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viernes, 11 de noviembre de 2016

Ḥashshāshīn - nīhsāhshsaḤ (2016)


Otro discazo asesino (tal es la traducción del término "Ḥashshāshīn": asesino) salido del under pero ahora de un trío australiano que combina de manera magistral y totalmente fluida y natural diferentes estilos: math rock + música étnica principalmente árabe + metal progresivo + rock psicodélico cercanos al stoner rock, para dar nacimiento a un espectacular trabajo tan sorpresivo como disfrutable. No se pierdan esta increíble propuesta que tiene ciertas similitudes con los polacos Indukti por su intrincada base rítmica, pero en este caso se reemplaza la guitarra por el bouzouki (instrumento de cuerda griego similar a la mandolina que está presente tanto en la música flamenca e irlandesa y que tiene muchas similitides en forma y sonido con el saz turco y el buzuq libanés). Maravillosas melodías, sonidos y atmósferas del este de Europa, turcas, persas y del Oriente Medio para una propuesta distinta aunque no invente nada nuevo. ¡Super recomendado!!!

Artista: Hashshashin
Álbum: nīhsāhshsaḤ
Año: 2016
Género: Math rock / Metal progresivo / Rock psicodélico / Música étnica
Duración: 43:22
Nacionalidad: Australia


Lista de Temas:
1. Prostration
2. The Ascetic
3. Immolation
4. Ascension
5. Levitation
6. Disintegration
7. Moksha
8. Derge
9. Rebirth

Alineación:
- Evan McGregor / drums, percussion, didgeridoo
- Cameron Macdonald / bass
- Lachlan R. Dale / bouzouki, guitar, field recordings




De Australia a Medio Oriente: el grupo toma su nombre de una oscura secta islámica misteriosa que se remonta al siglo X, llenas de leyendas y enmarcadas en épicas y crueles hazañas:


Los nizaríes, cuyos detractores nominaron hashshashin o asesinos (deriv. del árabe "حشيش", tr. "ḥašīš" [haˈʃi:ʃ]), fueron una rama de la secta religiosa chií-ismaelita de los musulmanes en Oriente Medio, activa entre los siglos X y XIII. Se hizo famosa a partir del siglo XI cuando tuvo su máximo poder en la dinastía Fatimí, por su actividad estratégica de asesinatos selectivos contra dirigentes políticos, militares y reyes.
Wikipedia

Los miembros de esta banda ya vienen formados y curtidos en largas carreras por el circuito rockero australiano, pero lo que ahora traen seguramente tiene un enfoque más amplio que el que realizaban en cualquiera de sus otras bandas. Los invito a un viaje sonoro por los desiertos árabes, que no solamente está basado en estructuras de rock convencionales, sino también incluyen variadas tradiciones nativas más allá de la evidente cultura de Medio Oriente que está presente en todo el disco: música aborígen australiana y tradiciones musicales nepalesas se presentan en un collage junto a estructuras experimetales cercanas al conocido "rock progresivo" que resulta por demás interesante.
Dado este enfoque global, el disco tiene una sensación de frescura cercana a ese disco (presentado en el blog cabezón) donde el Brian Jones de The Rolling Stones presentaba la música de The Master Musicians de Joujouka. Pero el álbum no es un popurrí de músicas de diferentes culturas, ya que hay una banda de rock en su centro y todo girará sobre ello desde un despliegue potente y meticuloso. Ello hace que este álbum, aún a pesar de que sea enteramente instrumental, sea muy entretenido en toda su extensión. El uso de bouzouki añade una dimensión convincente al sonido crudo de la banda, cosa que me hizo acordar (aún con sus notables diferencias de estilos) a los Dengue Fever al uso de la guitarra tradicional camboyana y su traspolación al mundo del rock.




