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jueves, 23 de febrero de 2017

Gil Scott Heron - The Revolution will not Be Televised (1974)


Estuve escuchando un excelente álbum, The Revolution will not Be Televised, de Gilbert Scott Heron, cuyo tema principal,  una pieza hablada que lleva el mismo nombre del álbum, ha hecho historia y se cuenta entre los antecesores del rap.
Quiero expresar mi simpatía por este poeta y novelista, que convirtió en música su descontento y rebeldía, cediendole su voz a una multitud anónima.
En nuestra época, en la que la novela de Orwell, 1984 parece estar empezando a hacerse realidad, y en la que el pensamiento es cada vez más sutilmente manipulado por los medios de comunicación masiva, la voz de Gil Scott Heron se eleva alta y clara: hay que escucharla.


Artista: Gil Scott Heron
Álbum: The Revolution will not Be Televised 
Año: 1974
Género: Rap, poesía,funk
Nacionalidad: EEUU


Lista de Temas:
A1.  The Revolution Will Not Be Televised 
A2.  Sex Education: Ghetto Style 
A3.  The Get Out Of The Ghetto Blues 
A4.  No Knock 
A5.  Lady Day And John Coltrane 
A6.  Pieces Of A Man 
B1.  Home Is Where The Hatred Is 
B2.  Brother 
B3.  Save The Children 
B4.  Whitey On The Moon 
B5.  Did You Hear What They Said?


Alineación:
Ron Carter / bass
Brian Jackson / piano
Jerry Jemmott / bass
Burt Jones / guitar
Eddie Knowles / percussion
Hubert Laws / alto saxophone, flute
Pretty Purdie / drums
Charlie Saunders / percussion
Gil Scott-Heron / piano, vocals, songwriter
David Spinozza / guitar








La revolución no será televisada
Gil Scott-Heron

No te será posible quedarte en casa, hermano.
No te será posible enchufar, encender y escabullirte.
No te será posible fliparte y pasar,
levantarte a por cerveza durante los anuncios,
porque la revolución no será televisada.

La revolución no será televisada.
La revolución no será patrocinada por Xerox
en cuatro partes sin cortes publicitarios.
la revolución no te mostrará fotos de Nixon
soplando una corneta y dirigiendo una carga de John
Mitchell, el general Abrams y Spiro Agnew para comer
morros de cerdo confiscados de un templo de Harlem.
La revolución no será televisada.

La revolución no te será ofrecida por el
Schaefer Award Theatre y no lo protagonizarán Natalie
Woods y Steve McQueen ni Bullwinkle y Julia.
La revolución no le dará atractivo sexual a tu boca
La revolución no te librará de tus michelines.
La revolución no hará parecer que pesas cinco libras
menos, porque la revolución no será televisada, hermano.

No habrá fotos de Willie May contigo
empujando ese carro de la compra por la manzana como alma que lleva el diablo,
o intentando meter esa televisión en color en una ambulancia robada.
La NBC no podrá predecir el ganador a las 8:32
o informar desde 29 distritos.
La revolución no será televisada.

No habrá imágenes de "cerdos"* matando a tiros
a hermanos con repetición de la jugada.
No habrá imágenes de "cerdos" matando a tiros
a hermanos con repetición de la jugada.
No habrá imágenes de Whitney Young siendo
arrastrado de Harlem montado sobre un rail con una demanda judicial nuevecita.
No habrá imágenes a cámara lenta o bodegones de Roy
Wilkens paseándose por Watts vestido con el mono rojo, negro y verde de liberación que ha estado guardando
para la ocasión adecuada.

Green Acres, los Beverly Hillbillies y Hooterville
Junction** ya no serán tan jodidamente famosos, y
a las mujeres no les importará si Dick termina al final con
Jane en Search for Tomorrow, porque las personas negras
estarán en la calle buscando un día más luminoso.
La revolución no será televisada.

No habrá titulares en las noticias de las once
y no habrá fotos de peludas y armadas partidarias de la liberación
de la mujer ni de Jackie Onassis sonándose la nariz.
La canción de la banda sonora no la escribirá Jim Webb,
ni Francis Scott Key, ni la cantarán Glen Campbell, Tom
Jones, Johnny Cash, Englebert Humperdink, o los Rare Earth.
La revolución no será televisada.

La revolución no volverá después de un mensaje
sobre un tornado blanco, un relámpago blanco o gente blanca.
No tendrás que preocuparte por una paloma en tu
habitación, un tigre en tu tanque o el gigante en tu inodoro.
La revolución no funcionará mejor con Coke.
La revolución no luchará contra los gérmenes que causan mal aliento.
La revolución te pondrá en el asiento del conductor.

La revolución no será televisada, no será televisada,
no será televisada, no será televisada.
La revolución no será en diferido, hermanos,
la revolución será en directo.

