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lunes, 2 de noviembre de 2015

Nietzsche - Su música (2002)


Artista: Varios artistas
Álbum: Nietzsche - Su música
Año: 2002
Género: Clásica / Romanticismo
Duración: 54:05
Nacionalidad: Alemania / México


Lista de Temas:
1. Da geht ein Bach (Ahí pasa un río)
2. Herbstlich sonnige Tage (Soleados días otoñales)

3. Heldenklage (Lamento heroico)
4. Aus der Jugendzeit (De la juventud)
5. Monodie a deux (Lob der Barmherzigkeit)
6. Beschwörung (Conjuración)
7. Nachklang einer Sylvesternacht (Ecos de una Noche de San Silvestre)
8. Die junge Fischerin (La pequeña pescadora)
9. Das Fragment an sich (El fragmento en sí)
10. Das Kind an die erloschene Kerze (El niño a la vela extinguida)
11. Einleitung (Introducción)
12. Albumblatt (Hoja de álbum)
13. Gebet an das Leben (Oración a la vida)
14. Im Mondschein auf der Puszta (Luz de luna en la Puszta)
15. Wie sich Rebenranken schwingen (Como oscilante enredadera de vid)
16. So lach doch mal (Ríe ya)

Alineación:
- Gustavo Rivero Weber / Piano (1-5; 7-9, 11, 12, 14, 16)
- Natasha Tarasova / Piano (5-7; 10, 11, 13, 15)

- Lourdes Ambriz / Soprano (2, 4, 6, 8, 10, 13, 15)
- Encarnación Vázquez / Mezzosoprano (2)
- Leonardo Villeda / Tenor (2)
- Jesús Suaste / Barítono (2)

"Estaba por terminar el siglo XIX cuando Nietzsche recibió la visita de Lou Andreas-Salomé. 'El siglo ya va a terminar', comentó el filósofo loco a la vieja amiga. Se cuenta que entonces Lou tomó su mano y le respondió: 'Tu siglo, mi querido Friedrich, apenas comienza'." (Del libro/disco Nietzsche, Su música).

Nietzsche es una idea global. Sin saber exactamente de qué hablamos, hablamos de Nietzsche en una u otra oacasión, o hablamos con sus palabras o con sus ideas. O lo culpamos de cosas o lo desacreditanmos porque, al final, enloqueció. Y la música de Nietzsche es una especie de fantasma en lo que sabemos de su obra. Se sabe, en general, que estudió música y que esta fue de gran importancia en su vida, pero se conoce muy poco la música que Nietzsche escribió y rara vez se la encuentra grabada, como para llevarse a la casa. La rareza que hoy compartimos nació como homenaje al filósofo al cumplirse 100 años de su fallecimiento en el 2000. Para la fecha, la Universidad Nacional Autónoma de México organizó una serie de actividades, entre ellas un concierto con parte de la música de Nietzsche que dos años más tarde fue covertido en el libro/disco que comentamos: una hermosa producción de la UNAM en forma de libro de tapa dura, pero del tamaño de un digipak y con el disco incluido. El libro de 120 páginas contiene un estudio relacionado con la música del autor (en castellano, alemán e inglés), los poemas musicalizados (también traducidos al español y al inglés), fotos y las semblanzas de los músicos que participan en la grabación así como de la especialista que coordinó todo el trabajo, la Dra. Paulina Rivero Weber.


La obra musical de Nietzsche es fundamentalmente un trabajo de juventud. No falta quien la descarta como una curiosidad: "A pesar de la piedad o de la curiosidad de algunos incondicionales o de musicólogos, las obras musicales de Nietzsche no han dejado y no merecen un recuerdo perdurable", dice uno por ahí. Pero desde antes de llegar a la adolescencia, el filósofo ya dominaba el piano y las técnicas de composición de la época romántica. Muchas de sus composiciones fueron escritas siendo muy joven, casi un niño, y otras durante sus tempranos 20s, cuando era un universitario. En su madurez dejó a un lado la música, siendo de su época mayor solamente la "Oración a la vida", incluida en el disco, que es una pieza bellísima y bastante seria. Aunque de un filósofo se suele tener más respeto y confianza hacia su obra de madurez, con la música quizá no pasa exactamente lo mismo. Si pensamos que en el rock y en cierto modo en el jazz, la mayoría de los compositores alcanzaron cimas extraordinarias cuando eran muy jóvenes, podemos aplicar la misma lógica con la música de Nietzsche: el filósofo tenía, al escribir la mayor parte de sus temas musicales, la corta edad con la que alcanzaron su fama muchos de los músicos que más nos gustan. Por lo tanto, debemos acercarnos a esta música igual que lo hacemos con cualquiera otra: con todo valor y sin los prejuicios que a veces rigen cuando hablamos de escritores o pensadores.

