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lunes, 9 de mayo de 2016

Alejandro Matos - La Potestad (2015)


Definido por algunos críticos internacionales como uno de los mejores discos del 2015 a nivel mundial, tenemos el agrado de presentar al gran músico Alejandro Matos en nuestro recorrido por el under argento, en su último y mejor trabajo. Discazo sin desperdicio que sirve de introducción para el resto de discos de éste estupendo artista que tenía ganas de presentarlo hace tiempo. Maravilla que los invito a disfrutar!

Artista: Alejandro Matos
Álbum: La Potestad
Año: 2015
Género: Rock progresivo ecléctico / Progresivo crossover
Duración: 62:35
Nacionalidad: Argentina


Lista de Temas:
1. Escindido
2. Cazadioses
3. Potestades
4. Angel
5. Anclas
6. Lo Velado
7. La Construccion del Desierto
8. Pertenencia

Alineación:
- Alejandro Matos / Vocals, Guitars, Keyboards, Samples, Programming
Support musicians:
Javier Garcia Atencio / Drums
Andres Zadunaisky / Bass
Mariana Gasloli / Contrabass
Claudia Kuttenplan / Clarinet
Pedro Kiszkurno / Bandoneon
Catalina Matos / Theremin


El tipo viene haciendo aportes musicales desde hace años y sacando su último y tremendo disco el año pasado, el multiinstrumentista Alejandro Matos parece haber cerrado un ciclo de búsqueda y aquí está el resultado. En él no falta instrumentación varia, incluso un Theremin, bandoneón, clarinete, contrabajo más los elementos más habituales, pero la verdadera expresión artísticamente renovadora está en el corazón de Alejandro que es capaz de plasmar un sinfín de emociones, más allá de la capacidad técnica indudable de la que ya viene dando muestras desde hace tiempo. Pero la joyita del disco es el arcoiris multicolor de emociones que aquí se plasman.
¿Qué mejor que traerles una buena reseña del disco para explicarlo? ¿Quién mejor que nuestro columnista involuntario de siempre?... vamos con el comentario de César Inca y luego seguimos con nuestras torpes palabras.


