Aclaración...

Este espacio se reserva el derecho de publicar sobre cualquier tema que parezca interesante a su staff, no solamente referidos a la cuestión musical sino también a lo político y social.
Si no estás de acuerdo con lo expresado podrás dejar tu comentario siempre que no sea ofensivo, discriminador o violento...

Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).

viernes, 5 de febrero de 2016

Neoliberalismo; la Justicia y los medios: la violencia institucional


Antes de que Macri asuma la presidencia habíamos alertado que el gobierno se apoyaría en la Justicia y los medios para tratar de crear el clima adecuado para ejecutar un plan de concentración de riqueza (para el que quiera revistarlos, puede verlos aquí) en el mismo tono que se está dando en la mayoría de los países del mundo.
En nuestro primero posteo titulado "El neoliberalismo se prepara para gobernar... Agarrate Catalina!" del 25/11, habíamos dicho: "El neoliberalismo son los medios, el poder judicial, los mercados... La tarea será combinada, y la justicia le proporcionará al nuevo gobierno la comodidad de no tener que decir otra cosa que no sea "respetamos a rajatabla a la justicia". No gobernará Macri, gobernará el neoliberalismo."


Hoy, mientras los medios de comunicación corporativos preparan el terreno, ocultan información y estigmatizan a cualquier oposición, la justicia es el instrumento legislativo para convalidar el ajuste, la más brutal transferencia de recursos, los despidos, las persecuciones políticas, la claudicación ante los buitres, los despidos, la baja del salario, el asalto de Clarín para quedarse con la mayor concentración de medios de la historia, las políticas de seguridad alineadas con lo más rancio de la derecha histórica, la destrucción de la pequeña y mediana empresa orientada al consumo interno, el enriquecimiento exorbitante de los pools de siembra, un alineamiento humillante con los EEUU y Gran Bretaña, un abandono de nuestros aliados en la región, los tarifazos y el incontenible ascenso de la protesta social que ya empieza a despertar. No es una grieta cultural, es una fractura social, estas cosas no se solucionan con slogans vacíos acerca del "diálogo y el consenso" y "la superación de la grieta", la cual -de paso sea dicho- han ahondado a límites insospechables.

Y terminamos la misma entrada titulada "El neoliberalismo se prepara para gobernar... Agarrate Catalina!" del 25/11:


En su regreso al poder, el neoliberalismo no dejará nada librado al azar. Yo tenía mis dudas, dado el escaso margen conque Macri ganó el ballotage, pero a la vista está que el proyecto es profundo y troncal. Acá se puede ver cómo se va diseñando el gobierno de los CEO. Lo que está por verse es cómo se las ingeniarán para ir comunicando la demolición. Como ya se ha dicho, dirán que son medidas indispensables que aunque sean antipáticas deben tomarse dado el desastre en que quedó el país.
Macri cumplirá el rol en que se siente cómodo: relaciones públicas y fotos, mientras la cúpula de la derecha se harà cargo de la política concreta: a saber, el Tío Sam que intentará desplazar a todos los gobiernos populistas de América Latina, los gerentes y empresarios a cargo del gabinete, el mercado a pleno y los medios tratando de ocultar y engañar. Seguramente los equipos de marketing ya estàn trabajando para que las masas aplaudan las medidas que les hará sangrar el tujes... señores, esto recién empieza...

Ante esto les invito a leer la siguietne reflección que creo es muyt adecuada a los actuales tiempos, que reclararán inteligencia, organización y una metodología no violenta en una situación que se agraba día a día.
Si les interesa, entren al post, y si no les interesa, ya se acordarán cuando le lleguen las tarifas de los servicios, eso como primera medida, vendrán muchas más en estos cuatro años...

En sólo 50 días de gestión, el gobierno macrista recibió críticas de diversos sectores. En este caso Raúl Zaffaroni mediante una carta nos hace reflexionar sobre nuestro presente y pasado.
A continuación, una carta abierta del abogado, criminólogo y escribano argentino Eugenio Raúl Zaffaroni, doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional del Litoral (1964), y ministro de la Corte Suprema de Justicia de su país desde 2003, hasta el 2014 cuando presentó su renuncia. Y quien conoce muy bien los juegos creados desde los medios para estigmatizar a cualquiera que se acerque a las causas populares (*).

