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martes, 3 de enero de 2017

Argentina: La No Patria


El Gobierno publicó un mapa de la Argentina sin las Malvinas. El saludo de año nuevo de la ministra de desarrollo social, Carolina Stanley y el olvido de las islas Malvinas y el continente antártico. Felicidades con un territorio mutilado. La desaparición de las islas Malvinas del mapa con el que nos saludó el Gobierno de Macri es un símbolo no solo de cómo están tratando la cuestión Malvinas sino de lo que le importa la soberanía a Corporación Cambiemos S.A., un gobierno se comprometió a desmantelar las medidas jurídicas, legislativas y administrativas que ha tomado Argentina para proteger los recursos naturales renovables y no renovables en las islas Malvinas y todo el territorio nacional.

Esa representación que eligió el Gobierno nacional para darle la bienvenida al año 2017 y comunicarles feliz año nuevo a los ciudadanos es justamente la representación simbólica que le da el Gobierno de Macri a la defensa de la soberanía argentina toda, y no está alejada de un conjunto de acciones que van en contra de la "Patria", como por ejemplo; ninguna economía en desarrollo tomó una cantidad tan elevada de deuda en las últimas dos décadas como Argentina en 2016 (lo detalló el Observatorio de Deuda Externa de la UMET), advirtiendo que la emisión masiva de bonos esconde una lógica perversa, al financiar la fuga de capitales en lugar de aplicarse a resolver tensiones estructurales de la economía: somos los campeones mundiales de deuda.

A esta altura del sainete amarillo, esta nueva demostración de pelotudez cósmica no es más que otro ejemplo de lo que significa la Patria para Corporación Cambiemos S.A. Otra nueva imbecilidad del mejor equipo, pero no el único. A continuación, una serie de notas preocupantes sobre el rol entreguista del actual gobierno amarillo, en referencia a las futuras bases militares de EEUU en la Tierra del Fuego, acuerdos militares con EEUU para la ocupación territorial y la pérdida de la soberanía en negociaciones secretas, nuevos pasos del macrismo en el rumbo de revivir el objetivo de involucrar a las fuerzas armadas yankys en la tarea de represión interna en connivencia con los EEUU, todo ello explicado con un poco más de detalle en la siguiente nota...



Nos enteramos por el saludo de Navidad de la ministra británica Theresa May que el gobierno argentino de Corporación Cambiemos S.A. ha estado tratando el tema de hidrocarburos, vuelos desde las islas y pesca en nuestros territorios a espaldas del pueblo y del Congreso de la Nación, en un juego de diplomacia del secretismo, y nos enteramos por el saludo de Año Nuevo del Gobierno argentino que las Malvinas ya no son consideradas parte integral de nuestro territorio.
El 31 de diciembre, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la ministra Carolina Stanley difundió una tarjeta de saludo de "Feliz 2017" con un mapa de Argentina en el que no estaban ni las islas Malvinas ni la Antártida. Quizás no fue un olvido; es mucho más poético poner una estrellita antes que esas islas de morondanga llenas de viento o ese monstruoso cubito de hielo...
La ausencia, que luego intentó justificarse como "un simple error", se da en el contexto en el que el Gobierno de Mauricio Macri acaba de firmar un acuerdo con el Reino Unido que plasma por completo las pretensiones británicas. 


A continuación una serie de notas que evidencia todo el reino de la Patria al revés...
  • EEUU desembarca en la tierra del fin del mundo
  • Denuncian acuerdo militar con Estados Unidos
  • Convenio con los EE.UU permitirá que sus militares conduzcan nuestra seguridad interior



