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jueves, 16 de marzo de 2017

Dictadura para Principiantes


Continúa el derrotero de los que venían a cerrar la grieta, la instalan en el interior de cada aula y de cada escuela; y los que no iban a perseguir a nadie por pensar distinto, les piden que digan como piensan, para perseguirlos. Decidido a quebrar el paro docente (y por carácter transitivo, todo reclamo laboral), el gobierno jugó a la dama: Heidi-Forra-Vidal eligió confrontar mano a mano con los gremios docentes, poniendo en juego el capital político de la imagen que ha construido en los medios. La puesta en escena de la "dama buena" amenazada por el ogro sindicalista pretende disimular la apuesta por defender el núcleo duro del programa de Corporación Cambiemos: el retroceso de los salarios, la disminución de la participación de los trabajadores en el reparto de la torta y la precarización laboral como objetivos prioritarios; respecto de los cuáles el gobierno no está dispuesto a retroceder.

Puesta a quebrar la huelga, Heidi-Forra-Thatcher-Vidal no vaciló en apelar a prometer a los docentes que no paren un "premio", que no es otra cosa que adelantarles el sueldo: como parece que lo de los voluntarios "ad honorem" no funcionó, probarían ahora con dos vías: 1) Hostigándolos al más puro estilo de la dictadura militar que tanto conocen: enviaron policías a las escuelas bonaerenses para identificar a los docentes que adhirieron al paro y exigir a los directores de los colegios que abrieran las puertas de las instituciones, Heidi-Forra-Thatcher-Garca-Vidal manda a la policía a las escuelas del conurbano a pedir la nómina de los huelguistas, preparando nuevos descuentos; mientras que su oferta salarial sigue siendo la misma, y les pide en público y por los medios a los docentes que digan de que partido político son, o en que elección sindical o política quieren ser candidatos, como si eso fuera un delito. 2) Estimulándolos, especulando con la necesidad de muchos hogares docentes de juntarse con unos mangos; esa misma necesidad que ella y el gobierno nacional se niegan a reconocer en las paritarias. El pago de un incentivo entre los trabajadores para que se jodan unos a otros es muy malo, es cínico y propio de estos psicópatas neoliberales.

Al final era cierto: Cambiemos cambió Futuro por Pasado...





Cada año, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) elige una palabra en base al interés que despierta y al uso que de ella hacen los medios de comunicación. En la última selección, ocurrida en diciembre pasado, el término ganador fue "populismo", que junto a "posverdad" estuvo entre los doce vocablos finalistas.
Ambos términos resultan claves a la hora de pensar la producción de sentido y la construcción de la agenda informativa a escala global. También, para abordar el discurso del macrismo... por ejemplo la barbaridad que dijo en la conferencia de prensa la Heidi-Forra-Thatcher-Garca-Cínica-Vidal pidiendo a los sindicalistas que "se sinceren" si son kirchneristas o a qué elección quieren presentarse como si esto invalidara algo. El macartismo de la gobernadora bonaerense llegó a límites que rozan lo anticonstitucional. Está violando la Constitución Nacional, el convenio de libertad sindical de la OIT, va contra las leyes laborales. A la "Thatcher Vidal" le gustan los carneros, no las ideas ni mucho menos la ley pero se equivocó porque se cree que todo se puede comprar y se puede vender, porque la dignidad no es un bien de consumo.



Los docentes y la educación pública son "los mineros de Margaret Thatcher" elegidos por el Felino Macri (y su banda, en la que se destaca la gobernadora Forra): "A los macristas no les gustan los debates ideológicos y menos que se les asocie con la derecha. Thatcher, además, no tiene buena prensa en Argentina desde la guerra por el control de las Islas Malvinas, en 1982. Pero esta batalla podría convertir a Vidal en la Thatcher del macrismo" afirmaba más tarde el diario El País de Madrid.
Una de las mayores líderes de la ofensiva neoliberal de los pasados ’80s había elegido a los entonces fuertes mineros británicos como el enemigo punto de arranque de sus programas contra el movimiento obrero, por los salarios a la baja y las flexibilización y desregulación del llamado mercado laboral. La huelga ’84 y ’85 fue avasallada por Thatcher, al tiempo que Ronald Reagan hacía lo suyo desde EE.UU. y el Vaticano cumplía con una fuerte ofensiva político cultural que apuntaba a dinamitar al sistema socialista, acelerar la desintegración de la URSS e imponer el modelo único plasmado en lo que se llamó el Consenso de Washington. El siglo XX finalizaría con una ofensiva de la derecha mundial que rediseñaría el planeta. Sobre otro escenario y refiriéndonos a América Latina, esa estrategia llega de la mano de gobiernos como el de Marioneta Macri, representante de burguesías locales lumpenses y saqueadoras: el régimen de Cambiemos se lanza contra los docentes para disciplinar al movimiento obrero y golpear contra una de las reservas democráticas claves de nuestra sociedad, la educación pública.


