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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Leprous - The Congregation (2015)


Discazo, quizàs la mezcla perfecta entre Muse y Opeth. Vivimos una nueva era de luz de la música más allá del infierno comercial y de la música de consumo rápido. Vamos con el último de los leprosos noruegos: "Leprous y el emo-prog: el nacimiento de una era y un nuevo reinado", así se titula una crítica a este disco, y tiene sus razones. Considerado como un álbum cuasi perfecto, rayano en el paroxismo musical, aquí en el blog cabezón para disfrute de todos los que le haya gustado los discos anteriores.

Artista: Leprous
Álbum: The Congregation
Año: 2015
Género: Tech Prog Metal
Duración: 70:58
Nacionalidad: Noruega


Lista de Temas:
1. The Price
2. Third Law
3. Rewind
4. The Flood
5. Triumphant
6. Within My Fence
7. Red
8. Slave
9. Moon
10. Down
11. Lower
12. Pixel (bonus track)

Alineación:
- Tor Oddmund Suhrke / Guitarra y coros
- Einar Solberg / Voz y teclados
- Oystein Landsverk / Guitarra y coros
- Baard Kolstad / Batería
Invitados:
Simen Daniel Borven / Bajo
Ihsahn / Voz




Ojo, que no te confunda su onda fachera a lo estrellita del rock pop, ni su aire metrosexual, los tipos son grandes músicos aunque parezcan salidos de un comercial de shampoo Sedal, y en cada disco han variado, experimentado y mejorado, y este es un álbum casi casi perfecto según los críticos (que pueden leer más abajo). Complejo, pero a la vez fácil de escuchar, en base a un metal sanguinario a la vez que desfilan melodías de suave indie muy a lo Muse, todo en Leprous es una combinación de distintos elementos que los hace únicos, no porque sean los únicos que combinan cosas, sino porque pocos lo hacen tan bien como ellos.




Este es su último disco y es un discazo tremendo, generalmente se habla como de su mejor trabajo que raya en la perfección sonora. Sea como sea, en el blog cabezón los presentamos porque no solamente hacemos espacio o lo conocido y famoso y a quienes no han sido conocidos ni famosos pero fueron muy buenos, también presentamos las obras actuales además de revalorar las joyitas perdidas. Porque el blog cabezón también tiene muchas aristas, tal como los artistas que presentamos.


Vamos con los comentarios del discos que hay mucho escrito. Pero les aclaro que todos alaban a este trabajo, así que léanlo si quieren, pero todos dicen más o menos lo mismo que ya leyeron pero mejor escrito. Jeje.


“La perfecta congregación de ideas”
La banda noruega lanzó el pasado 26 de mayo al mercado en España “The Congregation” después de dos años desde su anterior “Coal”. Quinto álbum de estudio si consideramos como su debut a “Aeolia” de 2006 o cuarto si consideramos como tal a “Tall Poppy Syndrome”, para lo cual existen varios puntos de vista por todo internet, aunque yo soy partidario de la segunda opción tal y como la banda dijo en su momento.
“The Congregation” fue anunciado meses atrás por la banda como esa congregación de ideas propias usadas en “Bilateral” de 2011 y “Coal” de 2013. Y así ha sido, se pueden notar ambos discos en uno solo en el que las influencias han sido totalmente transformadas en estilo puramente propio, es el primer disco cien por cien Leprous.
Esta vez las composiciones han corrido a cargo de la voz cantante, Einar Solberg, el cual no sólo ha evolucionado en ese aspecto sino técnicamente, seguramente será elegido a final de año como uno de los mejores cantantes del año, otra vez. No dejamos de lado al resto de músicos, porque los dos guitarristas continúan el legado de “Coal” y sus ritmos cambiantes así como poco comunes acompañando al nuevo y joven batería Baard Kolstad en el que ha recaído uno de los papeles más complicados del disco. En los mandos de la producción ha servido el famoso Jens Bogren con el que de nuevo consiguen un sonido limpio tanto en los momentos lentos como en los más barulleros.
La duración del disco supera los setenta minutos dividido en doce temas, convirtiéndose en su lanzamiento más extenso hasta la fecha. Aun así no se hace pesado porque su variedad lo permite, es decir, hay canciones lentas, rápidas, largas, pero mezcladas de tal forma que en ningún momento se haga repetitivo o pesado. Los coros realizados por los guitarristas se notan más maduros y trabajados así como también el uso de guitarras de ocho cuerdas proporcionando un sonido global más grave al unísono con el convencional y clásico como pudimos ver en el avance de “The Price”.
La musicalidad de “Bilateral” se asoma a la ventana de “Third Law” en la que se mezcla con la voz de Solberg que, de forma muy limpia, muestra sus tonos más agudos. Es la más parecida al disco de 2011, así como un buen tema. El tema progresivo por definición llega de la forma más calmada con intro de sintetizadores que va dando paso a voz y guitarras hasta desencadenar en la parte final a toda velocidad con la voz agresiva y desesperada de Ihsahn, un verdadero temazo de siete minutos este “Rewind”, que convencerá completamente a todos los seguidores de la banda. La reminiscencia de “Foe” llega con “The Flood” porque su parte vocal es algo así como la continuación, solo que la música la componen las guitarras y bajo llevando un ritmo muy djent hasta la mitad al estilo Devin Townsend (en su Planet Of The Apes), desde el parón vocal es totalmente propio, en general, de los mejores del disco.
Bajamos la duración con “Triumphant” aunque aumentamos la complejidad en las partes de batería y volvemos a los orígenes vocales de “Tall Poppy Syndrome” de temas como “Passing”. Seguimos el recital del nuevo miembro en “Within My Fence”, un tema más “electrónico” por los sonidos de teclado usados. “Red” cambia de aires justo en la mitad de disco volviendo al estilo progresivo, a las guitarras de “Bilateral” y a un Solberg más desatado en los agudos, sin duda, el principal protagonista en todo el disco. De igual duración, “Slave” es una canción más melancólica, en su primera mitad lenta con las guitarras muy graves y en la segunda más rápida pero con una nueva intervención de Ihsahn. Muy bien elegido el título, desde luego.
Viajamos a la Luna con una nueva entrega marca de la casa en la que la mezcla de sus dos últimos discos es aspecto más notable. Las notas graves de guitarra y bajo se conjuntan con los teclados para ofrecer un bonito fondo a la voz de Einar. El estribillo es pegadizo y desde el principio anima a cantarlo. Así, “Moon” se convierte en una de las tres más largas del disco, con más de siete minutos. “Down” recuerda a “The Price” (primera del disco) en el riff de guitarra aunque deja paso a un estilo más ambiental hasta la mitad, porque luego cambia radicalmente como si se tratara de “Forced Entry”. Al final los coros juegan un buen papel en el acompañamiento del estribillo de Solberg.
Llegamos al final del disco, primero con una canción cuyo nombre dice mucho de cómo será. Sí, “Lower” es de corte lento en el que todo y cada una de las partes desempeña su papel con tal de acompañar la voz principal en cada momento. Este es oficialmente el final del disco, pero todavía falta “Pixel”, la última bala de la recámara que viene como bonus track. Esta canción me ha recordado mucho a “Painful Detour” sobre todo por la forma en que termina el disco. “The Congregation” ha llegado pisando fuerte y con la intención de no dejar títere con cabeza, tal y como muestran en su estrambótica portada. Un disco llamado a ser de los favoritos del año, al menos para mí sí lo será. ¡Gracias Leprous!
Nota: 8,8/10
Moralabad