EEUU desembarca en la tierra del fin del mundo

Washington pretende establecer bases militares en la Tierra del Fuego, la zona más austral de Argentina, así como en la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay. Su objetivo es controlar un recurso con creciente valor geoestratégico: el agua potable
En ese mítico extremo de Suramérica que inspiró a Julio Verne a escribir en 1905 la novela El faro del fin del mundo, Estados Unidos quiere emplazar ahora una base militar camuflada como base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida.
Las excusas que han permitido a Washington desplegar más de un centenar de bases militares en Latinoamérica, que se extienden desde Guatemala y el Caribe hasta la Patagonia, son siempre altruistas: ayuda humanitaria, apoyo ante catástrofes, combate al narcotráfico o apoyo al desarrollo y la investigación científica, pero la realidad indica que tanto la base que EEUU pretende emplazar en Tierra del Fuego, la zona más austral de la Argentina; como otra ubicada en la zona limítrofe entre Argentina, Brasil y Paraguay —conocida como la Triple Frontera—, están destinadas a asegurar a Estados Unidos un recurso estratégico cada vez más escaso: el agua potable. Las bases —que el Pentágono eufemísticamente denomina "centros de apoyo para movimientos militares"—, están en proceso de negociación entre Washington y el gobierno de Mauricio Macri.
Para el politólogo y diplomático brasileño, Alberto Moniz Bandeira, uno de los máximos especialistas en las tormentosas relaciones de Washington con sus vecinos del Sur, no son los piratas ni los náufragos que cautivaron la imaginación de Verne lo que lleva a Washington a apostar tropas del Comando Sur del Pentágono, allí donde se confunden los océanos Atlántico y Pacífico y en la zona de la Triple Frontera, que conforma el límite entre Argentina, Brasil y Paraguay. Moniz Bandeira, autor de La formación del Imperio Americano, afirmó al matutino Página12 que "Estados Unidos mantienen la 4ª Flota navegando en el Atlántico Sur, cerca de las reservas de petróleo que están debajo del “pré-sal”, el conjunto de formaciones rocosas ubicadas en la zona marítima de buena parte del litoral de Suramérica, con un gran potencial de generación y acumulación de petróleo", al tiempo que subraya que la victoria de Mauricio Macri en Argentina y el desplazamiento del poder de Dilma Rousseff en Brasil aumentó el apetito de inversiones de Estados Unidos en la región. Éste es posiblemente uno de los factores que llevan a los Estados Unidos a entablar negociaciones para la implantación de una base militar en la Patagonia, en la zona cercana a la Antártida, donde está emplazado el famoso faro del fin del mundo de Julio Verne.
Desde el Gobierno argentino aseguraron: “Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida”. El discurso de los funcionarios de Cambiemos es el mismo que ha permitido que Washington genere una red de bases que rondan el centenar.
La otra base estaría emplazada en la Triple Frontera, donde está parte del Acuífero Guaraní, el mayor manantial subterráneo de agua dulce del mundo, con un total de 1.200.000 km². Es un manantial transfronterizo, que abarca a Brasil (840.000 Km²), Paraguay (72.500 km²), Uruguay (58.500 km²) y Argentina (225.000 km²).
En la jerga del Pentágono, las bases tienen una tipología común. Se llaman “quasi-bases”, módulos que puedan servir en caso de emergencia. En Paraguay empezaron con la construcción una gran pista de aeropuerto en Mariscal Estigarribia. Esa “quasi-base” fue empezada en 1980, con la construcción de módulos para alojamiento de 16 mil soldados, y después ampliada con la pista del aeropuerto, radares y hangares. Luego frenaron en gran medida debido a presiones de Brasil y no estacionaron ningún contingente militar, aunque ya tenían la garantía de inmunidad a los soldados por parte del Senado de Paraguay desde 2005.