Las canciones y piezas para piano que se incluyen aquí son de una belleza arrobadora, dentro de la gran sencillez de un compositor en busca de su expresión más terminada. Pues para Nietzsche, la música era capaz de decir lo que estaba vetado a las palabras. "La música es la tarea suprema y la actividad propiamente metafísica de esta vida", escribía el joven pensador; "La música nos habla a menudo más profundamente que las palabras de la poesía, en cuanto a que se aferra a las grietas más recónditas del corazón", decía a sus trece años de edad, pero igual, en su madurez, dijo de "Oración a la vida": "Deseo que esta pieza musical permanezca como un complemento a la palabra del filósofo que en el ámbito de las palabras, tuvo que quedar por fuerza oscuro".




El lenguaje con el que nos habla la música de Nietzsche es el del romanticismo. Se sabe que una parte de su vida transcurrió alrededor de la pareja de Richard Wagner y su esposa Cósima, pero suele pensarse que fue bajo su influencia que Nietzsche se aproximó a la música y esto es falso: para cuando Nietzsche ingresó al círculo de los Wagner, ya había escrito gran parte de sus trabajos musicales, siguiendo especialmente la influencia de Schumann. La perspectiva de Nietzsche es la del romanticismo más puro, con un dejo de nacionalismo (en los temas, en la voluntad de expresión) pero sin llegar aún a los panfletos de Wagner, como el propio Nietzsche los llamaría.

"Ecos de una noche de San Silvestre". una de las más interesantes del disco, es una pequeña suite para piano a cuatro manos en la que el uso armónico va definitivamente más allá de lo que en esa época estaban haciendo los compositores románticos, e incluso prefigura la transformación de la armonía que harán más adelante los impresionistas franceses. Por eso (y sin ser un conocedor de la música clásica) creo que hay en la música de Nietzsche elementos realmente revolucionarios.

También muy interesante es "El fragmento en sí" (o "El fragmento en sí mismo") con el que responde a alguien que le dijo que sus obras solían ser como fragmentos. La elección del fragmento musical como forma de expresión total, que queda establecida con esta pieza, también es un método de creación artística, tan profundo como sencillo, paralelo al aforismo para el texto filosófico, que también fue una decisión de expresión para sus ideas.




Varias de las piezas incluidas son canciones o lieder, una tradición de la música alemana, la unión de música y poesía. Los textos de las canciones en este disco son de distintos autores, entre ellos la amiga de toda la vida, Lou Andreas-Salomé ("Oración a la vida"), y uno del propio Nietzsche ("La pequeña pescadora"), y los temas van desde la descripción encantada de un paisaje hasta la reflexión sobre el sufrimiento.

Un disco interesante por todos lados: la música del filósofo que se adelantó a tu tiempo, que perdió la razón y que dejó un legado que aun no terminamos de descifrar. Las versiones son muy correctas, quizá con las deficiencias propias del montaje de una obra desconocida, de la que no existen referentes auditivos. Yo lanzaría el reto a los músicos contemporáneos de adaptar a Nietzsche hoy.