Nota: 9/10
La carrera de los noruegos LEPROUS está siendo una de las más prolíficas de la escena progresiva en los últimos años. Apenas once años de existencia, y ya cuentan con uno de los éxitos más suculentos del panorama internacional.
Un género que ha ido de menos a más y que cuenta con diversos proyectos entre los que cabe destacar la propuesta del propio Steven Wilson que ya se ha convertido en alma mater de dicho género, músico al que pocos pueden hacer frente. Junto a él, otros músicos de dicha escena han intentado abrirse hueco a nivel internacional, pero pocos han tenido una respuesta tan aplastante como la del artista británico.
Hay que saber diferenciar entre Rock y Metal progresivo, ya que ambos estilos están unificados entre sí por la variedad compositiva, pero en esencia el género es diferente ya sea por los ritmos, la potencia, la prudencia o la espiral de sentimientos que llegan a producir en el oyente. En cualquier caso ambos se diferencian por la estridencia o la calma ecléctica.
Hablar de LEPROUS es hablar de límite cero, no hay reglas, no hay fondos marcados. LEPROUS es una de esas pocas bandas que innovan con cada propuesta y que en cada obra superan sus límites compositivos. “The Congregation” es su último y más reciente álbum lanzado al mercado el pasado 25 de mayo a través de InsideOut Music. Con una portada de lo más inusual, tanto como sus obras anteriores, “Coal” o “Bilateral”, ambos lanzamientos destacan por sus diferencias ortopédicas; en esta ocasión “The Congregation” se limita a seguir un patrón propio diferenciado del resto por sus intermitencias melódicas, sumamente repetidas en cada uno de pasajes que genera cada pieza.
Mientras que “Coal” era más sugestivo, “The Congregation” es más arriesgado y discrepa de su epitafio anterior por la compactada dosis de inteligencia artificial que alberga en sus entrañas, quizás no tan agresiva. Aunque hay momentos severos donde los cortes se escabullen de la calma como ocurre con “Rewind” que es emotividad pura, donde veremos a un Einar Solberg meter todo tipo de cambios a su tonalidad vocal. Una pieza afilada que se prepara para el desgarro emocional con diversidad de riffs, tonos hirientes y que llega hasta el clímax a partir del minuto 5:18 en adelante, destapando toda su furia y fuerza interior.
Los alargados malabarismos que tiene el disco, pocas veces suman tanta credibilidad como en esta ocasión. Lo cierto es que el desvirtué sonoro puede crear antipatía en ciertos oyentes como me ha ocurrido a mí en la primera escucha. Ya digo, hacen falta muchas escuchas y una mente abierta para cogerle el tranquillo al disco. No es un trabajo nada fácil de digerir y requiere de mucha atención por parte del oyente. Los temas que mejor entran son “The Price” o “Third Law”, ambos vienen cargados de sentimiento y una hegemonía difícil de definir, el segundo track alberga unos tonos altos que se alargan en demasía tinturando la melodía principal de la canción y su estribillo. El inicio pintoresco y parpadeante, viene subrayado por la fuerza de la batería, a cargo de Baard Kolstad que se muestra intratable durante todo el álbum dando una verdadera lección de técnica.
La burbujeante “The Flood” aflora con optimismo mientras van pasando los minutos, otra joyita a pequeña escala que va contorsionando sus tiempos hasta que los riffs erosionan, las voces eclosionan y un alto revuelo de armonías se cruza por medio, dibujando una peculiar imagen que invita a soñar. Un sueño perpetuo, repetido posteriormente por las raspantes guitarras de “Triumphant” y el babilónico ritmo que la separa del resto, simulando una especie de peloteo constante. Astral, espacial y heroica, con el culebreo continúo de Baard Kolstad que nuevamente vuelve a ser el eje central por su estrepitosa estela rítmica, algo que se reitera una y otra vez en tracks como “Within My Fence” y donde riffs más compactos apuntalan el gran derroche que otorga Einar Solberg con su espacioso canturreo.
La calma se apodera del álbum y “Red” muestra una pequeña sinfonía después de tanta claustrofobia rítmica. Su suavidad junto al bombeo sintetizado nos llevan por caminos opuestos del metal más prominente, acercándonos a propuestas como la que protagonizan otras bandas como MUSE o RADIOHEAD. No solo hablo musicalmente, las voces de Einar se asemejan a las de Matt Bellamy. “Red” es una canción suave al comienzo que juega con la electrónica y con pasajes menos usuales, y que utiliza la progresividad de su compás para cambiar de tónica y arriesgar aun más de lo que proponen el resto de temas.
Llegados hasta este punto, es difícil echarse atrás, si lo inusual os resulta difícil de retratar, abrid bien vuestros ojos y dejaros llevar por mis palabras. “Slave” tiene una de las partes atmosférico-melódicas más agradables del conjunto. La excelente interpretación de Solberg vuelve a subirse a lo más alto de la pirámide cuando recurre a los guturales. El frondoso toque guitarrero de Øystein Landsverk y Tor Oddmund Suhrke explosiona con diversas harmonías repletas de puentes y cambios.
“Moon” sigue a galope, si bien, no me ha parecido tan atrayente (como el resto) hasta pasados varios minutos. Es un corte espeso donde veremos la densidad del bajo acompañar a la batería, tras una florida masterpiece guitarrera. El corte se sintetiza levemente hasta plasmar contornos fácilmente perceptibles. “Down” sigue acudiendo a los ritmos intermitentes y variables, sin parar de edulcorar un trayecto ecléctico que cuenta con un inicio recordando a GAZPACHO. Por último llega “Lower”, una guinda aromática cargada de sencillez y emotividad con un verdadero final capaz de poner los pelos de punta.
Lo impresionante de LEPROUS no es su capacidad de infligir otro sonido a su excitante propuesta, sino la capacidad de dibujar una coherencia longitudinal con su obra anterior. Einar Solberg se vuelve a convertir en el verdadero protagonista del álbum, acudiendo a registros vocales más altos y un sonido más cálido. De la producción, ¿qué puedo decir? Ingeniosa, sobrenatural, única. David Castillo y Jens Bogren han dado en la diana una vez más.
“The Congregation” es un álbum moderno, calculador, repleto de arte musical, difícil de etiquetar y visualmente inenarrable. Un paseo pictórico cargado de sentimientos y simbolismos difícilmente desechables. Pero sobre todo una obra no apta para los más débiles.
Francisco Román