He aquí el texto:


La situación del país es insólita, pero en modo alguno desesperante: el campo popular superó momentos mucho peores. Además, toda Latinoamérica sufre esta etapa avanzada del colonialismo corporativo. Por suerte, frente a las horribles tragedias de nuestros hermanos, hasta el presente no llevamos la peor parte ni mucho menos.
No obstante, no dramatizar no significa subestimar el panorama argentino actual, que es de caos institucional (gobierno por decretos-leyes, incluso en materia penal y tributaria; despidos masivos e indiscriminados de funcionarios; distribución centralizante de la coparticipación federal; designación de jueces supremos por decreto; clarísima usurpación de competencias del Congreso; amenaza a la autonomía del Ministerio Público; desbaratamiento del AFSCA; supresión de toda disidencia en los medios de comunicación; endeudamiento e inflación; devaluación acelerada del salario real; extorsión manifiesta al sindicalismo; y un largo etcétera).
El Poder Judicial complica más las cosas: los jueces cercanos al campo popular son estigmatizados como militantes ; los que consienten y legitiman el caos institucional, son los imparciales o políticamente impolutos. En poco tiempo se acentuará el desprestigio del Poder Judicial, cuyo grueso lo compone una masa silenciosa que, dentro de todo, hace bastante bien las cosas. Es muy posible que en el futuro sea el chivo expiatorio, sobre el que recaiga la totalidad de la responsabilidad de este caos institucional.
Si bien las cuestiones institucionales no provocan movilizaciones masivas, las tropelías institucionales preanuncian siempre atropellos de otro orden que, por otra parte, se advierten discursivamente sin tapujos. A este caos institucional se suma la torpeza política, con una tónica general que no puede menos que recordar la prepotencia de la revolución fusiladora. La prisión de Milagro Sala es ordenada por una justicia manipulada impúdicamente con tal grado de descaro, que ni siquiera al recordado Menem se le pudo achacar.
No se trata sino de una clarísima muestra de grosería política revanchista. Al escándalo de pretender que la protesta configura sedición, se suma el injustificado requerimiento previo de fuerzas federales que ha costado 43 vidas. (En perspectiva regional no es descabellado calcular 43 + 43 = 86, pues tanto a los normalistas de Ayotzinapa como a nuestros gendarmes los podemos poner a la cuenta de los virreinatos del colonialismo avanzado). El papelón internacional de la Argentina con este caso es considerable y nos afecta a todos los ciudadanos.
La exigencia transnacional de intervención de Fuerzas Armadas con pretexto de combate al narcotráfico, conforme a la experiencia regional, pone en riesgo la Defensa Nacional, pero implica también una intimidación pública, de la que forma parte el renacimiento de procedimientos policiales archivados hace años. Torpeza política, control de medios, movilización de fuerzas federales, riesgo para las Fuerzas Armadas de la Nación, intimidación pública, manipulación judicial y caos institucional generalizado, forman un cocktail de alto y peligroso poder embriagante, debilitante de frenos inhibitorios. Frente a esto, muchos ciudadanos –y en particular los más jóvenes- preguntan: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?
No soy la persona indicada para proporcionar esa respuesta, dado que no es jurídica ni institucional, sino política y, por ende, esa naturaleza indica que deben proporcionarla los políticos. Pero los políticos del campo popular aún están shockeados. (...) Pero nuestros políticos parece que comienzan a reaccionar, como crecientemente se les reclama; la reunión de gobernadores es prometedora. En breve volverán a ser protagónicos si dejan de pasarse facturas y postergan el internismo, que es el cáncer de los partidos del campo popular, como lo demuestra el espejo del radicalismo.
Sería suicida distraerse con el internismo y alejarse del Pueblo, pues pelearían por un armazón vacío: toda estrategia y táctica popular debe priorizar la respuesta al Pueblo. Pero en tanto terminen de salir del estupor y asuman la función natural de conducción y orientación, debe primar la prudencia. Nuestro Pueblo no está indefenso. La pretensión de una construcción mediática de realidad única, está condenada al fracaso. La tecnología comunicacional actual no es la de 1955 ni la de 1976. Además, no faltará en el propio campo mediático empresarial quien aproveche la demanda de al menos el 50% del mercado: si medio mercado (con perspectivas de aumentar) demanda galletitas, alguien las ofrece.
Las plazas no cesarán; en este caso no es verdad que la gente se cansa. Las cesantías masivas en la administración de miles de funcionarios, los convierte mecánicamente en militantes. Y dentro de escasos meses se sumarán las otras víctimas de este descalabro de concentración de riqueza y de crecimiento de lo único que harán crecer: el coeficiente de Gini, o sea la desigualdad social.
Esa militancia necesita conducción, orientación y también contención de los políticos, ante todo porque debemos cuidar la vida de nuestra gente. Deben conducir porque debe contenerse a cualquiera que se descontrole y detectar a los provocadores. Ni la menor violencia debe salir del campo popular, porque la están esperando para reprimir, y para la represión son todavía más torpes que en lo político, que es decir. No debe olvidarse que la violencia nunca fue propia del campo popular, sino de sus enemigos : los sucesivos virreinatos destrozaron la modesta vivienda de Yrigoyen, anularon la elecciones de Pueyrredón-Guido, fusilaron en las dictaduras de 1930 y 1955, derogaron una Constitución por bando militar, convocaron a una Constituyente sin Congreso, bombardearon la Ciudad de Buenos Aires y ametrallaron a los trabajadores, destituyeron jueces masivamente, sancionaron el decreto 4161, proscribieron partidos mayoritarios, impusieron penas validas del estado de sitio, anularon las elecciones de 1962, encarcelaron a presidentes electos por voto popular, sometieron civiles a juicios militares, asesinaron y desaparecieron a decenas de miles de personas, robaron bebés, se autoamnistiaron, y hoy provocan el caos institucional.
A toda costa se debe impedir cualquier pretexto que permita legitimar la represión. La protesta debe canalizarse orgánicamente, con conducción y contención, agotando todas las medidas legales, ocupando todos los espacios de libertad que tenemos por ley y Constitución. La lucha no violenta es de valientes, no de timoratos ni medrosos, porque no evita la violencia de los otros, sino que la deja en descubierto y los deslegitima y debilita. Se trata de la vieja técnica oriental: la defensa consiste en usar la fuerza del contrincante para debilitarlo.
Los defensores de la violencia suelen ironizar respecto de Gandhi, recordando que los ingleses victimizaron a miles de personas en la India, que luchaban pacíficamente. La idealización de la violencia, en la que se nos educa desde niños, les impide calcular el tiempo que hubiese durado y los millones que hubiesen perecido si la lucha por la independencia de la India hubiese sido violenta. ¿O se olvidan que los colonialismos son impiedosos? Pero la lucha contra el caos requiere orden y organización: La organización vence al tiempo, decía Perón. Es menester conducción y organización, para que todo ciudadano, dentro de sus posibilidades, se convierta en creativo, en pensador, en jurista, en difusor, en síntesis, en político. En breve serán pocos los que digan Yo no entiendo ni quiero saber de política. La política es el gobierno de la polis, y a poco andar -y por el camino que adopta este virreinato- todo ciudadano se dará cuenta de que quienes fomentan la antipolítica y se proclaman apolíticos, en realidad quieren ejercer el monopolio de la política, o sea, del gobierno; más que nunca su torpeza va mostrando una opción bien férrea: o nos gobernamos nosotros o nos gobiernan otros. Insisto en que no soy la persona indicada, pero de momento me permito sugerir:
(a) Nada de violencia.
(b) Ocupación de todos los espacios legales y constitucionales para reclamar, denunciar y protestar.
(c) No asumir ningún riesgo inútil.
(d) Reclamar de los políticos que despierten de su shock.
(e) Contención de quien se descontrole y separación urgente de los provocadores.
(f) Utilización de todos los espacios de comunicación.
(g) Postergación de todo internismo.
(h) Privilegio de la función de conducción y orientación popular.
(i) Generosidad con los errores ajenos y corrección de los propios.
(j) La fuerza se vence usando las neuronas, o sea, lo que a la fuerza le falta: la razón.