* pigs (cerdos) es una manera insultante de llamar a los policías.
** series de televisión de la época


http://traduzcocanciones.blogspot.com.es





El tema que acaban de oir pertenece al quinto álbum de Gil Scott Heron, un músico poeta de los años sesenta y setenta, famoso  por sus actuaciones de poesía cantada y hablada, relacionadas con el activismo afroamericano, el consumismo y otros temas candentes de carácter social. Se le considera precursor del rap actual (no me refiero al de algunos descerebrados cargados de anillos y cadenas de oro y siempre rodeados de chicas y cochazos, en una ostentación típica de nuevos ricos del peor mal gusto).
En el álbum, cabe señalar la presencia de dos músicos de jazz de primera linea, que son Ron Carter y Hubert Laws.  
Más que de Heron, quiero hablar de esta canción, The Revolution will not Be Televised, que, junto a The Bottle, es su mayor éxito en ventas. Seguramente, la canción esté inspirada en la película homónima:

"La revolución no será transmitida, también conocida como Chávez: Inside the Coup (en Español: Chávez: adentro del golpe de Estado), es una película irlandesa documental de 2003 dirigida por Kim Bartley y Donnacha Ó Briain. El documental cubre los sucesos del 11 de abril de 2002 en Venezuela, cuando el Presidente Hugo Chávez fue derrocado por un golpe de Estado, y luego retornó al poder en un lapso menor a 72 horas.
Con especial énfasis en el papel desempeñado por medios de comunicación privados de Venezuela, la película examina varios incidentes clave: la marcha de protesta y la posterior violencia que proporcionó el impulso para la destitución de Chávez, la oposición al gobierno provisional encabezado por el líder empresarial Pedro Carmona y el colapso de su administración, lo que allanó el camino para el regreso de Chávez."
wikipedia


No me fío de las revoluciones que gozan de la generosa cobertura y de los auspicios de los medios de comunicación internacionales. Tenemos ejemplos muy actuales de tales "revoluciones" lideradas por banqueros y empresarios, por ejemplo.
Porque la revolución, la autentica, no será televisada. Acuerdense, por ejemplo, del 15 M en la Puerta del Sol.
Resumo brevemente lo que escribe Noam Chomsky en el capitulo 5 de su libro La Quinta Libertad: a partir de los sesenta, algunos sectores de la población hasta entonces inactivos, empezaron a organizarse y a exigir sus reivindicaciones, y fue cada vez más dificil imponer por la violencia los puntos de vista de los sectores conservadores y moderados de las élites dominantes. Hubo que buscar otros métodos. Y aquí Chomsky cita una frase de un informe de USAID, la misión operativa estadounidense en Viet Nam:  

"El blanco último es la mente humana, esta puede "cambiarse", puede reducirse a la impotencia en cuanto a la expresión, o puede ser exterminada, pero sigue siendo aún el blanco crítico".

¿Y cómo incidir decisivamente en la mente humana? Hay muchas formas, una de ellas la propaganda. Si un poder de cualquier índole acaparara los medios de comunicación, tendría el control sobre un gran sector de la población. Desde esos medios desarrollará una propaganda favorable a su ideario, y ocultará todo aquello que pueda cuestionarlo. Al mismo tiempo, mostrará el lado más odioso de sus oponentes, y nunca sus cualidades. Por eso, la revolución no será televisada.

Les voy a transcribir aquí una lista de diez estrategias básicas que utiliza el poder para manipular las masas. Este decálogo que circula por la red bajo la autoría de Noam Chomsky, en realidad no es obra suya, aunque bien pudiera serlo. Su verdadero autor es el francés Sylvain Timsit. El documento fue publicado por primera vez en francés, en el año 2002, con el título original "Stratégies de manipulation", en la web syti.net. El copyright del texto es de esa fecha y de dicho lugar y el texto todavía se encuentra en el sitio web de origen. El origen de la falsa atribución a Chomsky, estaría en un error que en su día cometió la agencia Pressenza, según ha manifestado Timsit.

Su contenido es un conjunto de estrategias utilizadas no solo por los medios de comunicación sino  por los mismos gobiernos, y por cualquier entidad que pretenda vendernos gato por liebre.







Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática 


1. La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”. 

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

  3. La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez. 

4. La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. 

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”. 

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos… 

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”. 


  8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto… 



9. Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución! 


10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.


En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.




A estas estrategias yo añadiría una más: la saturación. La mejor manera de inducir a un estado de indiferencia y tolerancia a los mayores abusos e injusticias (sobre todo cuando ya no es posible ocultarlas) es saturar la mente de la ciudadanía a base de bombardearla de estimulos, imagenes, y toneladas de información acerca de ese asunto. Por ejemplo, a fuerza de ver niños africanos desnutridos en reportajes, fotos, telediarios, etc. hemos ido desarrolando una tolerancia a esas imagenes tal, que acaba induciendonos a la indiferencia. Lo mismo ocurre con la guerra, la violencia (fijense en la clase de peliculas con las que nos crían, la mayor parte procedentes de EEUU), la competitividad como estilo de vida, etc.

como despedida (y empatandolo con la frase del USAID que citó Noam Chomsky de la que hablé más arriba),  les dejo un fragmento de 1984, de George Orwell, en el que se habla de la neolengua:

"—¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvida­dos para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho des­pués de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer un crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua —añadió con una satisfacción místi­ca—. ¿No se te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tar­de hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá entender una conversación como ésta que ahora sostenemos?"


                                           el Canario



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