Y aquí está uno de los discos de metal del año: The Congregation, el esperadísimo nuevo álbum de Leprous. Los noruegos han sido desde aquel embaucador Tall Poppy Syndrome favoritos para los editores de Hipersónica y en ningún modo nos han defraudado en todos estos años. El cuarteto ha seguido una evolución que es fiel a su trayectoria y han apostado por otros caminos igual de interesantes.
The Congregation: un cancionero que apabulla ya desde la primera escucha
Comparado con Coal los prog metaleros nórdicos parece que en The Congregation han explotado su vía lírica pero dándole un tono más brillante dentro de esa oscuridad general que tiene su música. Sin embargo, Leprous han sacado de su chistera un cancionero que apabulla ya desde la primera escucha, desde que empieza a sonar ‘The Price’, primer corte del álbum y el primero que escuchamos.
Es éste el primer álbum con un nuevo batería, una fiera parda llamada Baard Kolstad, sustituto de Tobias Andersen, que deja una buena de su talento durante todo el disco y que en ‘Rewind’, el momentazo de The Congregation, no parece humano sino cyborg, aunque su labor a las baquetas en ‘Third Law’ o ‘Within My Fence’ no le va a la zaga.
Pero sin duda es ‘Rewind’ donde encontramos en que punto de excelencia se encuentran Leprous. Einar Solberg es capaz de sacar de su garganta registros gloriosos tanto en lo que se refiere a agudos como graves, intoxicándonos en cada melodía.
Leprous son una maquinaria que apabulla en esa hora que dura The Congregation. Ya sin el amparo de Ihsahn, cuya mujer es la hermana de Solberg, de quien fueron banda de acompañamiento durante cuatro años y fue su productor, han sido capaces de mejorar, o al menos innovar, en lo que hasta ahora habían mostrado en sus tres primeros álbumes.
Esos crescendos, pasajes afilados, lirismo máximo, cuidando cada textura, sección rítmica a uña de caballo como en ‘The Flood’, instrumentación muy, muy técnica, incluso momentos de math rock que casan correctamente con su orientación prog metal.
Que el punto de partida para The Congregation haya sido Coal ha servido para que Leprous firmen momentos de una épica a lo Game of Thrones como en ‘Triumphant’, que habrá a quien le parecerá un tanto suavizada. Todo está más en su sitio, no hay momentos para el escapismo de Bilateral, y sí, es posible que como he leído en algún sitio los noruegos pequen de la megalomanía de, salvando las distancias, Muse, pero lo del cuarteto tiene otro color.
Y después de ese derroche de energía nos encontramos con ‘Red’ y quedamos obnubilados por el lirismo de Einar Solberg. No nos extrañaríamos de una remezcla con el añadido de un coro de 75 personas. Estos son los Leprous de 2015 y a quien no le gusten es posible que haya perdido la capacidad para discernir lo bueno de lo malo.
Más tarde llegará ‘Moon’, el ejemplo de que Leprous son capaces de emocionarnos con la voz de Solberg y esa oscuridad latente que embriaga cada uno de los acordes. No es un momento para encender mecheros aunque lo parezca; ese crescendo es como un tsunami o un tornado del que no puedes escapar, y la parte prog final es una pasada.
‘Down’ en la recta final parece un resumen de las novedades que Leprous han incluido en su propuesta, toda una lección de prog metal con la marca de la casa. Cierran con ‘Lower’, que comienza con voz y teclados, como si Einar Solberg, forzando el agudo, nos quisiera decir que Leprous tiene una cara amabilísima igual de interesante que momentos de tensión prog máxima como los de ‘Third Law’. ¿Y ahora qué? Le damos otra vez al play para descubrir nuevos detalles en esta obra magna de los noruegos.
9.7/10
Víctor R. Villar

