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lunes, 4 de julio de 2016

Cholo Visceral - Vol. II (2016)

Cuando un bajo empieza a riffear, seguido de una batería que va marcando la entrada para el éxtasis final que incluye sax y mellotrón se vuelve a hablar de jazz fusion, esta vez en un contexto inca.
Un disco para quemarse la mitra de Moog!

Artista: Cholo Visceral
Álbum: Vol. II
Año: 2016
Género: Jazz fusion
Nacionalidad: Perú


Lista de Temas:
01. Explosión del Misti

02. Muca

03. Cholacos
04. Jarjacha
05. Cholo Visceral
06. 10 años de terror
07. El paso entre las lomas

Alineación:
Arturo Quispe / Guitarras, ruido, teclado & voces
Israel Tenor / Guitarras & ruido
Manuel Villavicencio / Bajo, guitarra acústica/eléctrica & voces
Joao Orosco / Batería
Silvana Tello / Theremin, voz y percusiones
Max Vega / Saxofón alto





Cholo Visceral es una banda peruana que hace 3 años apareciera en escena con un destacable LP homónimo, en el que practicaban un prog-rock crimsoniano con ribetes psicodélicos y mucho poder que los acercara al heavy prog, mostrando una dinámica cuyo resultado final estaba basado más en intrincadas estructuras sonoras que en la holgura y libertad del jamming. Luego de eso, parece que la banda se dedicó a tocar en el reducido circuito progresivo peruano, llegando a presentarse en escenarios de Chile y Argentina a finales del 2015 (y yo ni me enteré), mientras el disco se editaba en vinilo en un sello griego (chupate esa mandarina!).
Este flamante "Vol. II" se encarga de ratificar que Cholo Visceral tiene mucho para ofrecer, y redobla la ambiciosa propuesta ya esbozada en su álbum debut, con composiciones extensas construidas con tantos cambios de tiempo y giros sorpresivos en su estructura que a veces resulta difícil recordar como han iniciado y que no se sabe como van a culminar: siempre hay un riff de guitarra o bajo que aparece de la nada o pasajes en los que la banda ralentiza o acelera el ataque, con un saxo que cobra un papel protagónico por instantes y con tramos en los que nuevamente citan al funk y al acid-rock, con un groove que no da tregua al oyente y perfora los tímpanos.
Hay que destacar también que incluso incorporan elementos de música andina ("Muca", "Cholo Visceral"), incluso con un tema de acústico arreglo y vocales femeninos ("Jarjacha") y un final a base de piano ("El paso entre las lomas"). Cholo Visceral no es una banda que le tema al reto de seguir sus instintos psico-progresivos aun con el riesgo de dejar a algunos oyentes fuera en ese proceso de complejizar su sonido.