Cabe preguntarse quien desestabiliza más a la democracia, si los trabajadores que ejercen un derecho constitucional (la huelga) porque otros les son negados (el salario digno, las paritarias), o un gobierno que les pregunta a sus empleados por su filiación política. El mismo gobierno -del mismo signo político- que el año pasado echaba empleados públicos justamente por eso, luego de revisarles sus redes sociales a ver como opinaban. Un gobierno dictatorial con Patricia Bullrich amenazando en público con la represión a los movimientos sociales que cortan calles; mientras los medios del régimen piden más sangre y escarmiento a los que protestan.
También cabe recordar que el término "populismo" o "populista" remiten a popular y a "la tendencia política que pretende devolver el poder a las masas populares frente a las élites", tal como figura en casi cualquier diccionario que se consulte. Por lo tanto, sólo puede ser una mala palabra en una dictadura del 1%, un gobierno de los ricos como el actual. A uno, como parte del pueblo, le puede gustar o no el gobierno anterior, pero que la sociedad estigmatice al populismo es realmente raro, algo en el "sentido común" se ha trastocado, o mejor dicho, han logrado trastocarlo, las élites y el mass media, los medios de comunicación, han hecho su trabajo, han implantado un sentido común orwelleano, y hasta han conseguido su gobierno por primera vez elegido por el pueblo, hasta a eso hemos llegado.


Lástima que quienes gobiernan sean los tarambanas del Felino Embaucador Macri y Cia., el mejor equipo de los últimos 5.000.000 años. Todo el plantel de cráneos de Corporaciòn Cambiemos S.A. que torpemente cae en continuos actos de corrupción que hace que se les caiga la careta ante la opinión pública (se explica el nerviosismo que se percibe en algunos funcionarios que ponen el cuerpo para sostener un relato que poco tiene que ver con cualquier realidad cuando las mentiras se enredan con los cables de los micrófonos que recogen las inconsistencias que recitan a diario), y aplica desde sus inicios un plan económico propio de una dictadura o de situaciones de graves conmociones políticas (como las de 1989 y 2001). Y coherente con eso, avanzan a paso firme en la ejecución de un plan político propio de una dictadura, o una democracia restringida, donde al parecer no todos los ciudadanos son iguales, ni tienen el pleno goce de sus derechos, dependiendo de su orientación política o sindical.

En palabras del propio Felino Macri, sus funcionarios y aliados políticos, y también de numerosos portavoces de los medios de comunicación e increíblemente de muchas víctimas que aún lo apoyan y alientan el relato macrista, pagar poco de luz, gas o agua es populista, como también lo son los programas sociales, el fútbol gratis por televisión o que el Estado sea un actor que equilibre la balanza entre la voracidad del poder económico y las necesidades de los ciudadanos.
El sentido común que logró imponer el discurso de Corporación Cambiemos que coloca del lado del populismo al engaño y la mentira, pero olvida a la igualdad, la justicia social y las aspiraciones de las mayorías. Del otro lado queda la verdad inexorable, que conduce al único camino posible (léase "no populista"), honesto y verdadero: el capitalismo neoliberal. "Cambiar es incómodo y cuesta después de muchos años de mentiras", acaba de decir el presidente. "Siempre les voy a decir la verdad". "El futuro de la Argentina es que se le diga la verdad". "Decir la verdad es asumir la realidad tal cual es para enfrentarla". Son otras frases del repertorio presidencial.
El riesgo que asume el Felino Macri con este ardid discursivo es evidente: si la verdad que invoca no es tal, la farsa queda en el centro del escenario e iluminada por todos los reflectores. Algo de esto empieza a ser evidente por estos días, incluso para muchos votantes de Corporación Cambiemos S.A.

Sin embargo no hay que engañarse: esta política autocrática tiene amplio consenso en muchos sectores sociales, y así lo ha leído un gobierno obsesionado por las encuestas, para avanzar por esa camino. Si esta política de disciplinamiento social tiene consenso y es revalidada en las elecciones ¿podremos seguir diciendo que vivimos en una auténtica democracia, o se cumplirá el fallido de Heidi-Forra-Thatcher-Garca-Cínica-Psicópata-Vidal en campaña, y habremos cambiado definitivamente futuro por pasado?

Los generadores de semejante situación, son los avaros dueños de un Poder que todo lo domina y de lo cual se derivan el desempleo, la pobreza y la indigencia, que castigan a las mayorías y destruyen las vidas de millones. Es ese uno por ciento de la población que, atrincherado en sus paraísos de papel moneda, actúan como los agujeros negros absorbiendo las riquezas que genera el pueblo, esos millones de esclavos modernos, a quienes ya no se obliga con latigazos, sino con coerciones mediáticas y promesas eternas de futuros imposibles. Ese virus de la miseria humana ha inoculado a millones de sencillos trabajadores, transformados en buscadores de cambios, que solo les ha significado el regreso a sus antiguas infelicidades.
Una situación que solo podrá cambiar realmente cuando los millones de "nadies" decidan poner fin a la miseria. Y al dominio de los miserables.



1 comentario:

  1. Así como nuestra bebedora de totín Bullshit se tuvo que meter por el recto el infame protocolo, de la misma manera hay que hacer que la virgen puta se meta por el mismo lugar su "sobrecito para carneros".- Para ello, se necesita gente haciendo kilombo pero también el apoyo de otros gremios.- Los 3 marmotas de la CGT no ayudan con un paro a un mes.- Se necesita de la CTA, organizaciones barriales y otros gremios que apoyen para torcer el brazo a esta perra y su patrón.-

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