ALEJANDRO MATOS vuelve a la carga para hacer acto de presencia en la actual escena progresiva argentina muchos años después de su dupla de “Persona” y “Freak”: este año 2015 es el año de “La Potestad”. Yendo más allá de la búsqueda interior de la persona y no conformándose con ser un simple extraño, Alejandro Matos busca una nueva potestad afirmando un lugar en el mundo. Por eso la música expresada en este nuevo disco tiene tantas secciones tan musculares en cuanto a su estructura sonora: todo un progreso respecto a sus trabajos anteriores, buenos de por sí, sin perder el hilo conductor en cuanto al enfoque estilístico ni las temáticas autorreflexivas sobre el camino del yo y el sentido de la vida. A lo largo del álbum, MATOS se hace cargo de las guitarras, teclados, samples, programaciones y canto, mientras el baterista Javier García Atencio y el bajista Andrés Zadunaisky le acompañan como soporte recurrente (además de algunos colaboradores adicionales que iremos mencionando en el camino). También es oportuno recalcar cuán excelente letrista es MATOS: las inquietudes existencialistas de un KAFKA y las nebulosidades místicas de un HESSE conviven cómodamente con el surrealismo de un SPINETTA y los intrigantes cuestionamientos de un PETER HAMMILL en la elaborada y, a la vez, familiar prosa de este señor. Vayamos ahora a los detalles de este disco en cuestión para concentrarnos en sus igualmente notables méritos como creador musical.
Abre el disco ‘Escindido’, un preludio sombrío y etéreo marcado por espartanas escalas de piano, las mismas a las que se añade luego flotantes efectos cósmicos de fondo, un idóneo ambiente de misterio que abre la puerta a la emergencia de la poderosa canción ‘Cazadioses’, la cual cobija la electrizante energía de una contemplación airada bajo su cubierta de lánguida majestuosidad. La potencia de los riffs básicos y la robusta precisión del esquema rítmico garantizan que se mantenga un alto nivel de atractivo para el foco melódico central, el cual ostenta una aureola oscurantista que se va haciendo más explícita mientras va desarrollándose. ¡Gran clímax inicial! Cuando llega el turno de la canción ‘Potestades’, la pesadez emocional baja un poco pero se mantiene la gravedad en la actitud contemplativa de MATOS, tanto a la hora de cantar la letra como a la hora de dirigir la realización del desarrollo temático. Con los sonidos de bandoneón que entran a tallar en algún momento del intermedio (aporte de Pedro Kiszkurno), el oyente se topa con un ornamento tan llamativo como inesperado: pero, en definitiva, es el solo de guitarra – al modo de un híbrido de STEVE HACKETT y DAVID GILMOUR – el que redondea la faena fehacientemente antes de que surja la última parte, cantada dentro de un engranaje instrumental más relajado. El sentido lírico elaborado aquí llega a niveles de fenomenal esplendor, aunque es una pena que el solo de guitarra en cuestión sea tan breve… pero así lo quiso el autor y, además, ya llega el turno de la cuarta canción, titulada ‘Ángel’. Esta pieza que dura cerca de 6 minutos resulta esencial a la hora de trazar exhibiciones de las facetas más oscuras de “La Potestad”. Un poco siguiendo la huella del aspecto más denso de STEVEN WILSON, MATOS crea una aureola de languidez emocional bajo un ropaje sonoro que se siente grave a través de una sobriedad inquietante, una amenaza de desequilibrio que solamente muestra parte de su sombra. El aporte de Theremín a cargo de Catalina Matos ayuda mucho a completar esta atmósfera que casi, casi invita a la paranoia, aunque tal vez está diseñada para aludir a una presencia trascendente.
Durando 9 ¼ minutos, ‘Anclas’ exhibe recursos de punche sonoro muy oportunos tras la etérea oscuridad de ‘Ángel’, aunque sin hacer de este contraste algo excesivamente chocante. Básicamente se trata de un blues-rock progresivamente estructurado desde el cual MATOS trabaja las influencias de LUIS ALBERTO SPINETTA, el PINK FLOYD de la época 75-77 y GENESIS, todo ello con su toque personal que le permite orientarse hacia vibraciones modernas (como en el lado oscurantista de STEVEN WILSON, por ejemplo). Una mención especial debe ir para el primer solo de guitarra, uno de los más electrizantes de todo el álbum. Un nuevo giro musical en el repertorio del álbum se da cuando emerge ‘Lo Velado’, la que tal vez es la canción más arquitectónicamente lírica del álbum: su talante reposado crea la impresión de que algo esté suavemente oculto, velado como dice el título, pero aún así hay un aire de calma intelectual que resulta gravitante para el ambiente general de la canción. Ciertas partes de piano tienen algo de misterioso y hasta tétrico, en cierto modo, mientras que los sonidos de clarinete y acordeón que entran a tallar en el intermedio instrumental aportan calidez al asunto. El clarinete es real, tocado por la invitada especial Claudia Kutenplan; también está como invitada la contrabajista Mariana Gasloli. ‘La Construcción Del Desierto’ tiene que describirse, ante todo, como una pieza fastuosa que impone su personalidad a través de un bien aprovechado espacio de 6 ½ minutos. Sacando provecho del impacto causado por la musculatura melancólica de canciones como ‘Cazadioses’ y ‘Anclas’, MATOS y sus colegas trabajan con la gestación de una intensidad musical más contenida y más sofisticada: esto último se debe al lugar destacado que ocupan los teclados dentro de la ingeniería instrumental. Hay algo de gótico aquí, cabe señalar.
La extensa composición ‘Pertenencia’ ocupa los últimos 25 minutos del álbum - o casi –, lo cual supone, naturalmente, un recurso de acentuada grandilocuencia para el dramatismo emocional e intelectual que se ha venido desarrollando a lo largo del álbum; eso sí, cabe aclarar que MATOS prefiere no elaborar aquí ningún tipo de exaltación épica sino que simplemente quiere redondear con precisa meticulosidad la atmósfera general del álbum. Las cuatro secciones de ‘Pertenencia’ portan los títulos autónomos de ‘Ser’, ‘Hacer’, ‘Someter’ y ‘Parecer’, sucesivamente. La suite comienza con un groove ligero que permite el desarrollo de ciertos coloridos sonoros amables: estructuración del empalme rítmico de las guitarras acústica y eléctrica, solo de piano. Más adelante, la cosa se pone un poco más aguerrida, indicando así que el espíritu central de la suite apunta a un aumento de la densidad expresiva, cosa que se cumple efectivamente, especialmente cuando llega el momento de un solo de guitarra tan poderoso como los de Alex Lifeson en los mejores tiempos de RUSH y un tufillo Frippiano bastante bienvenido. Poco antes de llegar a la frontera del undécimo minuto y medio, el esquema rítmico se calma un poco para ahondar en el aura reflexiva y abrir campo a una revitalizada musculatura rockera, casi rayana con el post-rock, pero con una pesadez blues-rockera inocultable y una razonable dosis de sofisticación progresiva en las atmósferas subyacentes. Hay ciertos momentos estratégicos dentro del desarrollo temático en curso donde se emplea una medida intensificación del punche rockero. Para la última sección, el asunto se pone un poco fastuoso con esas ágilmente densas orquestaciones de teclado y ese guitarreo Crimsoniano, los cuales se congregan para orientar al epílogo de la suite hacia una grave ceremoniosidad marcada por una envolvente nostalgia. Y todo esto es “La Potestad”, una muestra inconfundible del tipo de magnificencia musical a la cual ha ascendido la evolución artística de ALEJANDRO MATOS a lo largo de su discografía. La escena progresiva argentina tiene en este señor a una figura creativa de enorme calibre.
César Inca