Hay un diseño geopolítico y estratégico de Washington en la instalación de una base en la ciudad de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, y otra en la Triple Frontera: su objetivo es recuperar y aumentar la presencia militar en América del Sur, que parece haberse reducido desde que perdieron la base de Manta, en Ecuador, y desde que la Corte en Colombia consideró inconstitucional la instalación de siete bases. Bases reconocidas como tales existen en El Salvador (Comalpa), Cuba (Guantánamo), Aruba, Curaçao y Puerto Rico. Al mismo tiempo los Estados Unidos mantienen en América Latina bases informales y legalmente ambiguas. El Pentágono las llama quasi-bases para evitar tanto el escrutinio del Congreso como la reacción de los países que las albergan. Las quasi-bases están en Perú, Honduras, Costa Rica, Panamá, Ecuador y Colombia, entre otros países, a lo largo del litoral del Pacífico.
Elsa Bruzzone, especialista en temas de geopolítica, estrategia y defensa nacional y miembro del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), asegura: “Lo que buscan es cerrar el cerco sobre todos los recursos naturales que tenemos en nuestra América. Las bases militares, cubiertas y encubiertas, que ha instalado en Centroamérica y el Caribe, sumadas a las que tienen en Colombia, Perú, Chile, Paraguay, junto a la base militar de la OTAN en Malvinas, más el destacamento británico en las Islas Georgias cierran el cerco sobre todos nuestros recursos naturales y reafirman su presencia en la Antártida que es la mayor reserva de agua dulce congelada en el mundo".
En ese sector se disputan soberanía Argentina, Chile y Gran Bretaña. En la Península Antártica se encuentran los mayores yacimientos de hidrocarburos de la región y hay minerales altamente estratégicos que son indispensables para la industria militar y la aeroespacial.
El politólogo argentino, Atilio Borón enfatiza que la imperiosa necesidad de Estados Unidos es asegurarse el agua y no el petróleo: "El petróleo va a desaparecer y la humanidad va seguir su curso. Pero si no hay agua se acaba la especie humana. Y acá está casi la mitad del agua dulce del planeta Tierra. Las estimaciones van del 42% al 45% según como se midan los acuíferos subterráneos. Con el 7% de población mundial se tiene casi el 50% del agua dulce del mundo y ellos tienen un problema grave de desertificación".
"En Estados Unidos ya piensan cómo se van a llevar el agua de esta región y ya hay propuestas. Sobre todo porque piensan primero llevarse el agua de la zona de Mesoamerica y el sur de México. De América Latina les importa por el agua, el petróleo, los minerales estratégicos, la biodiversidad", dice Borón.
En las páginas de la revista Contexto, Borón afirma que una de las grandes mentiras que circulan es que América Latina no es una prioridad para Estados Unidos: "Muy por el contrario, América Latina es la región que más les importa. La doctrina para América Latina (la Doctrina Monroe) es de 1823, la doctrina que hacen para Europa es de 1918, casi un siglo después. Cuando llega la reorganización global del Ejército norteamericano el primer comando que arman es el Sur, después piensan en el Europeo y el de Asia, pero primero el de América Latina. Cuando firman los famosos tratados para la contención del comunismo, el primero que firman es el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en 1947, recién en 1949 crean la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)".
Según Borón, lo primero que le interesaba a ellos era asegurar esta parte del mundo. Esto tiene que ver con las concepciones geopolíticas que plantean la tesis que Estados Unidos tiene una posibilidad de defensa en la medida que controle lo que ellos llaman “la gran isla americana”, que según esta concepción va desde Alaska a Tierra del Fuego. Desde esa mirada se cree que si esa “isla americana” cae en la parte sur en manos enemigas, tarde o temprano la seguridad de la superpotencia va a estar en riesgo.
Walter Goobar