La sección rítmica es particularmente potente (cosa que también los emparenta con Indukti) en todo el disco. Y creo que es este trabajo hay que mirarilo no como un conjunto de canciones, sino más bien como un disco conceptual, como una suite o todo un ciclo de una sola canción entera, auqnue por supuesto que ello no quiere decir que los tracks no funcionen de forma aislada, porque si escuchamos todo el disco desde el principio hasta el final realmente pareciera que obtenemos un trabajo que nos acerca a lo... espiritual, a lo místico. Y por ello también este trabajo me hizo recordar (y mucho) al "Ritual" de Yes. Y no es de extrañar. Las religiones de todo el mundo siguen usando la música para adentrarnos a estados de conciencia especiales, ya sea con o sin el uso de drogas, los sonidos son utilizados como un vehículo para explorar nuestra alma. No es un accidente entonces, que este disco sea tan infinitamente hipnótico y seductor, y ya que hablamos del camino místico de algunas drogas, recordemos que los verdaderos "hashshashins" (me refiero a la secta de los asesinos) eran conocidos por la utilización del hachís (Umberto Eco incluso describe la utilización práctica de esta droga, ya que la secta robaba que eran adoctrinados en el arte de matar al mismo tiempo que eran domesticados con su adicción a las drogas, a las que posteriormente podrían acceder realizando los asesinatos que se les encargaba). Pero ello ya entra en terrenos de otro posteo y no viene al caso. ¿O quizás sí? Habría que preguntarles a los músicos.
Lo que sí sabemos es que su música es, mística, transformadora, una puerta de entrada a un estado de conciencia especial (y en ello va otra relación con la música psicodélica). Los títulos de las canciones también se basan en temas reminiscentes de los estados transformadores: "Immolation", "Ascention", "Rebirth", etc., as{i que algo de todo este debe haber.



Con un sonido muy étnico gracias en parte a escalas árabes cuidadosamente elegidas, pero también al peculiar timbre de los instrumentos utilizados, esta banda nos deja en claro su propuesta que va desde canciones como "The Ascetic" que presentan un progresivo instrumental con mucho de math rock y rock psicodélico, mientras que otras canciones, como "Levitation", transforman su estilo en un drone mezclado con post-metal, pero siempre con una porción de cada uno a lo largo del disco. Esto es, a su manera, música del alma, música que bibra en una parte primordial de nuestro ser, una sección antigua, tribal, mística de nuestra conciencia última. Música que se convierte en parte íntima de nuestra alma.
Por lo que leído en el espacio de Facebook de la banda que en sus conciertos en vivo incorporan a esta chica en instrumentos de cuerda adicionales, así que esperemos que logren incorporarla definitivamente a sus filas para que el pr{oximo disco sea aún más étnico y experimental.



Parece ser que el disco ha causado un pequeño cimbronazo en el mundillo progresivo que les ha servido para que esta gente se presente en varios festivales y que actualmente esté de gira por Rusia. Y mucho más no sé porque casi no hay información sobre ellos, prácticamente no hay comentarios sobre este disco, y a continuación copio los pocos que pude recolectar.




I get really thirsty when I listen to this album. Should come with a warning: "Do Not Listen With Less Than 12 Ounces Of Hydrating Liquids". Also remember to brush the sand out of your hookah before use. PSAs aside, what we have here is heavy proggy experiments with Eastern-ish melodies, and occasionally crossing vast deserts to seek other tonal and rhythmic influences. A jewel.
Sludgeburner

The Shut Up 'n Play Yer Guitar of middle-eastern psych, as if all the be-hooka'd instrumental sections that have enlivened otherwise average tracks throughout rock history were strung together with the boring occidental bits left out, to make one mindblowing mystical journey. Seriously though, it's awesome and another triumph for Art As Catharsis.
Charles Quinn

Here’s a thing I’ve been awaiting eagerly: Ḥashshāshīn‘s debut album, nīhsāhshsaḤ. The Australian experimental progressive drone trio, led by a bouzouki (!), crafts wonderful melodies and Eastern European atmospheres that also can infringe on Middle-Eastern territory. It oddly reminds me of Spectral Lore’s Gnosis EP at times, which is great by the way, and the compositions truly have a Turkish or Persian vibe to it, thanks in parts to carefully-chosen scales, but also to the peculiar timbre of the lead instrument. Songs like “The Ascetic” let the prog side shine, while “Levitation” is almost pure drone / post-metal, but there is always some portion of each throughout the record. It’s an amazing album, and I recommend you pre-order it now (for $1) or wait for its release to get it on a pay what you want basis.
Dæv Tremblay