Hace muchos años, había un busto de Evita en la columnata de entrada al Cementerio de la Chacarita. La dictadura de 1955 lo retiró. El día de difuntos, la gente pasaba y cada uno dejaba una flor en el lugar en que había estado el busto, hasta que se formó una montaña de flores. Aprendamos la lección popular: enterremos la prepotencia del caos institucional bajo una montaña de flores.
Raúl Zaffaroni


(*) El julio de 2011, la ONG La Alameda hizo una presentación judicial en la cual se denuncia que en 6 de los 15 departamentos propiedad de Zaffaroni se ejercía la prostitución. Como respuesta, el juez dijo que como no podía ejercer el comercio por el cargo que ocupa, realizó un contrato de mandato para que sus inmuebles sean administrados y que nunca conoció de esas actividades. Según el diario La Nación serían 3 los departamentos.
Debido a los incidentes producidos por los clientes de los prostíbulos luego de conocerse la noticia, la administración de un edificio le inició causa por violación a la ley 12.331 (Ley de Profilaxis de las Enfermedades Venéreas).
La prostitución en la Argentina es una contravención. En cambio, constituyen delitos el Proxenetismo y la Trata de personas, ninguna de las cuales fueron denunciadas por La Alameda. Por lo cual, Zaffaroni dijo que se apunta a una mediatización y acoso más que al esclarecimiento de posibles actos ilegales. También dijo que estaría dando un mal ejemplo si el amarillismo lo hiciera renunciar.
Wikipedia

Como ejemplo de una campaña mediática contra un peronaje público, tienen la que le realizaron al mismo Zaffaroni:




Ah! deshabilito los comentarios solamente porque no por una cuestión de tiempos no podré responderlos. Imagin que los trolls macristas inundarán el pobre chat cabezón nuevamente.

No hay comentarios:




Lo más visitado...

Lo más visitado en el mes

Lo más visitado esta semana