Se me hace complicado analizar por partes y no de una manera global este nuevo disco de Leprous, 'The Congregation', que para mí, empecemos por el final, es el mejor trabajo de la banda hasta la fecha. Lo mejor de todo es que se puede afirmar claramente que los noruegos tienen una evolución impresionante, de menos a más, de forma que hasta la fecha nos encontramos que cada álbum que publican supera netamente el anterior.
Si bien es cierto que tras escuchar, destrozar y machacar 'Coal' nunca pensé que se pudieran superar, llegar a lugares más remotos y más mágicos. Pero para mí, de alguna manera, Leprous son, con las evidentes diferencias, los King Crimson del siglo XXI. Oscuros, sin ningún resquicio para una sonrisa, para el humor o para la luz. Los de Einar Solberg además, han desarrollado un estilo propio, incomprable con nada, y ése es para mí el mejor elogio que se les puede hacer.
Desde la compleja sonoridad de 'Tall Poppy Syndrome' (2009) y 'Bilateral' (2011), que por encuadrarlos de alguna manera, se les englobó en el metal progresivo. Pero siempre es una histeria querer etiquetar el arte, y Leprous es un claro ejemplo. 'Coal' (2013) ya dejó en evidencia a los etiquetadores, porque lo suyo no tiene barreras. Desde sonidos machacantes, a medio matemáticos, a industriales, otros propios del rock alternativo... todo eso lo encontramos en el oscuro trabajo de 2013, ahora superado, con creces, con un variante 'The Congregation', un disco sin complejos que toca todos los palos siempre dentro de su estética sonora.
Para mí, 'The Congregation' es un trabajo que podría escuchar casi todo tipo de audiencias. Sin embargo, llama la atención su eminente tendencia por sonidos comerciales, estructuras absolutamente atractivas, donde escuchamos sonidos que van desde el techno rockero de los Depeche Mode a los Muse más progresivos. Al mismo tiempo, ahondan en el sonido de 'Coal' con su oscuro perfil, y la evolución y la madurez para componer se nota en cada nota, en cada sonido producido, en cada armonía... en todo.
El trabajo del productor de moda en todo el metal mundial, Jens Bogren, es terriblemente magnífico. Casi propio de leyenda. Si acaso tenemos que resaltar que pese al gran trabajo y al gran talento que atesora su nuevo batería, el joven Baard Kolstad, echo de menos los matices y la contundencia más controlada que aportaba Tobias Ørnes Andersen, que ya hay que ver como el pasado y dejar de lamentarse.
Ya sobre sus temas, encontramos algunos del palo de 'Coal', como 'The Price', 'Third Law' o 'Rewind', donde sus oscuros y sucios fondos armónicos y sus ritmos endiablados nos vuelven a introducir en la marmita del diablo. La siniestra portada del álbum queda perfectamente ambientada con temas como éstos, sobre todo 'Rewind', un vendaval de furia musical que nos eleva a los infiernos. O nos desciende, según gustos.
El primero de ellos fue el primer adelanto oficial y es profundamente pegadiza, a la par que comercial, mientras que 'Rewind' es una auténtica bofetada o un punch de boxeo, sobre todo por cómo va progresando, hasta el frenesí final, con una magnífica base rítmica in crescendo y unos guturales que de nuevo aporta Ihsahn, el mítico ex de Emperor y cuñado de Einar. Otro mago del balón que juega en el entorno de Leprous y que juntos aportan de las apuestas más atrevidas e innovadoras en el progresivo actual.
Por contra, hay otros temas propios del movimiento emo, entendiéndolo como un término no despectivo, sino de esa explosión emocional de la música, acompañando a estilos propios del rock alternativo o gótico. Ejemplos de esa expresividad los hallamos en temas como 'The Flood' o 'Triumphant', con bases de guitarra realmente sucias, cercanas al alternativo y otros movimientos más comerciales. Este estilo se aprecia más en 'Red', un tema adornado con sintetizador, donde la base sintetizada se combina con la batería de Baard, y que se encuadra más en un estilo más alternativo y gótico que progresivo, aunque para mí, entendiendo la música progresiva como algo que evoluciona y no tiene complejos a mezclar ni a aportar distintos matices de cualquier otro estilo, me parece espléndido.
Si os fijáis, se trata de un bloque de 3 temas bastantes cercanos a 'Coal', los tres primeros ('The Price', 'Third Law' o 'Rewind'), y otras 4 que he bautizado como de corte emo-progresivo. Entre ambos estilos llega irrumpiendo una mágica 'Slave', que tiene una primera mitad calmada, con mucho sintetizador y que nos recuerda un poco a 'Coal', aunque realzando las partes más comerciales de su creación musical. Sin embargo, 'Slave' va viajando en el camino musical hacia sensibilidades más oscuras a la par que complejas, con unas excelentes bases rítmicas y armonías, para terminar decorando todo con unos guturales de Ihsahn tremendamente sutiles y acorde con lo que el tema quiere expresar en esos instantes: rabia, dolor, épica. El tema acaba sin embargo como en su arranque, con mucha sensibilidad melódica, con ínfulas épicas de gran acierto. De los mejores temas.
El tramo final del disco nos encandila con cortes como 'Moon', que nos recuerda más a sus dos primeros discos, que viaja también por terrenos más comerciales y recuerda mucho a los Muse más metaleros, con una grandilocuencia para ser melódicos, atractivos y muy pegadizos. Otro gran trabajo de Einar, solo en la composición, como casi en todos los cortes del disco. Sorprende ese final terriblemente influido por la mejor versión de Muse, aunque con sonidos de su época más creativa en producción y sonoridad, con 'The Resistance'.
Ya para casi acabar el disco llega el que creo que es el tema más logrado, el que más aúna todos estos viejos y nuevos estilos en Leprous: 'Down'. Se trata de una composición entre Einar y Baard con un trabajo excelente de teclados y sintetizador del primero de ellos, y un estribillo insuperable, quizás el que más me atrapa de toda su discografía. Y eso es mucho decir. Hacia la mitad del mismo la evolución progresiva es tremenda, con unos diálogos entre base rítmica y unos teclados retro de Einar que nos trasladan a otro planeta. Insuperable.
Y aún queda una última guinda para este estupendo pastel, que es lo mejor. 'Lower' sorprende por ese calmado y casi impropio de Leprous, pero que se convierte en seguida en una explosión de rabia guitarrera, propia de estilos más alternativos del rock. Aquí Einar emplea unos gorgoritos y falsettos muy tradicionales en Bellamy de Muse, donde sin querer decir que haya querido imitar nada, sí que podría estar entre las claras influencias del noruego. El estilo 'musero' se alarga hasta el final de este también mágico tema, el cual demuestra el gran nivel de Leprous en estos momentos.
Cierra el disco un bonus track que seguro todos tendréis entre vuestras manos, 'Pixel', un buenísimo tema también del corte de 'Lower', con unos gorgoritos continuos de Einar y unas bases y guitarras que nos recuerdan a algunos pasajes del disco anterior. Es 'The Congregation', en definitiva, una obra de arte que si vuelven a superar en su próximo trabajo, nos dejarán boquiabiertos. De todos modos es lógico, porque en estos momentos, bajo mi punto de vista, junto a Haken y a otros grupos quizás menos jóvenes pero también modernos como Sylvan o Beardfish, son el presente y futuro del progresivo.
Ya tenemos que pasar página de los queridos 1970. Crimson, Yes, Camel, Rush, Genesis y demás bandas continúan dando guerra, pero debemos ser conscientes de que en máximo 10 años serán literalmente historia y que deberemos apreciar a reyes actuales del estilo, como Steven Wilson, Neal Morse, Dewin Townsend y otras formaciones y artistas como los antes mencionados. Vivimos una nueva era de luz de la música más allá del infierno comercial y de la música de consumo rápido.
Calificación: 8,5/10
Pablo M. Beleña