Dicen:



 «Sin la música la vida sería un error» Por Eric Blondel
Para Nietzsche la música expresa, más que cualquier otro arte, la realidad de la voluntad de poder, ella es, aun trágica y melancólica, el estimulante de la vida. Compositor, escribió mucho sobre música. «Sin la música la vida sería un error» (Crepúsculo de los ídolos, § 33). Esta magnífica declaración de amor a la música, que Nietzsche ha repetido en sus cartas a Peter Gast y a Georg Brandes, no se limita a una pasión personal. Nietzsche no es dado a los elogios. Él ha comparado a menudo la música con Circe por su poder equívoco: La música es un hechizo, (Carmen), ella embruja, pero también pervierte y absorbe completamente a sus auditores. «Cave musicam!» -¡Cuidado con la música!- (Humano, demasiado humano. Prefacio, § 3). De una forma bastante ambigua, Nietzsche ha escrito también que ¨es un prejuicio corriente en los filósofos creer que toda música viene de las Sirenas¨. (La Gaya scienza, § 372). Lo que es seguro, es que a la declaración citada en el epígrafe, Nietzsche le confiere innegablemente un alcance metafísico. El apotegma vuelve a colocarse a nivel de las intenciones del Creador: la vida deseada por Dios para los hombres no tendría sentido si faltara la música, la Creación estaría perdida si el mundo no incluyera la música. He aquí pues una suerte de Gloria in excelsis bajo la pluma del ateo Nietzsche, dirigido no a Dios, sino al mundo y a la vida. Sin música, la vida sería un error, así como, sin el Amor, la gracia y el Poder absoluto, Dios no sería Dios, sería un concepto fallido, una especie de diablo cojo.

Dios ha muerto. La vida es pues la única realidad. Y Nietzsche llama amor fati, afirmación, esta aprobación de la vida y de la realidad en todos sus aspectos, trágicos, fisiológicos, sensibles, afectivos, este «Fasagen» (dire-oui) «decir-sí» al mundo y a la vida, que las problemáticas metafísicas clásicas llamaban «Teodicea» (justificación de Dios). En este sentido, se podría atrever a decir que, para Nietzsche, la música es la justificación del mundo y de la vida, el «principio de razón suficiente», mejor aún, para hablar como Leibnitz, el «principio de lo mejor».

Pero cuál música, y en qué sentido la música define la vida, ¿expresa, según Nietzsche, el fondo y la perfección de la vida? Las preferencias y las intolerancias de Nietzsche en materia de música (géneros, estilos, compositores, técnicas armónicas y de contrapunteo) van a la par con su psicología, su cultura y su historia personal. Preferimos pasar rápidamente sobre sus gustos idiosincrásicos, para consagrarnos más bien a la concepción filosófica –usamos la palabra «metafísica»-, que ha propuesto a lo largo de toda su obra. Naturalmente, no haría falta recordar que la música esta relacionada íntimamente con todos los aspectos de la vida de Nietzsche: se ha escrito mucho sobre la música en general, sobre los compositores en particular, de su tiempo o del pasado. Así, un buen número de parágrafos de la segunda parte de Humano, demasiado humano, ya sea en Miscelánea de opiniones y sentencias (particularmente § 171) o en El viajero y su sombra (§§ 149 a 169) tratan de la música y de los músicos (alemanes en particular) en el marco de un análisis de la cultura alemana (Bach, Händel, Beethoven, Mozart, Schubert, Schumann...). Pero, evidentemente es sobre Wagner que Nietzsche concentra sus análisis, luego sus críticas cada vez más virulentas y finalmente sus embestidas panfletarias. Este «Privilegio» lo es, porque los dos hombres han sido bastante cercanos durante gran parte de los años 70 (el período en Basilea de Nietzsche), cuando Nietzsche se adhirió profundamente al hombre y sobre todo que amó profundamente su música, cuando incluso le opone públicamente (post mortem), sin que por otra parte creérselo mucho en su fuero interior, la Carmen de Bizet. Y es este conocimiento íntimo del hombre y de la obra que hace que Nietzsche haya visto en Wagner, el símbolo por excelencia de lo que aborrecía y temía como decadente, demagógico, anti-artístico y moralizador en la cultura alemana y –es necesario decirlo- en él mismo, un poco de la misma manera que ha combatido violentamente en él mismo y en la filosofía, este epítome del pensamiento metafísico, que era a su manera de ver Schopenhauer.