En su conjunto, el álbum es oscuro, incluso tiene algunas influencias del gothic rock. A veces la música es muy densa, dominado por guitarras distorsionadas, y el arte de la tapa refleja bastante bien el contenido de este disco. Al igual que en sus anteriores discos, que se vienen en las siguientes entradas, letras tienen una enorme importancia, y dan el complemento perfecto a la oscuridad de la música. Como influencias generales podremos reconocer a Pink Floyd, Anekdoten y Van der Graaf Generator, y donde tampoco falta alguna influenca de música clásica y hasta tiene un solo de theremin 2,5 minutos.
Yo creo que le única gran contra de la música de Matos es su propia voz, y que tendría que considerar seriamente en sumar a un buen vocalista, aunque igual es como que encaja bien con la música, pero el disfrute de éstos temas con un buen vocalista serían mucho más disfrutables. Y lo más notable está en la impresión de los sentimientos, registrada en cada track. El concepto del disco gira en torno a los dioses, en la búsqueda de él, en su necesidad en el alma humana, o en sentirse un dios y creerse omnipotente y olvidarse del sufrimiento de otros. Las canciones, de acuerdo a la temática, es intrigante, cautivadora y oscura. Una mención aparte merece el último track del disco: "Pertenencia", con sus 25 minutos, canción épica, crimsoniana, con excelentes interludios instrumentales entre cada parte de la suite de cuatro partes, enmarcan la fuerza de la lírica críptica y metafórica, y con una composición muy densa, rica y melódica. Esta epopeya es una composición brillante y pasa por diferentes estilos y estados de ánimo, y donde no faltan las fuertes referencias a King Crimson.

En definitiva, un disco muy bien compuesto, interpretado y arreglado. La grabación y la mezcla son muy bien, y parece que esta vez Matos dio más espacio para cada instrumento, y el resultado es más que satisfactorio. Seis años después que disfrutaramos de "Freak" nos llega éste excelente disco que soreprenderá a más de un desprevenido.

Vamos ahora con algo de la biografía de éste músico, luego algunos comentarios en inglés y adéntrense en el disco, que vale mucho la pena:


Mi historia musical pudo haber tenido varios comienzos. Uno de ellos podría ser en 1974, cuando aprendí a poner discos en el Winco. O tal vez cuando mostré una clara tendencia a prestarle atención a la música que sonaba en películas o televisión. Quizá fueron aquellos himnos solemnes y poderosos que sonaban en la iglesia protestante a la que me llevaban de chico. Seguramente uno de los puntos fundamentales fue el comienzo de mis estudios musicales, en 1980, cuando aprendí a tocar la guitarra y fundamentalmente el lenguaje musical, lo que equivaldría a aprender a manejar los sonidos. La música siempre me interesó y sin dudas tuve momentos mágicos con ella.
En 1980 comencé a estudiar guitarra y en un grupo de enseñanza gratuita. El precio de estar ahí fue más alto que el monetario y a los pocos meses abandoné bastante estresado. Aprendí poco en el instrumento y mucho en la música. O mejor dicho, en sus significantes.
En 1982 comencé a estudiar piano. Enseñanza de ama de casa aburrida que tiene instrumento. Ahí avancé muchísimo más con la teoría de la música y poco con el piano. El lenguaje musical era luz.
Pero había algo fundamental en esta primera parte de la historia. No había diversidad y no había tolerancia a cosas que no sonaban en el entorno. Nuestra historia en el núcleo era la correcta. No había que salir de ahí. No había razon alguna para salir de ahí.
Eso funcionó perfectamente hasta que llegaron mis 13/14 años y comenzó, aparte de mi historia musical, mi historia artística. Esos comienzos sí fueron más claros y delineados. La música era todo lo que sonaba. El arte era todo lo que me sonaba a mí. Y en 1983 la cosa empezó a mutar.
Retomé la guitarra y nunca más la dejé, conocí el rock elaborado de los 70, comencé a componer poesía automática y una canción por día, llegaron los recitales en vivo, el surrealismo visual y sonoro, los terrenos pantanosos del arte, el academicismo sin etiqueta, el estudio de música desde otros lados, el rock, la música clásica que no se escuchaba en la radio, la improvisación, la narración sonora, la experimentación, la electrónica, la oscuridad, los conceptos. Como mis comienzos con el aprendizaje no habían sido del todo afortunados, me las arreglé para ser buen autodidacta, aunque no fanáticamente.
En 1987 viajé a Buenos Aires, me metí en un estudio y grabé una canción en 5 horas. Yo fui la banda, atreviéndome incluso a agarrar un bajo por primera vez en mi vida. Eso fue determinante. A partir de ese día lo supe...
En algún momento descubrí que la búsqueda me había llegado muy lejos y recién en 1990 pude armar una banda, más de rock oscuro que de experimentación. Solamente duramos un año y fue muy bueno para evolucionar y entender el funcionamiento de un grupo. Tuve otras bandas después, buenas, malas e impresentables.
Ese período incluye mi radicación en Buenos Aires, mis estudios de guitarra y armonía, y recitales, grabaciones, composiciones. Eclipse en 1996, Salvador en 1997, Facultad de Profecía en 1998, Facultad en 2002-2004.
Y por último, la banda final: Alejandro Matos. Lo dije en su momento, (y en otro lugar del planeta un artista con un poco más de medios decía lo mismo): "La ventaja de ser solista es que yo no me disuelvo". Yo agregaría que las desventajas son muchas más. Pero esa "no disolución" tiene más de la mitad de las acciones. Así fue como compuse y grabé 4 obras, dos de las cuales llegaron al disco.
En 1998 compuse "lo que queda" basada en una colección de cuentos del mejor escritor de la historia argentina. Esta obra fue grabada pero no se editó en CD.
En 2002 compuse Incendio, que fue tocada en vivo y grabada en parte. Esta obra tiene como núcleo el colapso social de 2001 y las cosas que hicieron que se produjera. Pero por sobre todo es una referencia más bien simbólica a los miedos, al dolor, a la soledad, a la marginación, y a la paranoia de un individuo respecto de su entorno cuando el incendio arrasa con todo y se lleva todo. Curiosamente la música está más relacionada con mi primera banda que con lo que venía haciendo.
En 2006 se editó Persona, que había compuesto antes de incendio y por alguna causa (tal vez el incendio, justamente) dejé archivado. Fue tocada en vivo en varias oportunidades en 2006 y 2007. Persona es la historia de una lucha por la conquista de la máscara verdadera. La música suena por momentos sinforockera, por momentos psicodélica, por momentos alternativa y ahí aparecen las experimentaciones de nuevo.
En agosto de 2009 se editó Freak, mi nuevo disco. Empecé a trabajar en él a fines de 2007.