Y cerramos con los consabidos comentarios en inglés:


Let it be kept no secret: I firmly believe Leprous are the most evocative band operating within progressive metal today. While I had been impressed with their breakthrough release Tall Poppy Syndrome, their 2011 monument Bilateral took me by storm, and still stands as one of the most inventive, breathtaking observations in metal this side of the new millennium. Each new Leprous album is an instant classic in my eyes, and even if time will inevitably be kinder to some of their records over others, I rest assured in the near-certainty that I'll still be listening to them a decade-- even two decades from now. It should suffice to say there are few other contemporary artists I could say the same in truth about.
Much like their considerably more uplifting British counterparts in Haken, Leprous have paired their startling quality with a prolific work ethic. Every two years, the band have taken their sound a step further. Now, with The Congregation, 2015 brokers no exception to the pattern. Given how much love I've had for their past masterpieces, I need not specify how eagerly I awaited hearing Leprous' fifth offering. Whether or not it was going to be fantastic wasn't even a question in my mind; rather, I was more intrigued by how they might change their sound. If Bilateral was defined by its sporadic urgency, and its follow-up Coal responded in turn with greater focus and minimalism, then The Congregation may be seen both as an advance on this trajectory, as well as an acknowledgement concerning things Coal didn't do as well as its predecessor. Namely, the new album brings a revitalized emotional immediacy to Leprous' music, and in this respect I am more affected than I have been by an album in many a while.
This is a masterpiece of a sort, to be sure, and though it bears strong resemblance with Coal, the vocal few who rightly declaimed the band's last album as a weaker offering than Bilateral might find themselves pleasantly surprised here. No, The Congregation doesn't strike me with the same impetuous spontaneity as Bilateral, nor does it keep my left-brain quite as much on the edge. However, I also think that repeating that same formula would have proved fruitless, both on this and Coal; being sporadic and jumpy is a trait of youth, and Leprous have long since matured as a group.
This matured Leprous-- occasionally better likened to an avant-garde, theatrical Anathema than the metal of their heyday- was proudly introduced on Coal, but it's only on The Congregation that the emotional resonance has built up to match their obvious technical abilities. So many of the ways I would describe the last album could again apply to this one: heavy, but not for the blunt force of the parts so much as the way they are used. Vivid and occasionally dissonant instrumentation, like an unchained King Crimson. Secretly more groove-oriented than any prog rock band has any right of being, and, not least of all, indelibly fuelled by the voice of frontman Einar Solberg. All of these might go on to describe The Congregation even moreso than its predecessor, but the amplification of Coal's best elements has resulted in a much different tone and experience. The Congregation may be the most emotionally hard- hitting album of Leprous career thus far-- and I'm including my personal favourite in that count as well.
Where some of my favourite progressive albums take a few listens to 'get' them, The Congregation had me hooked from the first listen. Although Leprous are one of the best musical units around (you'd have to be to play alongside Ihsahn) I've always thought vocalist Einar Solberg to be the band's shining light. Even when the band are immersed in a polyrhythmic groove or focused build-up, he uses his considerable range and presence to convey depth currently unsurpassed in the genre. Though this thought is by no means exclusive to The Congregation, I do think Solberg's voice is a large part of what makes Leprous one of my favourite modern acts. His soaring delivery is comparable to Muse's Matt Bellamy, albeit without the adolescent whine attached to it. Although it may be a further stretch to describe them as a prog metal The Mars Volta, high-register vocal acrobatics are at least one thing he shares with Cedric Bixler-Zavala. Suffice to say, the band has become increasingly vocal-oriented with every album; the veer towards minimalism and gradually building grooves over the past two albums have offered Solberg much greater opportunity to test his voice, an his vocals have become proportionately sharper to compensate.
Valid arguments may be fostered to the contrary, but I do think this is the most musically complex work Leprous have produced. There aren't any abrupt shifts in pace, but the ingredients are often mind- bending, potentially even moreso given that they work so smoothly together. The addictive groove on "The Price" (easily the most compelling single I've heard in 2015, by the way!) would probably look like academic jabberwocky on paper, but the way Leprous pull it off, it feels accessible. The syncopated guitar noise of "The Third Law" sounds far-flung enough to befit math rock than anything of a stately, progressive angle. I could give many more examples; my point is that Leprous have mastered the use of technique and complexity to such an extent that they can effectively mask it.
Orchestrating complex music is difficult enough a task on its own; to draw those orchestrations full-circle to the point of becoming accessible is an entirely different game. As much as my life and listening have been altered by progressive music (for the better-- I hope!) it is a rare thing to hear an artist back away from their wizard hats and mellotron collection to make complex art with a grasp on the heart. I don't mean that flimsy Floydian 'feeling' every progger with a knack for pentatonic scales tries to shill out-- I mean an addictive, balls-hitting, cutting-edge passion. The Cardiacs had that game nailed. Anathema does it. Haken does it. At this point however, I don't think anyone has Leprous beat.
Given The Congregation's subtly mind-bending complexity, it's all the more of an accomplishment that the album manages to hit so close to home emotionally. Upon my first spin of the album, I remember "Slave" coming on and coming close to welling up. Although the lyrics aren't particularly poignant, Solberg's delivery tells a story of its own. Though Coal was forged from many of the same elements as this, the music there was tense; even angry-- at least as far as the term can apply to prog rock With The Congregation, that anger has subsided to an introspective melancholy.
I've seen it written more than once that Leprous reviews tend to fall short of describing the music with precision. This challenge should be testament to the band's originality as an act, especially considering they manage to get this impression across without using truly outlandish shortcuts. Be that as it may, I'll give my best attempt here. As far as The Congregation goes; think what Gojira (circa The Way of All Flesh) would sound like if they were using the amps and production of Queens of the Stone Age. Or maybeWeather Systems-era Anathema, fuelled with the energy of a progressive metal The Mars Volta. All of this, fronted with one of the strongest voices I've heard in years. The Congregation isn't quite as much of an evolution in style as the last two records were. Indeed, there are a couple of issues that have been apparent from the first listen onward; the lyrics are a little too laconic to say anything on their own, and the album has little in the way of complimentary flow between songs; I do wonder if the album may have been made better by changing the sequence of tracks up a bit. Nonetheless; this is a great step forward for Leprous, and a masterful one at that. The introduction of drummer Baard Kolstad to the fold has been of the most propitious lineup changes I've seen in a band in modern years. With The Congregation, Leprous have once again proven that my recognition of them once as the most promising band in progressive music has been well-founded. Time and again, they've delivered on that promise, and I cannot wait until their next presumably unfolds in 2017.
Originally written for Heathen Harvest Periodical
Conor Fynes