Pasando por alto sin apoyarnos sobre lo que se afirma, más pintoresco y anecdótico que verdaderamente significativo, es que Nietzsche se haya ocupado de la composición. A pesar de la piedad o de la curiosidad de algunos incondicionales o de musicólogos, las obras musicales de Nietzsche no han dejado y no merecen un recuerdo perdurable. Era un buen aficionado, pero no bastante competente para mantener la comparación  con los verdaderos compositores. No temió rivalizar con uno de ellos, del cual se burló con frecuencia Robert Schumann, al punto de criticar su Obertura de Manfred, escribiendo una obra bajo el título (Manfred-meditación). Esta composición le ha valido los sarcasmos del músico profesional, al cual le había presentado su obra, el director de orquesta Hans vön Bülow, ex -marido de Cosima, hija de Liszt y esposa de Wagner.

¨¿Es conscientemente que usted desprecia todas las reglas de la composición, de la sintaxis superior a las leyes más elementales de la armonía? Pongo aparte su interés psicológico, ... su Meditación, desde el punto de vista musical, no tiene otro valor que el de un crimen en el orden moral¨. (Carta del 24 de julio de 1874)*

Es mejor preguntarse qué música escuchaba Nietzsche: ello nos puede guiar hacia la cuestión más central de saber, que papel le asignaba en la cultura, y luego cuál es la relación metafísica con la vida. Se trata pues, menos de los gustos del hombre Nietzsche, que de la importancia para la vida. Ahora bien, Nietzsche trastoca las cartas por el ejercicio despiadado del espíritu crítico moral y filosófico contra sus propios afectos, filosóficos, literarios o musicales. Una indicación está dada en Ecce Homo (Por qué soy listo § 7) ¨Aquello que en cuanto a mí exijo verdaderamente a la música. La música debe ser serena y profunda como una tarde de octubre. Que sea desenvuelta, tierna, una mujercita llena de abyección y de gracia. No admitiría jamás que un alemán sea capaz de saber lo que es la música... Yo mismo, soy bastante polaco, para dar por Chopin lo que queda de la música¨. Pasamos sobre la alusión al personaje amoral que es Carmen. Pasamos incluso sobre la pulla a los alemanes bajo el pretexto de orígenes polacos, por lo demás puramente imaginarios. Lo que Nietzsche quiere decir aquí debe comprenderse por una doble reacción a la concepción de la música y del arte, que Nietzsche ha encontrado en su maestro venerado y deshonrado Schopenhauer. Primero, como se puede constatar desde el Nacimiento de la tragedia (§16) hasta Ecce homo, Nietzsche estima como Schopenhauer, que la música expresa la esencia de toda vida. En el capítulo 52 del Mundo como voluntad y como representación, Schopenhauer escribe que la música es la expresión del mundo, del ser verdadero, es decir afectivo, de la realidad, del mundo como voluntad. ¨La música es una copia tan inmediata de toda la voluntad que es el mundo¨. El mundo, como voluntad, es afectividad. La música es la esencia íntima, sin pasar por la representación, la razón, el consciente, los conceptos. ¨La música no expresa nunca el fenómeno, sino la esencia íntima, el interior del fenómeno, la voluntad misma... Ella es la reproducción inmediata de la voluntad y expresa lo que hay de metafísico en el mundo físico, la cosa en sí de cada fenómeno¨. Hay pues ¨una relación estrecha entre la música y el ser verdadero de las cosas... Ella nos da lo que precede a toda forma, el núcleo íntimo, el corazón de las cosas... Ella expresa de una sola manera, por los sonidos, con verdad y precisión, la esencia del mundo, en una palabra, lo que concebimos bajo el concepto de voluntad¨. Nietzsche repetirá muchas veces la misma cosa, por ejemplo en Más allá del bien del mal: ¨La música es el intermediario por medio del cual las pasiones gozan de sí mismas¨ (§106). Por esto, parodiando una fórmula de Leibnitz que está al comienzo del capítulo citado, Schopenhauer escribe: ¨La música es un ejercicio de metafísica inconsciente, en la cual el espíritu no sabe que hace filosofía¨.