Y aquí los comentarios en inglés:


This is ALEJANDRO MATOS's fifth solo album. Five years ago he contacted me and other reviewers from Prog Archives to listen to two of his albums ('Persona' and 'Freak'), a thing that I did then and also I wrote reviews about them. I do the same now for his 'La Potestad' album.
It is not easy to know the meaning of the lyrics by only reading them.
As a whole, the album is 'dark'. Not very optimistic. Musically , the album, like the two previous albums by Matos, has some Gothic Rock influences, and also sounding to me like being influenced by THE CURE, ROGER WATERS, PINK FLOYD, THE SMASHING PUMPKINS, etc. Sometimes the music is very dense, dominated by distorted guitars. There are also some keyboards, the use of bandoneon, clarinet, contrabass and theremin. The recording and mixing are very good, and it seems that Matos this time gave more space to each instrument, not sounding saturated, like he and his collaborators recorded few overdubs. His vocals sound good.
Again, I say that this kind of music is not the kind of music that I listen to very often. But this album has some interesting things in the Prog Rock music sense.
The cover art reflects very well the content of this album.
Guillermo Vázquez Malagamba


Another dark album from the Argentinian multi-instrumentist Alejandro Matos. As in his previous albums, lyrics have a huge importance. Surely not an easy one, first of all for the darkness of the music but also for the tightness of the concept and the lyrics. For this reason I will try to examine the album track by track.
Alejandro Matos has explained that the concept is about "power", intended as (his words) "a way to feel good".
The first track, Escindido (Split Off) is instrumental. A piano with a lot of pedal reverb sadly playing few notes on minor chords introduces the album while a background voice says something in English. I can't understand what. It ends suddenly giving room to "Cazadioses", whose possible translation is "God Hunters". The instrumental part is reminiscent of Pink Floyd and King Crimson, at least to my ears, but the guitar is sometimes hard. The vocals are very particular. In his way of singing Alejandro can appear a little untuned at a first spot, but this is how he integrates the lyrics with the music. I suppose that the songs couldn't be different. So this is the point: like it or hate it. I think it fits well with the music but of course we can't speak of "commercial potential". The song speaks of people hunting for a God that is not feared, trying to make a duel.
"Potestades"(Powers) speaks of becoming God by ignoring pain, otherwise we can only worry aboutkilling or being killed. I want to remark the sound of the guitar which is reminding of George Harrison's playing. Very intriguing. I couldn't imagine the Beatles playing a so dark music. The passages are never trivial, and instead of a chorus there's a very nice bandoneon solo. A link to the artist's country traditions. But effectively there's a lot in this track. A short guitar solo followed by a reprise of voice and 12 strings guitar.
Now, after hunting for God, we have an "Angel" who "doesn't come from Heaven, he opens a thousand of doors and closes only one". It's about the power of innocence.Technically intriguing, voice and acoustic 12 strings (I guess) guitar with a keyboard background and the same huge amount of reverb of the first track. The guitar harping in the instrumental part reveals how important is Alejandro's voice in setting the mood. There's also a Theremin in the final part of the track.
Anclas(Anchors) can be explained by translating the last part: "I have repaeted thousands of times: I won't accept. Everything has lost weight. Nails under the skin. The language of fakers can be learnt." This is the power of obstinacy. A very rocking track introduced by vibrato keys and followed by the chanonical guitar, drums and bass. Here also the voice sounds a bit different from the rest of the album, in line with the rock of the track. In the way 7th chords are placed, I continue hearing a reminescence of Beatles. Very strange, also because the fab4 have never done anything of this kind. In the second half the track goes acoustic. The melody line is full of unusual passages which add a little touch of weirdness before the final lead by the distorted guitar.
Lo Veilado(The Veiled) is driven by the keyboard's leslie and the bandoneon. It's a song about mistery. "Nobody understood, and it was good. The veiled follows his steps. DOn't ask questions to mistery. We burn our time, we are not Gods".
"New tears flood the desert.Nothing to loose. No water or thirst.Eating from this soil". This is "La Construccion del Desierto(The Making of the Desert). Alejandro says that this song represents the power of Ignorance. The tempo is obsessive. The desert is a strong image, I have always related it to Death. A very good song. At this point the listener has surely got used to the vocals, so appreciating it should now be easier. Anyway this is an album that requires headphones and the right attitude. The Gilmouresque guitar solo over the vibrato keys is very nice and this song reminds me to the atmosphere of "The Trial" from The Wall.
Finally the epic. Google translates "Pertenencia" with "Membership", but literally it means "Belonging to something". About 25 minutes divided in 4 sections: Ser(To Be), Hacer(To Do), Someter(To Submit) and Parecer(To look like). It's a Crimsonian kind of song with very intense lyrics each line is descriptive and can live on its own. The instrumental interludes between the parts are excellent, very well composed, played and arranged. The four parts seem to be consequential in terms of lyrics. Anyway I won't describe the 25 minutes. Let's just say that it goes through different moments, but the darkness behind is always present.
A 4-stars album but it requires the right mood, moment and logistic.
Luca