I'm going to agree with the many reviewers here who are extolling the virtues of this album. It is, in my opinion, a very powerful Prog Metal album which displays the continued refinement and maturation of these musician/songwriters. Vocalist Einar Solberg continues to show virtuosic mastery of his craft--yet with continued refinements in his restraint, control, and use of space and simplicity. All powerful developments for the overall impact of the songs here. Coal was a real step forward from Bilateral and Tall Poppy Syndrome which both had a lot of elements of quirk, humor and pop woven into the song and melody structures, but The Congregation seems to show of a band that is finally comfortable with its style--a band that knows and uses its strengths through and through. While I find this overall a very powerful album, there are weaker songs and then there are absolute masterpieces.
5 star songs: "Rewind" (7:07) (10/10); "Slave" (6:38) (10/10); "Moon" (7:13) (9/10); "The Flood" (9/10); "Down" (6:26) (9/10); "Lower" (4:34) (9/10), and; "Red" (6:36) (8/10).
Album of the Year? I don't know. It's a great one! "Rewind" and "Slave" are must hears! Two of the best of the year, to be sure!
Drew Fisher

In the modern world of progressive metal it seems very few bands can find their footing, much less incrementally improve upon every subsequent release but Norwegian progressive metal band LEPROUS is proving to be the exception by releasing one outstanding album after the other and with their fourth studio release THE CONGREGATION they show no signs of breaking this trend anytime soon despite experiencing a somewhat unstable lineup since their formation. On CONGREGATION we see the departure of bassist Rein Blomquist who is replaced Simen Daniel Børven and the exit stage right of Tobias Ørnes Andersen who is replaced by Baard Kolstad. Both of the new musicians fit it quite well with the style, groove and approach laid out by frontman and guitarist Tor Oddmund Suhke and it could almost be stated that their addition brings a fuller more congruous sound to the LEPROUS legacy.
While not substantially different than "Coal," LEPROUS seems to up their game subtly in every department. First and foremost they excel at strong songwriting with melodic hooks and knowing how to let certain instruments lead and follow. This formula is impeccably utilized throughout the entire album always serving the strong melodic hooks while adding the proper ingredients to wring out every possible potential lurking in the spaces between notes. I have always found LEPROUS masters at this game whether it be there knack for the spastic staccato approach of the chords and riffing or simply the accompaniment of the keyboards creating a counterpoint to the guitars and bass that adds an eerie ambient layer to a strong metal delivery system as well as finding a perfect balance between tempo, decibel dynamics and production effects.
It cannot be stated enough how important a lead vocalist to a really stellar progressive metal band and it is Einar Solberg whose voice is just perfect for this particular brand of prog metal. He has the operatic qualities of the best in the biz yet doesn't sound like he swallowed a cat or has had his male parts pinched in a vise-grip. The interplay of the instruments creating a larger than life melodic delivery is this band's major attribute and despite the album being a staggering hour plus affair, i don't lost interest in it no matter how many times i hear it and actually crave hearing it again. While on paper one cannot state the reasons why LEPROUS is in a league above the competition, however it is utterly apparent when one listens to the meticulously designed unfolding of the tracks on board. Somehow everything is paced and placed in just the right ratios. All elements present themselves in just the right proportions and the band has mastered the art of knowing when enough is enough and changing it up. I resisted LEPROUS for the longest time because i usually find hype to be overblown but in this case i'm on board and am finding THE CONGREGATION to be one of their strongest offerings to date.
For me the real beauty is how the individual parts of the tracks sound like they are so close to clashing and derailing the fragile beauty of the melodic flow but always somehow resolve themselves like a hero saving a damsel in distress being tied to the railroad tracks scenario. While this music can sound stilted and jarring for those used to a more straightforward approach of prog metal, for this who love those little "off" types of features that add tension and distress to their musical experience, then look no further than LEPROUS who once again proves they are on the top of their game putting some true "progressiveness" into their unique brand of prog metal. Vocal harmonics, production, symphonic accompaniments and instrumental interplay all display themselves in perfect tandem for my tastes. THE CONGREGATION is utterly addictive. While most releases contain 11 tracks, there are some with a 12th track titled "Pixel" which is a bonus track on certain editions. IMHO this is not an essential track so don't worry if you skip it. I actually prefer my copy without despite being good.
siLLy puPPy