El glorioso ensamble peruano CHOLO VISCERAL, una de las nuevas voces más autorizadas del movimiento progresivo peruano que se ha venido desarrollando desde inicios del nuevo milenio, vuelve a la carga con su segundo trabajo fonográfico, el cual se titula apropiadamente “Vol. II”. La agrupación pasa de quinteto a sexteto con la incorporación de Slvana Tello al Theremín, el canto y las percusiones, mientras que Israel Tenor ingresa en reemplazo de a las guitarras y los efectos; de esta manera, Tenor se halla en su enésima asociación con Arturo Quispe, con quien ya ha tenido periplos creativos en RAPA NUI y THE TERRORIST COLLECTIVE. Los que permanecen desde el primer álbum son el baterista Joao Orosco, el bajista Manuel Villavicencio (también aportando algo de voces y guitarra electro-acústica) y el susodicho Quispe a las guitarras, el sintetizador, los efectos y las voces. Todos los temas del álbum se gestaron como composiciones colectivas del sexteto excepto ‘Jarjacha’ (autoría de Villavicencio) y ‘El Paso Entre Las Lomas’ (Quispe). El repertorio de “Vol. II” fue grabado entre los meses de agosto y diciembre del año 2015, estando disponible en Bandcamp a fines de abril pasado y gozando de su respectiva edición física en CD en el presente mes de junio por vía de una labor asociada de los sellos Necio Records, Cuaderno Roto y Tóxiko Productores. Anticipamos que la ambiciosa duración de este nuevo repertorio se equipara a las mil maravillas con el tipo de ambición estética que el grupo ha proyectado para la composición del mismo. Bueno, veamos ahora el repertorio mismo de “Vol. II”, ¿vale?
Las cosas se ponen en marcha a lo grande con ‘Explosión Del Misti’, un despliegue telúrico de fuego, lava y bruma convertido en una ingeniería sónica vibrante e inquietante, un viaje pletórico de espectaculares recursos de dinamismo rockero llevado a elevadísimas potencias. En un espacio de 12 minutos y pico, los guitarreos nos regalan generosas dosis de filuda musculatura y los ornamentos de saxofón se hacen eco de estas vibraciones tan aguerridas; los vuelos del Theremín se expanden libremente mientras la dupla rítmica asienta las bases para que se juegue con diversos motifs. Conviven ágilmente la magia peculiar del KING CRIMSON de la era 73-4, la sórdida bravura del GURU GURU de los tres primeros discos y la prestancia sólida del avant-prog contemporáneo (pensamos en los ya extintos PERHAPS así como en los japoneses de HAPPY FAMILY) junto a los destellos aparatosos del HAWKWIND de la etapa 1971-3; un gran punto de inicio resulta este despliegue de electrizantes polimorfismos progresivos. ‘Muca’ cumple con el peligroso deber de suceder a tan tremenda pieza apertura, y lo hace elaborando en su pasaje inicial una rutina de psicodelia pesada que, sin duda, recibe el eco de la rabiosa médula sónica de ‘Explosión Del Misti’. De todos modos, la cosa no queda allí pues en una segunda sección el grupo se centra en un dinamismo más sobrio que se articula sobre un swing de tenor fusionesco: el solo de saxo resulta tremendamente evocativo, motivando la emergencia de una guitarra compañera mientras el bajo elabora una atractiva base armónica. El epílogo de esta pieza nos toma de sorpresa al llevarnos, bajo la guía de una de las guitarras, a un paraje reposado marcado envuelto bajo una neblina otoñal. El tercer tema del álbum es también el más largo del mismo – dura 16 ½ minutos – y se titula ‘Cholacos’. Esta maratón musical se centra en explorar con una estrategia más comedida las esferas de complejidad psicodélica que se explayaron en las piezas precedentes con el fin de ahondar en su potencial más épico: de este modo, se concreta un cénit decisivo del disco. Con el refuerzo de elementos math-rockeros operando en el entramado musical reinante, la banda conquista una refrescante vivacidad para sus aventuras sónicas. Todo fluye naturalmente mientras mantiene su pulso robusto, culminando en un aterrizaje relativamente estoico donde lo luminoso ostenta su más pura serenidad.
Tras las cruciales variantes de ecléctica musculatura psicodélica que se nos ha brindado en los primeros 37 minutos y pico del álbum, ‘Jarjacha’ varía drásticamente de registro al remontarse a climas introspectivos bajo la guía primordial de las guitarras acústicas, elaborando así un acercamiento al modelo del acid-folk. El canto de Silvana asume un rol ritualístico mientras los retazos de guitarra eléctrica exhiben una mágica inquietud. La pieza que precisamente se titula ‘Cholo Visceral’ nos brinda un retorno a las expansiones rotundas de la energía expresiva del ahora sexteto. Comenzando con un vivaz ritmo andino y con un claro ánimo festivo, el jolgorio no tarda mucho en estallar en un carnaval psicodélico agresivo que se sostiene sobre un compás fusionesco de inspiración afro-peruana. En la frontera del tercer minuto vuelven las vibraciones andinas bajo un ropaje más sofisticado, pues lo que se anuncia aquí es el pronto nacimiento de dos poderosos jams sucesivos que nos remiten a la esencia más recurrente del grupo: el primero de éstos se sostiene sobre un esquema rítmico abiertamente complejo mientras que el segundo se apoya en una garra más visceral, aunque sin renunciar al perfeccionismo típicamente progresivo. Nos acercamos al final del disco y nos topamos con ‘10 Años De Terror’, pieza que al igual que ‘Cholo Visceral’ dura poco más de 11 minutos. Su esquema de trabajo va claramente por la línea de las dos primeras piezas del álbum, aunque con una ingeniería similar a la del tercero en cuanto a la búsqueda de refinamiento y contención a lo largo de la ilación de los diversos motivos. La última sección de ‘10 Años De Terror’ se centra en una oscurantista languidez en clave post-metalera con ribetes space-rockeros: el solo de guitarra que entra a tallar es simplemente exquisito. El broche de este repertorio llega de la mano de ‘El Paso Entre Las Lomas’, ejercicio de minimalismo grisáceo que coquetea con el estándar post-rockero de unos GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR: durando un parco tiempo de 4 ¾ minutos, está claramente diseñado para exorcizar reflexiones solipsistas mientras se da la bienvenida al anochecer.
Todo esto fue “Vol. II”, una honesta declaración de principios sobre el deseo de crecer artísticamente y el ímpetu por retratar las esferas más sórdidas e inquietantes de la psique humana con las bien nutridas paletas que brinda el lenguaje del rock psicodélico. La gente de CHOLO VISCERAL ha demostrado fehacientemente que ocupa un sitial de gran alcurnia en la actual escena de la vanguardia progresiva peruana y latinoamericana. ¡Recomendado el 100%!
César Inca Mendoza