Aquí esta el punto importante para Nietzsche. La música expresa, más que cualquier otro arte, la realidad de la voluntad de poder, ella es aun trágica y melancólica, el fondo de toda vida, pero también un «estimulante de la vida» (Stimulanz zum Leben), incitación seductora a la vida (Verfuhrerin zum Leben). Se comprende por qué El nacimiento de la tragedia está subtitulada «A partir del espíritu de la música» Sin embargo, y es el segundo aspecto de la toma de posición nietzscheana con respecto a Schopenhauer, la música puede ser igualmente la traducción de la negación de la vida, conforme a la tesis de Schopenhauer según la cual el arte es por excelencia el medio de escapar a los sufrimientos de la voluntad, el medio para la voluntad de negarse y refugiarse en las ideas platónicas, paradigmas del arte. Es lo que explica el combate –a nuestro parecer de los melómanos contemporáneos, parcial, injusto y excesivo- contra Wagner, con la antítesis forzada y poco convincente entre Parsifal y Carmen. Pero lo que está en juego, según Nietzsche, es esencial para el problema de la civilización, de la afirmación dionisiaca de la vida. Esta aprobación se opone al resentimiento, a la moral, a la negación del cuerpo y de la vida, al renunciamiento, simbolizado por ¨el bobo puro¨ (der reine Tor) de Parsifal. La palabra clave de esta antítesis es un término que se ha señalado muy poco, ocurrencia frecuente bajo la pluma de Nietzsche desde Humano, demasiado humano, hasta Ecce Homo o el Crepúsculo de los ídolos. Es esta Heiterkeit. La he traducido por ¨belle humeur¨ -serenidad-, como una alegría serena y un poco desenvuelta en el corazón mismo de los sufrimientos y de los enigmas dolorosos de la vida y de las pasiones humanas. Una de sus primeras apariciones sirve para calificar la música de Mozart. Esta asociación conviene completamente a lo que Nietzsche quiere expresar: ¨El espíritu sereno, claro, tierno y ligero de Mozart, cuya gravedad respira la tranquilidad y no el terror¨. (El viajero y su sombra §165 y también §154).Es notable que Nietzsche, siempre pensando en Mozart, y en todo caso en ese tipo de música grave y serenamente alegre en medio de los sufrimientos, haya escrito hacia el 17 de diciembre de 1888 a Jean Bourdeau: ¨Cuento la serenidad entre las pruebas de mi filosofía¨, y que haya confirmado esta idea en uno de sus últimos textos publicados: ¨Conservar su serenidad cuando se está comprometido en un asunto tenebroso y extremadamente exigente, no es un asunto ligero: y sin embargo, ¿qué hay de más indispensable que la serenidad? (Crepúsculo de los ídolos, prefacio).

Se puede resumir en algunas notas fugitivas sobre el amor metafísico de Nietzsche y de su filosofía por la música con otro bello texto de 1888 sacado de Nietzsche contra Wagner, y retomado en la Gaya scienza (§368): ¨Y me planteo la pregunta: ¿Qué quiere pues, de la música mi cuerpo entero? Pues no es del alma... creó que su aligeramiento; como si todas las funciones animales debieran ser aceleradas mediante ritmos ligeros, audaces, turbulentos; como si el bronce y el plomo de la vida debieran olvidar su pesantez gracias al oro, la ternura y la untuosidad de las melodías. Mi melancolía quiere descansar en los escondites y los abismos de la perfección: he aquí por qué necesito de la música¨.

Hay un buen estudio acá (PDF), del que sale este párrafo:
Es verdad que el catálogo de obras musicales que Nietzsche puede exhibir es breve, pero... ¿por qué no examinarlas? Tratándose de un verdadero artista, las compuso con la misma honestidad y la misma entrega total con las que escribió cada uno de sus libros. Merece, por lo tanto, que lo tomemos en serio en su calidad de compositor.

Nota en La Jornada (14 enero 2003)
Disco, editado por la UNAM, llegó a su tercera edición, de mil unidades cada una

Para el filósofo Nietzsche, la música fue una tarea suprema

La producción, resultado del trabajo de Paulina y Gustavo Rivero, con apoyo de Ignacio Solares

ARTURO CRUZ BARCENAS

Federico Nietzsche está lejos del Grammy, pero el disco que lleva su nombre y las palabras "y su música" ya va en su tercera edición, en un hecho sin precendente en este tipo de obras, expresó la doctora en filosofía Paulina Rivero Weber, de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), impulsora del proyecto que hoy es una realidad.