In a way I coincide with some of the detractors of the fifth album of the band Leprous. They have been evolving continuously but some of the band's movements were not necessarily good, or at least they were risky to the global project. In particular, the band nearly completely dropped the solo passages, it all is orchestrated, no soloist pieces anhy more. But the creativity and originality of these giants is here at their best, they produce brilliant tracks one after another with the musical resources of their choice. The music in this album is a perfect thread of instruments in which all have important creative labor, none is weak, and none is lazy, including bass and drums that have changed so many times in the lineups through the years. The themes appear more transcendent, solemn, may be melancholic as others pointed well. I do not listen to the lyrics, so I can't tell you if they are telling sad stories, but the music is kind of dramatic. I guess one may postpone having fun for a while when something important is happening. Whether it reflects the mood of the songwriters or they were after this effect on purpose I do not know, but it all keeps reinforcing the legend. It doesn't matter what they do or how they feel, they always express it with amazing musicality. I see a step backwards though: their increasing use of melodic resources takes them too close to mainstream. I can imagine that someone approaching the band for the first time with this fifth album may not feel that impressed as if he knows the trajectory, and would probably be reminded of bands doing similar things or using similar sounds, like Ayreon, Muse, Comedy of Errors, Circus Maximus, Haken, and the like. Is it an evolution or a confluence? Anyway, for the time being, enjoy this masterpiece.
Oscar Poito

Norway's progressive metal quintet, Leprous, have been in the spotlight for a number of years now since their sophomore breakthrough, Tall Poppy Syndrome, and thanks to their ability to renew their sound with each album, without repeating the same formula over and over again, their popularity is still on the rise... a trend to continue with their new album also, The Congregation. And I will be pissing against the wind here by not calling it their best one to date, as so many fans do, nevertheless it is no question mark indeed that what they cooked up in their Norwegian proglab is again a decent addition to their discography already shining like a diamond. Even if this will be my least favourite album of theirs.
Tall poppy syndrome was one of my absolute favourite prog-metal records with its amazing, opera-like refrains and funky metal riffs. Then, when they followed up with Bilateral, taking their crunchy metal sound into a new direction by adding some quirky, trumpet-infested atmospheres, I was taken by surprise again. Finally, my fan-status was only strengthened when listening to their third album also, Coal, which is probably their heaviest one so far, pairing up some amazing vocals and even choruses with dirty-as-a-pig metal soundscapes, repeated through endless drones. Lucky for the fans of Coal, The congregation has these too: Einar Solberg's unparalleled voice stands out again, as all of the stronger songs (The price, Third law, The flood, Red) feature some amazing, vocal-driven but this time seriously funky metal refrains, backed up by growling riffage, all in all making it the grooviest music they have ever done. And whilst all these refrains do sweep me away, in between them the band is trying to introduce a new style not too much to my liking, which would probably be reminiscent to a heavily metalized version of the kind of disco-pop Bellamy is so much into lately. Which is not necessarily a bad thing, however at the same time many songs thorough the album (such as Triumphant, Slave or Within my fence) get superfluous, and I get bored. Something that has never happened to me during the listen of a Leprous album. Luckily, after a spiral of more mediocre songs (that follow the amazing opener of the first four songs) we get some pretty strong song structures again during the last part of the album (in particular with Moon), so I will not complain when looking at the big picture.
So although it is all true that The congregation features some of the finest songs the band has ever made, other tracks in my opinion fail to satisfy as they do not let these four musicians show their chops as much as the previous albums did (with Einar being the exception of course, with the whole album heavily relying on his soaring voice again, further backed up by the usual background vocals). Still, being blown away by the stronger songs of the album, as well as by the fact that they were able to renew their sound again whilst still building on their usual strengths, I will give this album a strong four-star-rating, and of course will highly recommend it not only to the fans of Leprous but to anyone, who is on the look-out for some fresh, mature and quirky metal with balls.
Aron Toth

With The Congregation, Leprous moves firmly into experimental/post-rock category, though to be sure, they are neither that experimental nor that post-. Continuing the evolution of their previous Coal album, they gradually replace their old stylings of mashing various metal sub-genres together with more post-rock and Brit pop. Now it is about build-ups and emotions, repeated, stop-start chords, atmospheric, minimalistic verses culminating in wall-of-sound choruses reminiscent of old Radiohead. But still played with deep-end guitar loudness and drum acrobatics of their metal roots (even a couple of death vocals of old). The pace is mostly slow-to-mid, which showcases well the band's tightness and impressive elongated vocal mannerisms. But, as with another forward-thinking band, TesseracT, the problem with the Congregation is that all songs are built basically using the same ingredients.
Ruben

This is one of the best Prog Metal albums I've heard so far. It's very well recorded (very clean audio) and well played (especially the drums), focusing in songwriting which is it's strengthness. I had lots of expectations for this album, since Leprous already delivered two others masterpieces (Bilateral and Coal), but this is as good as the two predecessors.
The sound remembers a bit of coal, but with even more focus on tight songwritting, experimentation with odd time signatures, ambience and strong chorus. The Keyboards also play a big role here, being as strong as the guitar, but without being too cheesy.
Rewind, The Flood, Red and Slave are the strongest songs here, with the most remarkable riffs and chorus.
Deadwing

With Bilateral I did the worst review, the worst mark for a prog metal album ...I did not find anything original there with similar works of similar bands...but now... Who...'''Sometimes happen that all combines for the best....best musicianship ,best composition inspiration, best songs ever before... Yes what an inspired album...what a mature work... I repeat the listening and ever ... better..... I listened to Rewind and felt...oh''' the best prog metal song ever...but then....Moon...oh is this one...then Slave...maybe this is the best.... All songs are so inspired that there is no other possibility to find all this album a masterpiece and not only in tech prog metal...in all prog rock...one of the best albums of last years.. I felt as Anekdoten,Anathema,Haken,Tool,Cynic.... and similar united and created the most inspired album of hard or metal prog rock . Masterpiece
Robert Sargent