La mayoría de temas en esta producción siguen el estilo clásico de este conjunto: un rock progresivo del bueno, versátil e intenso. Sin embargo, encontramos un par de tracks que revelan nuevas e interesantes tendencias en su música. He ahí su factor sorpresa.
El rock progresivo tiene escasos, pero buenos, exponentes en nuestra capital y Cholo Visceral es uno de ellos. Luego de pisar fuerte en el circuito local hace algunos años, con la publicación de su EP debut, la banda nos vuelve a sorprender con Vol. II, su segundo trabajo discográfico. Una producción en la misma línea que su antecesora, pero con algunas sorpresas que demuestran una mayor versatilidad en el sonido de la banda.
¿Cómo definir el sonido de Cholo Visceral? En pocas palabras: estridente, acelerado y cargado de mística. Las influencias de la música andina, el rock psicodélico y el jazz son evidentes y le dan identidad propia a la música de este conjunto. Todo eso ya lo han demostrado en su primer EP Cholo visceral, lanzado hace más de tres años. En ese contexto, escuchamos este nuevo trabajo en espera de encontrar un elemento innovador.
El inicio no sonaba muy prometedor. Explosión del Misti sigue las mismas tendencias que los tracks del primer disco: temas largos y repletos de cambios de ritmo, mientras que la guitarra, la batería y el saxofón se disputan el protagonismo a cada minuto. En esa línea llegan Muca, con un ritmo más calmo, y Cholacos, que posee una atmósfera especialmente siniestra. Esta última es la canción más larga del disco, una pieza compleja que nuevamente refleja el virtuosismo de la banda para la composición.
Hasta este momento, el álbum puede parecer una segunda parte de lo ya realizado por la banda (más de lo mismo), pero entonces llega la sorpresa. Jarjacha es una pieza de tendencias folclóricas y contemporáneas a la vez. Con la guitarra acústica como protagonista, acompañada de una sutil línea vocal, representa un respiro de aire fresco a los extraordinariamente largos temas progresivos ya mencionados. La guitarra eléctrica entra y sale como le da la gana en cada tramo, en el momento justo.
Luego llega el tema homónimo del grupo, Cholo visceral. Con el clásico inicio acelerado, que caracteriza a la banda, el tema se apaga de a pocos, hasta retornar al estilo folclórico que pudimos escuchar en el track anterior. El saxofón ayuda mucho a lograr este matiz en el sonido del grupo y los instrumentos estallan en repetidas ocasiones durante la canción. Entonces comienza 10 años de terror, con un inicio fuerte, algunos momentos intensos y un clima tétrico, pero nada que ya no hayamos escuchado con anterioridad.
El disco cierra con El paso entre las lomas, la canción más corta y posiblemente la más sutil de todas. El teclado y los efectos sonoros están muy bien colocados y contribuyen a darle autenticidad al track, lo diferencian totalmente del resto. Quizás no sea con exactitud el cierre que esperábamos, pero no podemos dudar que es uno de los más atrayentes en este material.
Vol. II es, en gran parte, una continuación de lo ya realizado en el EP debut de Cholo Visceral, la banda ha demostrado su capacidad de generar temas largos y complejos que solo realzan su versatilidad y buen dominio de los instrumentos. Sin embargo, son los temas cortos la mayor novedad en esta producción. A diferencia del resto, ambos fueron compuestos exclusivamente por dos integrantes del grupo: Arturo Quispe participa con El paso entre las lomas y Manuel Villavicencio hace lo propio con Jarjacha. En los dos encontramos nuevos matices y líneas que la banda podría, y debería, explotar en trabajos posteriores para evitar el estancamiento musical.
Calificación: 7/10
Franco Martinez


La segunda entrega discográfica de Cholo Visceral, titulada simplemente “Volumen II” , funciona como confirmación. Es la reafirmación de un estilo progresivo hilarante, sórdido, que penetra en los intersticios no explorados generando una marca propia y disímil.
En los temas del disco se evidencia esa pretensión progresiva de hacer canciones totales, apoyadas en la larga duración y el despliegue instrumental. A diferencia de otros estilos, para la correcta ejecución de una propuesta progresiva además del factor emocional, es necesaria la destreza instrumental de los músicos. Y la gente de Cholo Visceral demuestran que carga con esas credenciales.
“Cholacos” asoma como una de las piezas que resume mejor la propuesta del grupo. La atmósfera no uniforme, de subidas y bajadas continuas, de aceleraciones y pulsaciones que nos ponen en un vehículo de montaña rusa. En este tema ese juego se da naturalmente, sin artificios ni pretensiones, pero sí con sorpresas.
En otros pasajes del discos se evidencian referencias ineludibles a las raíces andinas. Si bien en algunos nombres de las canciones ya hay una alusión sospechosa a ese trasfondo cultural no capitalino (“Muca”, “Explosión del Misti”) en “Jarjacha” y “Cholo Visceral” es donde la simbología y los guiños a los sonidos locales se hacen más evidentes. La aparición de estos lazos le otorgan cierta identidad nacional a la propuesta del grupo. Sin embargo, esos artificios pueden también ganar espacio para generar el quiebre de la naturalidad de la propuesta. Recordemos que hoy la fusión es moneda corriente en la producción estilística y tiene un poder seductor muy fuerte.
La posibilidad de generar atmósferas densas es una de las facultades de la agrupación. A partir de ellas, los caminos a tomar pueden ser diversos. Esperemos que sigan explotando ese abanico amplio de posibilidades para no caer en la reiteración.
Calificación: 7.2 / 10
Oscar Bermeo Ocaña

2 comentarios:




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