Taking their name from a mysterious Islamic sect that dates back to the time of The Crusades, Hashshashin is – for want of a better description – a Middle-Eastern inspired three-piece psychedelic stoner rock band from Australia (and if that ain’t World Music, I don’t know what is), featuring Lachlan Dale (bouzouki, guitars, field recordings), Cameron Macdonald (bass), and Evan McGregor (drums, percussion, didgeridoo), all of whom you may have encountered already if you’ve been keeping up with the experimental Aussie prog-rock scene (and why wouldn’t you be) in bands such as Serious Beak, Five Star Prison Cell, Squat Club …and so the list goes on. Lachlan himself is head honcho and label owner of Art As Catharsis Records, so this may well be a case of poacher-turned-gamekeeper, and you gentle reader, can decide which way round you’d like that to be.
nihsahshsaH is probably one of the finest stoner rock albums I’ve heard in some considerable time, and you should try it out for size too. Like all Art As Catharsis releases it’s on a free initial download for the whole thing – but do consider sending them a few Aussie dollars so that they can keep releasing work of this quality. It certainly rates with all the big US desert rock bands, your Kyusses, your Fu Manchus, your Mondo Generators, but brings a wider international focus and feel to the music rather than driving around in circles on an open top truck in the High Desert. It’s a cultural thing, the US tends to be (but is not exclusively so) very inward looking, culturally, while the Australians tend to be (but not exclusively so) more outward looking. If you think I’m wrong – you’re free to suggest any US World Music rock bands that you I should check out.
So, nihsahshsaH draws not only on conventional rock structures but from native, Aboriginal Australian traditions, Nepalese musical traditions and those, as I mentioned at the top, from the Middle-East. This is, in part due to the choice of musical instruments employed by the band, also in part due to Lachlan Dale’s sojourn to Nepal in mid-2016. Given this global focus, the record has that feel of discovery and freshness that’s often missing from a lot of rock music. It draws on that same sense of discovery of when, say, Brian Jones from The Rolling Stones recorded the music of The Master Musicians of Joujouka, with his reel-to-reel tape machine in a smoky tent.
The album, however, isn’t a genteel examination of different cultures – there’s still a rock band at the core – and on the whole, the music is powerful and muscular and ranges from full on psychedelic rock-outs to fully hypnotising drone. Often ragged and cathartic, this is, in its own way, soul music, music that taps into a primal, tribal, part of our consciousness that we, in our too comfortable Western civilisation, rarely draw from.
I tended to look on this album not as a grouping together of nine songs, but rather an entire song cycle. This isn’t to say that the tracks don’t work in isolation – far from it – but if you listen to the whole thing all the way through (or indeed several times on repeat) you will really get a sense of the spiritualism, which is inherent in native or indigenous music, and upon which this band so expertly draws. Such music is, in a mystical sense, transformative, a gateway from one state to another. The song titles also draw on themes redolent of transformative states – ‘Immolation’, ‘Ascention’, ‘Rebirth’.
Religions all over the world still do this – use music as a vehicle to know the divine, and parallel to this, the link between narcotics and music in relation to a state of mind is well documented. At the centre of this mix we have an Australian band who call themselves after a group of people who – as the legend tells us – used hashish to work themselves into a state of religious fervour as part of their sect culture. It is no accident then, that nihsahshsaH is so endlessly hypnotic and beguiling.
But above all else this album is great fun, from the thunderous psychedelic explosions of ‘The Ascetic’ and ‘Immolation’, through to the laconic slow pulse of ‘Disintegration’, there’s never a dull moment or anything that feels remotely like filler. The use of bouzouki in particular adds a compelling dimension to the raw sound of the band. Something else all good desert rock albums must have is grooves – and you’ll find plenty here that fill you with the compulsion to get on your feet and move thanks to Macdonald’s skull pounding bass. The rhythm section are particularly strong throughout, McGregor clearly treating drumming as some kind of martial art, pummelling everything into submission. It’s a shame that we’re probably a long way from seeing them in the flesh here in the UK.
The production has an unfussy, off-the cuff quality, perhaps to give us a sense that these could be field recordings, and that the band just stepped in from the dusty twilight mountains to be recorded. Anyway, ‘Immolation’ and ‘Moksha’ are head-above-shoulders the stand out tracks for me, but my guess is if you have any feeling for psych at all, you’ll lap up the whole damn lot of it. I loved it.
Stuart Benjamin

Es un álbum increíble, y te recomiendo para que te lo lleves coon los ojos cerrados y la mente abierta. Está disponible en su espacio en Bandcamp para su descarga gratuita, así que no los hagas esperar más a tus oídos y endulza tus neuronas con este trabajo tremendo. Y seguiremos presentando terribles discos de este año 2016 que está poblado de producciones tremendas como la que presentamos ahora. Imperdible!!!!




1 comentario:

  1. Download: (Flac + Mp3)
    https://artascatharsis.bandcamp.com/album/nihsahshsah

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