Leprous outdid themselves with this one!
Their new found sound - well kind of new, since an "aura" of sorts was already showcased in Coal - has proven very exciting. There are some excellent songs in this record ranging from a wide variety of sounds, including power ballads like The Flood, pumped up pieces like Rewind and Third Law. This album almost has it all. Almost, because as in everything in life, it's not perfect. The only track I found repetitive and lacking on inspiration was the sixth track Within My fence. Progressive metal, through and through, this album, along with Steven Wilson's Hand.Cannot.Erase have two very high points in 2015, compensating for a "not so good" 2014. Masterfully executed, The Congregation is a must have! All prog listeners should have a look at these contemporary talents.
Tomás Grayeb

OK ok :D this is not gonna be easy
but hell yeah! the final rating is 10/10
oh they want it to be of some value or wait? is not just this the way it is like no words and you know..
nifty kniffles this is certainly tripable metal. hoioioiioi... just genious! ...and still several more lines to be filled with ideas of how awesome something is and well, I think its still outerwordly and overworldly inspeakable and do you like your darkness? make you move end it all there silent grown old lust justified shame it all cloud of dust
Disturbingly sacred delving into the abyss of desirespair
Leprous, oh dear what have you gifted us with!
Constantin

My expectations were very high with this one. I loved all the Leprous' albums, but I know that every band has to decline, one day. That day has not come yet for Leprous.
When I first listened to the single, "The Price", I totally fell in love with it: the perfect combination of complexity and simplicity, a catchy song with challenging rhythms and powerful arrangement. Then it was the time of "Rewind", which is the third track on the album: from the moving intro to the mindblowing outro, passing through the memorable bass performance... another great song!
So, I first listened to the entire album knowing that it could possibly have more surprises for my ears. But I couldn't imagine how much this supposition was going to be confirmed. "Third Law" features absurd drum patterns and a very rigid performance by everyone. I think it's one of the less beautiful songs on the album, but it's still very positive. "The Flood" and "Triumphant" are simply two masterpieces in a row, the first being a kind of sick power ballad with sounds which appear to be quite new for the band, the second being a sort of epic and energetic march, featuring some of the most amazing grooves of the whole Leprous' discography, and a great chorus. "Within My Fence" closes the first half of the album in a positive, yet not perfect way, since it's probably the less convincing song on the album, though featuring a great drum performance, but no great ideas here.
The second half of the album features more complex and extended songs: four of them in a row are not shorter than six and a half minutes, while the last returns to the four minutes standard. "Red" is an unique journey made of impossible-to-follow grooves and unconventional solutions for the band sound. The instrumental section is just out of my words' reach. "Slave" is an absurdly tragic and obscure song, with a great chorus and a great synergy between guitars and keyboards: together they form an atmosphere worth of the sickest horror movie (but still not fit for it: this song would totally stole the attention from the film). "Moon" features a very interesting electric piano line, together with a great drum performance. It probably goes on too long with the same structures, but they are so good that the overall impression can be nothing but positive. "Down" marks one of the band's highlights, with an incredibly catchy chorus and other powerful grooves used in the intro and in other sections. Some drum fills are totally mindblowing here! The album ends with the graceful "Lower": a tender keyboard intro is blown away by a powerful chorus, just to return a while later in a totally moving arrangement. The special edition also features the bonus track "Pixel", which is ok but frankly nothing special at all.
Wholly considered, "The Congregation" can surely be mentioned as one of this year's best releases, and in my opinion it will be hard for whoever will try to surpass Leprous to manage doing it... once again!
9/10 (five stars, considering his ranking in my personal Top 2015 album list)
Mattia Merlini

Coal's introspective, dark aesthetic was controversial, and I recall a lot of disappointment from critics two years ago. I do not expect there to be nearly as much dissent this time around, however. The usual Leprous quirks are present: heavily syncopated riffs, repetitive passages with slight melodic and harmonic alterations, and Einar Solberg's vocal dynamics. On top of that, there is the album's particular sound, which incorporates attempts at a more emotional impact, post-metal tonality and tremolo picking, and a rising and falling of intensity throughout. New drummer Baard Kolstad puts on an absolutely phenomenal performance, similar to and rivaling John Douglas' performances on Anathema's Weather Systems and Distant Satellites.
Opening track and first single "The Price" hints at the band taking a more a djent-inspired direction, and the first minute of "Third Law" doesn't do much to dispel that notion. The band is playing more and more with 7 and 8 string guitars and extremely heavy syncopation at times. It continues in what I can best describe as "Josh Homme singing over Tesseract riffs being played at double speed". This somehow leads into the chorus, which is among the album's most memorable (but of course, like every great album, it is but one of many outstanding choruses). The chorus dominates much of the rest of the song. It also dominates my dreams, my nightmares, and battles for my very soul.
There's going to be a lot of talk about "The Flood", and rightly so. I believe both reviews I've seen thus far have mentioned it as a standout. There are portions that strike a similar vein as Coal's "The Valley" but this song is shorter and more direct. There is a combination of synth effects and an incredibly deep guitar, possibly a down-tuned 7 or 8 string, playing a heartbeat throughout most of the song. The chorus is every bit as massive as anything the band has written yet, and the heartbeat has a tremendously dramatic impact. The bridge is reminiscent of the second half of "Foe", again from Coal, before giving way to the, and I repeat for emphasis: Absolutely. Massive. Chorus. I don't want to give away all the secrets in store, but this song is incredible. All the superlatives you're seeing heaped on it are true. That being said, if anyone has said anything bad about this song, I'm sorry, but there's nothing I can do about the haters. We've all got to suffer them together.

Mark Nagy

En definitiva, un discazo, ¿para qué darle màs vueltas?






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