"No entiendo qué está pasando -con lo de la venta-. Cuando Nietzsche cumplió cien años de muerto -en 2000-, en todo el mundo se realizaron homenajes. En la UNAM se efectuó el coloquio Cien años sin Nietzsche y se pudo constatar que el pensador aún está vivo.

"Tuve la oportunidad de estar en Weimar, ese año, y ver la exposición más grande sobre Nietzsche. La UNAM no se podía quedar fuera de la conmemoración y Greta Rivara y yo decidimos hacer algo. Convocamos a los nietzcheanos para el magno homenaje, en un coloquio en el que participaron más de 40 profesores. El director de la FFL era Gonzalo Celorio, quien apoyó todas nuestras locuras, entre ellas la de que el evento terminara con un concierto el día de la muerte del filósofo, el 25 de agosto."

Homenaje amoroso

Así, Rivero se dedicó a la extenuante labor de coordinar a los académicos, aunado a la obligación de no descuidar sus otras tareas. "Estuve a punto de abandonarlo todo, pero una noche me dije que no, que se realizaría porque ese sería mi homenaje amoroso. Había por ese entonces un cuate que tocaba a Nietzsche, pero nunca lo encontré; lo busqué hasta Sinaloa. Fui con mi hermano (Gustavo), que es pianista, y le hice un manipuleo emocional. Le hice ver que las partituras las había traído ya de Alemania. Total, accedió a tocar el concierto. Ese día, 25 de agosto.

"Había tanta gente afuera que temimos que tumbaran las puertas de la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario. De entrada no se iba a grabar el concierto y mi hermano me recomendó hacerlo en forma de libro y que él hacía la música."

Así se gestó el disco. "Era como un capricho mío. Si Nietzsche decía que su disco valía la pena, pues yo pensé que iba porque iba. El disco se agotó en un mes. El editor de Quindecim Recordings me preguntaba qué es lo que estaba haciendo. Le dije que nada.

"Era la fuerza de Nietzsche. Yo hice el trabajo de investigación y mi hermano fue el productor. Fue pesado porque casi no había nada sobre su música." Se sumaron al proyecto la pianista Natasha Tarasova, la soprano Lourdes Ambriz, la mezzosoprano Encarnación Vázquez, el tenor Leonardo Villeda y el barítono Jesús Suaste.

Reconoce el mérito de su hermano Gustavo. "Gente del extranjero ha expresado su respeto por el trabajo. Antes de este disco no se conocía en México la obra musical de Nietzsche", integrada por más de 70 piezas de diferente tipo: composiciones vocales, instrumentales, coros a capella, música sacra -entre las que encontramos parte de una misa, música de cámara y orquestal."

El disco Nietzsche y su música se lanzará en febrero en España, "se fue ya a Inglaterra. Mi interés es que entre a Alemania. Aunque ni ahí es muy conocida. Para conseguir las partituras tuvimos que ir a una casa especializada y no las tenían. Nos dijeron que tenían que pedirlas. La producción costó unos 40 mil pesos, caro para nosotros. Por unidad sale como en 40 pesos.

"Esto debe verse como un trabajo de difusión. Si la UNAM salía tablas hubiera estado bien. Van tres ediciones de mil cada una".

-¿Cómo están los estudios sobre este filósofo en la FFL?

-El coloquio reflejó que hay muchos interesados. De hecho pensamos que Nietzsche está en su casa en México. Mucha gente lo estudia. Esta idea se consideró en un lugar del extranjero como una jalada. Aquí no se le estudiaba con seriedad cuando los alemanes lo consideraban como un nazi, lo cual no es cierto. Puedo mostrar fragmentos en los que habla maravillas de los judíos. Decía que nada grande hará Alemania sin el pueblo judío. Lo que ocurrió es que lo descontextualizaron sacando párrafos de Así hablaba Zaratustra o de la Genealogía. Sacado de contexto hasta el propio Kant puede ser un fascista.