Denuncian acuerdo militar con Estados Unidos

La integrante del CEMIDA, Elsa Bruzzone, aseguró que con la convalidación de este acuerdo “lisa y llanament, se estaría justificando una ocupación territorial y la pérdida total de la soberanía”. El convenio se realizó por pedido explícito del presidente Macri, se dio a conocer en Estados Unidos en el mes de noviembre y, un mes después, el 14 de diciembre, el Ministerio de Defensa argentino lo hizo público.
El 14 de diciembre pasado, a través de un comunicado que el Ministerio de Defensa envió a la Unasur, se hizo público que el Gobierno de Mauricio Macri firmó un acuerdo con el estado norteamericano de Georgia para la participación de la Guardia Nacional estadounidense (como parte del Comando Sur) en asuntos de Seguridad y Defensa de Argentina.
Un mes antes, el 10 de noviembre, el Gobierno del estado norteamericano de Georgia había anunciado este acuerdo, cuya existencia se dio a conocer a través de la propia página del Comando Sur de Estados Unidos.
El acuerdo es parte del Programa de Asociación Estatal (SPP por sus siglas en Inglés) del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
A través del Informe de Prensa N° 523/16, el Ministerio de Defensa argentino informó: “El Ministro Martínez firmó un convenio de ayuda humanitaria con la Guardia Nacional del estado de Georgia, Estados Unidos, para brindar asistencia ante catástrofes naturales y ayuda humanitaria. Mediante la firma de este convenio, presentado ayer en la Embajada de EE UU por el Embajador argentino en Washington, Martín Lousteau, Argentina pasa a integrar el Programa de Colaboración Estatal del Departamento de Defensa (SPP), lo que permitirá que las Fuerzas Armadas nacionales desplieguen actividades conjuntas con la Guardia Nacional del estado de Georgia”.
El Centro de Militantes para la Democracia Argentina (CEMIDA) denunció que el convenio señala que “Gracias a la Alianza, la Guardia Nacional llevará a cabo acciones militares entre los dos grupos, no sólo en apoyo de los objetivos de Seguridad y Defensa, sino que también hará uso de las relaciones de toda la sociedad y recursos para facilitar las acciones interinstitucionales y de respuesta, no sólo con los medios militares, sino también con el gobierno, y los sectores sociales y económicos”.
En diálogo con Contexto, la especialista en temas de geopolítica, estrategia y defensa nacional, integrante del CEMIDA, Elsa Bruzzone, aseguró que “se busca una excusa para hacer intervenir a las Fuerzas Amadas en temas de Seguridad Interior. En Argentina la Ley separa, claramente, lo que es Defensa de lo que es Seguridad Interior, y prohíbe a las Fuerzas Armadas intervenir en Seguridad. Pero debemos estar atentos, porque no sería de extrañar que un día de estos nos encontremos con un decreto presidencial que intente borrar estos límites”.
“Esto se intenta hacer porque este modelo social y económico que estamos sufriendo desde el 10 de diciembre de 2015 no cierra sin represión”, aseguró.
La especialista también señaló que “lo más grave es que en el acuerdo se autoriza la intervención de Fuerzas Militares de Estados Unidos en tareas de Seguridad Interior de nuestro país”.
“En este tipo de colaboración, el Convenio determina expresamente que cuando lo consideren necesario los efectivos militares de la Guardia Nacional podrán operar en el país asociado y si es necesario tomar decisiones con y por sobre las Fuerzas Armadas y de Seguridad Locales”, remarcó.
En la propia página del Comando Sur se señala que “la relación Estados Unidos-Argentina dio un importante paso adelante cuando el recién elegido presidente argentino Macri solicitó la inclusión de Argentina en el Programa de Asociación Estatal a principios de 2016. Desde entonces, la Guardia Nacional de Georgia ha demostrado una serie de capacidades que ayudarán a cumplir con los requerimientos de seguridad de Argentina y solidificando la colaboración de seguridad preexistente. El Programa de Asociación de Estado entre el estado de Georgia y Argentina sentará las bases para el desarrollo de una relación exitosa a largo plazo mediante el intercambio de experiencia en emergencias y desastres, la mejora de la seguridad fronteriza y fortalecer la cooperación en operaciones de paz y buena disposición”.
Bruzzone aseguró que “el propio Macri le hizo este pedido a Obama durante la visita del presidente norteamericano a Argentina. El 10 de noviembre es el Gobierno del estado de Georgia que anuncia la firma de este acuerdo y aquí se da a conocer recién un mes después, el 14 de diciembre, cuando el Ministerio de Defensa envía un comunicado a Unasur”.
“Las autoridades norteamericanas informaron que esto se hace por un pedido expreso del presidente Macri. Como así también fueron las autoridades norteamericanas las que informaron que el pedido de la instalación de las bases en Ushuaia y en Misiones fue hecho por el propio Gobierno argentino”, afirmó.
Por último, Bruzzone aseguró que “este convenio tendrá que ser ratificado por el Congreso porque implica la presencia de fuerzas militares extranjeras en nuestro territorio. Son convenios internacionales que luego adquieren el carácter de ley de la nación. Lisa y llanamente, se estaría justificando una ocupación territorial y la pérdida total de la soberanía”.
Héctor Bernardo