The power of good music
La Potestad is the fifth album by Alejandro Matos, a multi-instrumentalist hailing from Buenos Aires. I became familiar with his music in 2010, when I reviewed his two last albums, the decent Persona and the excellent Freak. Six years after the release of Freak, he returns with La Potestad.
La Potestad is, as I have been informed, a concept album about power. Not power in the political, military or economic, but power as a way to feel good: the powers of truth (Cazadioses), innocence (Angel), obstinacy (Anclas), mystery (Lo Velado) and ignorance (La Construcci'n del Desierto), and power as something inevitable (Potestades). These lyrics are hard to get into, even for someone who masters the Spanish language, I think. They are very cryptic and metaphorical and speak in often desolate images.
The music on this album continues the line of the previous albums. The progress from Persona to Freak has been continued. Where Persona had a very basic instrumentation and was mostly guitar-oriented, Freak has some more. The same can be said of the quality of the compositions. On La Potestad, some unconventional instruments like the bandoneon, the theremin and the clarinet enter the scene. The compositions are dense, rich and melodic on this album. Alejandro does not play almost everything all by himself; he is accompanied by a drummer, a bass player and some other musicians. His musical inflences are varied: from Van der Graaf Generator and Pink Floyd to Argentinian styles and classical music, combined in a very personal, eclectic blend.
When I heard La Potestad for the first time, it felt like a birthday present I was very happy with. Though I had little time, I was too curious to leave it for one or two days. After each track I longed for the next one and when the first spin was completed, it was good.
The album opens with Escindido (Isolated), which is somewhat reminiscent of Invernadero de Preguntas on his previous album: some ununderstandable talking in anglophonic gibberish, accompanied by an electric piano. After two minutes and a half, it ends abruptly and Cazadioses kicks in.
Potestades has a bandoneon solo which adds some couleur locale to this track. Recommended to queen Máxima for the occasion. Angel has acoustic guitar and ends with a 2.5 minute theremin solo, which makes it one of my favourite tracks on the album. Anclas is a heavier, rocking 9 minute track with a Gilmouresque guitar solo, a quieter middle section which becomes even symphonic when a mellotron kicks in. Thanks to some twists at the right moments, this track remains interesting to listen to. Lo Velado sounds more light-hearted with bandoneon and clarinet.
Hereafter the album becomes darker with the heavy, pounding La Construcción del Desierto. This is another favourite of mine. A difference of 95 degrees of latitude cannot keep me away from thinking of Anekdoten somehow. The guitar solo reminds me of Genesis' Fly on a Windshield.
The album ends with a dark epic, Pertenencia, the third of my favourite tracks, which clocks out at almost 25 minutes. After El Infierno de los Buenos, this is the second proof of Alejandro's talent to write masterpiece epics. This epic is a brilliant composition and goes through different styles and moods: a light and jazzy piano, a screaming guitar solo and in the last section it sounds almost classic with strong King Crimson references. Alejandro describes the lyrical theme as the ways in which someone can have the powers mentioned above. Yet I feel free - or impertinent - to give my own interpretation, based on the title of the epic and the four parts in which it is divided: Pertenencia (belonging) has the sections Ser (to be), Hacer (to act), Someter (to submit) and Parecer (to resemble). This makes me think of a sequence of an individual who abandons his individuality to belong to a group.
But there is one more power. One that does not need to be mentioned on the album because it is omnipresent from the start until the end, the power that defies language barriers: the power of good music. This is what makes La Potestad one of the best releases from the year of long awaited albums and lifts it up to a five star rating and an appropriate place in my top 5/5 of 2015.
Robert

Repito, no dejen de escuchar éste disco y conocer a éste músico, que tengo en la mira desde hace mucho tiempo y por alguna de esas extrañas razones nunca había traído al blog y no lo había presentado en sociedad. Ahora sí, para ustedes, éste fue el comentario de un disco magnífico. El resto de la evaluación depende de sus gustos, su oído y su corazoncito. Que lo difruten!

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