Idea errónea

-Entre los estudiantes de Filosofía hay gente que tiene una idea errónea de este pensador...

-Sí... se visten de negro y dicen: yo soy nietzschiano y soy nihilista. Finalmente, el nihilismo propuesto por Nietzsche es el activo, en el cual no hay absolutos. Eso de que el bien y el mal están demarcados por un dios omnipotente o por la razón única y absoluta, no es real, y tenemos que tener valores y crearlos.

-¿Qué era la música para Nietzsche?

-Era la tarea suprema, más que las palabras, más que la filosofía, que el baile, que la poesía.

-¿Cuál es la diferencia respecto de su concepto de filosofía?

-Consideraba que la filosofía había caído en un racionalismo extremo y que la música podía hacer entender. La filosofía para él debía ser más musical, más libre, más creativa, tener menos miedo de ser juzgada por la razón omnipotente kantiana. Ser más volátil.

"Gustavo, mi hermano, decía que la música de Nietzsche era muy rara, que no sabía música. Me observaba que tal composición terminaba en mayor y empezaba en menor y que eso no se hace en música. 'Este cuate no sé cómo es'. Después, cambió de idea."

Gustavo le comentó: "Creo que la música de Nietzsche es filosófica; hay que entenderla. Tal vez se hace rara a la primera, pero luego te das cuenta de que es profunda, que se toca. Sí, su filosofía es musical. Su música es aforística; sus piezas duran dos minutos, dos cuarenta y dos minutos, cuatro. Es el aforismo musical. A Nietzsche le preguntaron por qué no escribía una obra larga, una sinfonía, por lo que decidió componer una pieza que titula El fragmento en sí (incluida en el disco junto con otras 15 de sus obras). Era su forma de expresión, tanto en filosofía como en música".

-¿Por qué acabó como filósofo y no como músico?

-Tuvo muchas decepciones. Cuando le mandó por primera vez su música a un director recibió críticas. Le envió a Wagner Ecos de una noche de San Silvestre y se pitorreó. Pero si la escuchamos es preciosa. A mí me suena a Mahler.

-¿Qué hubiera pasado si el disco hubiera sido promovido, con espots, por ejemplo?

-¡Hubiera sido padrísimo! Pero es muy caro. Hicimos unos posters, unas serigrafías. Al final me da mucho gusto haberlo realizado. Fue una idea guajira que fructificó. Tal vez lo que debemos hacer los académicos es dejar de estar tan enquistados. Resulta que sales y la gente te da la bienvenida.

-¿Hay más filósofos que estén en el caso de Nietzsche?

-Quiero hacer algo con Lorca, que no es filósofo. Me han dicho que Teodoro Adorno tiene música preciosa.

El disco viene en forma de libro con un texto de Paulina Rivero traducido en tres idiomas: español, alemán e inglés. "Nietzsche quiso venir a vivir a México. Dijo que ya sabía donde tener mejor salud: en las montañas de Oaxaca."

Para la cristalización del disco, Rivero reconoce la decisión de Ignacio Solares. Se halla en venta en librerías.

"Hoja de álbum":


"Ecos de una Noche de San Silvestre" para violín y piano:






6 comentarios:

  1. Ajá! (flac + cue + scans libro):
    http://pastebin.com/PJKHvReU

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  2. Wowwww!!!! que lujo CalleNep!!!!! realmente para caerse de culo.
    Disculpen mi ignorancia, no sabía de las aptitudes musicales del filósofo, solamente conocía su amor incondicional por la música pero no sus obras...
    Gracias CalleNep!

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  3. Mis más sinceros agradecimientos a Calle Neptuno y su humilde labor de compartir (más allá de la música) estas esplendidas reseñas propias de él y de este espacio. ¡¡Señores esto si es un blog!! mantengamos este aspecto “cultural” que nos mantiene vivos y cuerdos. Y para finalizar este agradecimiento:
    Nietzsche trascendió, ingreso en mis pensamientos y desemboco en mi personalidad gracias a Zaratustra…

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  4. Como hay gente que no conoce de esta maravillosa pagina...?¡

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