Ampliando el tema; el Coronel retirado José Luis García y la Profesora Elsa Bruzzone, integrantes del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), emitieron un comunicado alertando respecto a la firma de un convenio con Estados Unidos que permitirá a los militares del país del norte conducir nuestra Seguridad Interior.
El 10 de noviembre de 2016 el gobierno del estado norteamericano de Georgia anunció que la Guardia Nacional de ese estado había sido seleccionada como la operadora del Comando Sur Militar Estadounidense para la República de Argentina como parte del Programa de Asociación Estatal (SPP) del Departamento de Defensa.


La noticia fue dada a conocer recién el 14 de diciembre de 2016 por el Ministerio de Defensa argentino a través del Informe de Prensa N° 523/16: "El Ministro Martínez firmó un convenio de ayuda humanitaria con la Guardia Nacional del Estado de Georgia, Estados Unidos, para brindar asistencia ante catástrofes naturales y ayuda humanitaria".


Desde el CEMIDA tanto el Coronel retirado José Luis García como la Profesora Elsa M. Bruzzone (autores del siguiente informe) proponen que las organizaciones políticas y sociales se movilicen para solicitar que el Congreso Nacional no apruebe este convenio al que consideran “nefasto” por los peligros que su vigencia representará: Volver a la represión militar interna establecida por la Doctrina de la Seguridad Nacional, ahora por la puerta de servicio desde donde ingresarán efectivos militares foráneos capitaneados por el tristemente famoso: Comamdo Sur de los Estados Unidos.



