", la publicación consta de casi 6.000 palabras y plantea lo que se puede resumir en un par de frases: Facebook es tan poderoso que es hora de aprovechar su alcance para crear una nueva infraestructura social y sentar las bases de una comunidad global supranacional que sirva al bien común. Un Mundo Flez versión Facebook.
En su mensaje, el cofundador de Facebook plantea un nuevo modelo de orden mundial con su empresa en el centro. Zuckerberg enumera los logros de la mayor red social del mundo y cómo esta contribuirá a la formación de una comunidad segura, inclusiva, informada y participativa, porque así lo necesita una comunidad multicultural como Facebook.


Facebook decide qué noticias tenemos que ver, en qué forma y de quién y que, como empresa. Junto con Google, se han comido todos los ingresos de publicidad, tan importantes para la existencia de un buen periodismo.
El desarrollo, la influencia y el futuro de Facebook es una cuestión de gran interés y de aún mayor complejidad. Hemos analizado algunas de las principales tendencias que ha marcado esta red social y el impacto que ha tenido en los aspectos más importantes de nuestra vida.




Elecciones y Big Data



Hay diferencia fundamental entre la campaña del 2015 donde ganara Corporación Cambiemos y la de este año. En aquella, su objetivo fue "vender" un Cambio. Usó las herramientas que describimos aquí, y además creó en las redes socials una imagen única, muy bien estudiada, de él y de sus otros candidatos. Fue una excelente campaña, sin duda.
La de 2017 es necesariamente diferente. Ya no es lo nuevo. Eso no significa que inevitablemente va a perder. Hay un ejemplo en nuestra historia cercana, que nos evita tener que recurrir a Cambridge.

En 1989/89, Carlos Menem, hasta entonces una figura pintoresca de la política argentina, creó un mito, una expectativa, que arrasó con el aparato territorial del PJ, en su mayoría cafierista, y luego con la UCR. Por eso, la campaña de Durán Barba no nos impresiona demasiado a los que vivimos ese episodio.
En 1995, el Turco, y sus políticas destructivas ya eran conocidas por todos los argentinos. Y ganó la reelección. Los oficialismos se derrotan solos… cuando los votantes tienen una alternativa que los convenza más. Y hoy lo que faltan son opciones sociales y políticas que garanticen el verdadero Cambio tan necesario.
Corporación Cambiemos tratará por todos los medios de manipular tu opinión y tu voto. Y no olviden que el Big Data está de su lado.


1 comentario:

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