Convenio con los EE.UU permitirá que sus militares conduzcan nuestra seguridad interior
El 10 de noviembre de 2016 el gobierno del Estado norteamericano de Georgia anunció que la Guardia Nacional de ese Estado había sido seleccionada como la operadora del COMANDO SUR militar estadounidense para la República de Argentina como parte del Programa de Asociación Estatal (SPP por sus siglas en Inglés) del Departamento de Defensa.
La noticia fue dada a conocer recién el 14 de diciembre de 2016 por el Ministerio de Defensa argentino a través del Informe de Prensa N° 523/16 que informó: “El Ministro Martínez firmó un convenio de ayuda humanitaria con la Guardia Nacional del Estado de Georgia, Estados Unidos, para brindar asistencia ante catástrofes naturales y ayuda humanitaria. Mediante la firma de este convenio, presentado ayer en la Embajada de EE UU por el Embajador argentino en Washington, Martín Lousteau, Argentina pasa a integrar el Programa de Colaboración Estatal del Departamento de Defensa (SPP), lo que permitirá que las Fuerzas Armadas nacionales desplieguen actividades conjuntas con la Guardia Nacional del Estado de Georgia”.
Por su parte la Embajada norteamericana destacó en un comunicado que “inspirado en las metas de política exterior del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el SPP es administrado por la Oficina de la Guardia Nacional y apoya los objetivos de cooperación en materia de seguridad de los comandantes de teatros de operaciones”. Cabe recordar que este convenio fue pedido , a principios de 2016 , por el gobierno argentino de Mauricio Macri.
El convenio expresa:“El SPP entre el Estado de Georgia y Argentina establecerá las bases para desarrollar una relación exitosa a largo plazo, mediante el conocimiento en respuesta a la compartición de emergencias y desastres, la mejora de la seguridad fronteriza y el fortalecimiento de la cooperación en Operaciones de Paz y su preparación” . Además agrega: “Gracias a la Alianza, la Guardia Nacional llevará a cabo ACCIONES MILITARES entre los dos grupos, no sólo en apoyo de los objetivos de SEGURIDAD Y DEFENSA sino que también hará uso de las relaciones de toda la sociedad y recursos para facilitar las acciones interinstitucionales y de respuesta, no sólo con LOS MEDIOS MILITARES sino también con el gobierno, y los sectores sociales y económicos”.
Como se establece en los documentos oficiales la Guardia Nacional se guía por los objetivos de Política Exterior del Departamento de Estado y los de Seguridad del Departamento de Defensa de los EE UU. Aclaramos que en los EE.UU las FF.AA permanentes sólo están autorizadas a operar fuera de su territorio. Para la Seguridad Interior las Fuerzas de Seguridad pueden ser reforzadas, si es necesario, con efectivos militares de la llamada Guardia Nacional, que forman parte de la Reserva Militar Permanente y están en condiciones de operar en la Seguridad Exterior, conjuntamente con el RESTO DE LAS FUERZAS ARMADAS.
En este tipo de colaboración el Convenio determina expresamente que cuando lo consideren necesario los efectivos militares de la GUARDIA NACIONAL podrán operar en el PAIS ASOCIADO y si es necesario tomar decisiones CON y POR SOBRE LAS FUERZAS ARMADAS Y DE SEGURIDAD LOCALES.
El ”CONVENIO” dado a conocer es la forma consensuada entre los gobiernos argentino y norteamericano para habilitar la posibilidad de volver a emplear a personal militar en la Seguridad Interior, eludiendo, burdamente la prohibición explícita de lo determinado por las Leyes de Defensa Nacional y de Seguridad Interior al originar la alternativa del empleo de fuerzas militares estadounidenses en esas tareas bajo el pretexto de “MANTENER LA PAZ”. Múltiples CONVENIOS de este tipo se han establecido últimamente en países africanos con resultados desastrosos. Ante esta situación el CEMIDA propone que las organizaciones políticas y sociales se movilicen para solicitar que el Congreso Nacional no apruebe este nefasto “CONVENIO” por los peligros que su vigencia representará: Volver a la represión militar interna establecida por la Doctrina de la Seguridad Nacional, ahora por la puerta de servicio desde donde ingresarán efectivos militares foráneos capitaneados por el tristemente famoso: COMANDO SUR DE LOS EE:UU.
CEMIDA - Cnl. (R) José Luis García – Profesora Elsa M. Bruzzone






2 comentarios:

  1. Muy bueno Moe, siempre asusta que estos hdp se vengan para la Patagonia... Ahora eso de que vayan a la triple frontera.... es otro cuento.... lo que pasa es que ahí la cosa es fulera, muy pero muy pesada... pero si se van a meter ellos.... quién sabe si después los podés sacar!! Esos tipos allá... es más peligroso que un tiro en el oído.

    Che, ¿la ministra se apellida Stanley verdaderamente, o es un chacarrilo? Porque si ese es su apellido y se "olvida de las Malvinas" justamente llamando igual que la capital de las Islas (Port stanley) en su denominación británica.... Es como para que tenga que renunciar sin atenuantes!! (no se si reir o rabiar con el comentario)

    Saludos,
    Dark-ius

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Dark, efectivamente la señora se llama Carolina Stanley y acá lo puedes comprobar:
      https://es.wikipedia.org/wiki/Carolina_Stanley

      Algunas cosas que hace la Peste Amarilla es de no creer.

      Eliminar

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